13 ene. 2014

contract of conjugal prostitution

fuente: the daily mail
el contrato matrimonial del famoso novelista francés con su sumisa esposa, establece su vida sexual como un sistema de "prostitución conyugal" completo con azotes y tormentos.


catherine y alain robbe-grillet

. alain y catherine robbe-grillet se casaron en 1957 en parís.
. en 1958 alain redactó un contrato de prostitución conyugal.
. dispuso de ocho reglas que hacían de catherine su esclava sexual
. si bien ella nunca lo firmó, ella de buena gana se sometió a sus fantasías.

ella es la más famosa dominatrix de francia, ha escrito varios libros sobre sumisión sexual, y ahora vive en un chateau en normandia con una sumisa mujer que es 31 años más joven que ella.
pero durante los 50 años de matrimonio, catherine robbe-grillet, ahora de 83 años, se sometió así misma a la esclavitud sexual de su esposo, alain, quien redactó un contrato para señalarle las reglas de las sesiones de tortura sexual.

aunque ella nunca firmó el así llamado contrato de prostitución conyugal, catherine participó con gusto en cada fantasia de alain, incluyendo ser azotada, abofeteada, mordida, arañada, encadenada y tener los ojos vendados.

el contrato ha sido ahora traducido y publicado en vanity fair, y deja al descubierto exactamente lo que el demandante esposo de catherine esperaba de su novia, con la promesa de 20,000 francos (£4,500) si ella obedecía.
de acuerdo con el contrato, el cual fue redactado en 1958, un año después de que la pareja se casara en parís, catherine tendría que presentarse en un tiempo y lugar determinado, vestida no obstante como alain demandó, y dispuesta a hacer todo lo que él pedía de ella.

las sesiones, las cuales podían durar un máximo de dos horas, eran para ser puramente para su beneficio. se esperaba que catherine sea obediente y dispuesta a dar gusto, pero nada más.
alain dice que él le permitía a ella tomar el placer de todo lo que él planeó, pero que todas las otras emociones deben estar ocultas excepto el miedo, el dolor y el disgusto, las cuales ellá está permitida a mostrar sólo por breves momentos.
alain deja en claro que las varias 'posturas' que él quería de ella, las cuales 'casi siempre serían humillantes', donde sería 'implacablemente' abofeteada y mordida por todo el tiempo que él quisiera, ella podría pedir misericordia si está muy lastimada.

cualquier marca dejada posteriormente será temporal, dice alain, y durará sólo por unas cuantas horas. catherine puede también esperar ser arañada 'preferiblemente en las áreas más sensibles' pero puede estar segura que su esposo no causará algún 'visible' sangrado.

la pareja permaneció casada hasta el 2008, cuando alain falleció.
alain también puede utilizar cadenas para mantener el cuerpo de catherine en varias degradantes posiciones, y si bien ellas pueden ser incómodas o dolorosas, él espera que ella las mantenga en tanto él quiera, aunque de nuevo ella puede pedir ser liberada.
cuando ella llega y antes de que ella se retire, catherine debe arrodillarse frente a él para que le     demuestre su dominación, pero por otra parte, ella debe 'permanecer expuesta y abierta a él todo el tiempo' y lista para cambiar de posición a la mínima orden.

finalmente, después que él terminaba con ella, alain dice que su esposa será despedida 'sin más dilación' y que ella debe de abandonar la habitación sin decir nada.
el contrato erótico es eco del mistress contract, redactado por una anónima pareja estadounidense 'ella' y 'él', el cual dispuso reglas para una aventura que empezó en 1981.
ella haría, escribió, realizar 'servicios de ama' para él, convirtiéndose en su 'propiedad sexual' y proveer 'compañía' a menos que ella esté 'indispuesta o viajando'.
a cambio, al igual que alain y catherine, ella esperaba ser pagada a cambio de convertirse en la propiedad sexual de él.
no como ella y él sin embargo, alain y catherine permanecieron felizmente casados hasta el 2008 cuando alain, quien también fue un director de películas y escritor, murió.
durante ese tiempo catherine publicó varios libros sobre sadomasoquismo trabajando bajo el pseudónimo de jeanne de berg. después de la muerte de su esposo, ella se involucró con una mujer de 51 años de edad de sudáfrica y la pareja se trasladó a normandia, donde catherine tomó el papel de la pareja dominante.
ella aún participa vehementemente en sesiones sexuales, y recientemente condujo una bizarra fiesta en el cual cuatro diferentes escenarios fueron levantados involucrando un hotel, camareras, un botones y varias personas actuando como huéspedes del hotel.

10 comentarios:

  1. Me pregunto si esto tiene que ver algo con la dignidad que por supuesto ella no conoce. Comercio carnal sin mas.

    Un beso DRACO

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    1. hay todo un mundo de ideas como para debatir en este tema. hay esposos que se niegan a realizar ciertos actos sexuales con la esposa, que gustosos lo harían (y hacen) con cualquier otra mujer.
      ella es una sadomasoquista hecha y derecha y podría legítimamente preguntar qué puede hacer la dignidad aquí donde lo único que vale es el cumplimiento de cualquier fantasía para el goce del otro y de ella misma.
      pero ella tiene un reparo: no firmó aquel contrato.
      tal vez para no avalar cualquier muerte suya por si la fantasía se sale de control.

      besos.

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  2. Bueno si a ellos les gustaba, y así pareció ser... nada que decir. Era un juego sado maso. A mí no me gusta. Nada más que añadir.

    Un abrazo.

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    1. sí, esto es así.

      un abrazo.

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  3. suena mucho a uno de esos contratos BDSM, lo único excepcional me parece que un famoso escritor haga pública de esta manera su intimidad

    besos,

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    1. cuando obtuve la noticia directamente del the daily mail, recién tenía una hora de publicada y eso fue hace dos días. ellos dicen que la obtuvieron a su vez de la revista vanity fair, así que supongo que quien ofreció la información fue madame catherine ya que su esposo alain murió en el 2008.

      besos.

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  4. Oh my god! De las cosas que uno se viene a enterar... cada loco con su tema pues no?

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    1. en este caso hubieron dos locos que se necesitaron mutuamente.

      un beso.

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  5. Sinceramente... yo jamás me sometería a algo así, ni a nada.

    Muchos besos.

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    1. sí, en estos casos la persona (a quien se le plantee una cosa así) tiene la última palabra y debe respetarse su decisión.

      muchos besos.

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Y tú ¿qué opinas?