31 oct. 2011

It isn't la hora o'clock

 
Es que no puede ser...
¡No puede ser!
¿Cómo va a ser si la hora que es no es la hora que es en realidad?
La verdad es que lo llevo fatal, lo del cambio de horario. 
Primero, andar atentos dos veces al año a ver qué día toca cambiar los relojes. Bueno, eso cuela porque lo repiten hasta la saciedad en los periódicos y en la tele, pero..., no deja de ser un rollo.
Segundo, enterarse de si hay que poner el reloj una hora antes o una hora después. Y de ahí, ver si tienes una hora más para dormir, hacer el vago o conectarte en internet, o si en realidad es una hora menos. Y fastidia ¡por supuesto que fastida!
Tercero, que siempre habrá algún reloj que se te pase y no le cambies la hora, y será precísamente aquel por el que te vas a guiar al día siguiente y, por supuesto, llegarás o tarde o temprano a dónde quiera que tuvieras que ir.
Cuarto: no hay manera de acostumbrarse ni si es una hora más ni si es una hora menos; el cuerpo tiene ya sus horarios internos y si no te desquicias, lo mínimo es que te cabrees porque nada es como tiene que ser.

De todo ésto, recalcar el segundo punto, y el tercero... (bueno, todos y ya). Porque si es por la hora de comer, o es que no da llegado, o es que no tienes hambre. Si es la hora de dormir, o te has quedado dormido en el sofá, en la silla, o encima del teclado,... y si el cambio es al revés, va y te das cuenta de que hace una hora que tenías que acostarte y aún estás haciendo lo que siempre hacías ¡a otra hora! (porque es que ya no es la misma hora, aunque siga siendo dentro de tí). Y ya no pienses en encontrarte con la gente a través de internet si es que están en un país en el que no hay ese cambio horario: o se habrán ido, o cuando te tengas que ir aún no habrán entrado.

Y es que ésto del cambio horario es demasiado. No quiero pensar en lo que espera en un par de meses...

A lo mejor tenía razón el hijo de mi vecina, que se fué anoche de botellón. Se conoce que cambió la hora de su reloj antes de empezar la juerga. Cuando llegó a casa, su madre le dijo si se había acordado del cambio, le dijo que no y atrasó otra hora el reloj de su teléfono móvil. Por la mañana, entre la resaca y lo demás, pensó que aún le quedaban un par de horas para ir a comer. Al final resultó que de comer nada, que fueron dos horas de vómitos y demás... Mañana seguro que lleva lo del cambio horario mucho mejor que nosotros: ya andaba perdido, así que un poco más ¿qué más le dará?

El reloj del pc marca las 04:40. Ya da igual. En algún lugar será medianoche y en algún otro mediodía. Empieza a cabrearme el tic-tac que oigo detrás.

5 comentarios:

  1. Mi única pesadilla es con lo de los relojes, que tengo que cambiar una barbaridad. El trastorno físico no es demasiado pero eso de que de repente a las 6 sea de noche es un coñazo.

    Y encima el ahorro energético, según no recuerdo qué estudio, no era para tanto.

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  2. A mi me parece una perdida de tiempo el cambio de hora.

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  3. este pirata también tiene que estar atento al cambio de horario.

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  4. A mi me molesta el cambio de horario porque pienso que siempre me quedan a deber una hora y es mentira que se ahorren energía es una vil mentira.

    Besos.

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  5. Creo que a casi nadie nos gusta el cambio de horario ^.^

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