One day mariposita fly in the garden when de repente... ¡¡plafff!! ¡¡batacazo contra the flowers!! "Oh, what a tonta I am, I forget to open my alitas....!"
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21 feb 2026
saturday hot. book. anne is the enigm / ana es el enigma. victor boyé
advertencia: si va a leer el libro completo que está en este post no lea el resumen que viene a continuación.
resumen
joaquín (de) arzac, redactor jefe de un periódico de barcelona, le encarga a jordi fontbona i sales (36 años) la investigación periodística que tiene que hacer en la ciudad de méxico d. f. de una conexión de un "camino de la heroína" que involucra a las ciudades de barcelona, méxico y san francisco. él le entrega un informe de cuatro folios mecanografiados por montse, la secretaria del director del periódico, para que los lea, los cuales, si jordi fontbona acepta el encargo, debe memorizarlos y luego destruirlos; también recibirá un billete de avión, un talonario de cheques de viajero y dos o tres tarjetas de crédito a su nombre; todo lo que averigüe se lo enviará a joaquín (de) arzac por vía aérea urgente a un apartado de correos ya indicado y que por ninguna razón del mundo envíe nada directamente a la redacción del periódico.
y ya que montse había redactado el informe y al ser ella la secretaria del director del periódico quien fue el que le encargó el trabajo a joaquín de arzac, quien a su vez habló con jordi fontbona para que lo ejecutara, la invita este último a cenar para tener mayor información al respecto. dada la íntima relación de confianza entre jordi y montse, luego de cenar se dirigieron a la casa de ella donde él se leyó por completo el informe enterándose por vez primera sobre la naturaleza de su trabajo; tras esto, tuvieron sexo.
una vez en la ciudad de méxico, jordi fontbona se instala en el hotel del prado donde el conserje lo insta a desayunar en la cafetería de sanborns, donde al terminar y salir del establecimiento es atropellado por un coche. ¿qué había pasado? sencillamente que joaquín de arzac habiendo avisado de la llegada de jordi fontbona al cartel de drogas en méxico, el jefe de la organización, el licenciado antonio monreal zamudio, en vez de mardar que lo asesinen de una buena vez, decidió tan sólo darle un susto ya que a él le gusta jugar así con la gente.
todo golpeado y bastante lastimado, ayudado por un par de transeúntes, jordi llega a la trastienda de una farmacia donde fue atendido por un boticario, un catalán que responde al nombre de albert flaquer i riba, bioquímico de profesión, quien le aconseja que vaya a acostarse a su hotel, que él, albert flaquer, le enviará un médico.
cuando jordi fontbona llega a su hotel, el conserje le dice que ha llegado una carta para él. al abrirla en su dormitorio, jordi fontbona lee "sólo avisamos una vez". es ahí donde él se da cuenta que el accidente ha sido premeditado por el cartel de la droga en méxico.
luego de ir al cuarto de baño y de tumbarse en su cama, recibe la visita de la doctora ana valladares león que le impacta con su gran belleza. ella es doctora en medicina, traumatología y quemados y le hace un examen clínico. como ambos congeniaron muy bien, él le propuso una cita para cenar a la cual ella aceptó. luego de la cita ambos volvieron al hotel de jordi fontbona y tuvieron sexo. al día siguiente se separaron, pues la doctora ana valladares león tenía que realizar una operación en el hospital. ellos quedaron que luego se verían en sanborns.
como tenía el tiempo libre, tras llamar a la redacción del diario en barcelona para dar a conocer que habían atentado contra su vida y que su contacto no aparecía, se dirigió a la farmacia donde antes había sido atendido por el boticario albert flaquer, buscando consejo y orientación y a quien le cuenta todo sobre su situación. él le consigue una cita en sanborns (donde jordi fontbona se había citado con la doctora ana valladares león para más tarde) con luis guzmán, de la división de narcóticos, quien es su amigo. luis guzmán le dice a jordi fontbona que será vigilado por tres de sus hombres día y noche; además, le da una colt automática, modelo del ejército, calibre 45, cuyo número de serie está limado, una funda sobaquera, dos cargadores llenos y una caja con cincuenta proyectiles, para su defensa personal.
en méxico, el contacto de jordi fontbona iba a ser un tal marco antonio méndez c, un michoacano de 36 años, el cual terminó asesinado por el cartel de la droga antes de que pudieran verse. de su muerte, jordi fontbona se enteró a través del diario excelsior.
y justo cuando luis guzmán se separa de jordi fontbona en sanborns, entra la doctora ana valladares león y se une a jordi fontbona. de sanborns, la doctora ana valladares león lo lleva en su coche a su casa que queda en un barrio residencial en las alturas de chapultepec. allí, en el dormitorio de ella tuvieron sexo, tras lo cual, le presenta a su padre (a quien creía de viaje en estados unidos) y a un viejo amigo de él y de la familia, el licenciado antonio monreal zamudio. sí, el jefe del cartel de la droga en méxico.
la doctora ana valladares león recibe la llamada de un doctor apellidado asensio y abandona la reunión dejando a jordi fontbona conversando con el padre de ana, el señor luis valladares y el licenciado antonio monreal zamudio. luis valladares es uno de los accionistas del diario el sol y ante el supuesto interés de jordi fontbona de establecerse en méxico y trabajar como periodista en un diario de la ciudad, le ofrece que vaya a visitarlo y así darle trabajo.
cuando dan las siete de la noche, jordi fontbona se despide de ambos y cuando ya está a punto de salir de la propiedad es secuestrado por cuatro hombres del cartel de la droga que lo llevan a una casa donde es interrogado y torturado mediante electricidad. la que dirigía aquella sesión de tortura era una mujer llamada lupe chávez. y cuando ya se sentía completamente perdido, es rescatado por casualidad por una operación policial llevada a cabo por luis guzmán, donde en la cual jordi fontbona logra matar a tres hombres.
después de aquella experiencia, jordi fontbona duerme durante 36 horas seguidas. luis guzmán le dice que ya no es posible que él, jordi fontbona, vuelva a su hotel y lo instala para su seguridad en un piso amueblado en la zona de nonoalco-tlatelolco, muy cerca de la plaza de las tres culturas. aquel piso es vigilado por la policía y sus teléfonos están interceptados. estando allí jordi fontbona, no pudiendo dejar de pensar en ana, la llama por teléfono y ambos acordaron encontrarse en su consultorio a las siete de la noche. al llegar jordi fontbona al consultorio de ana, acompañado de dos policías, la encontró atada, amordazada y desnuda, con todo el lugar destrozado. ya liberada, ana le dijo a jordi fontbona que los seis o siete tipos que le atacaron le dijeron que ella tenía que trasmitirle a él, el siguente mensaje: que lo van a encontrar aunque se meta bajo tierra, que lo de la otra noche no iba a ser nada comparado con lo que le espera, y que ella, ana, lo iba a acompañar en la cama. (ellos hacían alusión a que cuando torturaron a jordi fontbona, lo acostaron desnudo sobre un catre de fierro y que luego de echarle un cubo de agua encima, empezaron a electrocutarlo) entre los tres la sacaron de allí y se la llevaron al piso de jordi fontbona en la zona de nonoalco-tlatelolco para su seguridad. estando allí tuvieron sexo dos días seguidos con sus noches. al tercer día jordi fontbona salió a comprarle ropa a ana, pues estaba desnuda. al volver con la ropa recién comprada, jordi fontbona le dice a ana que tiene que volver a salir porque tiene una cita con su padre, luis valladares, para ver si él como accionista le habla al director del periódico "el sol de méxico" para un puesto de trabajo. aquello era una verdad a medias, pero ana se lo cree.
una vez frente a luis valladares argüelles, el padre de ana, jordi fontbona le dijo que él había sido secuestrado y torturado al salir de su casa; contándole además lo que le pasó a ana y responsabilizando de todo al licenciado antonio monreal zamudio. ante aquella revelación que daba a entender que su hija estaba en serio peligro, el padre de ana decide contarle todo a jordi. él le dice que él y el licenciado antonio monreal zamudio tienen la misma edad, que han sido amigos desde siempre y que han estudiado juntos; que la revolución y las nacionalizaciones en méxico afectaron mucho más la economía de la familia del licenciado antonio zamudio que la suya. al padre de antonio zamudio le dieron un consulado de méxico en palermo, italia, y que fue así cómo antonio zamudio hizo amigos sicilianos con muy buenas relaciones en new york, boston, new jersey y chicago. aquello fue en el año 1942 cuando el padre de ana terminó económicas en harvard y antonio monreal se licenció y empezó a ejercer la abogacía. un día alrededor del año 1951 antonio zamudio le pidió un favor a luis valladares, que le llevara un paquete pequeño a un amigo. el padre de ana, inocente de todo lo hizo así y al regresar, antonio zamudio le dijo que se había ganado cincuenta y siete mil dólares de la época por haber entregado doscientos cincuenta gramos de heroína pura a un hombre de lucky luciano. luis valladares le dijo que no le creía y que todo eso le parecía una broma muy pesada, pero antonio zamudio no sólo le dijo que todo era muy cierto, que él, luis valladares ya pertenecía a la organización y que no podía echarse atrás porque terminaría preso. fue así como luis valladares no sólo terminó trasportando droga desde méxico a estados unidos hasta la actualidad, sino que también se la inyectaba; es decir, el señor luis valladares argüelles, el padre de ana, era todo un adicto.
jordi fontbona lleva al padre de ana ante luis guzmán, de la división de narcóticos, y él le contó de nuevo todo lo que le dijo antes a él y firmó su confesión. luis valladares argüelles lo hizo por su hija.
para que ana no se entere de la situación de su padre ante la justicia a través de los periódicos, jordi fontbona le cuenta a ella todo lo que ha sucedido con respecto a él. ana, a pesar de la gran pena, se siente aliviada y decide contar su parte.
ella como doctora y por haber estudiado toxicología, se dio cuenta que el mal aspecto físico y mental que traía su padre era debido a las drogas, y en vez de confrontarlo a él, buscó al proveedor y llegó de esta manera hasta el licenciado antonio monreal zamudio, el "tío antonio" de su infancia.
así que ana fue hasta el despacho de antonio monreal zamudio y lo confrontó, pero lo único que consiguió fue que él le dijera que si ella no era suya, su padre terminaría muerto. ante tal difícil disyuntiva acepta ser el juguete sexual de antonio monreal zamudio y tienen sexo en ese mismo momento. al terminar, él le dice que al día siguiente él dará una "fiesta íntima" para muy pocos amigos a las nueve de la noche y que ella tiene que estar allí, a lo cual ella acepta. sí, ella acepta, pero llegará portando un revólver calibre .22 con dos balas en su interior, dentro de su bolso, para asesinar a antonio monreal zamudio.
la tal "fiesta íntima" que resultó ser una orgía de todos contra todos, con música instrumental, drogas y alcohol, se llevó a cabo en un chalet que antonio monreal zamudio tiene más allá de san ángel, en anáhuac.
los participantes de aquella orgía fueron:
-licenciado antonio monreal zamudio.
doctora ana valladares león.
-bey jalil esfandiari. es altísimo y corpulento. lleva una corta y cuidada barbita gris.
-frank d'amato. es un cincuentón con aspecto de boxeador de peso medio. el tuxedo (es decir, el smoking) le cae mal.
-fermín chávez. no aparenta ni cuarenta años y su cara es muy hermosa. no es muy alto pero sí flaco y atlético. tiene rostro moreno y ojos grises. parece un joven dios ligeramente vicioso. su esposa es lupe chávez (la que dirigió la sesión de torturas eléctricas contra jordi fontbona).
-lupe chávez. esposa de fermín chávez. ella es bella, de ojos grandes y oscuros, pómulos altos, boca de labios carnosos y una nariz apenas aguileña. su cabello lo llevaba recogido en dos gruesas trenzas las cuales hizo reposar sobre sus destacados pechos.
-joslyn. una rubia platino, indudablemente teñida e indudablemente vulgar que sólo habla inglés con acento de brooklyn. no tiene inteligencia y es ordinaria.
-clea. es una políglota de aspecto europeo o asiática. tiene ojos brillantes y pícaros.
-joaquín (de) arzac. redactor jefe de un periódico en barcelona. es el jefe de jordi fontbona.
cuando la orgía termina y todos están dormidos, ana se despierta primero y al buscar el revólver en su bolso para asesinar a antonio monreal zamudio, no lo encuentra, encontrando más bien una tarjeta en su interior que decía: "has estado a punto de hacer una tontería, 'sobrina'.le he quitado los dientes a tu juguete para que no lo hagas. a propósito: la fiesta de esta noche ha sido filmada por completo... y fíjate qué curioso: en ninguna escena se verá mi cara, pero la tuya sí, y las de todos los demás." no hay firma. ana se deja caer en una butaca y rompe a llorar.
durante cinco largos años, y ya no sólo por evitar la muerte de su padre, sino también chantajeada por aquel video orgiástico, la doctora ana valladares león tuvo que soportar ser el objeto sexual del licenciado antonio monreal zamudio y participar de las orgías que él organizaba.
con las declaraciones de los valladares, el teniente luis guzmán, de la división de narcóticos, logra convencer a sus superiores para preparar un golpe contra el cartel de la droga en méxico, el cual llevado a cabo con éxito, la terminó desarticulando.
tras esto, jordi fontbona viaja a barcelona y trabajando con el comisario iñaki duhalde, de estupefacientes (quien ya ha coordinado con el teniente luis guzmán, de la división de narcóticos en méxico), le ponen una trampa a joaquín de arzac (cuyo alias en el mundo de la droga era "cigüeña), quien desconociendo la catástrofe del cartel de la droga en méxico, termina preso, no sin antes dispararle un balazo sin consideración en el muslo a jordi fontbona.
una vez que pasa todo, jordi fontbona se va a vivir con montse, quien trabaja como secretaria en el periódico de barcelona y se queda con ella. en cuanto al boticario albert flaquer, él deja ciudad de méxico y vuelve a barcelona. la doctora ana valladares león también abandona méxico y se fue a trabajar al hospital mount sinai en los estados unidos.
fin del resumen
188 páginas
CAPÍTULO 1
Si Joaquín Arzac fumase puros en vez de Celtas y si tuviese pelo en vez de estar más calvo que una bola de billar, sería igualito a Edward G. Robinson en El pequeño César. El señor de Arzac -el "de" se lo ha puesto él, sin pedirle permiso a nadie- es redactor jefe de mi periódico. O sea, es el que manda de verdad.
Se plantó delante de mi mesa, las manos en los bolsillos y las piernas un poco separadas, muy cinematográfico él.
-Venga, dispara -le dije, aspirando hondo.
Él sonrió, con inocencia muy mal fingida.
-¿Te gustaría hacer un viaje?
-Depende. Si es a París, encantado. Si es a Nueva Guinea, la respuesta es no.
-Y si la respuesta es no, vas a pasarte una temporadita en el archivo y cuando hayas criado bastante moho te pondré en la calle. Barcelona es ancha. Tu próximo trabajo, con suerte, será escribir una hoja parroquial de barrio.
-Tú ganas. ¿Adónde hay que ir?
Sin decir palabra, me puso delante un sobre. Lo abrí. Había un billete de avión, un talonario de cheques de viajero y dos o tres tarjetas de crédito a mi nombre. Y también cuatro folios mecanografiados. Reconocí al instante la escritura de la IBM de Montse, la secretaria del Dire.
-México... ¿Qué demonios se nos ha perdido allí?
-Léete ese informe, memorízalo y después destrúyelo. Escribe todo lo que averigües, pero no lo pases por télex sino en caso de vida o muerte. Envíame tus crónicas todos los días, vía aérea urgente al apartado de correos que se te indica. Nunca, por ninguna razón, por ninguna razón, Jordi, mandes nada aquí.
-Pero, caray, ¿esto qué es? ¿Voy a jugar a James Bond?
-Poco más o menos. Si juegas bien, serás famoso. Si no...
-Mira, Joaquín: a mí no me enredas. Voy a leer esto. Si la cosa no me gusta, te devuelvo el sobre y después haz lo que quieras. Según pinte la cuestión, tal vez acepte una hoja parroquial.
-Eso allá tú.
Por un momento muy largo nos miramos de hito en hito. Luego Joaquín sonrió otra vez, con la cordialidad de un caimán hambriento.
-Estaré en mi despacho -dijo pomposamente girando sobre los talones.
Con los ojos todavía clavados en el cogote de Joaquín, cogí el teléfono y marqué el dos. El "dígame" de Montse me sonó a música celestial.
-Soy yo, guapa. Te invito a cenar cuando salgamos de esta pocilga.
-Si no es al Ritz, no -dijo ella.
-Yo pensaba en un sitio de la calle Aviñón... Soy pobre.
-Eras -rió Montse-. Si no me equivoco. Joaquín acaba de darte un sobre muy gordo.
-De eso quiero hablar contigo, precisamente.
-Y yo que creía que te impresionaban mis encantos...
-Sí que me impresionan, ya lo sabes. Pero bueno ¿sí o no?
Cuatro horas más tarde, después de haber dado buena cuenta de un lacón con grelos monumental, la mirada azul de Montse me juzgó críticamente.
-Estás echando tripa.
-Mira, encanto, no fastidies. Tengo mi cintura bajo control.
-Eso se lo dirá usted a todas.
-Pues no. Solamente a algunas. Y dejémonos de historias. ¿Puede saberse qué diablos se trae entre manos el Mandamás Supremo?
-Como es público y notorio, nuestro amo y señor se codea mucho con gentes de las altas esferas. Si hoy no almuerza por lo menos con un director general, pues el pobrecillo se queda sin comer. Hace unos días volvió de Madrid muy excitado. Le brillaban los ojos, no podía estarse quieto y se lió a hablar por teléfono, por el directo, claro, lo menos un par de horas. Al cabo de tanta cháchara me entregó un montón de hojas manuscritas, me dijo que las mecanografiara con una sola copia y después se encerró con Joaquín. A propósito, ¿has leído ya mi obra maestra?
-No. Me muero de curiosidad, pero como Joaquín ha estado tan... tan melodramático... he preferido dejarlo para cuando esté a solas. Lo tengo aquí -y me di con un dedo unos golpecitos sobre el lado izquierdo de la chaqueta.
-Pues llevas encima una bomba muchacho. La copia, la única, la ha llevado Dios personalmente a la caja de seguridad de un banco.
-¿Así?
-Como suena.
Bebí un traguito de Torres Cinco, le di un cigarrillo a Montse y yo cogí otro. Por un momento fumamos sin decir ni pío. Me moría de ganas de sacar allí mismo los folios y leérmelos de una buena vez, pero algo me decía -y Montse acababa de confirmármelo- que era mejor atenerme a lo que yo mismo había decidido antes.
-Larguémonos -propuse.
Pagué quinientas diecisiete pesetas y nos fuimos. Yo soy peatón pero Montse, que es perfecta, por tener tiene hasta un R-5 de segunda mano, y además sabe dónde puede aparcar en el Casco Antiguo sin coleccionar multas.
-¿Te vienes a casa? -me dijo Montse cuando enfilábamos por Vía Layetana arriba.
-¿Quieres seducirme por un casual? -bromeé.
-Voy a intentarlo, por lo menos. Pero no me hago muchas ilusiones. En este momento no compito con ninguna mujer, sino con tu carrera. Ya sé que dicho así suena a serial de radio, pero una no tiene la culpa.
-Real como la vida misma. En fin, haz lo que puedas -dije yo, sonriendo.
-Ahora mismo, no. Si suelto el volante, nos estrellamos.
-Yo tengo las manos libres -le recordé.
-Tú estate quieto.
-Sois todas iguales. Me provocas, me excitas, me entusiasmas, y cuando llega la hora de la verdad me dejas con un palmo de narices.
-Pues vosotros, peor aún. Dentro, fuera, dentro, fuera, bum, gracias señora, os dais la vuelta y hala, a roncar.
-Yo no ronco -me defendí, indignado.
-Eso lo veremos -dijo ella.
Desde la terraza de Montse hay una magnífica vista a los tendederos de ropa de los vecinos, a las antenas de televisión y a un cachito de Tibidabo. Como estaba muy oscuro y además llovía un poco, me ahorré el encantador paisaje. Nada más entrar me tumbé en el sofá, saqué por fin del bolsillo las condenadas páginas y empecé a devorarlas. Durante un tiempo que no puedo precisar el mundo se esfumó para mí: con nombres -¡y qué nombres!-, con fechas, con datos y con toda clase de detalles, aquel informe ponía al descubierto un nuevo "camino de la heroína"... El ilustre Dire, dejándose llevar por la moda, hablaba de una "Barcelona conection"; más exactamente aquello era la "Barcelona-México-San Francisco" al desnudo. Todo estaba allí, con pelos y señales. Menos una cosa: las pruebas. Era un edificio perfecto al que le faltaban los cimientos.
Cuando levanté la vista, Montse estaba a mi lado y me sonreía.
-¿Y bien? -dijo.
-Demonios, tú. Esto es sensacional... sólo que no puede publicarse. -Ella asintió-. Y, claro, como andamos de capa caída en cuestión de ventas, Joaquín y el Dire han llegado a la conclusión de que alguien tiene que ir a arriesgar el pellejo metiéndose justo en el avispero... y quieren que ese alguien sea yo. Ya estoy viendo la serie, en números sucesivos, con titulares así de grandes en primera plana... ¡Pues no! -estallé-. ¡Yo no soy Hemingway, ni siquiera Larteguy! ¡Prefiero jugarme la vida cruzando Aragón con el semáforo en rojo!
-¿Quieres que mañana averigüe el nombre del párroco de Casa Antúnez?
-No, lo que quiero es seguir como hasta ahora. Me gusta lo que hago. Tengo una mesa, un fichero y una idea bastante clara de qué es lo que está pasando en los rincones más interesantes de este cochino mundo... ¿Por qué tengo que jugar al corresponsal de guerra? ¿En nombre de qué... de unos miles de ejemplares más que se vendan o no, no van a influir en mi sueldo?
-La decisión es tuya, Jordi. Lo único que te digo es que si esto te sale bien te convertirá en una estrella.
-Tú estás loca. Yo no tengo ni la más mínima experiencia en estos asuntos. Lo más probable es que a los dos días tenga a toda la organización detrás de mí, y al tercero estaré criando malvas... Esta gente no se para en barras. Si se pudiese investigar aquí, donde tengo amigos y conozco el medio como la palma de mi mano, bueno. Pero ¡en México! Un catalán en México debe ser la cosa más llamativa del mundo. Si es por la pinta, quizá pueda pasar relativamente inadvertido, pero en cuanto abra el pico, zas... por la boca muere el pez. Y nunca mejor dicho.
-Hombre, no será para tanto. Por otra parte, ya conoces a Joaquín. Con menos motivos se ha cepillado a otros.
-Sí ya lo sé. Si dijera en voz alta lo que pienso de él, me podrían procesar por injurias... pero jamás por calumnias.
-Siempre puedes hacer otra cosa -dijo Montse con tono sibilino-, Por ejemplo, ir a México, buscar trabajo allí, conseguirlo y, una vez seguros los garbanzos, ponerle a Joaquín una conferencia con cobro revertido, no faltaba más, y decirle todo lo que todavía no le has dicho. Aquí en Barcelona, puede hacerte una faena muy gorda, pero ¿allí?
-Vaya, vaya, vaya... -silbé, con asombro-. No se me había ocurrido.
-"Detrás de todo triunfador, siempre hay una mujer" -recitó Montse, con aire de escolar aplicada-
-¡Eso es lo que haré! -grité maravillado-. ¡Te mereces un beso!
-Pues dámelo tonto.
Quise besarla ligeramente, pero no pude. Sus manos sujetaron mi cabeza con suavidad, su boca se abrió y nuestras lenguas entablaron un larguísimo duelo en su húmeda cárcel. De pronto toda la tensión acumulada en mí buscó una salida. La cogí en mis brazos y comencé a explorar su cuerpo. Montse no opuso resistencia; toda ella se abría, se ofrecía, y sus pechos llenos subían y bajaban al compás agitado de su respiración.
Rodamos del sofá a la alfombra. Nos estorbaban las ropas y fuimos quitándonoslas como podíamos. Los botones de su blusa se negaban a desprenderse. Di un tirón, saltaron y mi mano ávida se posesionó de las duras y tibias redondeces coronadas por pezones erguidos de color rosa oscuro. Montse gimió, debatiéndose debajo de mí.
No le hice caso. Mis dedos encontraron el vello de su pubis y muy lentamente fueron deslizándose hacia abajo y adentro. Casi inmediatamente sentí como el pequeño clítoris crecía bajo el delicioso estímulo. La espalda de Montse se arqueó y sus brazos aferraron mi cuello. Su aliento cálido se interrumpió cuando me mordisqueó el lóbulo de la oreja.
Me volví loco. Perdí el control de mí mismo. Hubiera querido tener muchas manos, muchas lenguas, muchos miembros, y para estar en todas partes a la vez, para recorrer en toda su extensión aquel maravilloso cuerpo femenino, para gozar y hacer gozar al máximo a aquella espléndida mujer. De un solo y poderoso empujón me deslicé dentro de ella.
-Ah -susurró Montse en mi oído.
Comenzó el vaivén más viejo del mundo. Ella se movía debajo de mí, sus caderas describían círculos que se oponían a mis movimientos y multiplicaban el placer. Sus uñas se clavaban en mi espalda y las ondas del deleite iban y venían con un ritmo cada vez más frenético. Nos besábamos con furia, nos acariciábamos con ansia y la tormenta iba fraguándose segundo a segundo.
Y vino el clímax. Gritamos al unísono y me sentí totalmente atrapado por los brazos y las piernas de Montse. Un río caliente brotaba de mí y ella lo recibía con avidez, con total delicia. Nos estremecíamos inconteniblemente y rodamos el uno sobre el otro hasta que, por fin, con lentitud dulcísima, la tempestad comenzó a remitir. Por último abrí los ojos y vi a Montse encima de mí.
-Caramba -dijo ella.
-Caramba -asentí yo.
No sé de dónde saqué fuerzas para rodar nuevamente y quedar sobre ella. Me retiré, coloqué mi brazo debajo de su cabeza y la besé entre los ojos. Me senté y paseé la vista por el salón que parecía un campo de batalla.
-Quiero saber si roncas -dijo ella-, vámonos a la cama.
La ayudé a ponerse de pie y la vi desnuda. su cuerpo era extraordinariamente bien proporcionado, con piernas largas, cintura fina y pechos redondos y firmes. su vientre era hermosísimo. Liso y perfecto, con un relieve ligeramente musculado, parecía tener vida propia.
-Eres preciosa -dije. Al momento de decirlo me sentí un poco estúpido: no era aquello muy original, vaya.
-Y tú me has mentido.
-¿Mentirte yo? ¿Cuándo? ¿Cómo?
-No tienes la cintura bajo control -rió ella.
CAPÍTULO 2
Desde la ventanilla del avión, México D. F. es uno de los espectáculos más impresionantes que puedan verse. Una ciudad inmensa que se extiende como una araña de cemento por todo el valle de Anahuac, con las dos Sierras Madres -Oriental y Occidental franqueándola. La primera sensación, al pisar tierra firme, es la de que el aire es muy frío y muy seco.
Pasé unos mínimos trámites de aduana, cogí mis maletas y me puse en la cola de los taxis. Casi no esperé porque venía un coche detrás de otro, y en pocos minutos estuve cómodamente instalado en el asiento trasero de un enorme Buick verde y negro: El taxista era un hombre gordo y alegre, que entabló en seguida conversación conmigo. Me sentía de excelente humor: Joaquín Arzac y su absurda idea se habían quedado en Barcelona, a miles de kilómetros de distancia, y allí estaba yo, camino del Hotel del Prado, con el bolsillo bien provisto y el Nuevo Mundo por delante.
Una vez en el hotel subí a mi habitación, me duché y me cambié de ropa. Bajé y pregunté al conserje si aún podía desayunar.
-¿Es la primera vez que el señor viene a México? -inquirió el hombre.
Le dije que sí.
-Ah, entonces -repuso él sonriendo-, me parece que debo traicionar a mi empresa. Vaya a Sanborns.
-Eso no suena muy mexicano -protesté.
El conserje amplió su sonrisa.
-Espere usted a verlo. No haga usted caso del nombre gringo. Los Sanborns tienen una cadena de cafeterías por todo el país, pero ya hace más de medio siglo que son mexicanos. Desde tiempos de Don Porfirio. Y... pero no quiero explicarle más -la sonrisa se le llenó de dientes-. Ya lo verá usted mismo. Nada más salir tire por la misma banqueta...
Debí de poner una cara de absoluta incomprensión. El hombre soltó una carcajada.
-Perdóneme, señor. Aquí se llama banqueta lo que en España es acera.
-Ah -dije.
-Pues bueno, al salir a la calle tire a la derecha. Un poco más allá de la Torre Latinoamericana verá, en la acera de enfrente, una casa de tres plantas, del siglo dieciocho, totalmente revestida de azulejos. No tiene pérdida. Pues eso es Sanborns. Entre... y que le aproveche.
En mi vida he visto cosa igual. La "Casa de los azulejos" es algo único. Su bellísimo exterior se corresponde con un interior espléndido. El antiguo patio ha sido techado y es ahora la cafetería, y lo bueno del caso es que no se nota la añadidura. La luz del día, apenas tamizada, iluminaba agradablemente la madera oscura de los muebles y los manteles rojos. Otro detalle aún contribuyó más a mi sorpresa: en Sanborns no hay camareros, sino camareras, que visten unas faldas muy anchas y unas blusas muy blancas.
Cometí el error de decir que quería desayunar, sin especificar qué. Con lo que me pusieron delante, habrían comido bien tres personas de buen diente. Haciendo de tripas corazón -o quizá al revés, haciendo del corazón tripas- acabé con todo. Ya en plan potentado, pedí la cuenta y un puro habano. Lo encendí tranquilamente y fumando con parsimonia salí otra vez a la Avenida de Francisco I. Madero. La vida era espléndida y alegre.
No reparé en el coche que, sin duda, se puso en marcha en el momento mismo en que atravesé la puerta. Cuando fui a cruzar la calle se me echó encima. No sé cómo atiné a dar un salto atrás, pero aun así el costado derecho del vehículo me golpeó de refilón en la pierna, despidiéndome como una peonza. Debí golpearme la cabeza con el bordillo, porque no recuerdo nada más hasta que abrí los ojos en la trastienda de una farmacia: almas caritativas me habían llevado allí.
Al principio no supe ni quien era yo ni dónde estaba. El mundo semejaba una galería de espejos deformantes: la luz se descomponía en arcoiris ondulantes; la persona que estaba junto a mí era un gigante de cráneo pequeñísimo, y los ruidos y las voces tenían una intensidad muy aguda y a la vez un eco cavernoso. El coco me dolía; alguien, invisible, martilleaba mis sienes a ritmo lento. Poco a poco las alucinaciones cedieron, pero el dolor no.
No entendía qué me decían. Me esforzaba en recordar sin conseguirlo. De golpe vi de nuevo la avenida soleada y el automóvil negro, la pared de azulejos de Sanborns y el bordillo de la acera subiendo hacia mí. Oí otra vez el chirrido de los neumáticos al coger la curva y pude oler el acre tufo del caucho quemado. Me incorporé bruscamente, y al momento me arrepentí de haberlo hecho: hasta el pelo me dolió, cabello por cabello.
-Vaya, vaya, vaya... -dijo el señor macizo enfundado en una bata blanca-. Parece que estamos vivos y que sólo ha sido un buen porrazo.
En el primer momento no supe bien qué era lo que no encajaba y al mismo tiempo me sonaba familiar a más no poder. De pronto caí en ello: el caballero de la bata blanca me había hablado en catalán. Por un instante pensé que México era un sueño, que no me había movido jamás de Barcelona y que la amenaza de Joaquín aún pendía sobre mí.
-¿Qué es lo que me ha pasado? -pregunté en catalán también.
-Pues nada, hombre. Un accidente con mucha suerte. Casi le aplasta un coche en la otra esquina, pero fuera de la ropa hecha un asco, una buena contusión en el mundo izquierdo y un chichón regular, todo lo demás está intacto. A propósito, vuelva usted a acostarse. Voy a ponerle hielo en la cabeza; yo he llamado al médico. No parece gran cosa por fuera; pero ese golpe podría producirle una conmoción cerebral.
-Qué bien -dije, con lengua estropajosa, pero hice lo que me decían.
-He mirado sus documentos. Sé que es usted Jordi Fontbona i Sales. Yo soy Albert Flaquer i Riba. Aunque no sea el mejor momento para decirlo, bien venido a México.
Así no soñaba. Aquello era real, bien real. Y en cuanto al accidente: ¿casualidad... o algo peor?
-Dígame señor Flaquer: ¿nadie apuntó la matrícula del coche?
-Por lo visto no. Todo fue demasiado rápido. Ahí fuera hay dos hombres que le han traído a usted aquí pero, como es lógico, fue usted el centro de la curiosidad de la gente. Ah, también hay un policía, por si quiere usted poner una denuncia, o algo.
-¿Denuncia? No, no. Lo que quiero es volver a mi hotel. Estoy aquí mismo en el Prado.
-Ya. Entonces, si usted cree que puede andar hasta la puerta, llamaré a un taxi. Métase en la cama en seguida. Ya le enviaré el médico.
-No creo que haga falta, gracias.
-Eso no es usted quien debe decirlo, joven. Si no se atiende a tiempo una conmoción cerebral, las consecuencias pueden ser serias. ¿Tiene usted ganas de ser un vegetal el resto de su vida?
Me estremecí.
-Pues no. No muchas. Vale. Le estoy muy agradecido por todo. Es bueno eso de haber caído en manos de un compatriota.
El señor Flaquer se encogió de hombros, suspirando. Se quitó las gafas, y, con un pañuelo impoluto, limpió los cristales mecánicamente.
-Hubo una época en que éramos más de un cuarto de millón... Ya vamos quedando menos.
-Ya vendré a verle para charlar un rato cuando me sienta mejor.
-Cuando a usted le parezca. ¡Hace tanto tiempo que nadie me habla de la Fuente de Canaletes!
Cuando me vio entrar con las ropas desgarradas, la cabeza vendada y por añadidura cojeando, el conserje abrió unos ojos como platos.
-Pero... por Dios, ¿qué ha pasado?
-Nada, un pequeño accidente. Dentro de un momento vendrá un médico. Hágale subir, por favor.
-Estamos a su disposición, señor -dijo el conserje, abandonando su mostrador para acudir en mi ayuda-. Cualquier cosa que le haga falta... Casi me olvidaba: han dejado una carta para usted.
-¿Una carta? Pero...
Estuve a punto de decir que yo no conocía a nadie en ninguno de los Estados Unidos de México, pero me contuve. Después del "accidente", todo podía estar relacionado con la famosa -y maldita- Barcelona Connection.
El conserje me puso en la mano un sobre corriente, cuidadosamente cerrado. Sólo ponía mi nombre y nada más. Le di las gracias y me lo metí en lo que quedaba de bolsillo en mi ex chaqueta flamante.
Ya en mi habitación cerré la puerta con llave, me acerqué a la mesa escritorio adosada bajo la ventana con vista a la Alameda, seis pisos más abajo, y me dejé caer, gruñendo, en el mullido sillón estilo Segundo Imperio. Rasgué el sobre. Contenía sólo una tarjeta de cartulina, tamaño postal, sobre la cual alguien había tenido la santa paciencia de disponer cuatro palabras recortadas de un periódico:
"SOLO AVISAMOS UNA VEZ"
¡Conque no había sido casualidad ni mucho menos! Maldije en voz alta a Joaquín Arzac, al periódico, al director del periódico, a Montse por su brillante idea y a mí mismo por haberla aceptado, ingenua e imbécilmente. ¿Cómo podía demostrar yo a aquellos caballeros que no tenía ni la más remota intención de meter las narices en sus asuntos? Ahora, por lo visto, ya era demasiado tarde.
El magnífico desayuno que había ingerido una hora antes se rebeló dentro de mí. A duras penas pude llegar al cuarto de baño y cuando salí aún tenía bascas. Me tumbé en la cama y encendí un cigarrillo. Me supo a rayos.
Minutos después sonaron unos golpecitos en la puerta. Maté la colilla en el cenicero de la mesilla de noche, me puse en pie muy trabajosamente y fui a abrir. Pero antes, movido por no sé qué demonio de la precaución, pregunté quién era. Una voz anunció al médico. Abrí.
Casi pierdo otra vez el conocimiento, pero esta vez de la impresión. El médico era médica... y podía haber participado en el concurso de Miss Universo: lo habría ganado por aclamación.
Una mata de pelo de color azabache, unos ojos que parecían de terciopelo violeta, apenas sombreados, una nariz perfecta y una boca golosa en un óvalo irreprochable. Era relativamente alta y su cuerpo parecía el homenaje de un número especial de Lui.
Vestía pantalones de muy buen corte, una blusa de seda con un diseño de hojas secas y una especie de chaleco largo de lana de color café con leche. En la mano tenía un maletín de piel y colgando al hombro un bolso a juego.
-¿Es usted Jordi Fontbona? Sí, ya veo que sí -dijo antes de que yo pudiera responder nada, señalando las vendas de mi cabeza-. ¿Puedo pasar?
Sin decir palabra me hice a un lado. Sus movimientos eran suaves y felinos, con la gracia que dan los ejercicios gimnásticos. No sé de dónde saqué saliva para tragarmela cuando advertí que no llevaba sostén.
Se volvió a mirarme con aire entre malicioso y burlón.
-Se supone que soy yo quien debe examinarle a usted -dijo-. Pero está usted practicándome un reconocimiento a fondo.
-Eh... ah... -vacilé yo, miserablemente. Me recuperé un poco y añadí-: Pues no, doctora, a fondo no. Quizá más adelante, con algo de suerte.
Ella frunció el entrecejo.
-Es usted un poco demasiado rápido, señor.
-Oh, no doctora. En este momento apenas si puedo dar un paso.
-No hablaba de eso.
Abrió el maletín y sacó de él un fonendoscopio y otros cacharros más, entre los cuales identifiqué un espéculo. Sus gestos, ahora, eran eficientes y profesionales.
-Quítese la chaqueta y túmbese ahí -me dijo, indicando la cama.
Obedecí.
-Ábrase la camisa y respire normalmente.
Estuvo unos instantes oyendo mi corazón mientras yo la miraba. Se había sentado junto a mí y, con el busto inclinado, se concentraba en su trabajo. Mis ojos no podían apartarse de las dos redondeces gemelas que se movían con cada uno de sus ademanes. Se me debía notar, creo, la aceleración de los latidos.
Cogió el artefacto de medir la presión, me ligó el brazo izquierdo justo por encima de la articulación del codo, infló la cámara neumática y jugueteó dos o tres veces con la ruedecilla que libera el aire. Volvió a bombear, con el fonendo aplicado a la arteria.
-Nueve, doce -dijo-. Espléndido para quien acaba de ser atropellado por un carro.
Olía muy bien; era el suyo un perfume suave y anticuado, algo así como lavanda o espliego, y el caso es que le sentaba maravillosamente. Un mechón negrísimo se empeñaba en cubrirle la parte de la cara, y, con un gesto automático de la mano izquierda, se lo echaba constantemente hacia atrás.
Se puso el espéculo en la frente y lo bajó sobre un ojo. Luego, con una linterna especial, acodada, se inclinó aún más sobre mí. Sentí, a través de mis ropas y las de ella, el calor tibio de su cuerpo.
-Mire al cielorraso -ordenó.
Estuvo así un buen rato, y yo comencé a ser demasiado consciente de su peso sobre mí. Ella, por su parte, parecía absorta en el examen de mis córneas o lo que fuere. Cuando estaba preguntándome que haría ella si, de pronto, la abrazaba, le quitaba el condenado espejito y le estampaba un beso en plena boca, y cuando ya había decidido que valía la pena intentarlo, aunque luego la doctora me abofetease, el encanto se rompió. Se enderezó ella y de un solo, sinuoso impulso, se puso de pie.
-Al parecer, todo está bien -fue su conclusión-. Nada serio. No obstante, si dentro de las próximas cuarenta y ocho horas nota algún malestar, como mareos o náuseas por ejemplo, llámeme sin pérdida de tiempo al hospital... pero no creo que haga falta. No parece haber peligro de conmoción cerebral. Aquí tiene mi tarjeta.
La cogí. Ana Valladares L., Doctora en Medicina, Traumatología y Quemados. Calzada Tacubaya, 119, sexto primero. México D. F. - D. P. 17. Había, además, un par de teléfonos.
-¿Y si me siento con ganas de invitarla a cenar, doctora? ¿También tengo que llamarla? ¿O lo hago ahora, para esta misma noche?
Se rió con ganas.
-¿Todos los españoles son así... tan machos y tan...?
-Oh, no. Como dice el viejo chiste, todos no: la mitad hembras. Y lo pasamos la mar de bien.
Rió más. Su risa alegre tenía un leve toque sensual.
-A las ocho, ¿vale? -insistí.
-Pues no sé si estaré libre a esa hora -dijo como por pura fórmula, sonriendo.
-Puedo ponerme muy grave a las ocho menos cinco.
-Bien, de acuerdo. Pero no se haga ilusiones de ninguna especie.
-Oh, no -declaré con la mano en el pecho-. Jamás me hago ilusiones antes de las doce de la noche.
Guardó todos sus adminículos en el maletín, se arregló el mechón que una vez más le caía sobre la frente y la acompañé a la puerta.
-Una cosa más. ¿Voy a buscarla?
-¿Conoce usted México?
-Pues no. He llegado esta misma mañana.
-Entonces vendré yo aquí. A las ocho en el lobby.
-De acuerdo. Y... esto... ¿tengo que seguir llamándola doctora?
-A medianoche veremos -sonrió, cerrando la puerta tras de sí.
CAPÍTULO 3
Cambié dos cheques de cien dólares en conserjería, pedí un glenfiddich con hielo y agua, me instalé en un cómodo sofá del lobby y comencé a hojear unos cuantos periódicos que, hasta entonces, para mí eran sólo nombres: Excelsior, El Heraldo, El Sol de México, El Universal. Descubrí que mis colegas mexicanos tienen un estilo periodístico muy diferente al nuestro. Y descubrí, también, que algunos artículos -o, por lo menos, algunos párrafos- parecían escritos en chino. Aunque redactados en castellano, me resultaban casi incomprensibles. En unos cuantos minutos me di cuenta de que empezar una nueva carrera en México no iba a serme tan fácil como suponía Montse.
Consulté el reloj: las ocho. Clavé los ojos en la puerta giratoria en el preciso instante en que la doctora Valladares hizo una entrada triunfal. Un murmullo admirativo (los caballeros) y unas miradas de recelo y envidia (las señoras). Venía de punta en blanco, y el detalle me recordó una reflexión que oí una vez no sé a quién: las mujeres y los indios se pintan cuando quieren guerra. La puntualidad quizá fuera otro indicio.
Si antes me había parecido excepcionalmente guapa, ahora me lo pareció mucho más. Llevaba un vestido largo que no sé cómo describir, porque de modas no entiendo mucho; lo que sí sé es que no parecía puesto, sino que flotaba en torno de ella. Tenía sobre los hombros un abrigo de piel, pero no podría decir de qué animal. Gato, no: eso, seguro.
-Hola -me dijo al llegar junto a mí. Otra vez aquel leve aroma de espliego o de lavanda pareció surgir de ella-. ¿Cómo se siente?
-Ahora mismo, con taquicardia. ¿Qué puede usted hacer por mí, doctora?
-Diagnosticarle hambre, y llevármelo a cenar. Eso regula el pulso.
Salimos. Fuera había un Toyota gris acero esperándonos. Dimos la vuelta a la Alameda y cogimos el Paseo de la Reforma en dirección a Chapultepec. A la altura del monumento a Cuauhtémoc torcimos a la izquierda, por Insurgentes y en cosa de un cuarto de hora llegamos a la Posada de San Ángel. Dejamos el coche en el aparcamiento. La noche era clara y fría; lejos de las luces del centro, el cielo era una fiesta de estrellas enormes que brillaban inmóviles en el aire fino del valle.
La posada, me explicó mi compañera, es un antiguo convento carmelita de tiempos del Virreinato de Nueva España. Por lo visto, debió de ser también una especie de minipalacio de verano, rústico y sobrio, cuyo único lujo inicial fue la piedra trabajada barrocamente. Las comodidades vinieron después, cuando, pronto hará un siglo, convirtieron la vieja casona en hotel y restaurante de lujo.
-Aquí se ha conspirado, aquí se han derribado gobiernos, de aquí han salido presidentes de México. Y, además, aquí se come estupendamente -fue el resumen que me hizo la doctora Valladares.
Nos sentamos a una mesa un tanto retirada, junto a un ventanal.
-¿Qué comerá? -me preguntó cuando el camarero nos entregó los menús.
-Lo dejo a su criterio, doctora. Soy nuevo en esta plaza.
-¿Se atreve con la cocina típica?
-Usted es mi médico.
Se volvió al camarero -un hombre de cincuenta y tantos años, de piel cobriza y ojos negros que se me antojaron tristes- y pidió dos platos y los vinos.
No pude por menos que sonreír para mis adentros: dos noches atrás. Montse y yo habíamos comido en O' Nabo de Lugo; ahora, a miles de kilómetros de distancia, me disponía a zamparme una carnita enchilada en un ambiente para mí sumamente exótico. Ah, los aviones, pensé. Y, sobre todo, ah, la pasta gansa.
El primer bocado me hizo subir las lágrimas a los ojos. No: casi lloré a moco tendido. Ana Valladares rió de buena gana.
-Debí habérselo advertido -dijo-. Aquí abusamos del picante.
Tuve que beber vino, y luego agua, y otra vez vino, antes de poder responderle.
-¿Dios de Dios! -dije-. ¿Con qué sazonan esto... con pólvora?
-Con ají, que aunque sea de Tabasco se llama chile. La pólvora es más suave. Ya se acostumbrará si se queda un tiempo entre nosotros. Debí advertirle a Macario...
-¿Macario?
-El camarero que nos ha servido. Lo conozco desde que era niña. Mis padres venían, y vienen, con bastante frecuencia. México no es tan grande, después de todo.
-Oh, no. Según los folletos de Aeroméxico, tiene unos ocho millones de habitantes nada más.
-Si, es verdad. Pero -y el tono de su voz puso una gran carga de ironía en sus palabras- yo hablaba del tout Mexique...
¿Se burlaba de su clase, de sí misma, o de mí? Preferí no averiguarlo. Con precaución, volví a concentrarme en mi plato. Mi lengua y mi paladar resistían, pero me pregunté qué sería de mi estómago un par de horas después.
Ella comía con buen apetito un boeuf Strogonoff de excelente aspecto. Charlamos animadamente a lo largo de la cena. Yo renuncié al postre, pero ella no; pidió fresas con nata. Cuando hubo concluido, Macario apareció como por arte de magia con dos tazas de café, una botella de Martell Médaillon y una caja de cedro pulido. Con gestos precisos sirvió el café y el coñac, abrió luego la caja y, ante mi sorpresa, ofreció puros a mi cicerone. Ella eligió el suyo con cuidado, cogiendo varios sucesivamente entre sus dedos finos, de uñas impecables y cortas, para comprobar la madurez de cada uno. Se decidió por fin y, mirándome, dijo:
-Estos dos son los mejores. ¿Usted fuma habanos?
-Sí, desde luego.
Macario le ofreció el artefacto ese que sirve para cortar puntas de puros y ella abrió cuñas nítidas en los extremos de ambos cigarros. me alargó el mío y, mientras el camarero se retiraba otra vez tan silenciosamente como había venido, procedió a encender el suyo, sostuvo delante de sí el mechero con la mano derecha y con la izquierda hizo girar rápidamente el puro sobre la llama hasta formar una corona perfecta- Sólo entonces se lo llevó a los labios y aspiró la primera bocanada aromática.
-Son muy buenos -declaró-. Los hace traer mi padre de Ginebra.
Encendí un puro con mucha menos habilidad que ella. Lo probé y tuve que concordar: jamás había fumado nada tan formidable.
-¿De Ginebra? ¿Teniendo a Cuba como quien dice al lado? -pregunté.
-Misterios de la política internacional. Cuba es un país socialista y Zino Davidoff es un cochino capitalista; pero, cualquiera que sea el régimen cubano, Davidoff tiene opción preferente y se lleva el mejor tabaco. Es así desde hace cincuenta años, y probablemente seguirá siendo así mientras Davidoff viva.
Me miró directamente a los ojos.
-¿Le sorprende que una mujer fume puros?
-A decir verdad, no es lo único que me sorprende.
-No empecemos con los piropos españoles.
-No, no. Además, un barcelonés no suele ser muy ducho en la materia. Tenemos fama de introvertidos, reservados y nada frívolos.
-Que es como decir tímidos, desconfiados y rutinarios, pero en bonito, ¿no?
No pude por menos que soltar la carcajada.
-Pues... Dicho así, suena casi insultante, desde luego. Pero es que también somos sentimentales.
-Ya, ya. Se les parte el alma oyendo canciones de cuna.
-No. Más bien cantando en un coro.
La risa de ella fue contagiosa.
-¿Sabe qué? Aquí hay un Casal Català... ¡y tienen un coro!
-Claro. Eso no falla.
Al cabo de un rato pagué la cuenta, que aligeró sensiblemente mi billetera, y nos metimos otra vez en el coche. Joaquín, la droga, los "drogueros", mi presunta misión, el atentado de por la mañana y el universo en general me parecían una nebulosa lejanísima. Mi buena estrella había puesto en mi camino a esta mujer con magníficas relaciones. Tal vez por intermedio de ella podría hallar trabajo en algún periódico... Tal vez...
Metiendo la primera, me dijo ella:
-Vamos a continuar haciendo turismo. Voy a llevarte a Plaza Garibaldi. Podemos beber tequila, si aún le queda apetito puede también masticar algo , y oiremos mariachis. ¿Le gusta la idea?
-Lo que usted diga, doctora.
En menos de veinticinco minutos estuvimos allí. El tránsito, aunque muy intenso aun de noche, se diluye bastante en las anchas avenidas y la doctora conducía como Emerson Fittipaldi. La plaza no es muy grande ni bien iluminada, pero está literalmente cuajada de cantinas, que es como llaman allí a las tabernas. A pesar de la noche más que fresca, la gente se sentaba fuera. Los mariachis vestidos con ropas de charro, formaban grupos. Ocho o diez de ellos, tal vez más.
-Sentémonos -dijo ella-. Pronto se acercará alguna orquesta, y tocará lo que pidamos. Luego se les da una propina.
No había acabado de decirlo cuando un individuo gordo y bigotudo, enseñando en la sonrisa tres o cuatro piezas de oro, se quitó respetuosamente el enorme sombrero y con grave cortesía me dio las buenas noches. Luego, con aire cómplice, me preguntó:
-¿Qué le tocamos, mi cuate?
Con un gesto pasé la pregunta a mi compañera. Ella, imperturbable, dijo:
-La Degollina.
Yo no pude evitar un estremecimiento. El hombrón se inclinó y al momento tuvimos en torno una orquesta completa, con guitarras y guitarrones, entonando un corrido.
-Un poco macabro, ¿no? -comenté cuando hubieron concluido. Les di cincuenta pesos y los mariachis se fueron con la música a otra parte, entre notables reverencias.
-Eso se lo cantaron las tropas de Santa Anna a los sitiados de El Álamo. A los gringos, los yanquis, les hace muy poca gracia y, como usted verá si se molesta en girar la cabeza, esto está repleto de ellos.
-¿Le gusta fastidiar a sus semejantes, doctora?
-Los yanquis no son semejantes míos. Y, hablando de otra cosa, ya son las doce. Hola, Jordi. Yo soy Ana.
-Hola Ana.
A partir de ese instante para mí la noche se salió del espacio y del tiempo. Bailamos, bebimos, reímos y charlamos como si nos hubiésemos conocido de toda la vida. Sé que estuvimos en media docena de sitios entre discotecas y bares, sé que olí desde muy cerca aquel perfume -¿lavanda?, ¿espliego?- y sé que a eso de las cuatro de la madrugada Ana detuvo el coche frente a la puerta del Hotel del Prado.
No le pregunté si subiría conmigo. Bajé, fui a abrirle la portezuela y me quedé inmóvil, esperando. Ella me miró muy seria. Al cabo de un momento -un momento que me pareció muy largo- meneó la cabeza, como quien no tiene más remedio que admitir la inmensa tozudez del prójimo, sonrió y quitó la llave del contacto con una mano mientras con la otra cogía el bolso. Entramos juntos.
-La 417, por favor -dije al portero de noche-. Ah, y otra cosa: hemos dejado ahí fuera el carro, un toyota gris. ¿Quiere disponer que lo metan en el garaje?
-Sí, señor; no faltaba más -dijo el hombre, cogiendo las llaves de Ana al tiempo que me entregaba la mía.
Subimos. Cuando, ya en la cuarta planta, las puertas del ascensor se cerraron silenciosamente tras de nosotros, la abracé con dulzura. Así, la boca en la boca, llegamos hasta mi habitación. Todavía no sé cómo abrí, porque puedo jurar que no la solté ni un momento.
Nuestro mutuo frenesí creció. Primero mi mano y después mis labios buscaron los turgentes y firmes pechos de Ana. Sus pezones se irguieron bajo la doble caricia y un murmullo ronroneante escapó de su garganta. Sentí sus dedos sobre mi miembro, suavemente al principio, con fuerza después.
Me dejé caer de rodillas y con mi lengua busqué su sexo. El vestido cayó al suelo junto con sus zapatos. Acaricié sus muslos sedosos, metí los dedos en cada costado del brevísimo slip que aún conservaba puesto y lo deslicé a lo largo de las satinadas piernas.
Ana estaba desnuda ante mí, la mirada extraviada y el pelo revuelto y desordenado. Acabé de desnudarme yo con cuatro movimientos bruscos. Sus manos aferraron mi cabeza dirigiéndola al centro mismo de su pasión... y de la mía. Mi lengua, vibrátil, excitó el delicado botón de carne rosa con un ritmo intenso y creciente. Sus rodillas vacilaron, incapaces de sostenerla, y se dejó caer en el mullido lecho. Con ambos muslos aferró mi cuello, y yo cogí sus pechos, acariciándolos con movimientos circulares mientras titilaba sus pezones con dos dedos.
Gritó sofocadamente cuando sobrevino el primer clímax. Su cuerpo esbelto se estremeció bajo el influjo del goce y sentí que mi boca se inundaba con los delicados jugos que brotaban de su sexo. El temblor del placer parecía interminable: Ana se agitaba, movía de un lado a otro la cabeza y sus puños golpeaban las sábanas sin control. Por fin cedió la furia del orgasmo. Abrió los ojos, sonrió y me atrajo hacia sí.
-Ha sido... espléndido -dijo, jadeante. Se apoyó en un codo. Sus pechos se movieron, siguiendo el movimiento. Sacudió la cabeza como para despejársela, y un remolino azabache le ocultó por un segundo la cara-. Veamos ahora qué puedo hacer por ti, mi querido paciente... tan impaciente.
Su mano recorrió mi cuerpo, despertando en mi un ardor delicioso. Asió mi virilidad erecta y golosamente dirigió su boca al duro miembro.
Al sentir el contacto de sus labios y de su lengua, creí morir. Las ondas de placer, en olas sucesivas, eran como una mar embravecida debatiéndose en la estrecha orilla de mi piel. Cuando creí que todo se resolvería en una erupción volcánica, ella se apartó súbitamente, me miró con los ojos brillantes y me dijo en un susurro:
-¡Ahora! ¡Ven. Jordi, ven!
Se echó de espaldas, con las pantorrillas dobladas bajo los muslos, abiertas las piernas y sus brazos llamándome. Nunca olvidaré aquel momento, por más años que viva, porque jamás he visto otra mujer tan hermosa y salvaje y tan dulcemente ebria de pasión incontenible. Entré en ella sin esfuerzo. Ana arqueó la espalda, como para hacer aún más honda la penetración y más íntimo el contacto. Cogí las redondeces de sus nalgas y comencé a moverme, al principio con absoluto dominio de lo que estaba haciendo... Pero casi en seguida una fuerza que no era mía se apoderó de mí con una velocidad y un vigor que jamás me hubiera supuesto, me agité encima y dentro de ella por una eternidad que quizá duró sólo unos minutos... Y juntos entramos al éxtasis que nos proporcionábamos el uno al otro, que nos invadía venciéndonos y trayéndonos al mismo tiempo una indecible victoria.
CAPÍTULO 4
Cuando por fin decidimos dormir era ya casi de día. Desperté de pronto, sintiéndome feliz y lúcido. Miré el reloj. Las once. A mi lado, Ana era exactamente la Bella Durmiente.
Quise verla. Aparté la sábana y me la quedé mirando. Estaba tumbada de lado, una pierna encogida bajo la otra y ambas manos casi juntas a la altura del ombligo. El vello de su pubis era tan negro como su pelo y formaba un triángulo perfecto del cual partía la suave curva del vientre. Su pecho izquierdo descansaba ligeramente apoyado sobre el derecho. Sus pezones, ahora retraídos, parecían dibujados a compás y tiralíneas.
La contemplé unos instantes y sentí que el deseo me aguijoneaba otra vez. Decidí hacer caso omiso... de momento por lo menos. Le di un ligero beso en la mejilla, y Ana abrió los ojos y me echó los brazos al cuello.
-Buenos días, señor Fontbona.
-Buenos días, doctora.
Se desperezó, ronroneando. Los globos gemelos subieron y se me hizo la boca agua.
-¿Cómo te sientes gachupín? -me dijo, toda sonrisas. Y luego, bajando la vista-: Por lo que puede verse, muy bien, ¿no?
Mi miembro estaba nuevamente en tensión. Me sentía sumamente excitado, pero el viejo seny de la raza se impuso a los impulsos de la carne.
-Por mí, empezamos y seguimos hasta el jueves próximo, pero son las once de la mañana y tú quizá tienes que...
-¿Las once? ¡Dios mío, tengo una operación a las once y media!
Saltó de la cama como un rayo y a los pocos segundos oí el ruido de la ducha en el cuarto de baño. Le di a mi pene enhiesto unas palmaditas de consuelo y le dije:
-Paciencia, hermoso. Otra vez será.
-Jordi, alcánzame la toalla, ¿quieres? -me llegó la voz de Ana en medio del rumor del agua.
Me levanté, refunfuñando. Ana salió de la bañera; al pasar la envolví en la afelpada y gruesa toalla blanca y me metí yo en la ducha. Adrede cerré el agua caliente, y al instante solté un taco: el primer impacto del chorro helado me entrecortó el aliento. Poco a poco fui habituándome y toda idea amatoria se me borró de los sesos conformé el "hermoso" recuperaba su tamaño de paseo.
-Es una lástima -dijo Ana cepillándose el pelo y mirándome con el rabillo del ojo.
-No te preocupes. Es un efecto momentáneo; no deja secuelas. Y hablando de secuelas, ¿a qué hora nos vemos de nuevo, y dónde?
-¿Tú qué tienes que hacer?
-No lo sé -respondí con total franqueza, mientras cerraba el grifo y empezaba a friccionarme vigorosamente.
Ana se vestía a toda prisa.
-Ya veo las caras que van a poner todos cuando me vean llegar así -dijo, refiriéndose al vestido de noche y al abrigo de pieles-, pero no tengo tiempo de ir a casa a cambiarme. No sé cuánto tardaré en el quirófano, Jordi, pero como mínimo un par de horas, si no hay complicaciones. Si tú quisieras esperarme en algún sitio desde, digamos, las dos y media en adelante...
-Eso está hecho -declaré, enchufando la afeitadora eléctrica.
-No sé si podré ser puntual. No te enfadas, ¿verdad?
-No por Dios. Tú eres una traumatóloga atareadísima y yo un periodista en vacaciones. Te esperaré donde tú digas.
-Para evitar líos, ¿qué te parece en Sanborns? Tú ya sabes donde está.
-Sí, bien que lo sé -dije, con una mueca de disgusto mirándome el gran cardenal con todos los colores del arco iris que me decoraba surrealistamente el muslo-. Es lo más práctico.
-Pues hasta lueguito entonces -respondió ella. Me dio un beso en la mejilla y salió como un torbellino, dando un portazo.
Desde el balcón, el cielo azul y el sol brillante daban más verdor a los árboles de la Alameda. Recordando la carnita enchilada de la noche anterior, decidí no desayunar al estilo ranchero, no fuera a ser que mi estómago empezase a protestar. En el mismo bar de la planta baja del Prado embaulé un café con leche y un par de tostadas con mantequilla. Y mientras tanto, reflexioné.
Yo no estaba haciendo nada en absoluto por llevar adelante la tarea que Joaquín me encomendara y cuya financiación tan generosamente llenaba mis bolsillos. Cierto; pero ellos no lo sabían, y en cambio veían en mí un peligro cuando menos potencial. Recordé el mensaje que me enviaran: Sólo avísanos una vez. A buen entendedor, pocas palabras: estaban dispuestos a liquidarme si hacía falta.
Por otra parte, si dejaba pasar un día más sin enviarle algo a Joaquín, aquel grandísimo cerdo cancelaría mi alojamiento en el Prado. Podía buscarme un hotel mucho más barato, claro, pero sólo me quedaban novecientos setenta y cinco dólares en cheques y unos setecientos pesos en efectivo. Si yo tenía que pagarme mis gastos, y los de Ana, aquel dinero no duraría gran cosa, aunque traducido a pesetas fuese una suma bastante considerable. Librado a mis propias fuerzas en un país desconocido, y sin trabajo, en menos de un mes estaría más que tronado, aun contando con las tarjetas de crédito.
Otra posibilidad era dejar el Prado ese mismo día, buscar no un hotel, sino una pensión, y comenzar a vivir en régimen de supervivencia. No descarté la idea, pero la pospuse. Si en las circunstancias presentes yo era vulnerable -y el "accidente" en pleno centro era una prueba- en un barrio cualquiera sería hombre muerto.
Esto me hizo considerar otro aspecto de la cuestión. Ellos sabían dónde me alojaba, lo cual quería decir dos cosas: primera, que en todo momento supieron de mi viaje y de mi misión -aceptada, pero no emprendida-: ¿una filtración en Barcelona? En tal caso, ¿quién era el chivato? Segunda, que me vigilaban día y noche. Si cancelaba mi cuenta y me iba, me seguirían adónde fuese. Ellos me conocían, y yo a ellos no. ¿Cómo darles el esquinazo?
Siguiendo a pie juntillas mis instrucciones, había destruido los célebres cuatro folios que descubrían el pastel. Pero también los había memorizado. Recordé tres nombres clave, como si tuviera otra vez ante los ojos las líneas mecanografiadas por Montse: Lic. Antonio Monreal Z., Julio César Beltrán N., diputado, y Fermín Chávez A., propietario de Nayarit, S. A. Materialistas. Peces gordos, sin duda. Ninguno de los tres sería mi asesino. Llegado el caso, matarme era trabajo de soldados, no de generales.
¿Qué hacer pues? Necesitaba ayuda, y pronto. En los papeles aquellos de Joaquín había un tío, un tal Méndez, que se suponía iba a ser mi contacto. Como dicho caballero aún no había dado señales de vida, resolví que ésa era, precisamente, una buena excusa para ganar tiempo. Un nuevo interrogante bloqueó mi decisión: ¿cómo decírselo a mi distinguido redactor-jefe?
Llamé al camarero. Le entregué un billete de cien pesos.
-Cámbiemelos en monedas de cinco, por favor.
-Con el bolsillo repleto de calderilla, más de mil "pelas" al cambio, salí a la calle. En la misma Alameda, frente por frente con el Palacio de Bellas Artes, encontré una cabina para llamadas internacionales. Me encerré dentro. Supuse que me habían seguido, pero mi perseguidor podía ser cualquiera de los paseantes que circulaban por allí. Y el tío no iba a metérseme en la cabina, ni saber a quién estaba llamando yo, aqunque imaginara a dónde.
Marqué el código de España, luego el de Barcelona y por fin el número del periódico. Reconocí la voz profesionalmente amable de Anna, la telefonista. Sin darme a conocer, dije rápidamente en castellano:
-Conferencia transatlántica, señorita. Por favor, póngame con el jefe de redacción.
Dos segundos después, Joaquín graznó.
-Dígame.
Contesté en catalán:
-Soy yo. Seré breve y no daré nombres. El contacto no aparece. Ya atentaron contra mi vida. Pido instrucciones. Cambio.
Hubo un instante de silencio al otro lado de la línea.
-Sigue esperando. Y escribe. Adiós.
Oí el chasquido que daba por terminada la comunicación y colgué a mi vez. Salí echando chispas. Conque "sigue esperando", ¿eh? ¡Qué cinismo! Claro, como que no era su pellejo el que estaba en juego... Saqué el último habano del último paquete y lo encendí con rabia. Después de dos o tres chupadas nerviosas, empecé a calmarme. Al fin y al cabo, el objetivo había sido alcanzado: disponía de unos días más. Aún podía yo quitarme de en medio.
De pronto, se me ocurrió acercarme a la farmacia de mi paisano el señor Flaquer. Deje el Palacio de Bellas Artes a mi izquierda y me metí por la Avenida Francisco I. Madero. A unos trescientos metros, por la misma acera, vi una muestra novecentista muy bien imitada: Farmacia Barcelonesa.
El boticario estaba detrás del mostrador, repasando unas cuentas junto a la vieja registradora National de caja de bronce tan pulida y lustrada que sus dibujos ornamentales parecían de oro. Tenía el buen señor las gafas casi en la punta de la nariz y el pelo entrecano ligeramente revuelto. Se atusaba distraídamente el bigote.
-Bon dia tingui -dije sonriendo.
Me reconoció al instante, y en la media hora siguiente pasamos revista a todo lo divino y lo humano, saltando de un tema a otro. Por fin me decidí. Aspirando hondo, como quien va a saltar desde un trampolín sin saber si hay o no agua debajo, dije:
-Si a usted no le importa, quisiera pedirle consejo y orientación, señor Flaquer.
-Usted dirá, amigo mío. Soy todo oídos.
Le expliqué el podrido asunto con lujo de detalles, sin omitir ripio.
-Lo que no entiendo -dijo al cabo de mi historia- es cómo sus jefes han enviado a un hombre sin experiencia ninguna a meterse en la boca del lobo. En cuanto a lo de quedarse usted aquí, no lo veo muy difícil. Hay papeleo, claro está, pero fuera de eso... El problema es lo otro: mientras esos tíos crean que va usted a por ellos, ellos irán a por usted. Menudo lío. Comprenderá usted que no puedo ayudarle directamente. Yo metido aquí ocho horas al día, con todo ese escaparate ahí delante sería una presa más fácil que una liebre encandilada. He oído muchos tiros en mi vida y no tengo ganas de más... especialmente si me apuntan a mí.
-Entiendo su punto de vista, ya lo creo. Pues no hay más que hablar, y muchas gra...
Me atajó en seco:
-Pero sí puedo hacer algo oficiosamente. Espere un minuto.
Sin darme tiempo de contestarle siquiera, se metió dentro. Le oí hablar por teléfono con alguien, pero no capté sino palabras sueltas. Cuando salió parecía satisfecho.
-¿Qué hará usted ahora, en este mismo instante.
Miré el reloj.
-Dentro de media hora he de esperar en Sanborns a una dama y...
Flaquer arqueó una ceja por todo comentario.
-Estupendo. Antes de entrar allí, compre un Excelsior, dóblelo en cuatro y déjelo en la esquina izquierda de su mesa. En la de su mano izquierda, quiero decir. Irá a verle un hombre de parte mía. El periódico servirá para que él sepa que usted es la persona con quien ha de hablar.
-Bien. Eso me identificará a mí. Pero ¿cómo sabré yo quienquiera que venga lo hace de parte de usted?
El señor Flaquer dejó escapar una carcajada un poco amarga.
-Otra vez el maldito juego que nunca aprendimos del todo en el SIM... -Se mordió una guía del bigote, reflexionando-. Un santo y seña... -Rió otra vez para sí, entre dientes, y agregó-: Ya lo tengo. ÉL le dirá "Bruc" y usted contestará "Clot". Estúpido pero efectivo.
-Vale -convine.
-Váyase pues y, ¡suerte!
-Gracias. Dios sabe que la necesito.
Antes de doblar en cuatro el periódico, como había indicado Flaquer, me puse a hojearlo: vicios que uno tiene. En la página de sucesos, una noticia recuadrada me llamó la atención: "Identifícase Misterioso Cadáver de La Condesa"; decía el telegráfico titular. Y luego, en el primer párrafo, el cronista informaba a sus lectores, honrados oficinistas y honestísimas amas de casa, ávidos de sangre: "La División de Homicidios, con espectacular rapidez, ha identificado el cadáver hallado en la tarde de ayer en el número 36, tercero A, de los Apartamentos Condesa. Resultó ser Marco Antonio Méndez C., de treinta y un años, michoacano, soltero, agente de seguros..."
No necesité leer nada más para saber por qué Marco Antonio Méndez no había dado señales de vida: un fiambre no puede darlas. Sentí miedo, un miedo cerval, que me hizo brotar sudores fríos en la espalda y en la frente. Me quedé con los sesos en blanco, y sólo dos palabras resonaban en mis oídos: "avión", "aeropuerto", "avión", "aeropuerto"... Tenía que largarme. A Hong Kong, a Yakarta, a donde fuese, pero lejos de Sanborns, de la Avenida Madero, de México D. F., y, si fuera posible, del planeta Tierra. Pero mi cuerpo, paralizado, se negaba a obedecerme.
Un hombre menudo que vestía un traje gris un poco anticuado me tocó ligeramente el codo.
-¿Se siente bien?
-Eh... ah, sí. Sí -balbucí, secándome la frente con el pañuelo, o quizá con la servilleta. Hice un gran esfuerzo y conseguí sobreponerme-. Gracias.
Pero el tío no se iba. Pelmazo, pensé. ¿Qué más quieres?
-Brue -dijo el hombrecillo, sentándose.
Tal era mi conmoción que de momento no supe a qué venía aquello. ¡Buen imaginaria estaba hecho yo, que no recordaba un santo y seña al cuarto de hora de recibirlo! De pronto se hizo la luz en mi cerebro.
-Cállese -susurró el pequeñajo, imperiosamente. Le relampaguearon los ojos-. Parece usted una gallina anunciando al vecindario que ha puesto un huevo.
No dije nada pero enrojecí.
-Flaquer me lo ha dicho todo -prosiguió-. Veremos de solucionarlo, siquiera en parte. Ahora, domínese y escúcheme.
Hizo una breve pausa, como para marcar un punto y aparte. Sus facciones parecían vulgares hasta que te dabas cuenta de la energía y la amargura que animaban su rostro.
-Usted va a seguir como hasta ahora, ni más ni menos. Yo soy Luis Guzmán, de la División de Narcóticos. Flaquer es un viejo amigo mío, y le debo favores; es mi cuate, ¿entiende?
-Pues sí que es casualidad -dije yo, por decir algo.
-De casualidad nada, compadre. Flaquer es un bioquímico notable, y en mil novecientos cuarenta no había casi nadie en México que estuviese a su altura. Hoy sí los hay -chasqueó la lengua, no sé si de satisfacción o de desprecio con respecto a las nuevas promociones- y casi todos son discípulos suyos... incluyéndome a mí. Él era de hecho el amo en Narcóticos en tiempos del presidente Alemán, y él me metió en la División. Olvídese de los azares.
-No, si no me refería a eso -intenté explicarme-: Digo, ha sido una afortunada casualidad que mi... accidente... ocurriera tan cerca de su farmacia, y que luego yo...
-Está bien -me cortó tajante-. Al grano. A partir de ahora, será usted vigilado por tres de mis hombres, que se turnarán día y noche. Trataremos de sacar por el hilo del ovillo. Entretanto, aquí tiene esto.
Hasta entonces no había reparado yo en el paquete de cartón fuerte, semejante al estuche de un libro de lujo, que Guzmán llevaba en una mano. Me lo dió. Era bastante pesado.
-¿Tengo que leerlo? -pregunté.
-Es usted mucho más idiota de lo que cabía esperar -dijo el otro, con irritación-. No es una historia del arte, Fontbona; es una Colt automática, modelo del Ejército, calibre 45. ¿Sabe usarla? Es bastante parecida a la Star del 9 largo.
-Supongo que sí -dije desmayadamente-. En la "mili" disparé unos cuantos tiros con una Star.
-¿Cuándo fue eso? -quiso saber Guzmán.
-Hace dieciséis años.
-No me he equivocado, entonces. Le pongo en las manos un cañón, porque si llega el caso bastará con que le acierte a un tipo en el meñique para hacerlo girar sobre sí mismo antes que ruede al suelo... él, no usted, claro. No hace demasiada falta apuntar bien. Y otra cosa, compadre. Esto que estoy haciendo por usted me va a costar la carrera si no sale bien, ¿está claro? Si tiene que "balacear" a un cristiano, tire después la pistola. Desármela antes, ¿comprendido? Si puede, vaya echando las piezas sueltas en sitios distintos. De cualquier manera, el cacharro tiene limado el número de serie y no figura en ninguna parte. Si un "tamarindo" le pesca con ella encima, yo a usted no le conozco de nada, ¿estamos? No podré mover un dedo para sacarle del enredo.
-¿Qué es un tamarindo?
-Un agente de policía. Así les llaman por el color del uniforme.
-Ya.
-Por último: en la caja hay también una funda sobaquera, dos cargadores llenos y una caja con cincuenta proyectiles.
Se puso en pie para marcharse.
-Sea prudente -me dijo, a guisa de despedida-. Recuerde que las armas las carga el diablo.
Casi tropezó con Ana en la puerta.
CAPÍTULO 5
Ana se dejó caer pesadamente en la silla que Guzmán acababa de dejar libre. Se echó hacia atrás el mechón insurrecto que, como de costumbre, se empeñaba en cubrirle un ojo, y suspiró:
-Uf. Vaya dos horas. Estoy muerta.
-Sí, vaya dos horas -coreé yo, aunque no hablábamos de lo mismo-. Perdóname. Vuelvo en seguida. Pide lo que quieras entretanto.
-No, mejor vámonos de aquí. Tengo claustrofobia.
Guzmán me había dicho que no cambiara de ritmo de vida, así que con cara compungida le dije:
-Y yo que iba a proponerte que nos encerrásemos ahora mismo...
Cogió mi mano entre las suyas y la acarició.
-Después, después. Hay tiempo, gachupín.
Dejé unas monedas sobre la mesa y fui a los servicios. Eché el seguro del pestillo, me quité la chaqueta y con alguna dificultad me coloqué la funda en su sitio. Flaquer debía de ser muy observador, porque era como mandada hacer, y además iba bajo el sobaco derecho: soy zurdo, y el viejo boticario había caído en ello. La pistola me pareció enorme y amenazadora. La examiné: en perfectas condiciones, bien aceitada y limpia como una patena. Quité el cargador y accioné el cerrojo para comprobar que no quedaba ninguna bala en la recámara, después de lo cual oprimí el gatillo. Hubo un suave y eficiente clic. Eso fue todo.
Me puse otra vez la chaqueta y con el arma aún vacía probé, frente al espejo, a sacarla. No es tan fácil como parece en las películas. Al cabo de una docena de veces conseguí que el cañón de la pistola no se me enganchase en las ropas. La cargué de nuevo, metí un proyectil en la recámara y enfundé el cacharro. Me guardé los dos cargadores extras en el bolsillo derecho y envolví la cajita de cincuenta balas en una toalla de papel. El paquete resultante tenía un aspecto completamente inofensivo. Salí y dediqué una de mis mejores sonrisas al impaciente y voluminoso caballero que llevaba cinco minutos queriendo entrar. En el ínterin, Ana había pagado mi café, así que fuimos en busca del coche -el carro, que decía ella-. Se cogió de mi brazo, de mi brazo derecho, y dio un leve respingo al notar el duro bulto que antes no estaba ahí. Alzó los ojos y me miró inquisitivamente, pero no dijo nada.
El tránsito era denso y se concentró en conducir. Yo no tenía ni idea de adónde íbamos, pero me importaba un rábano. Con el cristal de la ventanilla bajo, aspiraba el aire fresco mirando distraídamente según dejábamos atrás las calles más concurridas. El Toyota respondía como una seda.
-¿Tienes un cigarrillo? -dije en un momento dado-. Se me han acabado los míos.
-Busca en mi bolso.
Eran Águilas ovalados. Con el Dunhill de oro de Ana encendí dos y le puse uno en los labios. Ella entrecerró los ojos para evitar el humo, sin volver la cabeza.
Estábamos en un barrio residencial que después supe que eran las Alturas de Chapultepec. Ante un gran portal de hierro labrado y como de cuatro veces la altura de un hombre, Ana detuvo un momento el coche. Oprimió un botón en el tablero y las enormes hojas férreas se abrieron silenciosamente.
Un sendero de gravilla trazaba una gran curva en medio de un parque de árboles viejísimos y césped manicurado. Ana condujo lentamente hasta un garage en el que había un Jeep Willis y un par de utilitarios más un Rolls-Royce Phantom y un Aston-Martin descapotable.
Bajamos al mismo tiempo y las dos portezuelas del Toyota hicieron un solo ruido al cerrarse. Todavía con la colilla entre los dedos me quedé mirando el exterior de la casona de tres plantas y techos de pizarra gris que se alzaba entre nosotros.
-¿Qué es esto: el palacio de verano... o el de invierno?
-Esto es mi casa. Ven
-Pero ¿cómo? ¿No vives en la Calzada Tacubaya?
-No. Vivo aquí. Allí trabajo.
-Pues no parece que tengas problemas para llegar a fin de mes.
Habíamos entrado a un vestíbulo del cual arrancaba una gran escalera. El suelo, donde no lo cubrían las alfombras (persas, supongo, pero vaya uno a saber), brillaba como un espejo. El silencio era sepulcral y olía -no el silencio, la casa- a tiempo y a dinero.
-Sube, Jordi.
Subimos. Su habitación me sorprendió. Mi apartamento entero, en Barcelona, cabía dentro, y aún sobraba sitio. Junto a un ventanal, desde el que podía entreverse el ramaje poderoso de un cedro al trasluz de las cortinas, había una mesa de trabajo repleta de papelotes. En una mesilla auxiliar, bastante más baja, una Underwood semiportátil tenía puesta en el carro una holandesa a medio escribir. Había también un sofá y dos sillones tapizados en cuero claro y unas librerías atiborradas de volúmenes. Así, a bulto, diría que varios centenares de ellos. Distinguí un título de Agatha Christie junto a los cuatro panzudos tomos de la Patología de Osler.
-Está bastante antigua -dijo ella, siguiendo la dirección de mis ojos.
-¿Quién, Agatha Christie?
-No, la obra de Osler. Ponte cómodo, que yo voy a cambiarme.
Con toda naturalidad se desnudó y yo repantigado en uno de los sillones, asistí al breve striptease desde primera fila. Se quitó el vestido por la cabeza y quedó con sólo las brevísimas bragas semitransparentes. Así, con zapatos y medias aún puestos, parecía mucho más desnuda que si no hubiera tenido ningún trapito encima. Como de costumbre, no llevaba sostén... ni falta que le hacía. Mirándola, sentí que se me secaba la boca y un equívoco ardor me invadió.
Fue al armario ropero, lo abrió y por un instante se ocultó a mi vista. La oí abrir y cerrar cajones y luego reapareció poniéndose una blusa deportiva. Ya empezaba a abotonársela cuando la detuve con un gesto.
-Espera.
Se quedó inmóvil. Me puse en pie como para ir hacia ella y entonces dijo Ana, con voz un poquito ronca:
-Vuelve a sentarte, Jordi. -Y fue ella la que vino a mí.
Se arrodilló a mis pies y con un movimiento deliberadamente lento bajó la cremallera de mis pantalones. Respiraba con agitación y vi cómo sus pezones se endurecían, irguiéndose. Pensaba sin duda en lo que estaba a punto de hacer, y el pensamiento mismo la excitaba,
Cogió mi miembro. Lo miró hipnotizada. Con delicadeza infinita, recorrió con la húmeda punta de su lengua toda la longitud del "hermoso". Un escalofrío de delicia trepó como un relámpago a lo largo de mi cuerpo. Aferré los brazos del sillón y esperé.
Primero besó el glande y luego lo rodeó con los labios. Echando atrás y adelante la cabeza, comenzó un beso íntimo, dulcísimo e intenso. No apartaba sus ojos de los míos, y su mano libre acariciaba con suavidad mis testículos, multiplicando el placer que me proporcionaba. En un momento dado aumentó la presión, y no sólo mantuvo el vaivén que me estremecía sino que succionó con fuerza. El torbellino creció en mis entrañas: todo yo era mi sexo, y mi sexo y la boca de Ana eran una y la misma cosa, y los pechos de Ana se movían cada vez más rápidamente saltando como cervatillos enloquecidos y mis músculos se anudaban como queriendo romperse y creí que aquello no podía ir más allá sin llegar a la agonía.
Pero no, el deleite parecía no tener fin y era como si mi cuerpo y yo, curiosamente, se hubiesen separado el uno del otro y yo, Jordi Fontbona, asistiese a la escena en que Jordi Fontbona era poseído por Ana Valladares de la única manera que una mujer puede poseer a un hombre sin ser poseída a su vez; yo al mismo tiempo juez y parte, espectador y protagonista, actor y testigo. La vorágine arrasó todas mis resistencias; quise hablar, quise decirle que se retirara, que... Pero ella hizo caso omiso de mis ademanes: asiéndome con fuerza recibió el chorro cálido que broto de mí, y yo perdí el control de mí mismo; me dejé ir, en oleadas sucesivas, y mi mano buscó la mano de Ana y la estrujé como si fuera a deshacérsela y grité y aullé y me estremecí por una eternidad. Por fin volví en mí, exhausto. Ana se retiró y me miró; una luz espléndida brillaba en sus ojos, y me sonreía con la boca cerrada. Se acarició los pechos y, sin dejar de mirarme, tragó.
Cogí su cara entre mis manos y la besé con fuerza. Me echó los brazos al cuello y me devolvió el beso apasionadamente. Luego nos separamos, entrecortado el aliento.
-Eres muy dulce -le dije.
-Y tú muy bruto. Hay que ver cómo me has dejado los dedos -dijo, moviéndoselos y soplándoselos.
-Me temo que ahora estaré fuera de combate por un buen rato. Tú tienes la culpa -la reñí, acariciando sus cabellos.
-Eso es lo que yo quería -dijo ella con fingida seriedad-. Tengo ganas de respirar un poco, no de encerrarme contigo hasta sabe Dios cuándo.
Se puso en pie de un salto abotonándose la blusa. Hizo a un lado sus zapatos y buscó unas botas recias, se las calzó, se puso unos Lewis desteñidos y cogió luego un suéter grueso.
-Ven Jordi, que daremos un paseo sin movernos de casa.
La propiedad debía tener por lo menos cuatro hectáreas de parque. Allí dentro la ciudad no existía. Ni el más leve rumor indicaba la presencia de por lo menos dos millones de coches moviéndose enloquecidamente en una de las mayores capitales del mundo. Nuestros pies hacían crujir la gravilla de los senderos, el viento susurraba en las hojas de los árboles y hasta podíamos oír zureos de palomas.
Nos sentamos al pie de un sauce inmenso que mojaba sus ramas en un estanque tranquilo. Eran las tres de la tarde y el sol, brillante aún, bajaba ya sobre la Sierra Madre parda y azul.
-Jordi, no quiero ser indiscreta pero... -se mordió los labios, como arrepintiéndose de haber hablado.
-Mira Ana... -comencé, buscando evasivas. Pero ¿por qué no sincerarme con ella, si había hecho lo propio con Flaquer? El demonio de la precaución me dio en el hombro unos golpecitos de advertencia. Proseguí-: Verás, tengo razones para creer que el accidente de ayer no fue tan accidental. -Con cierta fanfarronería añadí, palmeándome bajo el sobaco-: Con esto, ya no soy presa tan fácil.
-¿Quién eres tú Jordi? Un periodista no suele ir armado. Ni siquiera aquí, donde los hombres son tan aficionados a las armas de fuego.
-Pues sí, soy periodista. -Decidí explicarme sin entrar en pormenores-. Me encomendaron en Barcelona una investigación, y yo la acepté pensando en no cumplirla. Pero las cosas se han precipitado un poco, y la persona que tenía que ser mi contacto aquí fue asesinada ayer, no sé si después del atentado contra mí o antes. Oh, no quisieron matarme. Fue un aviso.
-Ya, ya. Creía que eso sólo ocurría en las novelas de gángsters:
-Yo también lo creía, Ana. Quiero salirme de este lío, pero no puedo o, mejor dicho, no me dejan. Todo va demasiado de prisa.
Cuando volvimos a entrar, el cielo había cambiado de color y el fresco se había convertido en frío. Desde el vestíbulo alcanzamos a oír rumor de voces en la biblioteca.
-¡Qué raro! -dijo Ana con expresión de curiosidad-. No esperábamos a papá hoy. Ven que te lo presento. Venga, no te resistas, que no estoy pensando en vicarías.
-Por mí piénsalo -bromeé-. Una heredera guapa y rica es el sueño de mi vida.
La biblioteca era una sala tres veces mayor que las habitaciones de Ana, con paneles de roble y estanterías acristaladas rebosantes de libros y espléndidos muebles de roble y sillones ingleses tapizados en cuero rojo. En la vasta chimenea de mármol ardía un fuego muy acogedor; cómodamente sentado tras un descomunal escritorio Imperio estaba un hombre de unos sesenta años, cuyos cabellos grises retrocedían en la alta frente. Sus ojos claros brillaron de alegría y sonrió con amor al ver a Ana.
-¡Hola, preciosa! Ya estoy aquí.
Ella corrió a sus brazos como una niña que sale del colegio. Le estampó un sonoro beso en cada mejilla y su padre le dio unos afectuosos pellizcos en la barbilla.
-¡Te hacía en New York! ¿Cómo es que has vuelto tan pronto?
-Todo salió mejor de lo que yo pensaba. Tu madre se ha quedado allí, porque aún no había tenido tiempo de ir a comprarse alfileres a Saks. Supongo que regresará este fin de semana, con varias maletas más y sin un medio.
Frente al señor Valladares había otro hombre, que se había puesto en pie al entrar nosotros. Una leve sonrisa cortés le jugueteaba en los labios sin llegar a los ojos. No soy un gran psicólogo pero, observando la actitud y el aspecto del tío, dije para mi coleto que el caballero aquél imponía. No es que fuera muy alto, ni tampoco imperioso, ni mucho menos agresivo; pero daba la sensación de que, donde él estuviera, nadie podía abrir el pico sin permiso. ¿O fue sólo una suposición mía?
-Acércate, Jordi. Papá, este señor es Jordi Fontbona, un periodista de Barcelona. Nos hemos conocido ayer. Jordi, éste es mi padre. -Y luego-: El señor Fontbona... el licenciado Antonio Monreal Zamudio, viejo amigo de la familia.
Espero no haberme traicionado cuando nos estrechamos las manos. Porque a duras penas pude contener mi sorpresa: "lic. Antonio Monreal Z." El pez gordo número uno en la lista de Joaquín.
CAPÍTULO 6
-Es un placer conocerle, señor Fontbona -mintió con gran sinceridad el licenciado Monreal Z.
-El placer es mío -dije yo, procurando sostener su mirada felina.
Mis engranajes mentales giraban tan velozmente que temí que se oyesen. Como casualidad, aquélla se pasaba de la raya. Cuarenta y ocho horas atrás, yo me había sentido como un mosquito en un campo nudista: no sabía por dónde empezar. Y el destino iba obsequiándome azares que, uno detrás de otro, acababan poniéndome delante del Inalcanzable Número Uno. A partir de aquel preciso instante, ¿quién tenía la iniciativa: él... o yo? Por otra parte, ¿qué relación unía a Monreal con el padre de Ana? Y Ana misma, ¿cómo diablos encajaba en todo aquello?
Entretanto, la conversación seguía el rumbo intrascendente de las charlas sin importancia. Sí, me gustaba mucho México. No, no tenía fecha fija para regresar... Sí, vacaciones, el ahorro de varios. Hombre, claro que iría a ver Tenochtitlán; Ana me llevaría. Oh, muchas gracias. Ah, sí, y después el Yucatán, las tierras mayas, y tal vez también Oaxaca...
De pronto Monreal abrió el juego:
-Ser periodista debe ser fascinante -dijo-. Hoy Aquí, mañana allí... Nada de rutina...
No me molesté en explicarle que el noventa y nueve por ciento del trabajo de un periodista consiste en escribir, con las posaderas calentando una silla ocho o diez horas diarias, cosas que no te gustan sobre personas o hechos que te indignan. De cualquier manera, a Monreal le importaba un pito las trastiendas de un periódico: quería sondearme, y eso era todo.
Me sentí como un ratón enjaulado acosado por dos gatos. No se me presentaría en siglos otra ocasión de intentar convencer a uno de los capitostes de la Organización acerca de mis intenciones de lavarme las manos con el enredo aquél. Pero mi codo tocaba las pistola recordándome a Guzmán, la vehemencia de Guzmán, el cansancio y la amargura de Guzmán. ¡Otra vez la maldita necesidad de optar! Por qué, Dios mío, por qué.
Súbitamente comprendí que el peligro mayor es siempre el más cercano.
-Sí, tiene usted razón; a veces, de rutina, nada -dije, con una serenidad que estaba muy lejos de sentir y me lancé a fondo-. Por ejemplo, mis jefes querían que yo aprovechase mis vacaciones investigando una nueva ruta en el tráfico de heroína, que al parecer pasa por Barcelona y llega a San Francisco vía México...
-Qué interesante -murmuró Monreal, con expresión de absoluto desinterés.
-...Pero yo no me propongo investigar nada -proseguí, haciendo caso omiso de la interrupción-. Intentaré conseguir trabajo en algún diario de aquí y empezaré una nueva vida en este país. Quiero vivir tranquilo, sin meter las narices donde no me importa.
-Muy sensato -asintió Monreal-, pero muy poco romántico.
¡No me creía! Procuré no dejar ver la desesperación que sentí. Llovido del cielo, un criado que llevaba chaleco a rayas amarillas y negras apareció en la puerta.
-El doctor Asensio pregunta por la señorita. ¿Recibirá la señorita la llamada? Parece urgente.
Ana se puso en pie. Los tres hombres la imitamos. Dirigiéndose a nosotros, se excusó:
-Parece que tengo que dejarles. -Y luego, al fámulo-: Pasa la comunicación al teléfono de mi cuarto.
Marchó, seguida por el criado, que cerró la puerta tras de sí. El dueño de la casa abrió un armario; dentro había una "botelloteca" muy bien provista, vasos y copas, y hasta una pequeña nevera. En el silencio, el crepitar de los leños en la chimenea me pareció muy fuerte.
-¿Qué beberán ustedes? Yo, por mi parte, jerez seco.
Monreal pidió whisky, y yo le imité. El señor Valladares puso en una bandeja de plata labrada una botella de Fino Imperial y otra de Chivas 21, dos anchos vasos de cristal, un catavinos y una jarrita de agua; en un cubo, de plata también, había hielo. Tras servirnos las bebidas volvimos a arrellanarnos cómodamente cada uno en un sillón, frente al fuego. Monreal trasegó un sorbito de su Chivas. Valladares parecía absorto en la contemplación del líquido color oro viejo que llenaba poco menos de dos tercios de su copa.
-El caso es que si usted quiere trabajo -dijo Monreal con estudiada suavidad- mi viejo amigo Luis es la persona indicada, ¿no es cierto, Luisito?
Valladares regresó desde el limbo a este bajo mundo.
-¿Eh? Ah, sí -sonrió-. Y, encarándose conmigo-: Antonio lo dice porque soy uno de los accionistas de El Sol, que, no sé si lo sabe usted, es una cadena privada muy importante. -Aspiró con deleite el aroma del Fino-. Diecisiete o dieciocho ediciones simultáneas cada día, una aquí en el Distrito Federal y el resto en las capitales de los Estados más importantes. Es un periódico conservador, quizá hasta un poco demasiado conservador, incluso para mi gusto. Si usted quiere, por mí no quedará.
Agradecí mentalmente a los dioses el giro que tomaba la conversación. Quedamos en que yo iría a ver al señor Valladares cuatro días después, a su despacho en el piso 15 de la Torre Latinoamericana y que él concertaría para mí una cita con el director y el secretario de redacción de El sol capitalino. Después de esto, la charla languideció. Valladares volvió a abstraerse en sabe Dios qué estratosfera, y Monreal cultivaba la inexpresividad como si hubiera declarado el boicot a los cursos Dale Carnegie. Yo estaba asustado, para qué voy a negarlo. Estaba empezando a ponerme nervioso, además.
En eso, el viejo reloj de pared dio gravemente siete campanadas. Dejé mi vaso casi vacío sobre la tapa de cristal de la mesa y me puse en pie.
-Lo siento muchísimo, señores, pero está haciéndoseme un poco tarde. Despídame usted de Ana, señor Valladares, y por favor dígale que telefonearé mañana. Me volví hacia Monreal-: Espero que volvamos a vernos, señor licenciado.
Hubo las habituales y huecas frases de cortesía. Cuando por fin la puerta de calle se cerró detrás de mí y empecé a caminar por la ancha senda curva que conducía al portal exterior, el silencio del parque era impresionante, La gravilla crujía bajo mis pies con un chaschás monótono y un poco lúgubre. La oscuridad no era completa: aquí y allá, a distancias irregulares, había farolas que alumbraban algo, aunque no mucho. El frío había arreciado y en unos cuantos minutos sentí heladas la nariz y las orejas. Me subí las solapas de la americana para defender un poco el cogote.
Cuando llegué al portal, descubrí que no podía abrirlo desde dentro. Era una cerradura de ésas que se accionan eléctricamente. Cuando ya estaba pensando en escalar las altas hojas labradas con motivos botánicos, descubrí a un costado una puerta enrejada también pero de tamaño normal, cuyo gran picaporte cedió con facilidad y cerré.
Sabía que estaba a una buena media hora del centro, pero me fallaba la brújula. Decidí que lo mejor era caminar un poco hasta orientarme. Con las manos en los bolsillos, eché a andar. Mis pasos resonaban en los baldosines de la "banqueta".
A un lado y otro de la calle sólo veía o jardines o parques. Alturas de Chapultepec es un barrio de gente importante, de la gente más importante: las Cien Familias, vaya. Una zona tranquilísima donde nunca pasa nada.
Oí a mis espaldas el runrún de un motor y giré instintivamente la cabeza. A la luz de una farola alcancé a distinguir los colores del coche: negro y blanco en cada costado. Suspiré aliviado: un taxi. Por un momento, había creído que venían a por mí. Me acerqué al bordillo de la acera y levanté la mano; el coche disminuyó la velocidad y se detuvo donde yo estaba: me disponía a subir cuando las cuatro puertas del vehículo se abrieron al mismo tiempo y me vi encañonado por cuatro revólveres antes de haber tenido ni siquiera el tiempo de abrir la boca... y mucho menos de empuñar la pistola.
El tío más próximo a mí se metió el arma en la pretina de los pantalones mientras los otros tres seguían cubriéndonos. Todos llevaban pasamontañas. Me cacheó y al encontrar el "Colt" silbó por lo bajinis. Sela guardó en el bolsillo y el mismo destino siguieron los cargadores de repuesto. Entonces, estúpidamente, pensé en la caja de cincuenta balas que se me había olvidado en la guantera del Toyota. Para lo que me hubiera servido...
Los cuatro fulanos no abrieron la boca ni siquiera para decirme que levantase las manos, ni falta que hacía, porque ya estaba yo prácticamente rascando el cielo. Otro de ellos se unió al primero, y entre ambos me arrojaron al piso del coche, boca abajo. Se sentaron y dos pares de zapatos comenzaron a medir mi anatomía. El pie izquierdo de uno de ellos se apoyó con fuerza en mi nuca en el momento mismo de arrancar. El tacón me lastimó el cuello y debí de gruñir, porque una voz sorda dijo:
-Guárdate el aire, manito, que lo vas a necesitar.
Simultáneamente, unas manos buscaron las mías y en menos que canta un gallo me vi con las muñecas esposadas a la espalda. La presión de los pies disminuyó un poco. Procuré buscar la posición menos incómoda posible, y ellos me lo permitieron. El del volante conducía rápido, pero sin correr. Intenté ver algo con el rabillo del ojo, para comprobar que el bajo del asiento posterior y las perneras de los pantalones de quien estaba usándome como felpudo agotaban mi campo visual. Respirar era difícil; sentía los orificios de la nariz llenos de polvo y la garganta reseca.
Como el viaje me pareció eterno, supongo que debió de durar entre veinte minutos y una hora. Por fin el coche se detuvo. Me pusieron una capucha negra en la cabeza y me bajaron a empujones.
Caminar con las manos sujetas por detrás y totalmente a ciegas no es tan sencillo como suena. Subir escaleras es toda una experiencia, pero bajarlas es mucho más difícil todavía. Oí el ruido de una puerta al abrirse y de un empellón me hicieron atravesarla. Me caí, claro, y me reventé los labios. Bramé del dolor. Uno de mis captores rió burlonamente, dijo "hasta lueguito, mano", hubo rumor de pasos y otra vez el chirrido de la puerta. Después, silencio. Primero me quedé allí tumbado, sintiendo el acre gusto de mi propia sangre llenándome la boca para caer después cuello abajo extrañamente caliente. Con unos movimientos calisténicos por completo originales, me las ingenié para enderezarme con la sola ayuda de las piernas. Me aguanté unos segundos de rodillas y luego, pensando que sería mejor postura, me dejé caer sobre las nalgas. Error: largas agujas de fuego se clavaron en cada uno de mis codos, y así fue como aprendí que, con esposas a la espalda, no puedes sentarte en el suelo si no tienes una práctica. Tras dos o tres tentativas infructuosas, logré ponerme en pie. Era lo menos malo.
La capucha me permitía respirar, sin dejarme ver nada en absoluto. Haciendo un esfuerzo que casi me desorbitó los ojos, miré hacia abajo y tuve la satisfacción de contemplar la elegante curva de mi propia barriga. Ciego y torpísimo, di lentos y cautelosos pasos hacia delante. Pronto tropecé con una pared. Bien: primer punto de referencia. Con la espalda pegada al muro, me deslicé a lo largo de éste, hasta que mi hombro izquierdo halló otra pared. Punto de referencia número dos. A partir de allí todo fue relativamente más fácil, y pronto supe que mi prisión medía cinco pasos por siete, y que no había en ella mobiliario alguno.
La boca herida me dolía horrores, pero no me importaba demasiado. En cambio el terror me anudaba los músculos, me pegaba los cabellos a las sienes y hacía castañetear mis dientes aun cuando apreté las mandíbulas con fuerza tal que mis muelas rechinaron. La lógica me decía que, de haber querido matarme, me habrían dejado seco en el sitio. Si estaba vivo aún no era por caridad, sino porque querían hacerme hablar.
El tiempo pasaba con una lentitud desesperante. Caminé de pared a pared, de derecha a izquierda, de izquierda a derecha, en círculos, en diagonales, en movimientos combinados, contando los pasos para no romperme la crisma y al mismo tiempo para medir siquiera fuese ilusoriamente los minutos. Me concentré en la cuenta; si me distraía y equivocaba el cómputo, volvía a comenzar. Mi mejor resultado -no lo olvidaré nunca, así viva más años que matusalén- fue diecisiete mil trescientos ochenta y cuatro pasos seguidos. A un paso por segundo, diecisiete mil trescientos ochenta y cuatro segundos. Casi cinco horas caminando sin parar.
Al sentir fuera ruido como de horas, me detuve en seco. Oí el sonido metálico de la llave en la cerradura y se me pusieron los pelos de punta. Crujió la puerta y una mano nada gentil me cogió por el codo. Y hala, otra vez a subir escaleras y a recorrer lo que supongo eran pasillos. Por fin mi captor me hizo detenerme y me sentó a la fuerza en un banco sin respaldo. Suerte, porque así no me dolieron los codos.
Me arrancaron la capucha de la cabeza. Una luz muy potente me encegueció, y tuve que cerrar con fuerza los ojos. Tardé bastante en poder abrirlos, y cuando lo conseguí por fin vi tres vagas sombras más allá de una lámpara enfocada directamente en mí. las siluetas estaban sentadas tras una mesa rústica. Una mano femenina irrumpió en el campo luminoso, ofreciéndome un cigarrillo.
-¿Quieres?
La voz me era absolutamente desconocida.
CAPÍTULO 7
Adelanté el cuello todo lo que pude y cogí el pitillo con la parte sana de la boca. La misma mano de mujer me dio fuego. Inhalé a fondo el humo, me atraganté, tosí y se me llenaron de lágrimas los ojos. Uno de los gorilas cogió otra vez el cigarro y me lo metió entre los labios sin mayor ceremonia.
La voz dijo, con tono casual:
-Vas a decirnos todo lo que sepas, catalino. Cómo fue que supiste de nosotros, quien te paga y demás detalles. Canta.
No soy ningún héroe. A toda prisa, comencé a cantar. Les hablé de Joaquín, del dire, de los cuatro folios y de mis propósitos de no meter las narices en lo que no me incumbía.
-Suena bonito, gachupín. Muy bonito. Ahora dinos la verdad.
Casi antes de que la mujer dijera la última palabra, alguien me golpeó desde detrás. Recibí el impacto en el hombro, a medio camino entre la nuca y el nacimiento del brazo. Un dolor taladrante me atravesó entero, paralizándome los pulmones una fracción de segundo. Ante mis ojos estallaron fuegos artificiales de cien mil colores, y se me escapó un alarido animal.
-Somos gente muy paciente, mano -dijo la mujer, arrastrando las palabras-. Puedes recibir mil caricias como ésa antes de que pasemos a otra cosa. Tenemos todo el tiempo que haga falta. Horas, días o semanas: depende de ti.
Yo sudaba frío.
-¡Es todo lo que sé, lo juro! ¡Lo juro! ¡No sé nada más!
-Es lo que dicen todos al principio -había tristeza en la voz de la mujer-. Nadie quiere cooperar hasta que no están hechos una lástima. Tú eres guapito, catalino; todo hay que decirlo. Si te emperras en callar o en contarnos cuentos, tu doctora tendrá mucho trabajo contigo. Y lo peor es que será un trabajo inútil, ¿comprendes? Al salir de aquí no tendrás nada entre las piernas.
A pesar del terror que me bloqueaba los sesos, comprendí que aquella amenaza no tenía valor alguno. Me iban a matar, de todos modos, y querían sacarme cuanta información pudiesen antes de hacerlo. Y yo quería vivir, y además ahorrarme la tortura: pero no podía decirles nada más, sencillamente porque no sabía nada más. Eso cambiaba los términos del juego: no se trataba de mi vida, sino sólo de tiempo, y yo sólo podía ganar tiempo -vida- a cambio de dolor, dolor y dolor.
-Pues ya pueden liquidarme en este mismo momento, porque he dicho cuanto sé -dije, temblando-. A partir de ahora, tendría que inventar.
-Tienes agallas, muchacho. Vamos a tener que dejarnos de prólogos e ir al grano. Recuerda que tú lo has querido.
La mujer hizo una seña a los hombres que había a mis espaldas. Me quitaron las esposas y cogiéndome por los cabellos me obligaron a ponerme en pie.
-Desnúdate, ¡y rápido! -me ordenó con tono agrio uno de los tíos.
Me quité la ropa: qué remedio. Al verme en cueros, la mujer silbó:
-Estás un poquito gordo, pero puedes pasar -comentó. Y luego, como para sí misma-: qué pena, mira. Ahora vas a acostarte solito.
Entre los cuatro hombres me tendieron sobre un sommier que yo no había visto antes. Me sujetaron a çel con esposas, abierto de brazos y piernas. Los interrogadores seguían en la sombra, más allá de la lámpara.
-La tecnología ha progresado mucho, como verás. Sin moverme de aquí, y sin que ninguno de los muchachos tenga que cansarse, voy a obtener respuestas de ti -dijo musicalmente la dama desconocida-. Tú, dale agua a este buen mozo -indicó a uno de los simios aquellos.
El tío, ni corto ni perezaso, me echó encima un cubo de agua helada e inmediatamente conectó dos electrodos, uno en cada axila. Eran como pinzas. Cuando aún estaba estremeciéndome de frío, empapado hasta los huesos, otro estremecimiento infinitamente más intenso me aserró las carnes. Cada uno de mis nervios se contrajo al mismo tiempo, y mi cerebro se hundió en una sima de dolor sin límite posible. Aullé, aullé, aullé. Quise liberarme como fuese, tiré de las argollas que me sujetaban pies y manos, arquée todo el cuerpo, y las chispas eléctricas me recorrían por dentro buscando nuevos recovecos donde alojarse y doler. Cedieron mis esfínteres y cuando creí estar a punto de perder el conocimiento, la corriente cesó.
-¿Te ha gustado, machito? -dijo la mujer.
No pude contestar. Me faltaba el aire y jadeaba penosamente. Empecé a percibir el hedor de la tortura; un olor mezcla de vómito, excrementos, sudor frío y miedo. Y todo era mío, abominablemente mío.
-¿Es que no entienden que no sé nada, que si supiera algo lo diría? -gemí, sollozando.
-¡Qué buen actor eres, gachupín! -dijo la mujer-. ¡Cuánto talento desperdiciado!
-¡No, no! ¡Os digo la verdad!
De nuevo el invisible rayo eléctrico se abrió paso en mí, más potente aún, más inmisericorde y agudo. Espasmo tras espasmo subí una interminable escalera de tormento. La pesadilla se prolongó ya sin más pausas que las de ir cambiando los electrodos de sitio. "Habla, hijo de la chingada, habla". "Basta, por piedad, no sé nada más". "Habla..." ¿Cómo podía yo decirles...? Y no se lo creían. ¡No me creían de ninguna manera! En algún momento, gracias a Dios, perdí el sentido.
Desperté otra vez en mi celda. Tenía una sed intensísima, y eso fue lo que me hizo abrir los ojos. No se habían molestado en vestirme, ni en esposarme otra vez, ni en ponerme la capucha. Ni falta que hacía, porque cada movimiento me era muy penoso. El frío era intolerable y la única manera de combatirlo consistía en moverme: un círculo vicioso, indudablemente deliberado. Sacando fuerzas de flaqueza, empecé a caminar, apretando los dientes para no gritar a cada paso. Poco a poco, muy lentamente, el dolor fue haciéndose más soportable.
Esta vez no podía contar. Tenía que concentrarme ferozmente para obligar a mis piernas a obedecerme. Izquierda, derecha, izquierda, derecha... Cuando la regularidad de la marcha estuvo asegurada siquiera fuese precariamente, empecé a darme otras órdenes: más rápido, más rápido, más rápido... Era cuanto podía pensar y hacer.
Al principio no presté atención a una serie de ruidos que venían de arriba. Llegaban a mí amortiguados, así que no pude identificarlos con facilidad. Pero de pronto detuve mi marcha y agucé el oído: eran como cracs, a intervalos irregulares. ¿Serían tiros? ¡Eran tiros!
El dolor y el frío desaparecieron como por ensalmo, y la pensadera comenzó a trabajar otra vez a toda velocidad. Podían ser dos cosas: o el ataque de otra banda rival, o -y el corazón casi se me salta fuera del pecho en el momento mismo de pensarlo- Guzmán trataba de rescatarme. La primera era muy improbable: aunque yo estaba harto de comprobar cómo venían ensañándose conmigo las casualidades, aquello hubiera sido una coincidencia descacharrante. No, no: tenía que ser Guzmán.
La esperanza me dio nuevos bríos. Rápidamente examiné la puerta. Era muy vieja y muy sólida, de madera pesada reforzada con planchas de hierro. Debía de tener un cerrojo exterior y en la habitacioncita aquella no había ninguna otra abertura. Bien; yo no podía salir por mis propios medios. ¿Entonces? Entonces, o bien venía uno de ellos a liquidarme, o bien, después de acabar con ellos o de reducirlos, me liberaba Guzmán o alguno de sus hombres.
Me pareció que la primera alternativa debía de ser la más lógica. Ellos no podían estar seguros de que yo no pudiera identificarles de alguna manera; ergo, un balazo acababa con cualquier duda, y además con la amenaza potencial que suponía yo. Si las cosas se le pusieran feas, seguramente bajaría alguien a pasaportarme al otro barrio.
Alcé los ojos al techo. Mis pupilas, habituadas a la oscuridad, podían discernir vagamente la forma de una bombilla, naturalmente apagada, pendiente de un simple cable. Estiré el brazo y no pude alcanzarla. Me apoyé en una de las paredes, tomé impulso y salté; con la mano abierta golpeé la bombilla, dándole el envión más fuerte que pude. Estalló con un ruido sordo.
Vale, me dije. Ahora puedo pisar vidrios rotos, pero qué cuernos importa. Mi plan -un plan desesperado: un hombre desnudo e inerme frente a otro que vendría en algún momento con un arma en la mano- empezaba a tomar forma. A esperar.
Los disparos eran más numerosos, e incluso empecé a oír el tartamudeo de una o varias metralletas. Allá arriba estaba librándose una batalla campal. Y yo aquí abajo, impotente, me preguntaba cuál sería el resultado. Guzmán tenía que ganar.
Mis previsiones resultaron exactas. Unos pies apresurados bajaban la escalera. Me coloqué junto a la puerta, en el lado opuesto al que ocuparía la hoja al abrirse. Oí el suave clic del interruptor de la luz y casi inmediatamente el chirrido del cerrojo. La puerta se abrió se golpe, y en ese mismo instante coloqué mi pierna izquierda bajo las corvas del tío y lo empuje con todas mis fuerzas. Se despatarró en el pasillo y oprimió involuntariamente el disparador del revólver. El tiro sonó como un cañonazo en aquel recinto tan estrecho, pero la bala salió hacia arriba y sobre mi llovió estuco. Clavé el talón izquierdo en las ingles del gorila y tuve por fin la satisfacción de oír un gruñido agónico que no salía de mi garganta.
Con el otro talón le di en la base de la nariz y con ambas manos le aferré la muñeca armada, retorciéndosela como si fuese a exprimirle agua. Le solté otra coz. esta vez en la oreja, y el revólver cayó al suelo. lo cogí, y con un solo impulso coloqué la punta del cañón bajo las costillas del fulano y apreté el gatillo tres veces. Me enderecé, jadeando.
El revólver era enorme, como del cuarenta y cuatro o así; un Smith & Wesson, basculante, con extractor de estrella. Accioné el mecanismo y cayeron en la palma de mi mano cuatro casquillos vacíos y un proyectil intacto. Volví a meterlo en el tambor y en el bolsillo derecho del difunto caballero encontré unas cuantas balas más. Cargué por completo el arma y me llevé en el puño el escaso parque de repuesto.
Subí con cautela, apagando luces a medida que lo hacía. El ruido de los tiros iba siendo más y más claro, y por él me orientaba. Súbitamente hubo un relámpago violáceo, y después un trueno, y después de una onda de aire tan violenta que me derribó al suelo. Como granizo, cayó sobre mí un diluvio de mampostería que pareció brotar de las paredes. Oí ayes y, cuerpo a tierra, avancé hacia lo que había sido la puerta de una habitación.
Dentro, parapetados detrás de todo lo que habían podido amontonar junto a la ventana, que ahora era un boquete de regular tamaño, estaban los otros tres peces chicos. Uno de ellos se doblaba sobre sí mismo de una manera muy extraña, y calculé que ése ya no fastidiaría a nadie. Otro, sentado, respiraba estertorosamente mientras un charco de sangre se formaba debajo de él. El tercero no parecía herido, y me daba la espalda. Estaba a punto de pensar a disparar de nuevo hacia fuera, pero no le di tiempo. Cogiendo el revólver con las dos manos, puse en la misma línea mi ojo izquierdo, los dos puntos de mira del arma y la base del cráneo del sujeto. Con mucho cuidado, apreté el gatillo. A menos de cinco metros no podía fallar, y no fallé. Se agitó como un pelele medio segundo y luego se quedó definitivamente inmóvil.
El otro disparó hacia mí y entonces fue cuando bendije el hecho de estar pegado al suelo, porque la bala silbó muy alta sobre mi cabeza. No pude tomar puntería, así que tiré a bulto. No sé dónde le di, pero le di también: empujado por el plomo, se deslizó hacia atrás y su coco hizo un ruido como el de un melón que revienta al chocar con el parquet pulido.
-¡ríndanse, pendejos! -dijo fuera una voz que me alegró oír de nuevo.
Era -¡dioses del olimpo! la de Guzmán. No me había equivocado. Guzmán y el Séptimo de Caballería, con bastante retraso, pero más vale tarde que nunca.
-¡Aquí Guzmán! ¡Soy Fontbona! -grité a mi vez.
-¿Cómo está eso? -preguntó él-. ¿Está el campo libre?
Eso me hizo preguntarme a mi vez dónde estarían los otros, la mujer y sus acompañantes. ¡Quizá estuviesen aún en la casa!
-¡Oiga, Guzmán, cúbrame, que voy a salir!
-¡Venga pues!
Salté por el boquete y caí a un jardín tres metros más abajo. No sé cómo no me rompí los huesos. Corrí como una liebre hacia la sombra de fuera. Nadie disparó sobre mí.
-¡Aquí, Fontbona! -me guió la voz de Guzmán, y en unos segundos me rodeaban varios hombres. Algunos llevaban linternas sordas.
-¿Está usted bien? -dijo Guzmán, mientras alguien me echaba una manta encima de los hombros.
-Por lo menos estoy entero -repuse yo.
Ahora que la tensión desaparecía, otra vez me castañeteaban los dientes. El revólver se me cayó al suelo; mis dedos se negaban a sostenerlo.
-Métase en el carro, que hay calefacción -sugirió Guzmán, con una suavidad que no le suponía.
-No -dije yo-. Quiero ver el final de todo esto.
-Por mí de acuerdo. Nadie podría tener más derechos que usted. Pero explíqueme cómo están las cosas ahí dentro.
-Me capturaron cuatro. Me... me interrogaron... y...
-¿No hubo nadie más presente en el interrogatorio?
-Sí, otros dos hombres y una mujer, que era la que llevaba la voz cantante. Maté a tres... -yo empezaba a ponerme histérico-. ¡Ahora los cuatro están muertos!... -Solté una carcajada aguda y desagradable.
-¿Y los otros... la mujer, los dos fulanos...?
-No sé, no sé, no sé... No... los he visto.
-Tenemos la casa rodeada. Difícilmente habrán escapado... Y quiero vivo por lo menos a uno -remachó Guzmán, con voz seca.
-Yo también. Esa mujer -dije yo, serenándome con un gran esfuerzo. Y añadí, inexpresivamente-: La voy a matar.
-Está bueno. Quédese quietecito, que ahora nos toca a nosotros. ¡A ver, pues, sargento, la bazuca esa!...
Un rayo naranja partió desde algún punto a mi derecha y medio frente de la casa a unos sesenta metros, voló hecho añicos. A la súbita luz de la explosión, vi los sacos terreros que nos defendían. Guzmán había planteado un asedio en regla.
Cuando todavía estaban cayendo cascotes, dos grupos de hombres corrieron a toda velocidad, como los brazos de una pinza, hacia la casa. Aguardaron unos segundos, pegados a las paredes, y luego, en un orden muy ensayado, fueron colándose por la derruida puerta. Donde nosotros estábamos, ocho o diez tiradores con fusiles provistos de miras infrarrojas cubrían a los asaltantes, preparados para actuar al menor conato de resistencia.
Transcurrieron unos minutos de insoportable silencio. Luego, desde dentro, una voz gritó:
-¡Sin moros en la costa, mi teniente! ¡Casa tomada!
Guzmán decepcionado, se golpeó con un puño la palma abierta de la otra mano y medio ahogó un taco.
-¡Han volado, rediós, han volado! Pero ¿cómo? ¿Cómo ha podido ser?
Yo no dije nada. Cojeando, seguí a Guzmán, que caminaba con lentitud, dándome tiempo.
En la casa, el desastre era indescriptible. Paredes demolidas, muebles hechos astillas, un piano patas arriba... La instalación eléctrica no funcionaba, pero los polis habían llevado lámparas de butano. Sin prisa recorrimos la finca entera. Al llegar a la habitación de la batalla, Guzmán comentó, echando una ojeada:
-Para ser un aficionado, ha hecho usted un buen trabajo, mano. Lástima que no dejara siquiera a uno un poquito vivo.
Yo me encogí de hombros, como un sonámbulo. Proseguimos la ronda y llegamos al cuartito que había servido de "sala de interrogatorio". Vi otra vez el somier, el cubo de agua vacío y el charco en el suelo, mis propios detritus, los cables con electrodos ty el regulador de voltaje... En un rincón, tiradas, estaban aún mis ropas. Sin decir palabra, empecé a vestirme. Cuando estaba poniéndome los mocasines, volvió Guzmán y me dijo:
-Esto es suyo, compadre -señalando con el pulgar por encima del hombro, añadió-: la tenía uno de sus "amigos".
Era la pistola, con funda y todo. La cogí en silencio y nos encaminamos hacia los coches. Por Levante comenzaba a clarear.
Después que me hube duchado, un médico policía me vendó las muñecas y los tobillos -los tenía en carne viva- y me inyectó un sedante luego de todo eso me tendí a dormir en un cuartito muy pequeño y muy limpio en la misma Jefatura. Guzmán no quiso que volviese al Prado.
-Ya le buscaremos sitio, compadre. Ahora no se preocupe, y duerma, que buena falta le hace.
Con lengua estropajosa, creo que llegué a darle las buenas noches. Una niebla benigna me quitaba el dolor, daba a mi cuerpo una sensación de placentera ingravidez y me aislaba del mundo. Cerré los párpados y me hundí en el sueño.
CAPÍTULO 8
Según supe después, dormí cerca de treinta y seis horas seguidas. Me levanté muy despacio, porque hasta mover los dedos me hacía ver estrellas. Tras un primer momento de desorientación, la memoria fue devolviéndome con bastante orden los recuerdos de la peor experiencia de mi vida.
Lo primero que vi fueron mis dos maletas -"velices", las llaman los mexicanos- puestas en sendas sillas. Una puerta entreabierta daba a un minúsculo pero completo cuarto de baño. Me metí bajo la ducha y dejé que el agua caliente corriera por mi cuerpo. Fue una ducha romana: estuve bajo el chorro lo menos veinte minutos, inmóvil, entre nubes de vapor.
-Buenos días, Fontbona -dijo la voz de Guzmán cuando estaba secándome. Hubiera querido friccionarme a fondo, pero me sentía como una tetera de porcelana recién reparada con pegamento.
-Hola, Guzmán. Buenos días -respondí, liándome la toalla a la cintura-. Hágame un favor, ¿quiere? Alcánceme el cepillo de dientes y la afeitadora. Están en la maleta pequeña, la marrón.
Apoyándose en el quicio de la puerta, Guzmán me tendió lo que le pedía. Tras lavarme los dientes, conseguí enchufar la Braun después de un par de tentativas: el pulso me temblaba bastante. Comenté, mientras comenzaba a pasarme el chisme por la cara:
-Si llega a ser una navaja, en este preciso instante me degüello yo mismo y les ahorro el trabajo a nuestros distinguidos amigos.
-Ahá -ratificó él, como no dándole importancia a la cosa-. Fuera de eso, ¿cómo se siente?
-Hecho un asco.
El espejo confirmaba mis sensaciones. El costado izquierdo de mi boca tenía doble tamaño del habitual y ninguna forma reconocible, con un color entre rojo oscuro y violáceo. En distintos puntos de mi pecho -y también en las ingles, cubiertas en aquel momento por la toalla, y más abajo, los muslos y las pantorrillas y las plantas de los pies -había mareas azulosas, y en algunas de éstas piel quemada. No podía juzgar cómo estaban mis muñecas y mis tobillos, porque las vendas húmedas no me dejaban verlos; pero las gasas mostraban líneas como de lacre allí donde la sangre se había secado. Y en mi cara , a ambos lados de la nariz, unas ojeras entre amoratadas y verdes no contribuían precisamente a aumentar mis encantos. Por dentro no me iba mucho mejor: no sé si era una jaqueca nauseosa o, al revés, una náusea jaquecosa.
-No me extraña, compadre. Ahora dése toda la prisa que pueda, que tenemos trabajo por delante. Esto es -añadió-, si quiere continuar en el juego.
Desconecté la máquina y miré a Guzmán, pasándome la mano por las mejillas para comprobar el apurado de la barba. Allí estaba él, las manos en los bolsillos del pantalón, tan pequeño y tan seguro de sí mismo. Sonreía, y en las comisuras de sus ojos su piel morena se quebraba en arrugas hondas. Le di otra vez al contacto de la afeitadora y empecé a repasarme la barbilla.
-Ahora tengo un par de cuentas pendientes, especialmente con aquella dama -respondí por fin.
-¿Motivos personales? -Guzmán se pellizcó el labio inferior, como dudando-. Mal asunto, compadre.
Me enfurecí. Perdí los estribos por completo. De un tirón desenchufé la afeitadora y me encaré con Guzmán. La voz me salió temblorosa y helada.
-En tanto que reventemos a esos hijos de mala madre, a usted le importan un rábano mis motivos, ¿se entera? ¡Un rábano! Yo soy un don nadie, un escriba a sueldo que en su vida pensó en meterse en camisa de once varas, ¿sabe? ¡Míreme, caray! ¡Míreme, le digo! Canté como un canario en cuanto me soltaron el primer tortazo, les dije todo, absolutamente todo, ¡y ellos no me creyeron, tuvieron que asarme en la parrilla aquella, y hubieran seguido hasta sabe Dios cuándo si no llega a ser por usted! Por supuesto, se lo agradezco mucho, pero para impedirme que cuando me los encuentre haga un estropicio, tendrá usted que encerrarme o deportarme, ¿lo oye? Y ahora que ya lo he dicho, ¡haga lo que quiera!... -concluí, exhausto.
Guzmán meneó la cabeza apenado.
-No crea que no le entiendo, Fontbona. Sé cómo se siente y qué siente, pero...
-¡No, polizonte...! -chillé con renovada ira-. ¡Usted no lo sabe! ¡Usted como ellos, está acostumbrado a ser el que hace las preguntas! ¡Usted también deshace personas sin siquiera estar seguro de nada, usted tampoco cree al pobre diablo que no canta porque no sabe o porque es inocente! ¡Usted no puede ser juez de mis motivos! ¿Se da cuenta de que, para el caso -para mí caso- usted podía haber sido ella?
Quiso decir algo, pero le detuve en seco.
-No, pensándolo bien, hay una diferencia. Si yo hubiera sido uno de ellos y usted me hubiera atrapado, ellos no habrían podido liberarme jamás, y en cambio usted sí pudo arrancarme de sus manos. Lo que yo tuve que pasar una vez se habría multiplicado por diez o por cien, hasta que yo estuviese hecho pulpa y usted se hubiese convencido por fin de mi inocencia. ¿Miento Guzmán? -la pregunta me salió rebosante de ironía y de odio-. Ande, ¡dígame que miento!
Guzmán había empalidecido; su cara tenía color de arcilla. Apretaba los puños y temblaba como una hoja.
-¡Venga, pégueme de una buena vez y muéstreme cuál es mi sitio!
Con visible esfuerzo se contuvo. Exhaló aire y se aflojó como un resorte que se distiende.
-Iba diciéndole, Fontbona -recapituló, como quien generosamente pasa por alto el estallido de nervios de un enfermo -que sé cómo se siente y qué se siente. Pero... -hizo una pausa- esto es la guerra, compadre. Y en la guerra, las ganas de vengarse son un lastre peligroso. Hay que usar esto -se tocó varias veces la frente con el índice- y no dejar que el corazón u otras glándulas se metan por medio.
-Ya, ya -reí con amargura-.¡Viva Rommel y abajo el ghetto de Varsovia! Cuénteselo a Pancho Villa, Guzmán. Con su permiso, voy a vestirme.
Se hizo a un lado para dejarme pasar. Abrí la maleta grande, saqué de ella una camisa crema, unos pantalones beige, de lana, y una chaqueta deportiva de pana marrón claro. Me llevé una sorpresa cuando quise abrocharme el cinturón: me estaba bastante holgado, lo mismo que la pretina. Por un momento creí que los polis se habían equivocado de equipaje.
-No, no hay ningún error, amigo -dijo Guzmán con voz baja y triste.
Nos miramos significativamente, inexpresivo él, yo ceñudo, y bajamos a desayunar, sin cruzar ni una palabra más.
Guzmán comió con buen apetito; yo no pude probar bocado. Me contenté con un café largo y aguado, que fue lo único que toleró mi estómago, y encendí en seguida un águila ovalado que me supo desabrido. Subimos a la oficina del pequeño teniente y allí tuve la primera alegría de la mañana. Porque embutido en un sofá cuyo tapizado había conocido días mejores, estaba Flaquer, con las gafas en la punta de la nariz, hojeando distraídamente una revista.
-Bon día -le dije, con sincera cordialidad.
-¡hola, hola! -sonrió él, poniéndose en pie para estrechar la mano que yo le tendía-. Tienes muy buen aspecto, Jordi -añadió tuteándome por primera vez y dándome luz verde para devolverle el tratamiento.
-Mientes muy mal, Albert. Tengo un aspecto horrible, y por dentro estoy peor que por fuera.
Sus ojillos castaños y vivos parecían encerrar toda la comprensión y la sabiduría del mundo. Hizo un gesto ambiguo, que lo mismo podía significar "no es para tanto" que "qué vamos a hacerle", y, dirigiéndose a Guzmán, preguntó:
-Y que, Luis, ¿ya os habéis puesto de acuerdo?
Guzmán se encogió de hombros, con la cara de un chiquillo cogido en falta. Respondí yo por él, vacilante.
-Pues... más o menos. Por razones personales, mi actitud ha variado, y voy a cooperar con... con Luis... hasta resolver este asunto, si es que lo resolvemos. No parece fácil.
Flaquer se quitó las gafas con un movimiento característico y empezó a limpiarlas con un pañuelo.
-No, no lo es -dijo, calándoselas de nuevo. Nos ofreció puros, que llevaba en una petaca metida en el bolsillo superior de su americana un tanto anticuada. Ni Guzmán ni yo quisimos. Él cogió uno y lo encendió con lentitud, como quien piensa en lo que va a decir a continuación-. Siéntate y déjame que te explique algunos hechos de la vida.
"Alguien, no sé quién (unos dicen que Villa, otros que Zapata, otros que Madero) dijo en cierta ocasión: '¡Pobrecito México, tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos!' Por una razón u otra, la frase resulta exacta casi siempre, en casi cualquier terreno. Una porción considerable del comercio exterior mexicano depende del Tío Sam, y al propio tiempo la inversión norteamericana aquí es enorme; como comprenderás eso crea entre ambos países un nudo de relaciones muy delicadas. Ya te puedes imaginar de qué va: si tú haces la vista gorda en esto, yo me vuelvo de espaldas ante esto otro. Ellos tienen que defender sus dólares, el Estado mexicano tiene que defender a dos millones de espaldas mojadas que han entrado ilegalmente en California, Arizona, Nuevo México o Texas, y los dos tienen que defender la convivencia. Ahí tienes un modus vivendi en el que no pocas leyes, a un lado y otro de la frontera, se acatan pero no se cumplen. Y es que no podrían cumplirse sin producir unos efectos opuestos por completo a los fines de esas mismas leyes. En verdad, lo más sorprendente es que los incidentes serios sean tan pocos.
"Pero todo esto -prosiguió Flaquer- facilita enormemente el contrabando, máxime teniendo en cuenta que se trata de países que tienen en común una línea divisoria de dos mil o dos mil doscientos kilómetros de largo. Si lo que entra de matute de un lado a otro es tabaco, electrodomésticos o postales cochinas, pues no es para tanto, aunque al cabo del año el negocio cifra muchísimos millones, contados en dólares. Desde siempre ha solido también contrabandearse hierba vía Tijuana o El Paso. Pero las cantidades de heroína que ahora están pasando por aquí camino de San Francisco decididamente colman la medida."
Guzmán se aclaró la garganta y Flaquer se interrumpió.
-Antes, el camino más rentable era Estambul-Marsella. Nueva York -comentó Guzmán-. Turquía proporcionaba la materia prima, la refinaban en Marsella y después diversos "correos" llevaban la heroína purificada al mercado más rentable del mundo, que era y es el neoyorquino. La nieve entraba a New York por aire y por mar. Los beneficios son inmensos, porque en un sobrecito de un gramo de heroína puede haber hasta un sesenta y más por ciento de harina, de talco o de sabe Dios qué otra cosa, y la venden como droga pura; a precio de pura. La droga es ya un problema mundial, pero Estados Unidos son el país que va en cabeza, a mucha distancia de todos los demás. La razón es lógica: la heroína es cara y a los gringos en bloque tienen más dinero que nadie.
-Pero Interpol y la SDECE francesa han desmantelado Marsella -dijo Guzmán, con momentánea satisfacción. En su frente se marcó en seguida un doble surco, y continuó-: Entonces las Mafias (y vea que lo digo en plural, Fontbona) ensayan caminos diferentes. Uno seguro es Barcelona-México-San Francisco, precisamente porque tenemos la "frontera flexible" que hace un momento le describía Flaquer. La mercadería puede entrar por tierra o por vía marítima o por las dos a la vez. Otra ruta comprobada es Nápoles-Buenos Aires-Chicago. Y hay además la Ruta de Oriente, Hong Kong-San Francisco, vía Tokio o también Honolulú.
-Pero, ¿por qué Barcelona? -pregunté yo, volviendo al tema inicial.
-Puerto mediterráneo -terció Flaquer, contando con los dedos cada punto que enumeraba-; frontera francesa a menos de doscientos kilómetros; ciudad millonaria en habitantes, lo cual quiere decir que no es fácil "pasar el peine fino" por todos los miles o docenas de miles de sitios que pueden ser almacenes de paso; comercio marítimo intenso con todo el mundo, o sea, buques de todas las banderas; escala de veinte o treinta compañías aéreas de primera categoría, incluida Aeroméxico; por último, a todos los efectos prácticos y dado el largo total de la ruta, la distancia Estambul-Barcelona no es mucho mayor que la de Estambul-Marsella, y lo mismo vale para Nápoles o Trípoli -concluyó el viejo apagando el puro a medio fumar en un cenicero de plástico.
-Ya veo -dije, impresionado de veras-. Pero, ¿quieres decir que están refinando heroína en Barcelona?
-No lo sabemos -aclaró Guzmán-. No hay pruebas concluyentes. Imposible no es. Si lo hicieron en Marsella durante años, impunemente, ¿por qué no en Barcelona?
-Me parece increíble... No, no puede ser -rechacé la posibilidad, aunque sin mucha convicción.
-¿Por qué no, Jordi? -repitió Flaquer con aire de cansancio-. Si yo fuese un capo mafioso importante, un pezzonovante, un pez gordo, consideraría a Barcelona con preferencia a otra media docena de ciudades. Añadamos otro punto a los que he enumerado antes: aunque refinar heroína no es complicado, hacen falta químicos competentes. No digo que en Madrid o en París no los haya, que claro está que los hay, pero... -y recalcó las últimas palabras-, ni Madrid ni París tienen puerto -suspiró nostálgico-. Salí de Barcelona en enero del 39, y aún no he vuelto; pero ya entonces había muchos laboratorios, y ahora habrá cien veces más. Ergo, también habrá algún que otro profesional dispuesto a vender la ética a cambio de divisas fuertes en una cuenta numerada de Suiza o de Luxemburgo-. Sus labios se curvaron en una sonrisa irónica-. En estos días, Jordi, a Judas ya no le basta con treinta dineros en efectivo. Y si hasta entre los apóstoles hubo un traidor, puede que entre los químicos barceloneses haya unas pocas ovejas negras... Una masía cualquiera, algo aislada, haría un estupendo laboratorio. Es posible, Jordi. Ya lo creo que sí.
-¿Y qué podemos hacer? -pregunté con el corazón en un puño.
-Hasta ahora, muy poco -repuso Guzmán-. Capturar algún correo, sabiendo de antemano que cogemos a uno entre cien o, en el mejor de los casos, uno entre veinte. Confiscar medio kilo aquí, un cuarto allá; a veces, con grandísima suerte le metemos mano a un alijo mayor, tres, cuatro, cinco kilos.
-¿No habría que actuar contra el centro refinador o, mejor aún, contra los productores de materia prima? -interrogué desvalidamente, mirando primero a Flaquer y después a Guzmán.
-Hace unos años -dijo el mexicano, estudiándose las uñas- alguien incendió unos miles de hectáreas sembradas de amapola, allá en Turquía. Un fuego colosal, Fontbona. No le diré quien lo hizo, pero ya puede suponérselo. Pues bueno. Fue un golpe muy duro para el tráfico. Lástima que las amapolas pueden volver a sembrarse... y a los ocho o diez meses del incendio todo estaba igual, sólo que el precio de venta al público se había disparado a las nubes. ¡Adiós, golpe duro! Las mafias salieron ganando en razón de cinco a uno por lo menos.
-Pero hay que hacer algo -exclamé.
-Tú -el huesudo dedo de Flaquer apuntó a mi pecho-. Tú eres una posibilidad de romper la cadena aquí, e incluso tal vez, también de pisar más de un callo en Barcelona.
-Pero si ya conocéis todo el tinglado, aquí y allí -le recordé.
-Justo -asintió él, sacudiendo vigorosamente la cabeza-. Pero tenemos exactamente el mismo problema que tu director y tú; no podéis publicar una sola línea mientras no tengáis pruebas, y nosotros, sin pruebas no podemos ni allanar un almacén, ni destruir una refinería, ni detener siquiera a una mosca.
-Eso es -corroboró Guzmán- Un callejón sin salida... ¡como siempre!
Se puso en pie y comenzó a pasearse por la habitación. Observé que la deshilachada alfombra estaba más raída en un círculo que se correspondía exactamente con los pasos de Guzmán. Por lo visto, no era la primera vez que el pequeño teniente se sentía como un león enjaulado.
Suspirando, ofrecí tabaco, encendí los tres pitillos y me arrellané mejor en mi sillón de elásticos protuberantes.
-Bueno -me oí decir, y me pareció increíble que aquellas palabras salieran de mi boca-. Dejémonos de historias, señores, y tracémonos un plan. Ven aquí, Luis, siéntate otra vez y dime qué quieres que haga.
CAPÍTULO 9
En las siguientes horas resolvimos bastantes cosas. Me instalaron en un piso amueblado, un sobreático, en la zona Nonoalco-Tlatelolco, muy cerca de la Plaza de las Tres Culturas. El edificio, el más alto en varias manzanas, era nuevo y había aún muy pocos inquilinos. Hombres de Guzmán ocuparon las tres viviendas de la misma planta y las cuatro de la inmediatamente inferior, deshabitadas todas. El único acceso a mi refugio era el ascensor (Guzmán hizo condenar el último tramo de la escalera) y éste podía controlarse fácilmente... O eso, o un helicóptero. Allí metido, yo era casi por completo invulnerable a un ataque desde fuera, y en cambio mi libertad de acción tenía un radio amplísimo.
Colgué un plano de México D. F. en la pared del salón-comedor y dediqué mucho tiempo a estudiarlo. El noventa o noventa y cinco por ciento de la superficie de la ciudad era para mí poco más o menos lo mismo que Siberia: una enorme extensión desconocida. Esta era una desventaja absoluta. Si en algún momento me perdía estando solo, me sería dificilísimo encontrar puntos de referencia. Tenía que contar con ello y prepararme lo mejor posible; por desgracia para mí, un plano no es una ciudad, como una fotografía no era un paisaje. Pero mejor es algo que nada.
Pensé en el señor valladares, en el licenciado don Antonio Monreal Z., de Zamudio... y en Ana. Mentalmente reviví cuanto pasáramos juntos, creí oler de nuevo aquel fresco, indeciso perfume; mis manos ansiaron tocarla y mi cuerpo quiso sentir el roce de las suyas. Pero, ¿qué papel jugaba Ana en el juego que había estado a punto de costarme el pellejo? Una pregunta que seguía sin respuesta. Era preciso saberlo. Y, como la montaña nunca viene a Mahoma, cogí el teléfono y marqué el número de su consulta en la Calzada Tacubaya.
Ella misma respondió:
-Doctora Valladares, dígame.
-Hola, Ana. Soy yo.
-¡Jordi! ¿Dónde te has metido? -en su voz hubo ansiedad, alegría- He llamado al Prado, y ...
-...y te han dicho que ya no estoy allí. Ahora tengo casa propia, encanto. Voy progresando.
-No bromees. ¿Dónde estás?
¿Se preocupaba por mí... o tenía que averiguar aquel pequeño detalle para comunicárselo a terceros? Imposible determinarlo sin ver la expresión de su rostro.
-Ya te lo enseñaré -dije, procurando que mi voz sonase despreocupada-. Lo importante es que quiero verte. ¿Tú qué dices?
-Yo también quiero verte, gachupín -dijo ella, bajito.
-Me alegra oírlo. ¿Cómo estás de tiempo?
-Desde las siete en adelante soy tuya -recalcó lo de "tuya".
-Vale, Ana. Me pasaré yo por tu consulta a eso de las siete.
Cuando ella hubo colgado, oí un chasquido débil, perfectamente reconocible, en el receptor del aparato. Reí entre dientes. Guzmán era un buen sabueso: mi teléfono estaba intervenido.
Metido en su jaula de vidrio, el sargento Andrés Alarcón, de la División Narcóticos, se anticipaba tal vez a su propio futuro: tenía toda la pinta de un portero auténtico. Cuando me encaré con él, leía con una sonrisa de oreja a oreja un tebeo de Los Supermachos.
-Oiga, sargento -dije, en un susurro-. Voy a salir. Cogeré el primer taxi que pase. Haga que me sigan.
En ese momento entraba una pareja. Ella tenía rizadores de plástico puestos en el pelo y empujaba, a duras penas, el abultado carrito de la compra.Él cargaba coo podía con cuatro o cinco paquetes de provisiones.
-"Pos" sí señor -explicó Alarcón en voz alta-. Encontrará usted el quiosco en la mera esquina, nada más salir. No tiene pérdida.
-Vale, gracias.
Me entretuve encendiendo un cigarrillo.
El matrimonio, o lo que fuese, se metió en el ascensor que yo acababa de utilizar y cuando ya subían Alarcón los señaló con el dedo gordo.
-Todo está okay, patrón. So vecinos. Buena gente, pero les gusta empinar el codo. Vaya tranquilo. Tendrá un Ford azul con parabrisas verde pegado a sus talones. Cualquier otro carro que le siga será la oposición.
Eso de "la oposición" me sonó a novela, pero pensé que los policías también leen aventuras policiacas. Aguardé muy poco en la puerta; casi en seguida, a todo tren, apareció uno de los inconfundibles Buick verdes y negros. Me aseguré de que no llevaba dentro a nadie más que al conductor y alcé la mano. Me hundí cómodamente en el asiento posterior y di al chofer la dirección. El tío metió la primera como un as y aceleró estilo Indianápolis. Por el rabillo del ojo vi como el Ford azul, estacionado en frente, se ponía en movimiento.
A unos cien metros del edificio donde Ana tenía su consulta, me apeé, busqué una cafetería y me senté de espaldas a la pared a hacer tiempo. Compré el Excelsior del día y lo abrí para ocultarme tras de él. Por encima del borde superior de las páginas abiertas vi como el Ford se detenía, bajaban de él dos hombres jóvenes y un tercero se quedaba al volante. Los jóvenes parecían don Quijote y Sancho Panza con treinta años menos y bastante más contacto con el agua y el jabón. Charlando de no sé qué, creo que de béisbol, pasaron junto a mí sin dar muestra alguna de reconocerme y se instalaron en una mesa próxima.
A las siete menos cinco, maté la tercera colilla y me dirigí al número 119. Subí al sexto piso y toqué el timbre de la puerta en cuyo dintel se leía "uno". Nadie respondió; insistí dos o tres veces, sin resultado.
Mal asunto, me dije. Pero, ¿qué hago? Lemmy Caution habría derribado la puerta de un empellón, Philip Marlowe habría forzado la cerradura con una tira de celuloide, y Joe Baretta se habría disfrazado de papagayo blanco para no despertar sospechas. Yo retrocedí, volví a bajar y busqué a mis dos ángeles custodios. No me fue difícil encontrarlos. A tres o cuatro metros del portal, estaban enfrascados en una discusión muy vehemente, esta vez sobre toros. Me acerqué a ellos a ellos y les expliqué el caso.
-"Pos" se le habrá volado la palomita con algún otro gavilán -dijo Don Quijote, con expresión zumbona y una sonrisa intencionada.
-Eso es -asintió Sancho Panza, sin dejar de practicar el vicio solitario, para mí intolerable, de mascar chicle-. Todas las mujeres son iguales.
No quise discutir con ellos si una jamona de cien kilos es o no lo mismo que Raquel Welch, así que corté en seco:
-Sugiero que subamos y echemos un vistazo.
Ellos intercambiaron una mirada precavida. Sancho Panza, por fin se avino:
-Okay. Pero si después hay jaleo porque allanamos un domicilio sin orden del juez, el responsable es usted, ¿comprendido? Nosotros nos lavamos las manos. Vámonos pa'rriba.
Otra vez delante de la puerta del sexto, primera, Don Quijote sacó del bolsillo un estuche que tenía dentro como unas agujas de crochet, sólo que más finas. En un periquete consiguió accionar la cerradura, que se abrió con muy poco ruido. Desenfundaron sus armas, y yo les imité. El primero en entrar fue Sancho Panza, que de golpe, por la agilidad que mostró, parecía pesar veinte kilos menos.
Aquello era un campo de Agramante . Libros despanzurrados en el suelo, muebles patas arriba, alfombras hechas tiras, almohadones que vertían sobre papeles y fichas sus entrañas de plumas o de lana, fragmentos de cristal, de madera y de cuero... La antesala y la sala de espera habían sido concienzudamente arrasadas. Como una exhalación me precipité al despacho-consulta. En medio del caos, Ana, desnuda y con la boca sellada con esparadrapo, amarrada de pies y manos con cuerdas de nylon, me miraba con ojos desorbitados desde la silla en que estaba. En el pómulo izquierdo tenía un hematoma que ya empezaba a amoratarse. Soltando un gemido, comencé a desatarla.
-Vaya, vaya, vaya... -dijo Don Quijote a mis espaldas-. De gavilanes, nada más. Más bien elefantes.
Mis dedos temblorosos se hacían un lío con los nudos. Girando un poco el cuello, vociferé:
-¡En vez de estarse ahí papando moscas, llame a Guzmán y explíquele esto! ¡Y busque una manta, una sábana, una cortina o lo que sea para cubrir un poco a esta mujer!
Él, fresco como un témpano, se limitó a señalarme el teléfono hecho añicos. Metiendo cuchara, Sancho Panza sugirió, conciliador:
-¿Por qué no le quita la mordaza a la señorita? Así vamos sabiendo quiénes hicieron el estropicio.
De un tirón le arranqué el esparadrapo de los labios. Se le llenaron los ojos de lágrimas y la piel en torno a la boca formó un rectángulo de un vivo color rosa subido.
-¡Jordi, Jordi, Jordi! -chilló Ana-. ¡Oh, Jordi, sácame de aquí!
Sancho Panza, en silencio, me alargó una navaja. Con no poco esfuerzo corté las ligaduras. Ana se puso en pie y se desplomó en mis brazos. En ese preciso instante Don Quijote le echó sobre los hombres los restos de una cortina.
La abracé y la besé, acariciándoloe el pelo y jugando un poquito con el mechón rebelde. Ella rompió a llorar. Los sollozos la estremecdieron entera.
-Vamos, vamos -la tranquilicé, hablándole con mucha suavidad-. Ya pasó todo. Estos señores son amigos míos. Anda, cielo, cuéntanos cómo fue.
Alzó la cabeza y sus ojos azul violeta se clavaron, arrasados en llanto, en los míos.
-Todo... todo fue muy rápido -empezó, entrecortadamente-. A las seis y cuarto se fue mi secretaria, y... y me quedé aquí sola a esperarte. No tenía ningún paciente, así que empecé a ordenar papeles... -paseó la mirada por todo aquel monumental desastre, en el que no quedaba títere con cabeza, y soltó una carcajada que pronto se hizo estentórea y cada vez más aguda. Era una risa espasmódica, incontenible, demencial.
-¡Ana, Ana, por el amor de Dios, serénate! ¡Ana! ¡Ana!
No había manera. La sacudí, al principio con suavidad, y luego con más y más violencia. Sentí unos golpecitos en el hombro.
-Permiso -dijo Sancho Panza, sin dejar de mascar.
Me la quitó de los brazos y quedó frente a ella. No pude seguir con la vista el movimiento de su mano derecha, pero las dos secas bofetadas sonaron como pistoletazos. Ana lo miró unos segundos atónita y la risa y el aliento se le quebraron de golpe. En sus mejillas se marcaban, en blanco, los dedos regordetes de Sancho Panza.
-Siga -dijo éste, apartándose otra vez.
Ana respiró hondo y se secó las lágrimas con el puño, como una niña pequeña.
-Gra... gracias -articuló, mirando al policía.
-De nada. Usted estaba ordenando papeles, y...
-Ah, sí. Pues sonó el timbre, abrí, y le dieron un empujón a la puerta, derribándome al suelo. Me cogieron por el pelo y me jalaron hasta aquí, me amordazaron y me ataron. Después -no podía saberse si es que enrojecía al recordar el hecho o si los bofetones que le propinara Sancho Panza eran la causa del rubor- me desnudaron y... y se entretuvieron bastante rato manoseándome. Después empezaron a romperlo todo.
-¿Cuántos eran? -quiso saber Don Quijote.
-No sé. Muchos. Seis o siete... Más... No sabría decírselo.
-¿Cómo vestían?
-Ropas de calle corrientes. Las caras cubiertas con medias de mujer.
-¿Guantes?
-Unos sí, otros no.
-¿Le dijeron algo?
-Sí. Un mensaje para ti. -dijo, y me miró-. Que te van a encontrar aunque te metas bajo tierra, y que lo de la otra noche no fue nada comparado con lo que te espera. Y que... y que... que yo voy a acompañarte en la cama.
-Jijos de una -articuló Don Quijote, tersamente.
-¿Qué fue "lo de la otra noche", Jordi?
-Nada -dije yo, apretando los dientes-. Venga, larguémonos de aquí cuanto antes. Te llevaremos a casa.
-No, no, a casa no. ¡Quiero ir contigo! -exclamó ella, refugiándose en mis brazos-. ¡No me dejes sola ahora, Jordi!
Por encima del hombro de Ana miré a Don Quijote y a Sancho. Estos se encogieron de hombros como señalando que la decisión era mía. Pensé que Guzmán y Flaquer iban a ponerme de chupa de dómine, pero al diablo con ellos.
-Vale -decidí-. Vámonos de vuelta.
Hubo que compartir el asiento posterior del Ford con Don Quijote, porque el escudero ocupaba mucho espacio.
A solas y seguros en mi nido de águilas, Ana dejó el cuarto de baño el retazo de cortina y se envolvió en mi albornoz.
-Me vendría bien una copa si es que tienes algo -dijo, tumbándose en el sofá y encogiendo las piernas.
-Qué folklórica -dije sonriendo. Abrí el mueble bar que horas antes aprovisionara con mi propio dinero, es decir, con la tarjeta del American Express que me había dado Joaquín, saqué una botella de Cuervo añejo y dos vasitos pequeños.
-¿Quieres limón y sal, como Dios manda? -agregué orgulloso de demostrarle cuán a fondo conocía yo la Guía Terry.
-No, lo quiero solo, como el Diablo recomienda -repuso ella, encendiendo un pitillo con mi encendedor de plástico. -Y, Jordi... vasos de persona, por favor.
Cogí dos vasos de los de agua y serví en cada uno cuatro dedos de tequila. Bebimos poco a poco, ella en el sofá y yo sentado en la alfombra, con mi cabeza en su regazo. El humo de su cigarrillo subía en volutas perezosas camino del techo, en el tocadiscos sonaba a poco volumen pero claro y vibrante el allegro de un cuarteto de mozart, y todo el ambiente, con sus muebles escandinavos y cómodos, respiraba paz. Cogí una mano de Ana y le oprimí suavemente los dedos. Ella se inclinó para besarme.
-Con cuidado -previne señalándome la boca-. Zona de catástrofe.
-Aquí llega la Cruz Roja -murmuró Ana.
-Su lengua buscó la mía, lenta, delicadamente. El albornoz se abrió y su pecho izquierdo llenó mi mano derecha con una tibia y firme redondez que no rehuyó el contacto, sino que pareció buscarlo. El rosado pezón se irguió; sentí en la palma la pequeña y deliciosa dureza. Nos separamos; ambos respirábamos agitadamente. Mis ojos se miraban en los de Ana. Sonreíamos al mismo tiempo.
-¿Aquí... o allí? -dijo ella, señalando la alcoba con un movimiento de cabeza.
Por toda respuesta busqué su sexo con mi lengua. Ella separó los muslos, exponiendo a mi vista la incitante abertura, con su corona triangular de vello negro y rizado. Sin tocarla con los dedos, separé los labios mayores, luego los pequeños, cuyos bordes recorrí lo más suave e intensamente que pude, y hallé por fin el húmedo, salado y erecto clítoris. Lo acaricié con movimientos de aguijón y sentí cómo todo el cuerpo de Ana obedecía al estímulo, y de su boca se escaparon susurros, suspiros y gemidos.
-Así, así, así... ¡Sigue, sigue, oh, Jordi, sigue, por Dios, no te detengas, no, ahora no, no, todavía no, sigue, sigue.
Seguí, claro. Mis manos recorrían su cuerpo, febriles, y Ana se contorsionaba sin cesar. Aferró mis cabellos y me obligó a continuar clavado en el centro del placer. Yo casi no podía respirar, pero qué importaba: si en aquel momento me hubiese muerto asfixiado, habría sido una muerte gloriosa. De pronto me soltó e inmediatamente se deslizó debajo de mí; bajó la cremallera de mis pantalones y por fin cogió mi miembro en su boca como si quisiera tragárselo. Ahora ninguno de los dos podíamos hablar, ni falta que hacía.
Lentamente, de consuno, fuimos construyendo el invisible edificio del mutuo deleite. No teníamos prisa. Todo lo que importaba era excitar cada nervio del cuerpo del otro, entendernos como nunca por medio sólo de la piel, ciegos y mudos, lejos el uno del otro y al mismo tiempo íntimamente soldados en la obra común de la carne en la carne. La sentí ascender cuando yo también subía, recibía en cada poro las señales que Ana emitía, supe que ella estaba recibiendo las que brotaban de mí como las chispas estallan en un leño ardiendo, y sus jugos me empaparon la cara en el momento mismo en que yo eyaculé y triunfé y me rendí y ella me envolvió y el temblor de dos cuerpos fue el de un solo ser más allá de Ana y Jordi.
Giré sobre mí mismo cuando ya ninguno de nosotros se movía, y la besé con fuerza y no me dolió la boca. Ella abrió los ojos y sonrió. Volvíamos poco a poco a ser dos personas diferentes -¡viva la pequeña diferencia!- y Mozart, en el tocadiscos, había enmudecido. En el cenicero, el cigarrillo de Ana llevaba mucho rato muerto.
Me levanté y fui al cuarto de baño. Me desnudé y abrí la ducha. Cuando aún estaba probando la temperatura del agua, sentí el chaschás de los pies descalzos de Ana en el piso de madera. Giré el cuello: estaba en la puerta, y no se había molestado en cerrarse el albornoz. Sus ojos estaban dilatados de sorpresa y de horror.
-¡Dios! ¿Qué te han hecho? -exclamó, mordiéndose el dorso de la mano-. ¿Quién te ha hecho... todo eso?
-No lo sé exactamente, pero sospecho que eran amigos del amigo de tu padre, ese licenciado Monreal.
Fue curioso verla, porque en un santiamén se operó en Ana un cambio sorprendente. Un segundo antes era una mujer que contempla con pena -y no sé si también con amor- el cuerpo magullado de su amante; un segundo después, toda afectividad se esfumó de su rostro, y con ojos clínicos exploró cada centímetro cuadrado de mi cuerpo bajo la fría luz fluorescente.
-Quemaduras eléctricas; algunas, yo diría que de más de doscientos voltios... Debió de doler mucho. ¿Qué te pasa en las muñecas y en los tobillos?
-Tajos. Me los hice yo mismo tratando de liberarme.
Ella abrió el botiquín e hizo en silencio un aprobatorio movimiento de cabeza al verlo bien provisto: la pasta de Joaquín, léase del periódico, y la sensatez de Flaquer. Cogió unas tijerillas curvas y cortó expertamente las vendas.
-Salvo que te molesten, por lo menos éstas ya no debieran vendarse -me dijo, después de examinar con atención las irregulares heridas-. Cicatrizarán antes si las dejas al aire. Ya veo que te han puesto sulfamidas. Anticuado pero efectivo. Veamos ahora los pies. Siéntate allí -me señaló el water, y ella, con toda naturalidad, se sentó en el bidet. Torció el gesto cuando me vio ambos tobillos, que apoyaba en sus muslos desnudos.
-Es lo que siempre pasa -explicó-. Las heridas en los pies cursan de manera diferente y tardan bastante más. Estas no son ni muy profundas ni muy importantes, pero no tienen tan buen aspecto... Espera un momentito y veré qué puedo hacer.
Se puso a revolver frascos y cajitas de medicinas.
-Oye, ¿y si me ducho entretanto?
-Mejor que mejor. Ya te vendaré después.
Me metí bajo la lluvia, satisfecho. Comencé a enjabonarme y, como salpicaba mucho, corrí las cortinillas de plástico. Oí apagadamente a través del rumor del agua que Ana iba a la sala y cogía el teléfono. Quise prevenirle, advertirle que no dijera dónde estaba, pero no me dio tiempo.
-Aló, ¿Matías? Aquí la señorita Ana. ¿Está mi padre en casa? Ah, ¿en el club? No, no... Déjale una nota. Que he llamado yo, y que he de marchar fuera un día o dos... Que no se preocupe... No, ya llamaré yo otra vez si acaso... Bien, gracias, Matías... Buenas noches.
Suspiré aliviado. Comencé a silbar, y al principio no me di cuenta de qué melodía era. La había oído antes sólo una vez: La Degollina.
CAPÍTULO 10
Por primera vez en casi dos días con sus noches, comí un poco. Ana preparó para los dos una ensalada y una sopa de no sé qué -era una de ésas de sobre-, yo tomé un huevo pasado por agua y ella, oh envidia, un filete de casi tres centímetros de grueso. Más que con la cena en sí, disfruté con la preparación de la comida porque, para no manchar un albornoz (eso fue lo que me dijo), se lo quitó y se puso un delantal de algodón directamente sobre la piel. La vista de su espalda, sus largas piernas, y sobre todo las gemelas y suntuosas redondeces de sus nalgas, me hizo entender por fin qué clase de vida se pega un jeque árabe. Se lo dije, y se echó a reír. Con la boca llena, dejó el tenedor en el plato, levantó el índice con gesto fingidamente sentencioso y citó:
-Se dice en alguna parte del libro de Las mil y una noches: "Oíd, oh fieles, porque Alá es más sabio, que en este bajo mundo sólo hay tres placeres: comer carne, montar carne y meter carne en carne." -Masticó, y en sus ojos bailó una mirada maliciosa-. A ti, pobrecillo mío, sólo te quedan los dos últimos.
-Pues acaba cuanto antes con el primero, porque la abstinencia prolongada me estropea el cutis -afirmé, entornando los párpados-. Supongo que no querrás verme cubierto de acné.
-Dios me libre -repuso Ana, y obedientemente, se dio prisa.
Juntos fregamos los platos y luego bebimos a la mexicana, o sea café en tazas como de litro, nos fumamos unos pitillos y charlamos del huerto y de la viña. Ana no parecía darse cuenta de cuánto me excitaba su semidesnudez, pero las apariencias engañan; ya lo creo que lo sabía: llegado el caso, un hombre no puede ocultar su entusiasmo, especialmente si no tiene con qué cubrirlo. Deslicé la mano hacia ella, acariciando su trasero perfecto. Ana cogió mi miembro y frotó en él su mejilla.
-Jordi...
-¿Qué, cielo?
-Tómame por detrás -musitó, con expresión soñadora.
-Puedo hacerte daño.
-No. Entra lentamente... muy, muy lentamente.
-Es que no hay con qué... facilitar el paso -dije, sintiéndome un poco incómodo.
Ella había dicho en voz alta justo lo que yo quería hacer en aquel momento, pero que jamás me habría atrevido a pedirle. Y no quería lastimarla: el sexo es placer, no dolor ni disgusto.
-Sí que hay, bobo. Sí que hay.
Como poseída por una maravillosa furia, Ana lamió y chupó el tenso bastón de carne humedeciéndolo, mojándolo, dejándolo resbaladizo como una anguila. Luego se volvió, de rodillas en el lecho, oculta la cara bajo la masa azabache de su pelo revuelto.
-Ven, ven ahora... ¡ahora!
Empujé con delicadeza, indeciso. La diminuta entrada cedió apenas, y me detuve.
-Ana, yo...
-¡Empuja, hombre! ¡Soy una mujer, ¿o todavía no te has dado cuenta? No estoy hecha de cristal. ¡Quiero sentirte dentro de mí, y soy yo quien te lo pide! ¡Ven te digo! -Sus manos separaron sus nalgas, abriéndome el camino, y se movió hacia mí, viniendo a mi encuentro.
Me lancé adelante como si me fuera la vida en ello. Ana emitió un largo gemido y se debatió debajo de mí, queriendo huir y no huir al mismo tiempo. Congelé mis movimientos un segundo hasta que ella misma, comenzó un lento, electrizante vaivén.
Mi sensibilidad entera se concentró en un solo punto. Una presión irresistible centuplicaba el intenso deleite de cada envite, dominándome por completo. Las manos de Ana me aferraron ambos muslos, y sus uñas se hundieron en mi carne; ni las sentí, transportado a una especie de limbo cuyos únicos habitantes éramos Ana y yo, la Hembra y el Macho, la Amada y el Amante, compartiendo el placer más hondo, el que nada tiene de instinto, y más allá del bien y del mal. De pronto abrí los ojos y miré a mi compañera; abarcando con ambas manos su cintura, marqué el ritmo de la unión de nuestros cuerpos, primero lento y cadencioso, después desenfrenado y velocísimo. Sus dedos juguetearon con mis testículos, y me derrumbé sobre ella, buscando con la lengua el lóbulo de su oreja. Gritamos al unísono y, si mi estallido final fue el de una deflagración que comenzó en el centro mismo de mi sexo y voló de pronto dentro de mí como una explosión súbita, el de Ana fue una sucesión interminable de estertores agónicos, como si un espíritu travieso hubiese pegado fuego a un taller de pirotecnia.
No sé cuánto tiempo nos quedamos así, el uno sobre la otra, jadeando, inmóviles. Por fin ella me dio en las costillas con el codo, suavemente:
-Uf. Quítate de encima, por favor, que me ahogas.
-Ay, sí, perdona -dije, retirándome de ella y tendiéndome boca arriba-. Es que me sentía muy, pero que muy bien como estábamos.
-Yo también, sólo que casi sin aire -sonrió ella-. Y si me asfixias, me quedo sin próxima vez.
Apoyó la cara en mi pecho y me preguntó:
-Y ahora... ¿sabes ya cómo se siente un jeque árabe?
Jugué con sus cabellos, enredándolos y desenredándolos.
-No -contesté, y le dije la verdad-. Ahora sé cómo se sentía Harún-al-Ráshid.
Aquella noche ensayamos muchos, muchos juegos, y nos dormimos entrelazados. Los pechos firmes de Ana en las copas de mis manos cansadas.
Cuando desperté no eran aún las nueve. Ana murmuró algo en sueños al sentir que yo me levantaba, giró sobre sí misma sin abrir los párpados, se puso de nuevo cómoda y siguió durmiendo. La arropé con el edredón y fui al cuarto de baño.
Treinta minutos después, ya duchado, afeitado y vestido, estaba bebiéndome a sorbitos un café, fumándome un cigarrillo y limpiando cuidadosamente la Colt, cuando su cabeza revuelta se asomó a la puerta de la cocina.
-Jordi... -me llamó. Alcé los ojos, entrecerrándolos para que no me entrase en ellos el humo del pitillo que me colgaba de los labios-. ¿Vas a salir, Jordi?
-Sí -le dije, echando una mirada crítica a mi recién concluida obra. No me sentí muy seguro de que el cabo Domingo, allá en el Aaiún, dieciséis años atrás, hubiera dado su visto bueno; de todos modos, lo hecho, hecho estaba. Enfundé la pistola y me puse la chaqueta-. ¿Estoy guapo?
-Hombre, te diré... Esa boca como un repollo te quita posibilidades. La corbata no está mal. Y a propósito de corbatas, ¿qué me pongo yo? Los harapos de cortina no se llevan este año.
Solté la carcajada.
-¡Rediós, es verdad! Pues... -la abracé, besándole los pechos-. Así no te me escaparás.
-¡Suéltame, que hablo en serio!
La solté, claro.
Bajaré a ver qué encuentro por aquí en el barrio. ¿Gucci, Schiaparelli o Dior?
-Zahones.
Debí de poner una expresión algo estúpida. ¿Zahones? Ante mis ojos desfiló una procesión de caballistas andaluces en Feria de abril, las piernas cubiertas de cuero repujado, el puño en la cadera, haciendo caracolear a sus jacas bajo los farolillos de papel... Ana chasqueó los dedos, como quien busca y no encuentra una palabra:
-¿Cómo les llamáis vosotros? Tejanos, vaqueros, blue-jeans...
-¡Acabáramos! Vale, ya lo sé. ¿Y qué más?
-Bragas -enumeró-, medias, una camisa, zapatillas o zapatos, algo de abrigo... Te apuntaré las tallas en un papel.
-De acuerdo, pero date prisa, o se me irá la mañana en compras.
La seguí a la sala. Con letra redonda y clara me lo puso todo por escrito. Repasando la lista, advertí una ausencia que me pareció importante:
-Oye, aquí faltan sostenes.
Me dio un beso en la punta de la nariz:
-No, es que sobran. Anda, lárgate de una vez y regresa cuanto antes. Tengo que llamar a un par de sitios para explicar mi "viaje". Y a mi secretaria, para que se tome uno o dos días libres.
-Ah, Ana... Cuidado con lo que dices por teléfono, que el aparato está bajo escucha. Guzmán no da puntada sin nudo.
-¿Quién es Guzmán?
-Ya te lo presentaré hasta ahora.
-Hasta ahora -dijo ella, cerrando la puerta del piso mientras yo llamaba al timbre del ascensor.
El sargento Alarcón probó una vez más su indiscutible eficacia. En menos de cinco minutos hallé una tienda pequeña donde una dependienta que podía haber sido la Malinche en persona, me sirvió cuanto Ana necesitaba. Lo compré todo por partida doble, con los pelos de punta al ver cómo disminuían inexorablemente mis cheques de viajero, pero luego me sentí satisfechísimo cuando vi a Ana palmotear de contento al abrir el gran paquete e ir revisando prenda por prenda, el contenido. Reí para mis adentros: aquella mujer hubiera podido comprarse, no una caja, sino media docena de boutiques completas, dependientas incluidas, sin pestañear siquiera, y allí estaba poco menos que dando saltos de alegría mientras iba embutiéndose en unos pantalones de mezclilla recia y en una tosca camisa de lana a cuadros rojos, blancos y negros.
-Es muy bonita, Jordi. ¡Gracias!
Le dije que si quería salir avisara a Alarcón, que no diera un solo paso en la calle sin llevar custodia, y me dispuse a bajar de nuevo.
-No quiero ser indiscreta, pero... ¿adónde vas? -preguntó mientras se abotonaba la camisa.
-Voy a ver a tu padre.
-¿A papá? -Su buen humor murió de pronto. Frunció el entrecejo-. ¿Por qué a papá? ¿Para qué? -Se mordió el labio, como preocupada o angustiada.
-Es que él me ha prometido conectarme con el director de El Sol de México -le respondí, sin mentirle, diciéndole sólo parte de la verdad-. El otro día quedamos en que debía ir a verle hoy.
-Ah -suspiró, y fue evidente que se le quitaba un peso de encima. Se despejó su frente y otra vez la sonrisa le iluminó el rostro, y el celebre mechón rebelde insistió en cubrirle un ojo-. ¿Vendrás a almorzar? Sí, sí, ¿qué querrías comer?
-Botifarra amb mongetes -le dije, con mi mejor falso acento ampurdanés. La estupefacción se le pintó en la cara.
-Oye, ¿qué es eso? suena misterioso y difícil.
-Y lo es -asentí, muy serio.
La Torre Latinoamericana destellaba al sol como un gigantesco obelisco de diamante, justo donde la calle San Juan de Letrán corta la Avenida Juárez y la obliga a continuar bajo el nombre de Francisco I. Madero. Cuando el "ruletero" (o sea, el taxi) que me llevaba giró y comenzó a disminuir la marcha, pude ver por el espejo retrovisor el morro del Ford azul con Sancho Panza al volante y Don Quijote a su lado. Mientras yo pagaba el viaje, pasaron de largo haciéndose los desentendidos.
Toda la planta quince la ocupaba la Mexican American Import-Export C.º Las ahumadas puertas de cristal templado se abrieron solas silenciosamente y me encontré en una vasta recepción blanca, con moqueta de un azul casi púrpura y unas cálidas cortinas naranja. La luz entraba a raudales a través de los muros de vidrio.
La recepcionista, que probablemente se teñía el pelo, aunque no me atrevería a jurarlo, me asestó una enceguedora sonrisa de dentífrico. Parapetada detrás de un híbrido ultramoderno de escritorio, centralita y mostrador, ronroneó las cordiales y corteses preguntas del catecismo empresarial. Ah, ¿el señor Valladares? Sin cita previa no sabía ella si el señor Valladares podría recibirme. Tendría que consultarlo, y si yo tenía la amabilidad de tomar asiento, pues... ¿Cómo me llamaba yo, por favor?
-Hágale saber, simplemente, que soy Jordi Fontbona y que estoy aquí -corté, un poco mareado.
La dudosa rubia enderezó el busto, ligeramente enfurruñada por mis malos modales. Con una diminuta clavija apuñaló el orificio de conexión correspondiente y abrió unos ojos como platos cuando, después de transmitir mi lacónica tarjeta de presentación, le dijeron algo que por lo visto era el colmo de lo insólito.
-¿Que pase inmediatamente? Pe... pero... "pos" bueno, okay. -En su boca pequeñita se dibujaba una redonda "o" de asombro.
Le hice un guiño de complicidad al pasar junto a ella y me interné por la puerta que ya alguien abría a mi derecha.
CAPÍTULO 11
El despacho de Valladares seguía la misma tónica de toda la empresa: un diseño nítido y unos muebles cuidadosamente escogidos para sugerir el poder económico sin proclamarlo. O sea: todo era de gran calidad y de muy buen gusto, pero de tan sencillo daba la impresión de que uno mismo podía montarse un ambiente así con cuatro perras. Vale, tío: de ilusiones también se vive.
El padre de Ana se puso en pie y vino a mi encuentro cuando la secretaria me abrió la puerta. Nos estrechamos las manos y luego me indicó un sillón frente a él. Cruzamos nuestras miradas mesa por medio; yo sabía qué quería hacer, pero no por dónde empezar.
Mientras intercambiábamos preguntas y respuestas sin importancia pude estudiarlo mejor que días antes. Tendría quizá sesenta años, tal vez un poco más, y los llevaba muy bien. Su pelo gris, ni largo ni corto, retrocedía en la ancha frente marcada por surcos profundos; sus ojos verdigrises casi nunca miraban directamente, y la sonrisa que lucía en aquellos momentos se me antojó forzada. Sus manos, de dedos largos y uñas impecables, se entrelazaban a la altura del último botón del chaleco. Todo en él indicaba que Luis Valladares Argüelles era un hombre de los de puño de hierro y guante de terciopelo; sin embargo algo me decía que la realidad era otra, que era exactamente al revés: puño de terciopelo dentro de un guante de hierro.
-¿Qué le ha pasado en la boca, señor Fontbona? -me preguntó de repente, en un tono estrictamente social.
Durante una fracción de segundo intenté adivinar si se burlaba de mí. Me convencí de que no. ¡Aquella era mi oportunidad! Tocándome los labios, algo menos hinchados que el día anterior, dije, como quien no quiere la cosa:
-Ah, ¿esto? Pues verá usted: el otro día, un hombre me empujó y me caí. No pude evitar lastimarme, ¿sabe usted? Tenía las manos esposadas a la espalda y la cabeza cubierta con una capucha negra.
-¿Es posible? -Su voz sonó cortésmente incrédula, pero se puso en tensión.
-¡Y tanto! -reafirmé yo sonriendo-. Figúrese que cuatro individuos me secuestraron al salir de la casa de usted la tarde pasada. -Afectando indiferencia, con la idea de presionar un poco más, añadí con deliberada lentitud-: Ahora los cuatro están muertos.
Los dedos de Valladares se apretaron, pero él no cambió de expresión. Su piel, deportivamente tostada -esa morenez que sólo te da el yate cuando navegas todo el año, y no sólo en vacaciones-, palideció.
-Ya. Y... ¿los mató usted? -musitó, humedeciéndose los labios.
Vi la ocasión de jugar otra buena baza. No soy ningún duro, pero aquel caballero era más débil que yo a pesar de encontrarse en su propio terreno y revestido de todos los ornamentos del poder. Con la mayor naturalidad que pude, hice con la mano un gesto ambiguo, como indicando que las muertes violentas eran también gajes de mi oficio.
-Oh, no. Uno de ellos detuvo un bazucazo. -A riesgo de exagerar, remaché el clavo-: Quedó muy feo, el pobre.
Dio resultado. Ya no me cupieron dudas de que Valladares no las tenía todas consigo, pero ¿podía yo, allí mismo y sólo con palabras, derribar las murallas de respetabilidad que protegían a aquel hombre? Me lancé a fondo, jugándome el todo por el todo.
-Es un asunto muy turbio, señor Valladares. ¿Recuerda lo que dije la vez pasada, respecto de un tráfico de drogas vía México?
-Sí -dijo él-, y también recuerdo haberle oído decir que no quería usted meter las narices en lo que no le incumbía.
Fue un contraataque débil, y yo tenía ya mi respuesta preparada.
-Y así era, señor Valladares. -Me toqué otra vez la boca, significativamente-: Eso fue hace tres días. Pero ahora se ha vuelto una cuestión personal...
Valladares se descompuso. Nerviosamente se pasó una mano por el pelo y miró a la puerta como pidiendo que alguien entrara e interrumpiese la conversación. Debía de maldecirse por dentro por haberla iniciado. No le di respiro:
-... Y personal por partida doble.
-¿Por partida doble? ¿Qué quiere usted decir, Fontbona?
Mirándole a los ojos, dije, muy deliberadamente:
-Ana.
Ni un estacazo en pleno pecho habría producido en él el efecto de aquella única palabra: Se le desencajó el semblante, se crisparon sus manos, y se lanzó hacia mí como queriendo asirme por el cuello.
-¿Ana? ¿Dónde está Ana? ¿Qué le ha ocurrido? ¿Qué...?
-Tranquilícese. Ana está en mi casa, bajo custodia policial. Pero ayer seis o siete hombres destruyeron su consulta, la desnudaron y se divirtieron un rato manoseándola, e incluso la amenazaron con torturarla junto conmigo. -Preparé con cuidado el golpe final, y lo solté friamente-: Por muchas razones, señor Valladares, tengo la seguridad de que su amigo el licenciado Monreal podría decirnos quiénes eran esos tíos... y por qué, atacando a Ana, quisieron hacerme daño a mí.
Perdió el control de sí mismo. En veloz sucesión, sentimientos muy diversos se apoderaron de él reflejándose en su cara: indignación, pena, rabia, culpa, odio, miedo, vergüenza... También yo me sentí avergonzado en el momento mismo de mi victoria. En unos pocos minutos, y sólo porque las circunstancias me ayudaron y aproveché la sorpresa, horadé todas las defensas de un hombre, jugué con él al gato y al ratón, y ahora le tenía ante mí, hundidos los hombros y la cabeza entre las manos, sollozando. Lo peor es que me había gustado la batalla, que disfruté ejerciendo brutalmente mi fuerza, venciendo y dominando a una persona vulnerable. Enrojecí y bajé los ojos, mirándome las punteras de mis propios zapatos. En aquel instante, yo no me gustaba ni un poquito.
-Será mejor que me diga todo lo que sepa, señor Valladares -dije en voz baja, con mucha suavidad.
Estuve a un tris de añadir "sé cómo se siente", pero me mordí la lengua a tiempo: ¿no era eso, acaso, lo que me había dicho Guzman? Ay, Jordi Fontbona, tú tampoco puedes ser juez de nadie.
El señor Valladares alzó el rostro bañado en lágrimas. Tenía aspecto de muy, muy viejo, y no obstante en el fondo de sus pupilas había una infantil confianza que me taladró el pecho. Me miraba como diciéndome: "Bueno, vale, te lo diré todo, pero si te lo digo no me pegarás más, ¿verdad?" Me sentí exhausto y asqueado de mí mismo. Con un gesto le invité a hablar.
-Todo empezó hace mucho... muchos años -comenzó, con voz cascada y vacilante-. Antonio Monreal y yo hemos sido amigos desde siempre. Tenemos la misma edad -y sonrió con amargura al decirlo- y no lo parece, ya lo sé; pero es que él no... Bueno, ésa es otra cuestión. ¿Recuerda usted mi casa? Pues enfrente, donde ahora hay ocho o diez parcelas con chalets modernos, estaba la de los Monreal, y le aseguro, Fontbona, que era bastante más bonita que la mía.
Hizo una pausa.
-Estudiamos juntos. Oh, teníamos un grupo formidable, formidable... Y la Revolución y los vasconcelistas y los "cristeros" y todo aquello fue un sueño del que despertamos cuando perdimos definitivamente las tierras y Cárdenas comenzó las nacionalizaciones, lo del petróleo y demás... Para los Monreal fue mucho peor que para nosotros. El padre de Antonio tuvo que venderlo practicamente todo, es decir, todo lo que no le confiscaron; mi padre fue más hábil, en fin... suerte tal vez. Allá por el 35 nosotros, Antonio, los demás muchachos, yo mismo, teníamos dieciocho o veinte años y, como le digo, fue como despertar de un sueño. ¡Don Antonio Monreal, padre, mendigando un consulado a unas gentes que no le llegaban ni a los zapatos! -Meneó la cabeza, metido en los recuerdos de un mundo pretérito-: Y le dieron el consulado de México en Palermo, en Sicilia. Imagíneselo, Fontbona: un hombre que habría podido ser embajador plenipotenciario en París, en Londres, en Washington, ¡cónsul de tercera categoría en el Mezzogiorno! Increíble, increíble.
"El año 42 México declaró la guerra al Eje. Fue en realidad una guerra diplomática, porque no se envió a un solo hombre a ningún frente; pero claro, los Monreal tuvieron que regresar, y fue entonces cuando Antonio me habló de unos amigos que había hecho en Sicilia.
-¿Amigos sicilianos? -pregunté, enarcando las cejas.
-Sí, eso es. Con muy buenas relaciones en New York, en Boston, en New Jersey, incluso en Chicago... Ese año, justamente, yo terminé Económicas en Harvard y Antonio se licenció aquí unos meses después y empezó a ejercer la abogacía.
De nuevo calló.
-Con un capitalito que me dio mi padre -prosiguió Valladares, y yo me tragué la sonrisa que casi se me escapa al oír la palabra "capitalito" en boca de un hombre como aquel- fundé esto, esta empresa. Mientras duró la guerra las cosas fueron difíciles, pero desde el 46 el negocio empezó a marchar bien. Desde entonces viajo doce o quince veces al año a Estados Unidos, y de eso arranca todo. "Un día, allá por 1951 o así, Antonio me pidió un favor. ¿Podía yo llevarle a un amigo suyo un paquete pequeño, que no abultaría mucho en ninguna maleta? Le dije que sí, que no faltaba más. Cumplí el encargo, que no me parecíó nada del otro jueves, y cuando regresé Antonio me dijo que me había ganado cincuenta y siete mil dólares, de los de entonces, por haber entregado doscientos cincuenta gramos de heroína pura a un hombre de un hombre de Lucky Luciano. Mi asombro fue inmenso. No le creía, le dije que como broma me parecía muy pesada y él, muy serio, abrió un maletín que traía y ahí dentro estaban los dólares, en billetes viejos de uno, cinco y diez. Me enfadé mucho; casi llegamos a las manos. Él no se alteró lo más mínimo. Sonriendo con esa sonrisa dura que a veces tiene -Valladares se estremeció ligeramente al recordarla-, me dijo que en cualquier momento podía poner delante de un juez a por lo menos cinco testigos de que yo había contrabandeado droga. 'Pero tú sabes que si lo he hecho es porque me lo has pedido tú, que eres mi cuate', le dije, 'Sí, manito', dijo él, 'pero el caso es que tú no puedes probar nada, ni siquiera que yo te he dado ese dinero, y yo sí puedo probar que tú has pasado la frontera con un cuarto de kilo de heroína'. 'Tú no puedes hacerme esto a mí, Antonio', protesté. 'Y, ¿qué es lo que te he hecho, a ver pues? ¿Aumentar tu fortuna en cincuenta y siete mil dólares sin ningún riesgo para nadie? No seas tonto, Luis; nadie va a sospechar nunca de ti, y esto es sólo el comienzo', dijo, señalando el dinero. Y así empezó realmente..."
Valladares se detuvo. Se cubrió los ojos con la mano, y vi que estaba a punto de echarse atrás, que no iba a seguir hablando. Tenía miedo incluso de aquella historia de casi un cuarto de siglo atrás.
-Vamos, señor Valladares. Siga. Piense en Ana.
Otra vez el nombre de su hija surtió el mágico efecto. Valladares se aclaró la garganta.
-Sí, es mejor. Ya no puedo más. Voy a ahorrarle detalles, Fontbona, porque... -suspiró, agobiado, y de pronto una súbita llama de rabia lo inflamó entero-. ¡Que Antonio haga conmigo lo que quiera, pero que no toque un solo cabello de Ana, porque... porque...!
Su arrebato de ira murió tan repentinamente como se iniciara. Se encogió, tembloroso. Sus ojos se movían como los de un animal acorralado. Se pasó otra vez la lengua por los labios, y prosiguió, ahora con rapidez, atropelladamente:
-Duró años. Dura todavía. Antes era yo correo una vez cada tanto, muy espaciadamente; una entrega cada seis, doce e incluso dieciocho meses. Siempre lo mismo. En la sala de espera de VIPS está sentado un fulano leyendo un Playboy de dos meses atrás. ¿Entiende? No el de este mes, tampoco el del mes pasado. Tiene junto a él un maletín exactamente igual al mío. Llego y me siento en la butaca de al lado y dejo mi maletín junto al de él. Llamo al camarero y pido whisky irlandés, Bushmill, con hielo y agua. Así el otro sabe que yo soy el correo. Él se levanta, coge mi maletín y me deja el suyo. Después yo paso aduana. Cómo sale el tío del aeropuerto con la mercancía ya no es asunto mío.
-¿Y la aduana aquí? -pregunté, ingenuamente. Valladares, a pesar de su abatimiento, tuvo arrestos suficientes para sonreír con desdén.
-¿Ha oído hablar de la mordida, Fontbona?
-Sí -asentí, llamándome a mí mismo idiota perdido-. Untar la mano, sobonar... Eso en todas partes tiene un nombre.
-Podría sacar, o entrar si al caso viene, lo que yo quiera. Un elefante cogido de un collar, un transatlántico, cualquier cosa. Todo lo que exporto e importo es legal, con documentación en regla y derechos pagados; mi equipaje... eso es harina de otro costal. Ya he olvidado cuándo fue la última vez que un vista de aduanas mexicano ha visto los forros de una maleta mía.
-¿Dónde entran en el cuadro Julio César Beltrán y Fermín Chávez, señor Valladares?
Abrió muchísimo los ojos, sorprendido.
-¿Así que también sabe eso? -Hice sí con la cabeza-. Julio César es nadie, pero como diputado puede ser muy útil en según qué casos. De hecho lo ha sido en tres o cuatro ocasiones, y Antonio le ha pagado tres o cuatro fortunas. Fermín... Fermín es un elemento clave, sobre todo desde hace algún tiempo.
-¿Desde cuándo? ¿Desde que Interpol acabó con las refinerías de Marsella?
Me miró intensamente unos segundos. Luego bajó la vista.
-Sabe usted bastante... tal vez mucho. Sí, eso es. Últimamente la conexión Marsella-New York se ha ido al diablo, y se ha abierto un nuevo camino. Le he dicho antes que mis... mis misiones... solían ser muy espaciadas. Ya no. Ahora son frecuentes, una vez por mes o más, y seis o siete kilos por vez, principalmente a San Francisco. Hay allí un nuevo... un nuevo mercado.
-¿Seis o siete kilos por vez? -exclamé.
-Y no soy el único. Soy uno de tantos: la red de Antonio es inmensa. Y aquí es donde entra Fermín.
-"Nayarit, S. A. Materialistas" -recité de memoria-. A propósito, señor Valladares, ¿qué es eso de materialistas? Me suena como muy filosófico. Idealismo, materialismo...
Se rió mucho, muchísimo. Las carcajadas le sacudieron el cuerpo, la cara se le puso roja primero y luego carmesí, y creí que iba a darle algo. Pensé que se me había ido en mano: aquella inquisición mía había puesto los nervios de Valladares como cuerdas de violín y ahora el hombre pasaba del llanto a la risa y de la furia a la abyección sin control ninguno. Seguía riendo, y hasta le faltaba el aire. Por fin fue calmándola poco a poco.
-Filosófico -repitió, y tuvo otro acceso de hilaridad, que esta vez, aunque con no poco esfuerzo, consiguió vencer-. ¿Sabe qué es un materialista en México, Fontbona? Un camión. Ese objeto de seis u ocho ruedas, grande como una casa, con cuatrocientos caballos de fuerza y capaz para treinta o cuarenta toneladas, conducido por unos señores con manos como palas que nos desharían a usted y a mí, juntos, con un dedo. Eso es un materialista, Fontbona. "Filosófico". ¡Por Dios vivo! -y rió otra vez.
Encendí un cigarrillo para disimular un poco mi confusión. ¡Menudo despiste el mío! ¿Quién iba a pensar...? Pero ya Valladares seguía, entrecerrando los párpados, las manos juntas en una actitud que me pareció típica en él.
-Nayarit, S. A. Materialistas, opera en todo el territorio de la República Federal y en algunos países vecinos... Por ejemplo, usted puede hacer un envío desde Managua, Nicaragua, con destino a Santa Fe, Nuevo México, o a Dalhart, Texas; o al revés. La compañía de Fermín se encarga de todos los trámites de fronteras; paga usted, por supuesto, pero los derechos de paso son los oficiales, y el porte tiene un precio muy ventajoso. Así que los camiones de Fermín cogen la mercancía -la nuestra, dijo- en Veracruz y la traen aquí, metida en compartimentos especiales en los depósitos de gasolina, o la llevan directamente a San Diego y a veces a la mismísima San Francisco.
-Ya -dije por todo comentario.
La organización era espléndida y no se había hecho en un día: coberturas de diez, quince, treinta años. Los amigos sicilianos de Antonio Monreal tenían una vista muy larga. ¿O la "alternativa mexicana" había sido prevista por el propio Monreal? De pronto tuve el presentimiento de que aquello no funcionaba sólo con dinero. Claro está que por baja que fuese la comisión de Valladares, sobre setenta, ochenta y quizá hasta cien kilos de heroína, debía de redondear varios cientos de miles de dólares al año si no pasaba con creces del millón. Y las tapaderas de todos los capitostes eran perfectas, sin la menor fisura. Pero, ¿qué es lo que amarraba a Valladares, sin ir más lejos? ¿El temor al escándalo, a un proceso, a la cárcel tal vez? Mientras miraba a mi alrededor (moqueta gruesa, muebles de engañosa sencillez y líneas perfectas, un Matisse pequeño pero genuino colgado en la pared, un móvil de Calder) recordé la casa de Valladares, las habitaciones de Ana, la biblioteca... No, el hombre ahora silencioso sentado frente a mí podía hacer lo que le viniera en gana; si decidía quedarse en México, no habría boca que Valladares no pudiera cerrar con pesos o dólares, y de proceso o cárcel, nada de nada; y, si decidía retirarse, el destierro dorado del ex rey Faruk de Egipto en la Riviera sería un guisante comparado con el tren de vida que podía llevar, hasta el día de su muerte, aquel caballero increíblemente poderoso e increíblemente desconocido para la "prensa del corazón". Y para toda la otra prensa, dicho sea de paso.
Entonces, ¿qué? ¿Miedo, quizá? Rápidamente sopesé esa otra posibilidad. Sí, miedo sin duda; no miedo de morir, sino morir despacio. Me estremecí, recordando mi propia breve experiencia: sí, eso también. Con desasosiego, advertí que me faltaba una pieza del rompecabezas.
-Mil novecientos cincuenta y uno -dije, como pensando en voz alta-. Mil novecientos setenta y seis. Veinticinco años. ¿Por qué, señor Valladares? No me interesan los motivos... digamos, superficiales. ¿Cómo es que un hombre como usted se mete en un lío así? Sí, claro, aquel primer "favor", la pendiente, etcétera. No quiero decir eso. Quiero decir, ¿cuál es el verdadero por qué?
El hizo un gesto de impotencia. Calló largo rato, luchando consigo mismo, y respeté su silencio. Tenía los nudillos blancos. Al cabo, se decidió. Se puso en pie, dio la vuelta a su propio escritorio y se detuvo junto al Matisse. El cuadro no estaba colgado sino sostenido por unas bisagras, y detrás de él había una pequeña caja fuerte empotrada. Sacó de ella un estuche de cuero y lo puso frente a mí.
-Nadie ha visto esto nunca -susurró con voz quebrada-. Usted es el primero. Ábralo, Fontbona.
Lo abrí. Dentro, reluciente por contraste con el forro de terciopelo violeta, había una jeringa hipodérmica. Y además unos sobrecitos muy pequeños, muy poco llamativos, muy inocentes.
CAPÍTULO 12
Guzmán se echó hacia atrás en su viejo sillón giratorio, que crujió implorando piedad, y nos miró de hito en hito. El reloj colgado en la pared opuesta a la ventana marcaba casi las dos de la tarde; Valladares había hablado sin parar poco menos de dos horas y acababa de firmar su confesión. Parecía estar por fin en paz consigo mismo. Flaquer, el puro entre los dientes y los brazos cruzados sobre el pecho, apoyaba su corpachón en un fichero metálico procurando aparentar impasibilidad, pero lo hacía muy mal. Los ojos del pequeño teniente, negrísimos, brillaban como dos trozos de antracita.
-¿Te das cuenta, viejo? -dijo a Flaquer-. ¿Te das cuenta? Esto es lo primero que conseguimos en años.
Tenía en la mano el fajo de grandes hojas de papel de barba que registraban todas y cada una de las palabras de Valladares y no acababa de creérselo. Meneó la cabeza, silbando por lo bajo.
-Vamos a freír al señor licenciado -rió, contentísimo-. ¡Ese jijo de una va a pagarlas todas juntas!
Flaquer -oh, el seny catalán- le echó un jarro de agua fría.
-No corras tanto, Luis. Esta confesión es muy importante, pero... -señaló con el puro a Valladares- sólo tienes un testigo. Seria su palabra contra la de Monreal. Todavía no puedes presentarle el caso al fiscal.
Nada podía moderar el entusiasmo de Guzmán. Era otro hombre.
-Oh, pero lo vamos a hacer, mi cuate; ya lo creo que sí. -Con la mano libre acarició los papeles como quien le hace cosquillas a un gato afectuoso-. Aquí hay de todo: nombres, datos, fechas, sitios. Voy a montar la operación más grande que se recuerde, voy a dar el golpe en todas partes al mismo tiempo, y cuando el señor licenciado quiera acordarse no tendrá tiempo ni de coger un teléfono. Ya lo verás. Aquí mi tocayo -se refería a Valladares- nos lo ha servido todo en bandeja.
Este volvió a la tierra desde el limbo en que se encontraba. Su expresión soñadora se evaporó; y, puedo jurarlo, nunca he visto tanto odio en los ojos de un hombre.
-No me importa lo que me pase -dijo, rechinando los dientes-. Quiero el pellejo de Antonio. Sí Ana tiene algún tipo de relación con usted -añadió, volviéndose a mí, con un rostro casi cordial-, y créame que no me chupo el dedo, eso es un asunto privado entre usted y ella. Ni entro ni salgo; mi hija es una mujer adulta, y su vida es su vida. Pero lo de ayer... -Se le endureció de nuevo la cara-. ¡Nadie va a hacerle daño a Ana mientras yo viva!
El sargento Alarcón me guiñó un ojo al verme entrar, alzando apenas la vista del tebeo de Batman que tenía delante. En un plato de papel había restos de hamburguesa o algo por el estilo, y junto al plato una lata de cerveza Tecate.
-Todo en orden, mi jefe. La señora está arriba.
Ana corrió a mis brazos en cuanto me oyó entrar. Nos dimos un beso muy largo y muy dulce; pero yo me sentía culpable. Y tenía por delante una tarea dura.
-Ven a comer, gachupín -me invitó ella, alegremente-. No he hecho eso que has dicho que querías, pero me las he arreglado con lo que encontré. Como no sabía si vendrías, yo ya he almorzado.
¿Comer? Mi estómago se rebeló ante la sola idea.
-Déjalo para después, guapa. Ven, que tenemos que hablar.
Ana se puso a la defensiva. ¿Qué intuía, qué podía suponer, qué sabía en verdad? La cogí de la mano, fuimos a la sala y nos sentamos frente a frente.
-Ana, yo... -vacilé-. Mira, tengo que decirte algo muy, muy gordo, pero prefiero decírtelo yo y no que lo leas en los periódicos.
-¿Tiene que ver con papá? -dijo, la cara hecha una máscara de piedra. Pero se retorcía las manos como si fuera a arrancarse los dedos uno por uno.
-Esto... sí. Sí, Ana.
Se puso en pie de un salto, dio unos pasos y se quedó junto a la ventana, dándome la espalda. Supongo que desde allí, si es que no miraba sin ver, alcanzaba a distinguir los milenarios restos arqueológicos de la Plaza de las Tres Culturas.
-Ana... -llamé, con mucha suavidad.
Comenzó a llorar en silencio. Sólo sus hombros, estremeciéndose, daban señales de su inmensa pena. Fui hacia ella y la rodeé con mis brazos. Por un momento se quedó inmóvil, como hecha un ovillo; luego, apoyando las manos en mi pecho, se apartó un poco mirándome directamente a los ojos.
-¿Qué es lo que sabes tú de mi padre, Jordi? -me preguntó sin pestañear.
Me pasé la lengua por los labios antes de responder.
-Pues verás: en este momento, mucho. Casi todo, creo. Pero no lo averigüe por terceros; me lo dijo él mismo. Y se lo ha dicho también a la policía.
En la cara de Ana se pintó una expresión mitad angustia, mitad alivio. Contuvo el aire unos instantes y lo exhaló poco a poco en un suspiro muy hondo.
-Creí que nunca se decidiría... -dijo como para sí misma, bajito.
-Si por fin ha hablado, ha sido sólo por protegerte a ti, Ana; tenlo en cuenta. Si no llega a ser por eso, habría cerrado el pico hasta el día del juicio final.
-Ah, ¿así?
¡Qué amarga, Dios mío, fue su sonrisa! Con una carcajada seca, se inclinó a coger un cigarrillo. Le costó encenderlo: le temblaba el pulso.
-Es... es hasta divertido, ¿sabes? Porque, Jordi, yo he callado todos estos años por protegerle a él. ¡Años y años y años!
Mirando con gran atención la encendida punta del pitillo, dijo, en tono neutro:
-¿Quién eres tú, Jordi? Pese a los buenos ratos que hemos compartido, no sé nada de ti.
-Pues soy un barcelonés de treinta y seis años, de profesión escriba a sueldo, ex casado, y ex estudiante de letras, ex futuro autor de una gran novela, que sueña con acertar una quiniela sin saber nada de fútbol. Mi padre tiene una mercería en el barrio de Gracia y mi madre cocina estupendamente. Como curriculum, no es gran cosa. Los hay mejores...; el tuyo, por ejemplo.
-Sí -asintió ella, con aire pensativo-, pero no es mérito mío. Toda mi vida he tenido conciencia muy clara de qué soy y de a quién se lo debo. Pude haber sido una niña rica y tonta, pero mi padre me hizo ver que ése hubiera sido el único pecado absolutamente imperdonable. Él me hizo, Jordi; y no me refiero sólo al hecho físico de engendrarme. Él cogió el mundo en sus manos y lo puso a mis pies. "Ahí lo tienes, Ana", me dijo. "Lo único que no puedes hacer es dilapidarlo. Aprende a usarlo, y úsalo". Yo tenía once años.
-Y así es como te convertiste en una mujer rica e inteligente -dije yo, resumiendo dos hechos obvios.
-No sé si inteligente en un sentido global pero, en ciertos aspectos, sí. He sacado todo el partido posible a las muchísimas ventajas que te dan la posición y el dinero. No he desperdiciado ni una sola, Jordi, créeme. Tengo ventiocho años y he pasado más horas entre libros y quirófanos que en fiestas; pero tampoco me he quedado sólo con "el Gray" y las lavativas. También he vivido, y vivo.
"lo malo de la medicina es que, aunque te especialices en algo, como por ejemplo yo en traumatología y quemados, siempre te queda, haciendo runrún, la máquina del diagnóstico. El mundo está lleno de casos. Vas por la calle y ves una artritis, oyes un asma, miras cómo camina una mujer y sabes que esa señora tiene un quiste en los ovarios. ¿Cómo no iba a darme cuenta de que papá se droga? -Cerró los puños y literalmente deshizo el cigarrillo, pero no dio señales de notar las quemaduras-. ¿Cómo pudo él ser tan ingenuo de creer que podía ocultármelo? Cualquiera que haya estudiado algo de toxicología y trate a papá unas cuantas veces, traza el cuadro clínico en un santiamén. Pupilas muy contraídas, aun en ambientes de poca luz, visión deficiente, humor variable, exaltaciones y depresiones de ciclos cortos, aire de estar ahora en las nubes y dentro de un rato en el infierno, continuos fallos de atención y a veces hasta de memoria... Sumas dos y dos y sacas cuatro. Si en vez de ser presidente de su compañía hubiese sido un empleado cualquiera, hace mucho le habrían despedido.
"Saberlo fue el golpe más duro que he recibido jamás, Jordi. Lloré a solas días y días. Mi ídolo, mi Superhombre, mi dios, tenía pies de barro. Me sobrepuse pronto, porque soy más fuerte de lo que parece, y empecé a ver qué podía hacer.
-Típico en ti -dije, sonriendo.
Ella me devolvió tristemente la sonrisa y cogió mi mano, besándola.
-Sí, ¿verdad? Deformación profesional. Pero cometí un error: no me encaré con él directamente, que es lo que debí haber hecho antes que nada. No, cogí el camino equivocado. El peor camino: busqué al proveedor.
-Y encontraste a Monreal, ¿no es así?
-Sí, eso es. Encontré a Antonio Monreal Zamudio, el "tío Antonio" de mi infancia, el que me regalaba por Reyes unas muñecas espléndidas y me escribía cartas muy cariñosas a la Escuela de Medicina de Harvard y al Hospital de Bellevue después; el que tiró la casa por la ventana para festejar mi doctorado...
Cerró los ojos, asiéndose con fuerza a los brazos del sillón y meneando la cabeza de un lado a otro, como quien quiere apartar de sí una visión desagradable.
-Y, ¿qué pasó entonces, Ana?
Su mirada azul, casi violenta, se clavó en la mía.
-¿De verdad quieres saberlo?
-Sí -dije, firmemente.
-¿Qué harás con lo que yo te diga?
--Si es posible, freiré vivo a Monreal, siempre y cuando puedas quedar tú al margen del asunto
-No, no podré quedar al margen... Pero ya no importa. Papá ha dado el primer paso y eso, para mí, vale más que nada en el mundo. Aunque tengamos que pasarnos el resto de nuestras vidas ocultos, estoy dispuesta a cualquier cosa con tal de acabar con esa... con esa hiena.
Se puso en pie con cierto esfuerzo. Estaba muy, muy seria.
-Busca un magnetofón mientras hago café.
CAPÍTULO 13
Antonio Monreal miró a Ana con los ojos entrecerrados, alzadas las cejas en un gesto de dominio y desprecio. Frente a él, en pie, Ana respiraba agitadamente, las mejillas enrojecidas todavía por la excitación y la rabia.
-Ha sido un discurso muy bonito, "sobrina". Y el pastel te lo has descubierto tú solita. ¿eh? Siempre has sido muy lista, muy lista. Lástima que no puedes probar una sola palabra. Ahí está el detalle, que diría Cantinflas.
-¡Puedo probar que papá es heroinómano! -casi gritó Ana.
-Eso desde luego. Pero sólo eso. Y... -su boca se distendió en una sonrisa ácida- si tú le dices que sabes que es un drogadicto y además un contrabandista de heroína, lo matas con más seguridad que si le pegas un tiro. Tu papacito es un flojo, un calzonazos. ¡Es tan sensible! -ironizó-. Oh, la poesía, la música... Estudió Económicas porque su padre lo quiso, y si ahora es cien veces más rico y poderoso que hace treinta años es porque yo lo quise. Ana, tu padre es cera en mis manos. Y no resistirá si yo le digo que tú sabes que lo es. La opinión de los demás no le importa; puede comprar alabanzas o acallar censuras con mordazas de oro. Pero tú... Tú eres sus ojos, su alma, su vida. Eres su único orgullo, y probablemente su único amor.
-Y tú eres el mayor canalla que conozco -susurró Ana, llena de amargura y de odio.
-Si dices eso es que no has conocido a muchos, criatura. Yo soy un angelito en comparación con ciertas personas... Pero dejemos esto. ¿Te das cuenta de cuál es ahora tu situación?
-¿Qué quieres decir?
-Vaya, no eres tan lista, después de todo. Me bastaría hacer así -Monreal chasqueó los dedos- y mañana tu padre tendrá unos funerales fastuosos y artículos necrológicos elogiosísimos -Ana se estremeció- en todos los periódicos y revistas del país. ¿Quieres leerlos? A mí, Anita, tu señor padre me importa un pimiento. Hubo un tiempo en que era muy útil, y aún lo es, pero ya va siendo un engorro. El día menos pensado se pincha en un avión y nos mete a todos en un lío. Debí suprimirlo hace tiempo. Luego os habría dado a tu madre y a ti unos pésames muy dolidos; eso, por descontado. Pero, en fin... -suspiró, afectadamente benevolente-, hemos sido jóvenes juntos y le tengo cierto afecto. Ahora, que viva o muera depende de ti.
-¿De mí?
-Sí, de ti. Tú ya eres una persona mayor, así que voy a proponerte un negocio. Quiero esto -Monreal apoyó una mano, muy suavemente, en el pecho izquierdo de Ana. La muchacha apretó los dientes y los puños y miró al hombre, sin pestañear, pero no hizo el menor movimiento-. Si lo obtengo, el ilustrísimo señor don Luis Valladares vivirá para conocer a sus nietos, y continuará su feliz romance con la jeringuilla. Si no...
La amenaza quedó flotando en el aire, pero era sólida y concreta. Monreal consultó su reloj.
-Como es una decisión importante, necesitarás tiempo para pensártela. Te doy exactamente... dos minutos. Yo voy a fumar, con tu permiso.
Por los sesos de Ana pasaron, en rápida sucesión, posibilidades y más posibilidades. Hablar con su padre, ir a la policía, buscar detectives privados, huir, incluso matar a Monreal... Todos los caminos eran callejones sin salida, salvo quizás el último. Matar a Monreal, matar a Monreal, matar a Mon... Pero ¿cómo? Allí mismo no tenía arma ninguna, y el hombre la doblaba en peso y en fuerza. Desesperada, abatió la cabeza.
-Se acabó el tiempo, Ana. ¿Qué has decidido?
Ella alzó los ojos, con expresión vacía.
-Acepto -dijo- ¿Qué otro remedio me queda?
-Muy sensata -aprobó él, aplastando la colilla en el cenicero-. No esperaba menos de ti. Me habría gustado tener una hija como tú.
Ella se encogió ante la burla, como si hubiese recibido un golpe. Monreal sonrió, divertido. Entrecerró sus duros ojos felinos.
-Desnúdate. Pero despacio, ¿eh?
Ella vaciló. Estaba pálida.
-Pero, ¿qué dices? ¿Aquí en tu propio despacho?
-No temas, no nos interrumpirá nadie. Ya puedes empezar. Lentamente, Ana. No quiero perderme nada del espectáculo. Porque, ¿sabes?, te deseo desde que eras niña, desde cuando aún llevabas trenzas. Jamás te habría dicho nada, lo creas o no. Pero... tú misma has venido a meterte en la boca del lobo. Nunca nadie me ha amenazado en balde. Ana. Y tu castigo es, en el fondo, muy agradable, ¿no crees? No, no digas nada. Empieza a desnudarte.
Mordiéndose los labios, sin mirar a Monreal, Ana llevó la mano a los botones de su blusa y los desabrochó uno por uno. Sus pechos saltaron fuera de su encierro de seda, turgentes y blancos, coronados por los rosados pezones. Se quitó la prenda y se quedó inmóvil como una estatua. La respiración de Monreal se hizo más presurosa.
Cuando echó atrás las manos buscando la cremallera de la falda, las dos firmes redondeces gemelas se separaron un momento, como ofreciéndose. En el silencio absoluto, interrumpido apenas por el silbar del aire en los pulmones del hombre, se oyó nítidamente el leve ruidito de la cremallera. Ana deslizó la falda a lo largo de sus muslos; ésta cayó al suelo, revelando las largas, armónicas, satinadas piernas, el vientre tenso y el negro y suave vello de su pubis como un triángulo borroso a través del slip semitransparente.
-Sabía que eras hermosa -dijo Monreal, en voz baja y grave, pero jamás supuse que lo fueras tanto. Ven aquí.
Ana, en silencio, se acercó al hombre, que aún seguía sentado. Monreal, cogiendo con dos dedos la última prenda que le quedaba a la muchacha, la rompió de un tirón. Con suavidad, pero posesivamente, le acarició el sexo. Sintió en los dedos el húmedo calor de la vulva, y con la mano libre recorrió sin prisa el cuerpo que forzadamente se le entregaba. Se puso en pie, y se inclinó sobre la boca de Ana en un beso profundo.
Ana no se resistía, pero su misma pasividad enfureció a Monreal. La cogió con fuerza por los brazos, y, con la cara a dos centímetros de la de ella, dijo, contraídos los rasgos de su cara:
-Si tienes que fingir, finge; si tienes que actuar, actúa. No me importa. No te pido que me ames, pero sí te exijo que te comportes como si me amaras, ¿entiendes? No te lo diré dos veces. No hables si no quieres. Pero acaríciame... ¡y muévete!
Ana, obediente, le rodeó el cuello con los brazos mientras él le cogía los pechos con ambas manos apretándolos firmemente. Ana gimió. El beso fue muy largo, y poco a poco los dos fueron cayendo de rodillas sobre la mullida alfombra, para rodar luego el uno sobre la otra. Monreal llevó una mano de la muchacha hacia su propio sexo, y ella, entiendiendo, buscó el miembro erecto y lo dirigió hacia el centro de su cuerpo.
Monreal entró en Ana de un solo golpe, sin preocuparse de si la lastimaba o no. Él era el amo, el Poseedor, y ella la Esclava obligada a la sumisión y el silencio. Ni siquiera se había molestado en quitarse las ropas. Ana gritó de dolor, y él sonrió al oírla, pero ocultó su sonrisa en el hombro de ella, lamiendo el lóbulo de su oreja. Sin contemplación ninguna empezó a moverse, y poco a poco el interior de la mujer fue humedeciéndose y el hombre comenzó a sentir las exquisitas agujas de un placer intensísimo. Largos años de deseo encontraban por fin su destino; Antonio Monreal Zamudio era una vez más el vencedor, como siempre. Con manos poderosas levantó los muslos de Ana casi hasta la altura de sus hombros para penetrarla más profundamente. Aceleró sus movimientos, jadeando y sostuvo el ritmo con la agilidad de un adolescente y la sabía precisión del hombre maduro. La roja victoria del clímax llegó a él de súbito, y se abandonó, estremeciéndose sobre el bellísimo cuerpo desmadejado que recibía, inevitablemente, el desbordado y cálido río del semen de quien lo poseía.
Se separó de ella, un momento después, satisfecho. En pie, la miró. Ana yacía de espaldas, separadas las piernas, el pelo en desorden y un brazo sobre los ojos. Dios, era hermosa, hermosa. Y por fin había sido suya.
Fue a un mueble bar, se sirvió un whisky escocés y bebió un largo sorbo; encendió un Capstan con boquilla de corcho y se volvió hacia la mujer.
-Levántate, querida. Tengo que hacer. Ahí al lado hay un cuarto de baño, arréglate un poco, no sea que después digan.
Ana recogió sus ropas y salió del despacho. Monreal se pasó una mano por los cabellos, suspirando, y se acabó el whisky. Sus ojos tropezaron con lo quedaba del slip de Ana, lo recogió, lo olió delicadamente y se lo guardó en un bolsillo interior de la americana. A sus oídos llegaba, amortiguado, el rumor de un grifo abierto.
Cuando Ana reapareció, no había en su aspecto la menor señal del breve, y para ella terrible, combate de momentos antes. Monreal sonrió, aprobadoramente.
-Bien, muy bien, "sobrina". Queda entendido que desde ahora y hasta que yo diga basta, estás a mi disposición... siempre. ¿Estamos?
-Lo que tú digas, Antonio -dijo Ana, inexpresiva.
-Vamos a pasarlo muy bien tú y yo, queridita. Por ejemplo, mañana daré una fiesta íntima... para muy pocos amigos. Espero que no tengas ningún compromiso -añadió con sarcasmo-. ¿A las nueve te viene bien?
En pie frente al gran espejo se observa críticamente. Se ha puesto un largo vestido de noche, muy ligero, de color fucsia, que armoniza muy bien con su piel blanca, su pelo de azabache brillante y sus grandes ojos de azul casi violeta. Los brazos desnudos, pero guantes hasta el codo; generoso el escote, pero un collar de perlas marca el nacimiento -casi no hay otra palabra- del cuello, tan perfecto y en apariencia tan frágil que parece mentira que sea parte de un cuerpo vivo y no un fragmento de escultura. Maquillaje, apenas lo indispensable. Se echa hacia atrás el insolente mechón de cabellos que, como siempre, intenta cubrirle el ojo izaquierdo, y se aprueba a sí misma.
Sin prisa va a su mesa de trabajo. Camina muy deliberadamente, derecha la espalda, alto el pecho, con un leve contoneo de caderas. No presta atención al tomo segundo de la Anatomía de Gray que, abierto vence con su respetable peso al fuerte atril, que lo sostiene, ni a los subrayados y anotaciones de años de lecturas y relecturas que ya no caben prácticamente en los márgenes, ni a los papeles y papelotes, los diagramas y las fichas, los otros libros de consulta y las tres o cuatro revistas especializadas esparcidos en aparente desorden sobre toda la superficie útil del mueble. Abre el cajón central y saca un envoltorio de tela encerada. El pequeño revólver, empavonado y con incrustaciones de oro, es una bella joya, una joya mortal. Con ojos que se resisten al llanto, lee las tres palabras y la fecha grabadas en el lomo de la empuñadura: "A Ana, papá. 8.12.69." Otras palabras, en la base del cañón, son ilegibles de puro diminutas: "Hecho en Eibar (España) para Da-Ana Valladares-León por C. Sarasqueta -1969-. Cal. 22 short." De una caja de proyectiles coge dos balas. Sólo dos: una para Antonio Monreal Zamudio; la otra para ella misma caso de no poder escapar después. Carga el arma y echa el seguro. La palanquita del seguro es un grueso rubí oval de sangrientos destellos.
Cierra el cajón, guarda el revólver en el bolso en forma de sobre que llevará en la mano, se retoca un poquitín los labios ante el espejo y sale, cerrando la puerta con suavidad.
En el amplio chalet que Monreal tiene mucho más allá de San Ángel, la reunión ha comenzado ya cuando llega ella. La noche clara y agradable del verano en Anáhuac empieza apenas: en un cielo de índigo, unas estrellas enormes ni siquiera parpadean. Todavía puede verse algún punto entre cárdeno y rojo en las más altas crestas de la Sierra Madre.
Puertas y ventanas están abiertas de par en par, porque hace algo de calor, y los invitados beben y charlan animadamente en el patio interior, junto a la piscina iluminada. En unas mesas dispuestas bajo unos quitasoles de colores vivos, ahora inútiles, hay hors d'oeuvres y botellas de todas clases. Una fiesta íntima, como cientos de otras... Sólo que no hay servicio y que antes de llegar a la puerta principal, es preciso atravesar dos "porterías". Los porteros son muy amables, pero también muy grandes, muy feos, y van muy armados con Mariettas no menos feas y escopetas recortadas. Ana no sabe cómo conserva aún el revólver en el bolso.
-Has venido, "sobrina", ¡Qué bien! -es el saludo de Antonio, que le da un ligero beso en la mejilla-. Ven, que te presentaré a mis amigos.
El individuo altísimo y corpulento que lleva una corta y cuidada barbita gris sonríe cálidamente al inclinarse con sorprendente elegancia sobre la enguantada mano de Ana. Es, dice Antonio, el bey Jalil Esfandiari. El caballero cincuentón que está junto al bey parece pequeño por comparación con la enorme estatura de aquél, pero no lo es en absoluto; su aspecto es el de un boxeador de peso medio que lleva unos cuantos años dándose buena vida. Le cae mal el tuxedo, pero eso poco importa: todo en él emite oscuras advertencias, dormidas amenazas.
-Frank d'Amato, de New York... Ana Valladares.
D'Amato clava en los de Ana unos ojos de párpados pesados y expresión huera: imposible saber, ni ahora ni nunca, qué piensa este hombre. Intercambian una inclinación de cabeza y pasan al siguiente grupo.
-¿Conoces a Férmin Chávez? ¿No? Pues bueno, éste es Fermín y ésta es su mujer, Lupe.
Fermín no aparenta ni cuarenta años y su cara es muy hermosa. A pesar del odio y el asco que siente por todo cuanto la rodea, Ana no tiene más remedio que reconocerlo: aquél es un hombre mucho más que guapo. Quizá no muy alto, pero sí flaco y atlético; sus ojos grises son como dos imanes en su rostro moreno. Parece un joven dios ligeramente vicioso. Lupe también es bella, a su manera. Figura inobjetable, ojos grandes y oscuros, pómulos altos, boca de labios carnosos y una nariz apenas aguileña. Se ha recogido el pelo en dos gruesas trenzas que reposan sobre sus pechos, destacando éstos en vez de ocultarlos. Lleva un vestido blanco, muy sencillo, una estilización de las batas de Oaxaca; lleva sobre los hombros, a manera de chal, un magnífico huípil.
Con ellos hay otro hombre y otras dos mujeres. Una de ellas es rubia platino, indudablemente teñida e indudablemente vulgar. Sólo habla inglés, y con un acento que Ana reconoce inmediatamente: Brooklyn, seguro. Tiene casi todo lo que tuvo Marilyn Monroe, menos inteligencia, y algo absolutamente suyo: ordinariez. Se llama Joslyn. La otra es el reverso de la moneda: menuda, ojos brillantes y pícaros, cambia de idioma como quien acciona un interruptor y saluda a Ana en un castellano casi sin acento, pero se nota que es europea o asiática.
-Hola, Ana, Muchísimo gusto. Mi nombre es Clea. Es que iba para Cleopatra -ríe-, pero a mi padre no quisieron aceptarle el nombre. Y mira...
Ana sonríe. Casi le gusta Clea. Se vuelve al último hombre, que ahora se inclina torpemente hacia ella. Hace lo imposible por ser simpático, pero no puede. Ríe a destiempo y pronuncia las eses y las zetas con exagerada fuerza.
Y en ese momento Antonio alza la voz. Habla en inglés:
Clea, que está junto a una mesa, coge un platito. Con la poca luz, Ana no sabe bien qué le ofrecen, es piensa, algún tipo de fruta seca. De hecho aquello tiene un aspecto como de ciruelas pasas. Como todos hacen lo mismo. Ana coge un trozo de aquello y lo muerde. Un sabor punzante y a la vez desabrido; recuerda lejanamente el gusto del champiñón crudo, pero es más intenso... De pronto, demasiado tarde, cae en la cuenta: ¡peyote!
Ha cambiado la música. Ahora es más lenta, pero sus sentidos agudizados reciben cada nota como si fuesen gotas de metal fundido cayendo sobre sus nervios. Sorprendida, descubre que la música moja. No es extraño que Lupe comience a desnudarse.
Su cuerpo moreno es bello, sin vuelta de hoja. No hace la mujer un número de strip; simplemente, sale de entre las ropas como una Afrodita india que naciera de la tierra en vez de nacer del mar. Baila gravemente, como poseída por algún viejo espíritu, más antiguo que Quetzalcóatl, la Serpiente Emplumada. Sus pechos suben y bajan siguiendo los movimientos de sus brazos. Tiene los pezones erguidos, ha cerrado los ojos y su boca entreabierta parece llamar a alguien.
Joslyn, la norteamericana, recibe el llamamiento. Como hipnotizada se acerca a Lupe y la coge por la cintura; Lupe sonríe perdida en sus ensueños y une su boca a la de Joslyn. Sus manos, como las de un hombre, acarician el cuerpo de la otra mujer y poco a poco van revelando las carnes ocultas.
Ana siente junto a su cuello unos labios; gira los ojos y encuentra junto a sí la mirada gris de Fermín Chávez. Con un resto de conciencia -el último- busca a Antonio Monreal: descubre que éste, a pocos metros de distancia, está sentado y tiene entre sus piernas la cabeza de Clea, que se mueve con un vaivén inconfundible. Antonio asiente, como diciendo: "está bien", y vuelve a concentrarse en las ministraciones de la menuda griega.
No se resiste -no puede resistirse: desea el contacto- a las manos de Fermín, ni a la boca de Fermín, ni... El joven dios chupa delicadamente su pezón izquierdo, su mano libre excita los lóbulos de sus orejas, el vestido de Ana cae como barrido por un viento movido por la música. Pero hay otro hombre: es el altísimo turco. ¿Van a tomarla entre los dos? No: mientras Fermín, con sabios dedos, pulsa todos los puntos sensibles del cuerpo ya entregado de Ana, el bey hace lo propio con Fermín... y a Fermín no le importa.
En el momento de caer hacia atrás, abierta para recibir a Fermín, ve a Joslyn y a Lupe compartiendo su abrazo sáfico con el último hombre, mientras d'Amato ha penetrado por detrás a la pequeña Clea, cuya boca sigue ocupada por el enorme miembro de Antonio... Fermín entra en ella, y ella grita de placer: se retuerce bajo un peso aplastante, cree tener dos hombres encima... y tiene a dos hombres encima, porque el bey, a su vez, ha entrado en Fermín. Desde el primer momento el deleite es casi insoportable y crece lentamente hasta la agonía y el éxtasis: Ana llora y grita, cuatro manos la acarician, ella misma no sabe a quién toca o en qué carne se hunden sus uñas crispadas: un triple orgasmo que es uno solo y que trasciende a sus tres creadores, parece desplegar un arcoiris en que lo visual puede tocarse y oírse, en que lo que se oye se desliza y enrosca en los últimos recovecos de la piel, el espacio y el tiempo se deslizan, giran sobre sí mismos y son una y la misma cosa, y ella, Ana, no es Ana, es el placer que da y recibe, que entra en ella y de ella vuelve a Fermín y a Jalil Esfandiari en un simultáneo juego de espejos y de ecos.
Y cuando todo acaba, todo recomienza, el múltiple cuerpo ordenado de otra manera. Ahora su boca lame y chupa una durísima columna de carne: ¿de quién?; y otra ha entrado en ella poco a poco, abriéndose lentamente paso, dolorosa y deliciosamente, y ha instalado toda su longitud y su anchura entre sus nalgas redondas. Una lengua torturante recorre su piel; su mano libre palpa unas carnes firmes, tropieza con unos breves pechos, baja suavemente y frota con delicadeza un clítoris húmedo. O bien alguien -¿hombre? ¿Mujer?- ha tomado posesión de su sexo y va infiriendo justamente en el vértice de su sensibilidad unos aguijonazos tan delicados y sutiles que toda ella se estremece una vez y otra bajo el intenso goce; o bien...
Vuelve en sí como quien despierta después de muchos días de fiebre. En algún momento de la noche han entrado todos al vasto salón enmoquetado, y duermen donde y como les ha cogido el sueño, el alcohol, la satisfacción de los sentidos o el peyote. La cabeza de Joslyn reposa en el sexo húmedo de Clea, ésta descansa sobre el ancho pecho del bey, sobre su propio vientre tiene Ana la inexpresiva y ahora casi dulce cara de Frankie d'Amato... Piensa ahora o nunca, ahora es la mía: con cuidado mueve al dormido neoyorquino que ni siquiera gruñe, y, cansadísima pero ágil, se pone en pie. Un hilo de sudor le corre entre los pechos doloridos. Ha de buscar sus ropas y sobre todo su bolso, porque Antonio Monreal Zamudio duerme como los ángeles con un pezón de Lupe Chávez muy cerca de sus labios, y no volverá a presentársele otra ocasión mejor. Se asoma a la puerta: pronto romperá el alba. Sonríe tristemente. Esta claro que podrá matar a Antonio, pero luego no saldrá viva de la finca.
El bolso está a pocos pasos de su vestido, ahora empapado de rocío. Bah. Se lo pone con un estremecimiento, de frío esta vez. Se calza los zapatos y vuelve adentro. Abre el bolso: ahí está el revólver. Aspira hondo y va a empuñarlo, va a apuntar al corazón del hombre que jadea en sueños, cuando sus ojos ven junto al arma una tarjeta que antes no estaba allí. La tarjeta dice: "Has estado a punto de hacer una tontería, "sobrina". Le he quitado los dientes a tu juguete para que no la hagas. A propósito: la fiesta de esta noche ha sido filmada por completo... y fíjate qué curioso: en ninguna escena se verá mi cara, pero la tuya sí, y la de todos los demás." No hay firma.
Ana se deja caer en una butaca y rompe a llorar. Molesto, d'Amato gira sobre sí mismo en el suelo y sin despertar se tapa los oídos.
Cansado y furioso conmigo mismo, detuve el magnetofón. Tenía varios cassettes registrados y afuera caía ya la noche. Estábamos en penumbra, porque ninguno de los dos se había movido para encender las luces, y el cenicero era un cementerio de colillas muertas.
Ana tenía la vista fija en algún punto indeterminado del espacio. Cuando la toqué, no reaccionó.
-Ana.
-Qué.
-Hay sólo un detalle... En aquella primera "fiesta íntima", ¿recuerdas?
-Sí, ¿qué pasa?
-No, nada, pero es que esa ejem, reunión, es como una síntesis de todo el tinglado. No sé quienes eran o son esos tíos, pero seguramente Guzmán los identificará enseguida. El bey Esfandiari debe de ser sin duda el proveedor de la materia prima, Chávez ya sé que pinta en el asunto, y Frank o Frankie de Amato es el comprador final, eso por descontado. Pero el otro, el hombrecillo que reía a destiempo...
-Sí, ¿qué tiene de particular?
-Es que no has dicho su nombre.
-Ah -se pasó la mano por la frente- Me lo habré olvidado. Era español y se llamaba... se llamaba...
Buscaba afanosamente un recuerdo instantáneo de cinco años atrás. El surco de concentración que se le marcó en el entrecejo era buena prueba de ello. De pronto se iluminó su rostro.
-¡Ya lo tengo! -dijo-. Tal vez a ti el nombre te diga algo. Yo no he vuelto a verlo.
-Venga.
-Arzac -dijo ella-. Joaquín de Arzac.
CAPÍTULO 14
Guzmán se salió con la suya. Mis cintas y las declaraciones de Valladares completaban dramáticamente las investigaciones que Luis había llevado a cabo durante años y años, con la tozudez de un perro de presa. Las grabaciones magnetofónicas no son prueba material ante ningún tribunal de la República, pero sí le sirvieron para convencer a sus superiores; y aunque Flaquer pensaba que el ataque frontal era en aquel momento prematuro, el pequeño teniente preparó el golpe con la minucia maniática de un general alemán.
-No sea que algo falle a última hora y a todos nos lleve el diablo -murmuraba, lleno de café hasta los ojos y aun así muerto de sueño.
Y cuando descargó el puñetazo, fue un impacto simultáneo en todo México, desde Coahuila a Chiapas y desde la Baja California al Yucatán. Tan bien coordinado y tan repentino fue todo que la prensa se enteró de ello sólo días después. Las pruebas se acumularon de manera impresionante: sobornos, intrigas, almacenes de "mercancías", camiones preparados, contactos y rutas, nombres, hechos... Con ciento cincuenta personas detenidas, buena parte de ellas cogidas in fraganti, la sólida construcción subterránea edificada en casi treinta años por la fría inteligencia de Antonio Monreal se vino abajo como un castillo de naipes. Y el propio Monreal fue detenido sin darle tiempo siquiera de coger un teléfono, tal como Guzmán quería. Cuando, unas horas después, se le permitió hablar con su abogado, tenía por delante una defensa muy difícil: Luis acumulaba contra él catorce o quince acusaciones diferentes.
-Ninguna por tráfico de drogas, mala suerte -se lamentó Guzmán ante Flaquer y un servidor-. No sé cómo se las ha ingeniado el muy jijo, pero eso, en este momento, parece que no se lo podré probar. En cambio, tengo una lista de cargos así de larga -y abrió ambos brazos todo lo que le daban-, desde extorsión a evasión de impuestos. Y aunque de catorce me tumben trece, con la que me quede lo meto entre rejas por lo que le resta de vida.
No he visto en mi vida hombre más cansado que Luis Guzmán en aquel momento. Pero en su cara había una expresión tal de felicidad que casi borraba el cansancio. Flaquer y yo también teníamos poco sueño, mucha barba y ningún baño; sin embargo nos dábamos por bien pagados. Éramos los únicos testigos del triunfo de Guzmán.
Me miró con afecto.
-Sin ti no habríamos podido hacerlo, gachupín -me dijo con sinceridad.
-No me digas gachupín, por favor -repuse-. Y, en cuanto a lo otro, no es cierto. Lo habrías hecho igual. Tal vez te hubiese llevado más tiempo, eso es todo.
-¿Te molesta lo de gachupín? Bueno, ya sé que normalmente es despectivo, pero yo te lo decía con cariño. Perdona, ¿eh?, no he querido ofenderte. Dios me libre.
-Es que también me lo decía ella... con cariño -dije, bajito.
-Ah, caramba. He metido la pata. -Hizo una pausa. Flaquer parecía dormitar, pero estoy seguro de que el viejo búho no se perdía palabra. Mirándose las uñas, Guzmán prosiguió-: Oye, Jordi, yo no quiero meterme en camisa de once varas, pero, ¿tanto te importa la doctora?
-Pues no lo sé -dije, después de pensármelo un momento-. Ana sigue siendo para mí un gran signo de interrogación, que tendré que resolver. Y a propósito, ¿qué será de ella?
-Ella, nada o muy poco. Ha sido una víctima del señor licenciado. Su padre es harina de otro costal, ¡pero tiene tantísimo dinero! Tenemos su confesión, y ahí no hay tu tía: ha de ir a la sombra un rato largo, pero vete a saber si en dos o tres años no estará al frente de sus negocios legales. Socialmente, desde luego, es un hombre acabado. Después de cumplir su sentencia, no creo que se quede en México. Con pasta, el mundo es muy ancho.
-Otra cosa, Luis. ¿Y la dama que me interrogó? ¿La tienes en el talego?
-Sí -dijo Guzmán, desperezándose-. Fue Lupe Chávez.
Lo miré a los ojos.
-Lástima -dije, con voz tranquila.
Él estiró el brazo por encima de su anticuada mesa y me palmeó la mano.
-Ya te dije que en estos asuntos la venganza es un lastre peligroso, compadre. ¿Qué necesidad tienes de ir a prisión por matarla, cuando ahora va a ir a prisión ella? No seas tonto, mano. También te dije que las armas las carga el diablo.
-A propósito -dije, desenfundando la Colt y poniéndola sobre la mesa-. Te la devuelvo.
-No -repuso él-. Todavía puede serte útil. ¿Cuándo vuelves a Barcelona?
-Esta noche, si tengo plaza.
-La tendrás. Voy a allanarte el camino todo lo posible. En el Prat estará esperándote el comisario Duhalde, Iñaki Duhalde, de Estupefacientes. No es probable que te pongan pegas por el cacharro, así que guárdatelo. Si acaso dáselo a él, a Duhalde.
Se puso en pie con bastante esfuerzo. Estaba hecho polvo, y yo también. Tocó a Flaquer, ligeramente, en el hombro. Albert abrió los ojos y gruñó tres palabras catalanas muy claras y muy poco académicas.
-Venga, hombre -dijo Guzmán, con un guiño cómplice-. Despiértate de una vez que nos vamos a dormir.
Al pie mismo de la escalerilla del avión había dos hombres tan anodinos que por eso mismo se sabía que eran polis. En cuanto me tuvieron a tiro, uno de ellos me dijo:
-Jordi Fontbona, ¿no? Mucho gusto. Yo soy Iñaki Duhalde. Venga con nosotros, por favor, que tenemos que hablar.
El vasco era cualquier cosa menos llamativo. De mediana estatura y facciones del montón, vestía ropas vulgares, y llevaba una gabardina de plástico. Me metieron en un Seat gris sin ninguna identificación y en minutos estuvimos en las dependencias policiales del aeropuerto del Prat.
-Bueno, vea, señor Fontbona, el teniente Guzmán nos ha enviado un largo telex explicándonos sus andanzas en México y los buenos servicios que ha prestado allí. Le felicito... y también le doy las gracias.
-No veo porqué -dije enrojeciendo.
-Yo sí -sonrió el otro. Me pareció que tenía la sonrisa difícil-. Y aquí estamos, amigo mío. ¿Va usted a colaborar con nosotros como con Guzmán?
-Desde luego -dije-, y por muchas más razones. Parto de la base de que sabe usted de todo esto mucho más que yo; si es así, sabe quién me envió allí, y por qué.
-Justamente ése es el punto en el que no pisamos terreno firme, Fontbona. Hay un tío que sabemos que existe, pero no quién es. Entre ellos responde al nombre código de "Cigüeña", y ahora Guzmán informa que según resultados de usted, "Cigüeña" y Joaquín de Arzac son probablemente la misma persona: la persona responsable del eslabón Barcelona en la cadena del tráfico.
-Eso creo yo, comisario Duhalde. Pero estamos en lo de siempre: no tengo pruebas materiales. Simplemente, lo sé.
-Va usted acostumbrándose al problema, por lo que veo -refunfuñó el otro-. Y. ¿qué piensa hacer?
-Pues... salvo que usted tenga otro criterio, voy a tratar de que Joaquín se asuste, haga una tontería, y... -con las manos hice el gesto de atrapar un balón.
-En circunstancias ordinarias, le diría que se fuese usted a su casa y nos dejase a nosotros resolver el crucigrama. Pero -suspiró- no son éstas circunstancias muy ordinarias. Si Arzac es "Cigüeña", puede que sepa ya la catástrofe de México, o puede que no. Probablemente no. Aún no han pasado veinticuatro horas y Guzmán se ha hecho cargo del contacto de "Cigüeña" en México. O sea que, por vía normal, para éste no hay novedad.
"así que el tiempo es el factor principal. Hoy mismo, todo está a nuestro favor; mañana puede estar exactamente al revés. Tenemos que darnos prisa, y usted puede acercarse a Arzac mucho más rápidamente que nosotros. No me gusta, que conste. Pero... -Duhalde abrió las manos en señal de aceptar el mal menor- adelante. Tiene usted luz verde y apoyo."
-A propósito, comisario. Aquí tengo algo que... -y me señalé el sobaco.
-Sí, ya lo sé, y también sé que la ha usado, y bien. Por mí no hay inconveniente. Tenga.
Y me entregó un permiso de armas.
-Bueno. Ahora vamos al grano. Explíqueme qué va a hacer y cómo va a hacerlo, así estamos a mano cuando hagamos falta.
Pasaron casi dos horas antes de que Duhalde se diese por satisfecho. Para ese entonces, mi estómago ladraba pidiendo alimento.
Me presenté en casa de Montse sin avisar. Ella abrió la puerta, y junto con la puerta, unos ojos como platos.
-¡Jordi! Pero ¿qué demonios haces tú aquí? -me echó los brazos al cuello.
La besé y cerré la puerta con el pie.
-¡Sh! Estoy en Barcelona de incógnito.
-Pe... pero...
Volví a besarla sintiéndome, por una vez en la vida, Humphrey Bogart en el papel de Rick, en Casablanca, mientras los alemanes están entrando en París y la Bergman lo ama locamente.
Fuimos a la sala y nos sentamos en el mismo sofá donde hiciéramos por primera vez el amor. Marqué el número del periódico y le alcancé el receptor.
-Estás mala. Di a Personal que has cogido la peste bubónica y que hoy no vas.
Intentó resistirse, pero la amenacé con un dedo. Se puso al aparato y mintió a conciencia. Era divertido oír cómo lograba producir una voz de auténtica congestión nasal mientras me sonreía y jugaba conmigo. Por fin colgó.
-Supongo que ahora me explicarás este atropello.
-Es muy sencillo, guapa. -Inconscientemente, imité a Guzmán-: voy a freir a Joaquín de Arzac, con de y todo, y voy a hacerlo esta misma noche. No quiero decir que voy a conseguir que lo echen, ni nada por el estilo; si me sale bien, lo vamos a meter entre rejas por una temporada muy larga.
-¿"Vamos"? -se extrañó ella-. ¿Tú y quiénes más?
-La Brigada de Estupefacientes. Ya te lo explicaré todo... después -dije en voz baja, atrayéndola hacia mí.
-Eh, que soy feminista. Pídeme permiso, por lo menos.
-Permiso.
-Concedido. Proceda.
CAPÍTULO 15
Montse se acodó en la almohada, sin molestarse en cubrir sus bellos pechos redondos. Los besé, uno después del otro, y me senté en el borde de la cama en desorden. Cogí el supletorio y llamé a Joaquín.
-Dígame -graznó él.
-Hola, sapo -dije yo, riendo-. ¿Me reconoces?
Hubo una pausa del otro lado del hilo.
-Ah, ¿eres tú? -dijo al cabo, bajando el tono-. ¿Desde dónde llamas?
-He vuelto a Barcelona, sapo. Vivito y coleando, diez días más viejo y muchísimo más sabio. He aprendido algunas cosas básicas, como, por ejemplo, la importancia del dinero. Por ejemplo, tu dinero.
-¿Qué quieres decir? ¿Te has vuelto loco? -farfulló.
-Oh, no, mi pequeño renacuajo. De ninguna manera. ¿No te he dicho que soy mucho más sabio? Estoy aquí, y estoy vivo, contra todas tus previsiones... ¿O me equivoco, "Cigüeña"?
Di en plena diana. Le oí contener la respiración y exhalarla muy lentamente. No dijo nada. Proseguí:
-Eres un hombre de suerte. Si abro la boca, vas a chirona seguro, y por lo que he oído, la Modelo no es ningún hotel de cinco estrellas. Y mira qué buena ídem tienes: nadie más que yo tiene pruebas de nada. Sólo yo sapito. Y quiero pasta. Mucha. -Mi voz cambió; de risueña y burlona se hizo seca y dura-. Esta noche, en el puente de Vallcarca. Justo en la mitad del puente. Me vas a traer un maletín cualquiera. Dentro, mil billetes de veinte duros, usados y sin numeración correlativa. Vendrás solo, a las doce en punto. Yo me acercaré a ti cuando esté seguro de que no hay contigo ningún gorila. -Volví a reír, con un deje metálico-. Será un buen sobresueldo... semanal, claro está. Las cien mil pelas de cada sábado. ¿Te gusta el trato?
-No tengo alternativa -dijo Joaquín, rechinando los dientes-. Pero no sabes lo que estás haciendo.
-Ni sueñes con pasaportarme al otro barrio, sapito. Si afilando un lápiz me hago un tajo en un dedo, las pruebas van a parar a quien corresponde; el tinglado se viene abajo, y tú, o a la cárcel o a pasar el resto de tu vida en la selva amazónica. Pero de todos modos, adiós pasta gansa. Decídete -le urgí-. Dame un poquito de lo que ganas, y a su debido tiempo podrás disfrutar de todo el resto. ¿Qué son para ti cuatrocientas mil al mes?
-Vale -dijo-. Esta noche en Vallcarca.
Colgó, y yo hice lo mismo. Montse me miraba con ojos irónicos.
-Eres un actorazo, noi. La Núria Espert había de tenerte en su compañía.
-Oh, no. La Núria es admirable, pero... como compañera de cartel te prefiero a ti.
-¿Seguro? ¿No me engañas con Sarah Bernhardt a ratos perdidos?
-Seguro. Me gustan las tías con dos patitas, dos.
Hacía un frío de todos los diablos, pero con el cuello de la trenka abotonado y unos guantes gruesos, podía tolerarse. Comencé a montar guardia a las doce menos cuarto. Mucho antes, al oscurecer, Duhalde había dispuesto a sus hombres en distintos sitios. No se veía un alma, pero todo el puente y sus inmediaciones eran un cepo dispuesto a cerrarse cuando Joaquín de Arzac pisase el resorte.
Sólo se retrasó dos o tres minutos. Avanzó -una figura aparentemente patética- desde República Argentina camino a la Plaza de Mons, que es donde yo estaba. Cuando llegó al medio, se detuvo. Dejó a sus pies el maletín negro que traía, se sopló las manos, se acodó en la baranda y se dispuso a esperar.
La cosa, ahora, me hacía muy poca gracia. A mí, mal tirador, la figura solitaria de Joaquín me parecía un blanco fácil, claro a esa distancia, que, para un rifle y no para una pistola: Pero yo había de acercarme a él, y estaba seguro de que la alimaña aquella tenía en el bolsillo derecho de la gabardina por lo menos un cañón ligero. Claro que, después, a él lo coserían a balazos, pero él no lo sabía, y para mí ya no tendría importancia ni eso, ni el sol del día siguiente.
Dejé pasar un cuarto de hora y, renegando por lo bajo, comencé a moverme en dirección a Joaquín. Estaba asustado, no voy a negarlo. Mi única cobertura, por lo que a él se refería, era mi baladronada de que si algo me pasaba las pruebas irían a manos de la Brigada de Estupefacientes. Juego peligroso porque, pruebas, lo que se dice pruebas, sólo había el recuerdo de Ana grabado en una cinta a nueve mil kilómetros, Atlántico por medio.
Cuando estuve a una distancia en que calculé que podía oírme, grité:
-¡Pon las manos donde yo las vea, Joaquín!
Me hizo caso. Puso sus redondos puños casi infantiles bien a la vista sobre el parapeto y se quedó inmóvil hasta que llegué junto a él. Me coloqué a su lado, en la misma actitud, solo que, a pesar del helado viento, me había desabrochado la trenka.
-Bien, bien, bien -dije, a guisa de saludo, despidiendo nubecillas de vapor con cada palabra-. He aquí que dos viejos y buenos amigos vuelven a reunirse, confortablemente, a charlar junto a la chimenea.
-Tan chistoso como siempre -me dijo él, con clarísimo odio.
-Y tú tan... tan cinematográfico -repuse, encendiendo un cigarrillo con muchas dificultades-. Cuéntame cosas de tu vida, "Cigüeña". Por ejemplo, ¿cuántos bebés has traído al mundo esta semana?
A pesar de la poca luz y del frío indecente, le vi sonrojarse de ira.
-No vivirás mucho, Jordi. Te lo aseguro. Este asalto lo ganas tú, pero la pelea es a muchos rounds.
-Mientras yo lo sepa todo sobre vosotros, puedo irme a vivir contigo si se me antoja, que no me tocaréis un pelo -fanfarroneé-. Pero hay una cosa que no entiendo. ¿Por qué, cuando el dire supo algo, no le convenciste de que más valía echarle tierra al asunto?
-Fallé -dijo abriendo y cerrando los puños-. No hubo manera de convencerle de que se quedara quieto. La infidencia se produjo en Madrid... y el hombre vio una manera de salir del bache de ventas en que nos estábamos hundiendo.
-Y entonces tú tuviste una maravillosa idea -razoné-. Enviarme a mí, pobre idiota, y quitarme de en medio por la vía rápida. Ya tenías titulares gordos, y además podías desviar la cuestión: en vez de investigar el tráfico, investigarías mi muerte, ¿no es eso?
-Sí, eso es -admitió, con voz sorda.
-Pues entonces hubo un fallo el mismo día que llegué. ¿Por qué los del coche no me cepillaron en el acto, en vez de darme un aviso?
-A Monreal le gusta jugar con la gente -suspiró Joaquín-. Es inteligentísimo, es muy astuto pero también es cruel como un gato. Sabe que le basta mover un dedo para que quien sea desaparezca del mapa; pero no: si puede ser, ha de desaparecer despacio. Le chifla instilar el miedo poco a poco en su futura víctima, y por último goza con sólo saber que el sujeto ha muerto lentamente. Le he dicho mil veces que eso es muy peligroso, que un día esa manía va a perdernos a todos.
-Pues ya os ha perdido -dije, con tono neutro.
Se volvió a mí como una fiera acorralada.
-¿Qué quieres decir?
-Piensa, Joaquín. Usa ese cerebro de mosquito que tienes. ¿Cómo crees que estoy vivo... y que estoy aquí? Todo se lo ha llevado el diablo, "Cigüeña". La red de México se ha hundido. Monreal está preso, se han descubierto los almacenes, los transportes... ¡todo!
-¡Mientes! ¡No es verdad! -aulló, ya no muy en sus cabales.
-Oh, no, no miento. Cuando esta tarde, después de mi llamada, consultaste con "ellos", ¿sabes quién contestó, en lugar de tu contacto de siempre? Alguien de la División Narcóticos. Los únicos que han quedado, por ahora, fuera de la quema, son el bey Esfandiari y Frankie d2Amato...
Perdió por completo el control de sí mismo. Miedo, rabia, o las dos cosas juntas, cogieron con sus dedos fríos su cuerpo y lo agitaron como batiendo un cóctel demencial. Se apartó unos metros, caminando como un borracho, y de pronto giró sobre sí mismo. Preví lo que iba a hacer y dando un salto a un costado desenfundé la pistola.
Él disparó primero de todos modos, y me dio, maldita sea. El impacto me levantó en el aire y caí sin ceremonia en medio de la calzada, como si alguien me hubiese hecho una zancadilla. La Colt tronó y saltó en mi mano; el tiro se perdió. Joaquín huía, camino del parapeto. Iba a lanzarse por él, pensé, iba a matarse y todo sería inútil a la postre. Mordiéndome los labios para combatir el mareo y la náusea que me invadían, oprimí el gatillo por segunda vez cuando él ya había llegado a la baranda y estaba a punto de izar su corta estatura por encima de ella. Apunté a sus tobillos y le pegué en la cadera. Se desmoronó como un pelele, gritando, creo que más de impotencia que de dolor.
Un rayo de luz blanca barrió el puente, y de pronto aquello hirvió de hombres, unos uniformados, otros de paisano. Llovida del cielo apareció una ambulancia, y Duhalde rstuvo junto a mí.
-¿Dónde ha sido, Fontbona? ¿Puede hablar? No se mueva.
-No, no me moveré. Si, puedo hablar. Y no sé dónde me ha dado. No me duele. ¿Eso es malo? ¿Me voy a morir? He oído decir que...
-No hable.
-¿En qué quedamos: hablo o no?
Unos camilleros muy eficientes me envolvieron en mantas, me embalaron dentro de la ambulancia, y allá nos fuimos a toda prisa haciendo sonar la sirena y molestando a todo el mundo con esas luces de destello tan antipáticas.
Tuve para nueve días de hospital, los dos primeros malísimos y los siete restantes sumamente entretenidos. El señor de Arzac, con muchísima suerte para mí, me había metido un plomo del calibre .457 -sí, cuatrocientos cincuenta y siete, con el puntito delante: es un calibre inglés, el del revólver de ordenanza Webley-Vickers, y equivale a algo más del 45 norteamericano- en la masa del muslo derecho. Suerte, digo, porque no me tocó el hueso ni me dañó ningún nervio. Hubo que practicar una operación de cirugía menor para extraer el proyectil y recoserme la femoral; perdí sabe Dios cuánta sangre, pero, según parece, no dejé de hablar ni un segundo, ni siquiera dormido. Y cuando empecé la convalescencia mi madre comenzó a traerme comidas made in casa, porque según ella en los hospitales matan de hambre a los enfermos. El doctor Estrader puso el grito en el cielo ante tanta carn d'olla y tanta escalivada, pero trate usted de enfrentarse con mamá: más fácil es parar un carro de asalto. Mi padre vino cada tarde a jugar conmigo unas solemnes y laboriosas partidas de ajedrez. Jordi Fontbona senior me liaba unos cigarros gordos como dedos -en estos tiempos, ya se sabe, los pitillos emboquillados están hechos con cualquier cosa menos con tabaco- y Montse, en lo que ya era el colmo del relajo, vino dos veces por día hasta que me dieron de alta y me atiborró de revistas, de libros y de bombones holandeses.
Pero aun con las visitas, los reportajes y las entrevistas (TVE me dedicó exactamente cincuenta y siete segundos y tres cuartos en mi propio lecho de dolor, L'Express me concedió media columna y Newsweek publicó mi foto a una columna por cinco centímetros con epígrafe de una línea en una cover story sobre el fin de la "Barcelona conection"; la prensa local y en general la española me pusieron por las nubes) tuve tiempo para reflexionar a mis anchas cómodamente tumbado. He aquí el balance de la fama: un atentado, una acción de tortura que no olvidaré mientras viva, la boca rota que por fin ha vuelto otra vez a su tamaño y forma normales y un tiro en una pierna. Eso, en la columna negativa. En la otra, de las positivas, la amistad, sospecho que para siempre, de Albert Flaquer y de Luis Guzmán. Y todavía una tercera columna, tan enigmática como el primer día: doña Ana Valladares León, la doctora Ana Valladares, Ana.
Cuando me dieron de alta me instalé en casa de Montse, con gran disgusto de mi madre. Allí seguí haraganeando, contestando el teléfono y reuniendo unas vagas notas para un no menos vago libro que algún día escribiré, con pelos y señales, sobre todo este asunto. Poco a poco fui volviendo a la normalidad. Comencé a ir al periódico otra vez y los compañeros me recibieron como a un héroe. El director, bajando de su olimpo, vino a verme y me ofreció formalmente la jefatura de redacción y además una columna propia sobre política internacional. Acepté lo segundo y rechacé lo primero; estaba empezando a saborear las mieles de la libertad. Porque también empecé a colaborar en revistas extranjeras: de pronto me vi camino de ser un Walter Lippman en edición de bolsillo.
Montse era la realidad, y Ana vivía en el difuso limbo de los sueños. Llegó un momento en que me pregunté seriamente si en verdad había llegado alguna vez a mi habitación del Hotel del Prado una mujer de pelo de azabache con un mechón subversivo que se empeñaba en taparle un ojo, si alguna vez habíamos oído juntos los mariachis de Plaza Garibaldi, si alguna vez habíamos hecho el amor...
Un día, muy temprano, sonó el timbre con insistencia. Busqué, adormitado, el despertador para apagarlo o para hacerlo añicos, cuando sentí la presión del cálido cuerpo de Montse y casi enseguida su voz:
-No, que es fuera, en la puerta. Voy a abrir.
Regresó con un sobre azul.
-Telegrama para ti -dijo sentándose en la cama-. De México.
¿Telegrama de México? En menos que canta un gallo estuve completamente despierto.
-Es de Flaquer -leí, con una sonrisa de oreja a oreja-. ¡Flaquer regresa, Montse! ¡Albert Flaquer vuelve a Cataluña!
Los ojos castaños de Albert Flaquer tenían una sospechosa tendencia a humedecerse. "Caray, es que cuando uno se pone viejo..." Y se quitaba las gafas relimpias y volvía a limpiarlas sin necesidad, automáticamente. Su corpachón apenas cabía en el asiento delantero del R-5 de Montse. Como si no viniera de una de las capitales más populosas del mundo, le asqueaba el tránsito. "Rediós, cuánto coche. Barcelona nunca ha sido así..." Y aunque nos reíamos con él y de él, era inasequible a las tomaduras de pelo.
Al llegar a la Rambla, insistió en apearse y caminar. Montse nos dejó en Canalejas. Albert, como un sonámbulo, dio unos cuantos pasos, se acercó a la fuente y bebió. Después, secándose estratégicamente toda la cara con el pañuelo, se estuvo un largo rato en silencio, simplemente mirando los viejos árboles -los mismos árboles de casi cuarenta años atrás- ahora sin hojas. Luego me cogió por el brazo y, sin prisa, como dos ramblers de toda la vida que van en busca del aperitivo, comenzamos a bajar.
Nos sentamos en una mesita de la terraza del Ópera, frente al Liceo. Era una de esas mañanas de invierno de cielo azul y límpido, con poco o nada de viento, que parece derramar oro pálido sobre los tejados del Casco Antiguo. Albert estiró su considerable anatomía para recibir mejor la caricia del sol, levantó su copa de Torres Hors d'Age (estábamos celebrando, ¿no?) y brindó conmigo.
-Oye, Albert -le dije, rompiendo el fuego-, me gustaría que me hablases de Ana.
-Ha marchado a Estados Unidos. Un contrato con el Mount Sinai Hospital, creo...
-No te pregunto eso, viejo zorro. Sabes que quiero que me digas.
-¿Si ha preguntado por ti? No, no lo ha hecho. Luis no le caía bien, y aunque yo la conocía un poco de antes, no tenemos confianza ninguna. Si no te ha escrito, sus motivos tendrá.
¿Cómo es que me la enviaste aquel primer día?
-No te la envié. Simplemente pedí un médico, si podía ser un traumatólogo, al Hospital Español. Casualidad, hijo, pura casualidad.
¿No te parece demasiada casualidad, Albert?
Él se encogió de hombros.
-"El espíritu sopla donde quiere..." -citó, sonriendo-. ¿Qué es el azar, qué es la necesidad? Vete a saberlo. Yo, por mi parte, hace años que he roto mis relaciones con la lógica. Ana es una mujer, tú eres un hombre, y juntos habéis vivido unos días como quien dice fuera del espacio y fuera del tiempo. ¿Amor? Pues no lo sé: allá vosotros. Lo importante es que habéis vivido, y que seguramente no os olvidaréis el uno del otro. Todo lo demás es literatura, Jordi -prosiguió, animándose-. Quizá volveréis a encontraros, quizá no: eso es sendario. Tú dirás que no conoces a Ana, que en el fondo no sabes quién es Ana, y no te das cuenta de que, por mucho que ella viva, en cierto sentido nadie la habrá conocido tanto como tú. Porque hay dos cosas que ligan, como nada, a los seres humanos: compartir el miedo y compartir el dolor. Tú y ella habéis sido como dos soldados en una trinchera, y juntos y solos habéis sido capaces de dar el triunfo a vuestro ejército: o sea que, además, también os une la victoria.
-Sí, pero...
-No hay pero que valga. Deja que el tiempo haga su obra; no te impacientes. ¿Qué edad tienes?
-Treinta y seis años. Pero no veo a qué viene eso ahora.
-Aparte de que te envidio, porque yo tengo casi el doble, te lo preguntaba porque, a tu edad, ya deberías haber aprendido a esperar.
Albert calló, y yo también. Frente a nosotros iba y venía el habitual y anónimo río de la gente. Para mis adentros medité en lo que Albert acababa de decirme, y sentí cómo mi desasosiego iba fundiéndose como la nieve en primavera. Una vieja canción mexicana acudió a mi memoria: "...con el llanto en los ojos / alcé mi copa / y brindé por ella..."
Eso hice. Pero no lloré.
FIN
otros títulos de la colección:
1.y sade se hizo mujer. autor: charles miller
2.el horror, el sexo y la sangre. autor: jason monroe
3.la muchacha de faja. autor: ralph wilson
4.ninfómana en la casa blanca. autor: jason monroe
cada palabra tiene muchas veces diversos significados pero yo me he ceñido a lo que pide el libro y he utilizado como fuente de búsqueda el diccionario enciclopédico quillet (a menos que indique la utilización de otras fuentes):
vocabulario
1. abstraer: (abstráhere - confróntese *ab y *tráhere) verbo transitivo. considerar aisladamente las cualidades de un objeto o el objeto mismo en su esencia o noción.- verbo intransitivo. prescindir: úsese también como reflexivo: abstraerse de la realidad. abstraerse en la meditación. irregular presente: abstraigo; pretérito indefinido: abstrae.
2. abyección: (latín abiectio, abiectionis - confróntese *ab y *iácere) femenino. bajeza, envilecimiento.- abatimiento, acción de abatirse.
3. acera: (antiguo facera: fachada - confróntese faz) femenino. orilla de la calle o de otra vía pública, generalmente enlosada, sita junto al paramento de las casas, destinada para el tránsito de la gente que va a pie.- fila de casas que hay a cada lado de la calle o plaza. // arquitectura. cada una de las piedras con que se forman los paramentos de un muro.- paramento de un muro.
4. acre: (latín ácer, acris: agudo, acre, enérgico) adjetivo. áspero, picante al gusto y al olfato, como el sabor y el olor del ajo, del fósforo, etc.- figurado. tratándose del genio o de las palabras, áspero y desabrido.
5. ademán: masculino. movimiento o actitud del cuerpo o de alguna parte suya, con que se manifiesta un efecto de ánimo: con triste, con furioso ademán; hizo ademán de huir, de acometer. // plural. modales.
6. adminículo: (latín adminículum) masculino. lo que sirve de ayuda para una cosa o intento.- cada uno de los objetos que se llevan a prevención para servirse de ellos en caso de necesidad; úsese mucho en plural. // derecho. lo que contribuye a constituir la prueba en un asunto civil o penal; prueba incompleta, imperfecta.
7. advertencia: femenino. acción y efecto de advertir.- escrito, por lo común breve, con que en una obra se advierte algo al lector.
advertir: (latín advértere - confróntese *ad y *vértere) verbo transitivo. fijar en algo la atención, reparar, observar: úsese también como intransitivo.- llamar la atención de alguien sobre algo, hacer notar u observar.- aconsejar, amonestar, enseñar, prevenir.- verbo intransitivo. atender, aplicar voluntariamente el entendimiento: caer en la cuenta.- irregular presente: advierto; subjuntivo: advirtamos.
8. afeitadora braun:
afeitadora braun
9. agonía: (latín agonia, griego agonía - confróntese *agón) femenino. angustia o congoja del moribundo.- figurado. pena o aflicción extremada.- ansia o deseo vehemente. // plural familiar. Hombre apocado y pesimista. // medicina. estado que precede a la muerte en las enfermedades en las que la vida se extingue lentamente. Se caracteriza por modificaciones de los rasgos, de los globos oculares, de la respiración (respiración estertorosa). se acompaña de debilidad e intermitencias del pulso y enfriamiento periférico. su duración es variable. primero cesan las respiraciones, se detiene el corazón y finalmente se acaba toda actividad cerebral. la agonía puede ser tranquila, o agitada y con delirio. puede haber trastornos de la conciencia, o conservación de todos los sentidos hasta el momento final.
10. águila, el. (cigarros mexicanos):
11. ají de tabasco:
ají de tabasco
12. alameda: femenino. sitio poblado de álamos.- paseo con álamos.- por extensión, paseo con árboles de cualquier clase.
13. alemánvaldés, miguel: (sayula, veracruz, méxico, 29 de septiembre de 1900 - ciudad de méxico, 14 de mayo de 1983) fue un abogado, empresario y político mexicano que se desempeñó como presidente de méxico del 1 de diciembre de 1946 al 30 de noviembre de 1952.
su administración se caracterizó por convertir el territorio norte de baja california como estado, la creación de la ciudad universitaria y la industrialización de méxico. a pesar de los logros y avances significativos, hubo críticas relacionadas por los actos de corrupción y nepotismo durante su gobierno.
fue miembro de las academias de la lengua de méxico, de españa, de colombia y de nicaragua, y recibió el grado de doctor honoris causa de varias universidades nacionales y extranjeras. con él se inició el país de los cachorros de la revolución, como los llamó vicente lombardo toledano. (fuente: wikipedia).
miguel alemán valdés
14. albornoz: (árabe albornoç) masculino. tela hecha con estambre muy torcido y fuerte, a manera de cordoncillo.- especie de capa o capote con capucha.
albornoz con capucha de algodón gris
15. allegro: (italiano) expresión, adverbio. música. indicación de expresión y de tiempo. sugiere que el pasaje musical en cuestión debe ejecutarse en forma animada, brillante y con un movimiento rápido. designa también el movimiento de una sinfonía, sonata, cuarteto, etc., que tiene ese carácter.
16. alijo: acción de alijar.- conjunto de géneros o efectos de contrabando.
alijar: (latín medieval alleviare - confróntese *ad y latín levis: leve) verbo transitivo. aligerar, aliviar la carga de una embarcación o desembarcar toda la carga. trasbordar, desembarcar géneros de contrabando.- separar la borra de la simiente del algodón. // carpintería. pasar la lija sobre la pieza que se trabaja; pulirla.
17. almacén: (árabe almajzen) masculino. sitio donde se guardan o donde se venden mercaderías: almacén de granos, de comestibles, de géneros.- figurado familiar. gastar muchas palabras y usar de grandes ponderaciones para explicar alguna cosa de poca entidad. // argentina, cuba, chile, uruguay, venezuela. casa de comercio donde se venden comestibles, bebidas y otros artículos de primera necesidad. // comercio. sección de una empresa, encargada de la recepción, control, cuidado, y entrega de bienes destinados a la venta o al consumo de la misma empresa. // imprenta. depósito que contiene las matrices de un mismo cuerpo. // marina. antiguamente, el buque que marchaba a la zaga de una escuadra, llevando todo género de provisiones. //militar. en la culata de los fusiles de repetición, hueco acondicionado para almacenar los proyectiles.
18. amapola: (árabe hababura, latín papáver) femenino. botánica. nombre vulgar del papaver rhoeas, planta papaverácea anua con flores por lo común rojas, y semillas negruzcas. abunda en los sembrados. tiene propiedades sudoríferas y narcóticas; dícese también: ababa, ababol.
amapolas
19. alimaña: (latín animalia: animales) femenino. animal irracional.- animal perjudicial a la caza menor: el gato montés y el milano son alimañas.
20. americana (ropa): femenino. prenda de vestir semejante a la chaqueta pero más larga.
americana (caballero)
21. american express: american express company, comúnmente conocida como AMEX o como AmEx, es una institución financiera con sede en la ciudad de new york, estado de new york. cuenta con más de 1,700 oficinas en más de 130 países en todo el mundo. la revista fortune la coloca en el número 95 en el ranking mundial de las compañías más grandes del mundo. entre sus servicios se encuentran, las tarjetas de crédito, los cheques de viaje, los seguros, y también los servicios de cuenta de depósito y de banca en línea, estos dos últimos supervisados por el american express bank.
american express inició sus operaciones en buffalo, new york, el 18 de marzo de 1850 como un servicio de ferrocarriles que trasportaba carga y valores por todo el territorio de los estados unidos. debido a la creciente demanda de estos servicios, de una forma rápida y segura, american express empezó a concentrarse en servicios financieros que daban mucha más seguridad en los viajes de negocios de aquellos tiempos. debido al éxito, american express comenzó a dar servicio de giros y cheques de viaje. marcellus berry, empleado de american express, creó el giro o money order en 1882, precursor del cheque de viaje que era una necesidad absoluta tanto para los viajeros nacionales como internacionales.
terminada la expansión internacional carla-marie y la gran demanda hacia la industria de viajes, american express lanzó su tarjeta de compra conocida como la tarjeta american express, emitiendo más de un millón en estados unidos y canadá. en 1970, esta tarjeta ya era aceptada en más de 121,000 establecimientos y ya aceptaba 11 tipos de divisas.
en abril de 1986, american express se mudó a lo que hoy son sus oficinas principales: la american express tower o el 200 vesey street, en new york. (fuente: wikipedia)
the platinum card de american express
22. ampudarnés: adjetivo. natural del ampurdán, comarca de catalán, en españa. úsese también como sustantivo.- adjetivo. perteneciente o relativo al ampurdán o a los ampurdaneses.
23. anatomía: (latín anatomia - confróntese *aná y *teméin) femenino. ciencia que estudia, por medios mecánicos y físicos, y en particular mediante la disección, la estructura de las diferentes partes constituyentes de los cuerpos orgánicos, y especialmente del humano.- figurado. dícese del análisis minucioso de algo: anatomía de una obra. la anatomía de las pasiones del corazón (fenelón).- conformación general del cuerpo: exhibir una pobre anatomía.
biología. en su concepto más general, la anatomía es la ciencia que estudia la estructura de los seres vivos. cuando se refiere a los organismos vegetales recibe el nombre de fitotomía, y cuando a los animales, zootomía. por su etimología se confunde la ciencia anatómica con la disección.
24. antracita: (latín anthracites, griego anthrakites - confróntese *ánthrax) femenino. carbón fósil seco o poco bituminoso que arde con dificultad y sin conglutinarse. // geología. carbón amorfo muy rico en carbono y generalmente el de mayor antigüedad geológica. es duro, tiene lustre semimetálico y fractura concoidea. // mineralogía. carbón natural con fuerte contenido de carbono 90%. // química. el tipo más duro de carbón. contiene más carbono y menos hidrocarburos que cualquier otro. tiene alto poder calorífico: de 7,000 a 8,000 kcal/kg. es probablemente el de origen más antiguo.
ántrax: (latín y griego *ánthrax) masculino. patología. supuración del tejido celular subcutáneo en focos múltiples consecutiva a una inflamación de los folículos pilosebáceos. se trata, en suma, de una reunión de forúnculos y, como en estos últimos, la inflamación se debe al estafilococo dorado. cada foco contiene tejidos necrosados que tienden a eliminarse espontáneamente.
clínicamente se distinguen dos variedades:
-ántrax circunscrito.
-ántrax difuso.
el ántrax presenta localizaciones variables; las más frecuentes son la nuca, el dorso y la cara. el ántrax del labio superior es particularmente importante en razón de las conexiones vasculares de la región. el mismo puede determinar tromboflebitis del seno cavernoso, sépticopiemia, etc. el tratamiento medicamentoso en sus comienzos requiere la colaboración de la cirugía cuando la supuración se establece.
ántrax maligno: carbunclo.
25. añicos: masculino. plural. pedazos o piezas pequeñas en que se divide alguna cosa al romperse.
26. aparcar: (confróntese *ad y parque) verbo transitivo. colocar convenientemente en un campamento o parque los carruajes y, en general, los pertrechos y material de guerra.
27. aperitivo, va: (latín aperitivus - aperire: abrir) adjetivo. que sirve para abrir el apetito; úsese también como sustantivo masculino.: tomaremos un aperitivo.
28. argolla: (árabe al-gulla) femenino. aro grueso, por lo general de hierro, que afirmado debidamente sirve para amarre o asidero.- juego cuyo principal instrumento es una argolla de hierro que, con una espiga o punta aguda que tiene, se clava en la tierra de modo que pueda moverse fácilmente alrededor, y por la cual se han de hacer pasar unas bolas de madera que se impelen con palas cóncavas.- especie de gargantilla que usaban las mujeres de adorno.- figurado. sujeción, cosa que sujeta a uno a la voluntad de otro.
29. armónico, ca: adjetivo. perteneciente o relativo a la armonía: instrumento armónico; composición armónica. // femenino, plural.
30. arrellanarse: (confróntese *ad y rellano) reflexivo. ensancharse y extenderse en el asiento con toda comodidad.
31. arteria: (latín arteria, griego artería) femenino. cada uno de los vasos que llevan la sangre desde el corazón a las demás partes del cuerpo.- figurado. calle de una población a la cual afluyen muchas otras.
32. artritis: (latín y griego arthritis - confróntese *arthron e *itis) femenino. medicina. inflamación de las articulaciones, que puede evolucionar en forma aguda o crónica. en las formas agudas suele observarse congestión de la sinovial articular y la presencia de un derrame en dicha cavidad, el cual puede ser de tipo seroso, serofibrinoso, hemorrágico o purulento. comúnmente, el proceso inflamatorio cede, se reabsorbe el derrame articular y la artritis aguda cura sin secuelas. en otros casos, la regresión no se produce y la afección pasa a la cronicidad. ciertas artritis adoptan una evolución crónica desde el comienzo, como por ejemplo, en la artritis seca, así denominada por no tener exudado líquido.
arthron: (voz griega - araréin) articulació, ajustar, encajar, adaptarse. aparece en voces españolas bajo las formas prefijas artr-, artro-, y la sufija -artria: artralgia, artrología, disartria.
33. asma: (latín, griego asthma) femenino. enfermedad de los pulmones, a menudo también catarral, que se manifiesta por una anhelación penosa y más o menos sonora.
34. aston martin: aston martin lagonda global holdings plc es un fabricante británico de automóviles de lujo y alto rendimiento. a lo largo de su historia, fue propiedad de diferentes consorcios y grupos automotrices, hasta constituirse a partir del año 2018 en una empresa de capital abierto a la que luego se sumó desde el 2020 un consorcio liderado por el magnate canadiense lawrence stroll, propietaro del 25% de su paquete accionarial. la firma formó parte de la división premier automotive group, representante europeo de marcas de lujo y alto rendimiento de la ford motor company, que desapareció en el año 2008.
fue fundada el 15 de enero de 1913 por el empresario robert bamfort y lionel martin, quienes comenzaron produciendo pequeños coches bajo la denominación bamfort & martin ltd. en esa época, martin era un reconocido corredor de bicicletas que terminó por cobrar notoriedad al participar en las competiciones especiales de aston hill cerca de aston clinton. fue por ello que en honor a dichas participaciones, la empresa construyó su primer vehículo al que denominó aston martin conjugando un motor coventry simplex, con un chasis isotta fraschini.
dbs de 1969 (las siglas db son las iniciales de david brown, quien dirigiera la compañía desde finales de la segunda guerra mundial hasta 1972, año en el que la vendió).
35. atiborrar: (confróntese atibar) verbo transitivo. llenar alguna cosa de borra, apretándola de suerte que quede repleta.- figurado, familiar. atracar, hartar; úsese mucho como reflexivo.
atibar: (de estibar, con sustitución de es- por a-) verbo transitivo. minería. rellenar con zafras, tierra o escombros, las excavaciones de una mina que no conviene dejar abierta.
36. atril: (antiguo latril - bajo latín lectorile - confróntese légere) masculino. mueble en forma de plano inclinado, con pie o sin él, que sirve para sostener libros o papeles abiertos y leer con más comodidad.
37. ávido, da: (latín ávidus) adjetivo. ansioso, codicioso.
38. azar: (árabe az-zahr: dado para jugar) masculino. casualidad, caso fortuito.- desgracia imprevista.- en los juegos de naipes o dados, carta o dado que tiene el punto con que se pierde.- en el juego de trucos o billar, cualquiera de los dos lados de la tronera que miran a la mesa.- en el juego de pelota, esquina, puerta, ventana u otro estorbo.
filosofía. para aristóteles, el azar es una causa accidental, que produce efectos extraordinarios aparentemente destinados al cumplimiento de una finalidad. corrientemente se atribuye al azar el hecho que por su naturaleza no parece deberse a las causas que normalmente deberían producirlo, o que está obligado a causas de índole inferior a la del efecto que producen. la muerte de un hombre producida por un accidente se entiende corrientemente como hecho debido al azar; y también atribuimos al azar cualquier trastorno que, en un determinado orden de cosas que nos interesan, se produce por factores ajenos a nuestra voluntad.
39. azulejo: (árabe azuleich, pequeña piedra bruñida) masculino. arquitectura. placa delgada de material cerámico con recubrimiento vidriado, que se utiliza para revestimientos sanitarios y decorativos; su forma es por lo general cuadrada, con lados variables entre 14 y 20 cm. los azulejos decorativos son característicos de la arquitectura española tradicional, y de la arquitectura colonial iberoamericana.- ladrillo pequeño vidriado, de varios colores, utilizado para frisos e inscripciones. característico de las arquitecturas de ladrillo, aparece ya en egipto, pero alcanza su mayor difusión en asiria. la tradición se conservó bajo los persas, de quienes la heredaron bizantinos y árabes. fueron éstos, sobre todo en españa, quienes le dieron su más alta expresión decorativa.
40. baladronada: (confróntese baladrón) femenino. hecho o dicho propio de baladrones.
baladrón, na: (confróntese baladrar) adjetivo. fanfarrón y hablador que, siendo cobarde, blasona de valiente. // ecuador. pícaro, bellaco.
baladrar: (latín balatro, balatronis: término injurioso) verbo intransitivo. dar baladros.
41. baldosín: masculino. baldosa pequeña y fina.
42. banqueta: méxico. acera de la calle.
43. bar: (voz inglesa: mostrador) masculino. tienda en que se venden bebidas que suelen tomarse de pie ante el mostrador o sobre bancos altos.- mueble en forma de mostrador que se usa para servir bebidas.
44. barbilla: (diminutivo de barba) femenino. punta o remate de la barba.
45. barrio: (árabe barri: exterior) masculino. cada una de las partes en que se dividen los pueblos grandes o sus distritos.
46. basca: (probablemente céltico wasca: opresión) femenino. ansia, desazón e inquietud que se experimenta en el estómago cuando se quiere vomitar; úsese mucho en plural.- por extensión, ansia, desazón, furia que siente el perro o animal rabioso durante los ataques o accesos, y que le impele irresistiblemente a morder a otros animales o a las personas.- figurado, familiar. arrechucho o ímpetu colérico o muy precipitado, en una acción o asunto: juan obrará según le dé la basca.
47. basculante: adjetivo. que bascula o puede bascular.- masculino. caja de carga que se puede bascular.- vehículo de carga provisto de basculante.
48. baza: (italiano bazza: ganancia) femenino. número de cartas que en ciertos juegos de naipes recoge el que gana la mano.
49. bazuca: (en inglés se escribe: bazooka) femenino. militar. lanzacohetes portátil estadounidense usado a partir de la segunda guerra mundial, en la lucha contra tanques.
m20 súper bazooka
50. bey: (turco beg: señor) masculino. gobernador de una ciudad, distrito o región del imperio turco. hoy se emplea también como título honorífico.- soberano de túnez.
51. bidé: (francés bidet: caballito - antiguo francés bider: trotar) masculino. mueble de tocador; es una cubeta de forma alargada, sobre la cual puede una persona colocarse a horcajadas para lavarse.
bidé
52. bioquímico, ca: adjetivo. perteneciente o relativo a la bioquímica.
bioquímica: (confróntese *bíos y química) femenino. biología. ciencia que tiene por fin conocer la estructura química de los seres vivos y los fenómenos químicos que acompañan a las diversas manifestaciones vitales.
*bíos: (voz griega) vida. aparece en voces españolas bajo las formas prefijas bi-, bio- y las sufijas -bio: biopsia, biología, microbio.
53. bocanada: femenino. cantidad de líquido que de una vez se toma en la boca o se arroja de ella.- porción de humo que se echa cuando se fuma.
echar alguien bocanadas: frase, figurado, familiar. hablar con jactancia.
54. boeuf strogonoff (también conocido como lomo stroganoff): la ternera strogonoff, stroganov o stroganoff, es un plato de carne de ternera cortada en tiras no muy gruesas y acompañados con setas y salsa hecha de crema agria servido con patatas fritas cortadas en trozos irregulares.
la historia más aceptada de los orígenes de este plato data del siglo xix cuando el chef francés andré dupont que trabajaba para el conde pável aleksándrovich stróganov, inventó la receta durante una competición de cocina en san petersburgo. tras la caída del imperio ruso, la receta se popularizó y se llegó a servir en los hoteles y restaurantes de china antes del comienzo de la segunda guerra mundial. los inmigrantes rusos y chinos hicieron que se propagara este plato a los estados unidos. ello generó diversas variantes, todas ellas muy populares durante los 50, siendo la más popular la que acompaña a este plato con arroz y huevo. (fuente: wikipedia)
boeuf strogonoff (también conocido como lomo stroganoff)
55. bofetón: (confróntese bofetada) bofetada dada con fuerza.- bofetada.- tramoya de teatro que se funda en un quicio como de puerta y que, al girar, hace aparecer o desaparecer ante los espectadores personas u objetos.
bofetada: (del antiguo bofete - bofar: soplar, voz onomatopéyica) femenino. golpe dado en la cara con la mano abierta.
56. boicot: (inglés boycott, por boycott, terrateniente inglés a quien primero se le aplicó la medida. masculino. boicoteo.
boicoteo: masculino. acción de boicotear.
boicotear: (confróntese boicot) verbo transitivo. privar a una persona o entidad de toda relación social o comercial para perjudicarla y obligarla a ceder en lo que de ella se exige.
57. boquete: masculino. entrada angosta de algún lugar o paraje.- agujero practicado en muralla o pared.
58. bordillo: (confróntese borde: orilla) masculino. encintado de la acera, andén, etc.- faja de piedra, hormigón o ladrillo que delimita la acera y la separa de la calzada.- elemento moldurado que moldea el frente de un hogar o chimenea.
59. botifarra amb mongetes o botifarra amb seques (botifarra con alubias): la butifarra (del catalán botifarra) es un embutido fresco compuesto de carne picada de cerdo condimentada con sal, pimienta y, a veces, otras especies. en españa se pueden encontrar distintas variedades según la región: cataluña, aragón, las islas baleares, comunidad valenciana y la región de murcia.
existen principalmente dos tipos de butifarra, las frescas, que hay que cocinar antes de comerlas y se sirven enteras, y las cocidas, que se comen cortadas en rebanadas.
61. brío: (céltico brigos) masculino. pujanza; úsese mucho en plural: hombre de bríos.- figurado. espíritu, valor, resolución.- garbo, desembarazo, gallardía, gentileza. // plural en la expresión familiar ¡voto a bríos! eufemismo por ¡voto a dios!
62. brújula: (italiano bussola, latín vulgar búxida: cajita) femenino. aguja imantada que gira en torno a un eje y cuya orientación permanente es el norte magnético; dícese también brújula de declinación.- agujerito que servía para precisar la puntería de la escopeta y que corresponde a lo que hoy se llama mira, aunque es de otra forma.- agujerito por donde, concentrando la vista, se mira mejor un objeto. // historia. la brújula, cuya invención se atribuye tradicionalmente a los chinos, se conoció en europa en el siglo xi.
brújula
63. buick: es una marca de automóviles de lujo de estados unidos fundada por el inventor escocés residente de detroit david dunbar buick, en 1899. actualmente es una división del grupo general motors desde la fundación de este, en 1903. desde sus inicios, los modelos de buick se sitúan en la categoría de alta gama, por encima de otras marcas como chevrolet y las desaparecidas pontiac, oldsmobile, aunque por debajo de cadillac. su principal competidor ha sido la también desaparecida mercury, del grupo rival ford motor company. (fuente: wikipedia).
buick. modelo century gs (1973)
64. butano (lámpara de): es muy utilizada en puestos móviles de comida rápida, como hamburguesas, tacos o hot dogs. se enrosca en una llave reguladora de gas, para seleccionar la luminosidad y tiene en el vástago un aro selector de aire que generalmente se abre completamente para máxima luminosidad. para encenderla, se acerca una llama (fósforo, encendedor, etc.) a la camisa (capuchón) que actúa como candil, que emite luz debido a la presencia de torio, un material radiactivo, el cual es excitado debido a la acción de la flama, la cual es regulada mediante acción de la llave del gas. los capuchones tienen una vida limitada y no deben manipularse mucho, pues es posible que se resquebraje la malla carbonizada y termine rompiéndose, contaminando con cenizas cargadas con trazas de torio, el cual emite bajo niveles de radiación. lentamente, con el uso, ésta se va a desintegrar por desgaste del material que la conforma, lo cual es totalmente. (fuente: wikipedia).
lámpara de gas butano
65. cabal: (confróntese cabo) adjetivo. ajustado a peso a medida.- dícese de lo que cabe a cada uno.- figurado. completo, acabado.- adverbio. masculino. cabalmente. // masculino. botánica. filipinas. nombre vulgar de fragaea volubilis, árbol loganiáceo. tiene tronco grueso; hojas opuestas, coriáceas, de forma ovalocorazonada, y color garzo; flores blancas en umbela, con tres brácteas; fruto en baya.
cabo: (confróntese *cáput) masculino. cualquiera de los extremos de las cosas.
cáput, cápitis: (voz italiana) cabeza. de cáput derivan o se componen otras voces en latín o se forman en español: cabo, cabezal, cabezal; capitán, capital, capitolio, capítulo, capelo; decapitar; occipucio, occipital; precipicio, precipitar; recapitulación, etcétera.
66. caballo de fuerza: también llamado caballo de potencia porque realmente es una medida de potencia y no de fuerza, es el nombre de varias unidades de medida de potencia utilizadas en el sistema anglosajón. se denota con hp, HP o Hp, del término inglés horsepower, expresión que fue acuñada por james watt en 1782 para comparar la potencia de las máquinas de vapor con la potencia de los caballos de tiro. más tarde se amplió para incluir la potencia de salida de los otros tipos de motores de pistón, así como turbinas, motores eléctricos y otro tipo de maquinaria. (fuente: wikipedia).
67. cacharro: (confróntese cacho: pedazo) masculino. vasija tosca.- pedazo de ella en que se puede echar alguna cosa.
68. cachito: masculino. guyana, el salvador, puerto rico, bolivia, chile, uruguay. cantidad pequeña de algo, generalmente de una comida o una bebida. popular. (fuente: asociación de academias de la lengua española. diccionario de americanismos).
69. cadáver: (latín cadáver) masculino. cuerpo muerto. // derecho. los procesos seguidos contra cadáveres fueron conocidos tanto en las legislaciones primitivas como en la edad media. en francia, la ordenanza de 1670 mantuvo esta costumbre en los siguientes casos: crímenes de lesa majestad divina o humana, duelo, suicidio, rebelión armada contra la justicia cuando alguien perecía en el alboroto. durante el proceso el cadáver estaba representado por un curador del cadáver. la pena se ejecutaba sobre el propio cadáver o sobre una efigie.
70. cadencia: (confróntese cadente) femenino. serie de sonidos o movimientos que se suceden de modo regular o medido.- proporcionada y grata distribución o combinación de los acentos y de los cortes o pausas, así en la prosa como en el verso.- efecto de tener un verso la acentuación que le corresponda para constar o para no ser duro o defectuoso.- medida del sonido, que regla el movimiento de la persona que danza.- conformidad de los pasos del que danza con la medida indicada por el instrumento. // música. caída sistemática de un acorde sobre otro, que define una terminación de trozo musical, de frase, de período o de semiperíodo. en el período clásico se trasforma en elemento constructivo, al definir de manera concreta la terminación de las partes sucesivas de una composición.
cadente: (latín cadens, cadentis - cádere: caer) adjetivo. que amenaza ruina o está para caer o destruirse.- cadencioso.
71. caimán: (probablemente voz caribe) masculino. reptil saurio. // figurado, américa. persona que con astucia y disimulo procura salir con sus intentos.- colombia. estafador.- ecuador. perezoso.- méxico. llave para atornillar y destornillar tubos gruesos. de un lado tiene una pieza con dientes semejantes a la mandíbula del caimán y del otro una cadena. // herpetología. reptil-saurio de la familia crocodílidos, exclusivo de américa. su hocico es más bien oval, mocho; presenta 84 dientes, y en la mandíbula inferior dos cavidades para alojar el cuarto diente de la mandíbula inferior. comprende varias especies: el caimán sclerops (américa central y del sur), que alcanza una longitud de 2,50 m; dícese también babilla, cachire; el caimán latirrostris (zona tropical del américa del sur hasta la argentina); dícese también yacaré, y el caimán niger, o caimán negro del alto amazonas. // ictiología. cuba mapo, pez de la familia góbidos.
caimán
72. calderilla: femenino. caldera pequeña para llevar el agua bendita.- numerario de cobre, bronce u otro metal no precioso, que tiene limitada por la ley su fuerza liberadora. // botánica. nombre vulgar de ribes alpinum, arbustillo de la familia saxifragáceas de 1 a 2 m de altura, con hojas pequeñas, acorazonadas y lampiñas, flores de color amarillo verdoso en racimos colgantes, y bayas rojas, carnosas e insípidas; dícese también agraz. // imprenta. antigua denominación de la primera fundición en la tipografía española.
73. calistenia: (confróntese *kalós y *sthenos) femenino. ejercicio físico conducente al desarrollo de las fuerzas musculares. es parte de la gimnasia.
74. callejón: masculino. aumentativo de calleja. paso estrecho y largo entre paredes, casas o elevaciones del terreno. // cuba. calle corta, aunque no estrecha.- chile, perú. casa de vecindad.- en dichas casas pasadizo central con cuartos a los lados. // marina. uno o dos maderos establecidos horizontalmente a lo largo de la borda, de cada lado de los buques sin cubierta para pasar de popa a proa.- todo pasadizo entre tabiques en el sentido de la longitud. // tauromaquia. espacio inexistente entre la barrera y la contrabarrera de las plazas de toros.
calleja: femenino. diminutivo de calle.- callejuela.
75. calumnia: (latín calumnia) femenino. acusación falsa, hecha maliciosamente para causar daño. // derecho. imputación falsa de un delito, de los que dan lugar a procedimiento de oficio. la falsedad debe ser objetiva (hecho incierto) y subjetiva (con conocimiento de la incertidumbre del hecho).
76. calzada tacubaya: la calzada méxico-tacuba es una de las cuatro calzadas originales que fueron construidas por los mexicas cuya función principal era comunicar a méxico-tenochtitlan situada en un islote del lago de texcoco, con las poblaciones adyacentes ubicadas en la ribera del lago o en las partes altas del valle y los caminos de tierra firme. el trazo de esta calzada conectaba a la capital tenochca con tlacopan -actualmente tacuba-, ubicada en tierra firme y al oeste del valle de méxico. a través de esta población se accedía a los caminos hacia otros pueblos en el poniente de la cuenca de méxico.
dicha función con que fue creada esta calzada se ha mantenido hasta los tiempos recientes, ha sido sitio de importantes acontecimientos y ha ocupado diversos usos a lo largo de su historia. por esta calle se retiraron las tropas de cortés durante el evento conocido como la noche triste, y una vez consumada la conquista buena parte de la vía fue usada como trayecto de uno de los dos acueductos que abastecieron de agua a la capital virreinal, así como también sirvió asiento a lo largo de su trayecto de varias residencias de campo de algunos nobles españoles. fue uno de los ejes de urbanización al poniente de la capital del méxico decimonónico, por el cual se trazaron las nacientes colonias como la santa maría la ribera o la colonia san rafael, así como de varios lugares de recreo de los capitalinos entre los que sobresalen los ya desaparecidos tivolis, destacando entre todos ellos el de san cosme. hoy, con un aspecto muy diferente al original (el lago que atravesaba fue desecado), ensanchada en la mayor parte de su recorrido por el que atraviesa varias colonias o barrios que en su momento fueron considerados distantes de la ciudad y zonas de veraneo y que hoy ya forman parte de la misma, ha pasado a conformar una más de las vías rápidas de la ciudad para comunicar a la zona de tacuba y barrios aledaños con la zona centro de la ciudad de méxico.
a lo largo del tiempo, los tramos que conforman esta avenida ha cambiado su denominación en más de una ocasión, lo anterior debido en parte a algún evento que ocurrió en alguna parte del trayecto, o al haber pasado por un sitio o poblado que alguna vez fue importante o para conmemorar a algún personaje importante de la historia de méxico. los nombres que en todo su trayecto conserva a la fecha son los siguientes:
. en la zona del centro histórico de la ciudad de méxico se conoce como calle de tacuba, originándose en la parte norte de la plaza del empedradillo y la calle de monte de piedad hasta desembocar en el cruce con el eje central lázaro cárdenas.
. el tramo que va del eje central lázaro cárdenas hasta el eje 1 poniente el cual delimita la parte norte de la alameda central, es conocido como avenida hidalgo.
. desde el eje 1 poniente hasta el cruce con la avenida de los insurgentes se denomina avenida méxico-tenochtitlan.
. el tramo que se forma desde la avenida de los insurgentes hasta el cruce con el circuito interior bicentenario se conoce como ribera de san cosme.
. ya en el último trayecto que va del circuito interior bicentenario, el cual atraviesa el antiguo pueblo de tacuba y llega hasta el paradero de autobuses decuatro caminos cercano a las lomas de sotelo, se le conoce ya como la calzada méxico-tacuba. (fuente: wikipedia).
77. canalejas:
calle canalejas en barcelona
78. canalla: (italiano canaglia: conjunto de perros, gentuza - latín canis: perro) femenino, figurado, familiar. gente baja, ruin.- masculino, figurado, familiar. hombre despreciable y de malos procederes: fulano es un canalla.
79. cantina: (italiano: cantina) femenino. sótano donde se guarda el vino para el consumo de la casa.- puesto público en que se venden bebidas y algunos comestibles.- pieza de la casa donde se tiene el repuesto del agua para beber.- caja de madera, metal o corcho, cubierta de cuero y dividida en varios compartimientos, para llevar las provisiones de boca. // plural. estuche doble con fiambreras y divisiones a propósito para llevar en los viajes las provisiones diarias. // américa central, argentina, colombia, chile, ecuador, méxico, uruguay, venezuela. taberna.- colombia. vasija metálica más o menos grande en que se trasporta la leche.- ecuador. calentadora o vasija; dícese también tacho.- plural. méxico. bolsas cuadradas de cuero, con sus tapas, que, unidas, se colocan junto al borrén trasero de la silla de montar, quedando una a cada lado, como las antiguas alforjas.
borrén: (hispano latín burrago, burráginis - burra: lana grosera) masculino. en las sillas de montar, encuentro del arzón y las almohadillas que, sostenidas por un cuero fuerte, se ponen delante y detrás.
80. capitoste: (del catalán capitost, y este del latín medieval caput'hostis cabeza del ejército) masculino. despectivo. persona con influencia, mando, etc.
81. capstan: es una marca británica de cigarrillos sin filtro, actualmente propiedad de imperial brands y fabricada por ella. su popularidad disminuyó cuando se difundieron los efectos del tabaco sobre la salud; hoy en día, pocas tiendas los venden.
82. capstan fue lanzado originalmente por wd & ho wills en 1984, y fue una de las marcas de cigarrillos más populares a principios del siglo xx. wd & ho wills gastó £4,000 (equivalente a £477,509.50 en el 2018) en promocionar los cigarrillos capstan en 1900, y estas cantidades se sumaron a los cargos regulares por publicidad, incluyendo tarjetas de presentación y anuncios en periódicos. fue la respuesta de wd & ho wills a los cigarrillos players's medium. en 1973, el gobierno del reino unido publicó una tabla de los contenidos de alquitrán y nicotina de los cigarrillos disponibles en el mercado del reino unido, y capstan full strengh contenía, por un margen de 0,21 mg/cigarrillo, el contenido de nicotina más alto (3,39 mg/cigarrillo) de cualquier marca, y el segundo contenido de alquitrán más alto. sin embargo, desde el 2004 los cigarrillos vendidos en el reino unido tienen un límite de 10 mg de alquitrán y 1 mg de nicotina por cigarrillo.
se crearon varios carteles publicitarios para los cigarrillos capstan, incluyendo uno para animar a las trabajadoras de las fabricas durante la segunda guerra mundial a fumar capstan para relajarse al final de la jornada liberal. uno de los eslóganes más conocidos en aquel entonces era time for a capstan (es hora de un capstan). otro eslogan popular tras el fin de la segunda guerra mundial fue have a capstan (toma un capstan). algunas celebridades anunciaron esta marca, como la actriz inglesa evelyn laye y la estrella británica david niven.
83. capucha: (confróntese capucho) femenino. capilla que las mujeres traían en las manteletas, caída ordinariamente sobre la espalda.- capucho, pieza del vestido. // imprenta. acento circunflejo.
capucho: (italiano cappuccio - cappa: capa) masculino. pieza del vestido que sirve para cubrir la cabeza; remata en punta y se puede echar a la espalda.
84. carcajada: (voz onomatopéyica) femenino. risa impetuosa y ruidosa. // ornitología. colombia. nombre vulgar de thamnophilus multistriatus, ave de gritos desapacibles.
equimosis: (griego ekkhymosis - confróntese *ek y *khymós) femenino. medicina. mancha, generalmente pequeña, que aparece debajo de la piel, provocada por una extravasación sanguínea a consecuencia de traumatismos o lesiones de los vasos. al comienzo de coloración azulada, altérase más tarde por transformación de la hemoglobina.
86. cárdeno, na: (latín medieval cárdinus - latín cardo: cardo) adjetivo. de color amoratado.- dícese del toro cuyo pelo tiene mezcla de negro y blanco.- dícese del agua de color opalino.
87. carmesí: (hispanoárabe qarmasí, árabe qarmaz: cochinilla) adjetivo. aplícase al color de grana dado por el quermes animal; úsese también como sustantivo.- masculino. polvo de color de la grana quermes.- tela de seda roja.
88. carn d'olla (la escudella i carn de olla o sopa de navidad): es una sopa típica de invierno que es tradicional de cataluña. ya en el siglo xiv, el franciscano francesc eiximenis describe la sopa de macarrones como un plato cotidiano de los catalanes.
se caracteriza especialmente por usar en el cocido una pilota, que es una gran albóndiga alargada que una vez cocida se corta a rodajas para repartirlas entre los comensales, hecha con carne picada mezclada con tocino, huevo batido, miga de pan o pan rallado, ajo y perejil, y que se pasa por harina y se dora un poco antes de ser cocida en el agua que dará el caldo. además para hacer el caldo se utilizan verduras (zanahoria, nabo, apio, puerro, col verde, etc) y eventualmente también otros ingredientes, como garbanzos, patata, butifarra negra o blanca, o diferentes tipos de carne y huesos que pueden ganar según la familia, la región donde viven, la estación del año y la ocasión.
la sopa de macarrones es la sopa, un caldo obtenido del hervido de todos los ingredientes, colado y en el que se cuecen algunos fideos y un poco de arroz redondo. una variante es la escudella barrejada (sopa mezclada), en la cual se añaden algunos ingredientes en pequeños trozos al caldo. en otra variante en vez de una pilota se hacen albóndigas diminutas, del tamaño de uvas, que se ponen en el caldo. las variantes más humildes tenían sólo una bola de manteca y como mucho algún hueso, mientras que las más ricas son las reservadas para fiestas mayores, en especial la de navidad, que se hace con galets (antiguamente con macarrones). en cadaquès se añaden pimientos morrones cocinados sobre brasas (escalivados).
este plato tan antiguo y que comían todas las clases sociales de cataluña, el rosellón, andorra, islas baleares y comunidad valenciana es conocido con varios nombres diferentes, además de sopa de macarrones. algunos de ellos son, por ejemplo, i bullit, bullit, putxero, olla, ollada, u olla barrejada. algunas personas consideran que se trata de dos platos diferentes, uno la sopa o sopa macarrones y otro la carn de olla.
actualmente se considera más bien un plato de invierno, por ser caliente, pero durante mucho tiempo se comía durante todo el año, ya que en verano permitía recuperar los nutrientes que se perdían con el sudor. eiximenis explica que en siglo xiv ya se comía mojando el pan en el caldo, algo que se hizo hasta bien adentrado el siglo xx y que aún hacen algunas personas mayores. también fue costumbre durante mucho tiempo acabar las últimas cucharadas añadiendo un poco de vino y mezclando todo, una costumbre compartida con la gastronomía occitana vecina.
en la comunidad valenciana había sido un plato de domingo en épocas en las que el resto de la semana se comían arroces y paellas; y con las sobras, los lunes hacían un plato de arroz al horno.
por san antonio abad en los pueblos urgelenses, como seo de urgel, y andorranos es tradicional hacer calderadas, que consiste en una gran sopa de macarrones y la gente del pueblo puede ir a buscar una olla para llevarse a casa.
carn d'olla
89. carne enchilada: bisteces de carne de res o de cerdo untado con una mezcla de chiles molidos, especias y vinagre; se procura prepararlos con varias horas o hasta días de anticipación para que la carne se impregne con el sabor de la mezcla. los chiles y las especias cambian según la región, pero en todos los casos se usan chiles rojos secos. esta carne se puede comprar en los mercados populares. en el área de chilapa, guerrero, se preparan con bisteces delgados de res o de cerdo untados con una mezcla de chile guajillo y ancho, sal, pimienta, clavo, comino, canela, orégano, ajo, jitomate y vinagre. la carne se deja orear para luego asarla o freírla. en veracruz se hacen bisteces de cerdo conservados en un unto color rojo intenso de chile ancho, ajo, pimienta, cebolla, sal, vino blanco o vinagre, orégano y canela. la carne se asa o se fríe y se acompaña con frijoles y arroz. esta receta es típica en xalapa, veracruz y se cree que es originaria de naolinco, en el mismo estado. conocida también como enchileanchada. (fuente: diccionario enciclopédico de la gastronomía mexicana)
bistec crudo de carne enchilada
90. casal català: los casals catalans o comunidades catalanas del exterior son asociaciones de catalanes que residen fuera de cataluña. durante años, han tenido un papel clave en la difusión de la cultura catalana y en especial, de la lengua catalana. en la actualidad, se cuentan más de un centenar de casals establecidos en unos cuarenta países. la generalidad de cataluña les da cobertura y apoyo desde la secretaría de asuntos exteriores. la generalidad reconoce cada entidad a través de un acuerdo del gobierno, previa solicitud de la entidad y de acuerdo con la ley 18/1996, del 27 de diciembre, de relaciones con las comunidades catalanas del exterior.
el primer casal catalán fue fundado en 1840 en la habana, cuba, con el nombre de sociedad de beneficencia de naturales de cataluña. el círculo catalán de marsella es el casal catalán más antiguo de europa y fue fundado en 1918 por voluntarios catalanes que habían luchado en la primera guerra mundial.
también existen cases balears y centres valencians, que están regulados y reciben el apoyo de sus respectivos gobiernos. el precedente más antiguo de los casales que funcionan dentro del estado español es la casa de valencia, en madrid. se originó en el siglo xviii, cuando se fundó la cofradía de la virgen maría de los desamparados, sección del hospital de la corona de aragón de la que formaban parte, aragoneses, valencianos y catalanes. en 1918, los numerosos valencianos que vivían en madrid, muchos de ellos naranjeros, horchateros y sederos, fundaron la casa de valencia. (fuente: wikipedia).
casal: (latín vulgar casalis - latín casa: choza) masculino. casería, casa de campo.
lista de las casals catalans en méxico
91. cascado, da: (confróntese cascar) adjetivo, figurado, familiar. (voz cascada): dícese de la voz que carece de fuerza, sonoridad y fácil entonación.
cascar: (latín quassicare, latín quassare: sacudir, golpear) verbo transitivo. quebrantar o hender una cosa quebradiza; úsese también como reflexivo.- familiar. dar a alguien golpes con la mano u otra cosa.- figurado, familiar. quebrantar la salud de alguien; úsese también como reflexivo.- familiar. charlar, conversar; úsese mucho como intransitivo.
92. casco antiguo de la ciudad de barcelona: el distrito de ciudad vieja (en catalán y oficialmente ciutat vella) es uno de los diez distritos en que se divide administrativamente la ciudad española de barcelona. es el distrito número 1 de la ciudad y comprende todo su centro histórico. tiene una extensión de 4,37 km².
la barcelona actual es fruto de la anexión de los antiguos municipios del llano de barcelona: les corts de sarrià, sarría, vallvidrera, san gervasio de cassolas, santa maría de sants, gracia, san andrés de palomar, san martín de provensals y horta. el antiguo municipio de barcelona ocupaba lo que hoy es la ciutat vella y el ensanche; como este último no tenía núcleo de población, la barcelona vieja se encuentra en lo que actualmente es el distrito de ciudad vieja, cerrada desde la primera muralla romana hasta la última, que databa del siglo xiv y que fue demolida en 1854. tan sólo se conserva un pequeño tramo de las murallas al principio del paralelo, junto a las atarazanas.
la historia del distrito comienza con la fundación de barcelona en el monte taber. los primeros romanos escogieron un pequeño montículo entre dos arroyos, collserola (hoy en día la rambla) y el de junqueras (hoy en día la vía layetana). en aquel lugar se fundó la colonia iulia augusta paterna fauentia barcino, sustituyendo un antiguo establecimiento romano en montjuic, que se cree que podría estar donde hoy encontramos el barrio de la marina del puerto, y que abandonarían a causa de las crecidas del llobregat, que impedían la utilización del puerto.
hasta el siglo xii la barcelona antigua vivía encerrada en el perímetro de la muralla romana del siglo iv, que fue restaurada en parte por los primeros condes de barcelona. no fue hasta finales del siglo xii que la ciudad experimentó un crecimiento, aumentado aún más durante el siguiente siglo, para proteger los barrios que se habían formado en torno a los caminos de entrada de la ciudad, en extramuros, y que la conectaban con las villas cercanas. algunas de estas fueron la boria, san pedro de las puellas y villanueva de mar, esta última alrededor de la iglesia de santa maría de las arenas, hoy más conocida como santa del mar. al norte se encontraba también otra villa nueva alrededor de la colegiata de santa ana, donde hoy está la rambla. (fuente: wikipedia)
plano del distrito de ciutat vella, con sus barrios.
93. cascote: (confróntese casco) masculino. fragmento de alguna fábrica derribada o arruinada.- conjunto de escombros, usado para otras obras nuevas. // técnica. trozos inútiles de que se vale el ceramista para montar su hornada.
casco: (confróntese cascar) masculino. cada uno de los pedazos de vasija o vaso que se rompe.
cascar: (latín quassicare, latín quassare: sacudir, golpear) verbo transitivo. quebrantar o hender una cosa quebradiza; úsese también como reflexivo.- familiar. dar a alguien golpes con la mano u otra cosa.- figurado, familiar. quebrantar la salud de alguien; úsese también como reflexivo.- familiar. charlar, conversar; úsese mucho como intransitivo.
94. casquillo: (diminutivo de casco) masculino. anillo o abrazadera de metal que sirve para reforzar la extremidad de una pieza de madera.- hierro de la saeta o flecha.- parte metálica del cartucho de cartón.- cartucho metálico vacío. // américa. herradura, hierro que se clava a las caballerías.
95. catalino: expresión despectiva de catalán.
96. catástrofe: (confróntese *katá y *strophe) femenino. última parte del poema dramático, con el desenlace, especialmente cuando es doloroso.- figurado. suceso infausto que altera gravemente el orden regular de las cosas.
97. catavinos: masculino. el que tiene por oficio catar los vinos para informar de su calidad y sazón.- figurado, familiar. borracho que anda de taberna en taberna.
98. caucho: (derivado del nombre indígena americano káncuk) masculino. látex espesado de varias plantas tropicales, poseedor de una gran elasticidad que le es característica.- hidrocarburo que lo constituye y que es un polímero del isopreno.- cualquier producto de propiedades similares obtenido sintéticamente.
99. cautela: (latín cautela - confróntese cauto) femenino. precaución y reserva con que se procede.- astucia, maña y sutileza para engañar.
100. cedro: (latín cedrus, griego kedros) masculino. botánica. nombre vulgar de cedrus libani, árbol de la familia cupresáceas. alcanza unos 40 m de altura. tiene tronco grueso y derecho, ramas horizontales, hojas persistentes, casi punzantes; flores en aumento, rojas al principio y amarillas después. vive más de 2,000 años, y su madera es aromática, compacta y de muchísima duración; dícese también cedro del líbano.- madera de este árbol.
cedro
101. celtas, cigarrillos:
102. celuloide: (confróntese célula y *eidos) masculino. química. solución sólida de nitrato de celulosa y alcanfor u otro plastificante, con pigmentos y colorantes o sin ellos. se prepara en forma de láminas. puede ser trasparente u opaco, y coloreado o no. es soluble en solventes orgánicos, tales como alcoholes, cetonas y ésteres; insoluble en hidrocarburos, aceites y ácidos minerales débiles; se descompone con álcalis y ácidos fuertes. muy inflamable. se utiliza en la fabricación de innumerables artículos.
103. cepillar: verbo transitivo. acepillar. // américa. adular.
104. cepo: (latín cippus) masculino. gajo o rama de árbol. madero grueso y de más de medio metro de alto en que se fijan y asientan instrumentos de los herreros, cerrajeros, etc.- instrumento hecho de dos maderos gruesos que, unidos, forman en el medio unos agujeros redondos, en los cuales se aseguraba la garganta o la pierna del reo, juntando los maderos.- cierto instrumento para devanar la seda antes de torcerla.- trampa para cazar lobos u otros animales, formada de dos zoquetes, los cuales, al juntarse, aseguran lo que atrapan en medio.- arquilla con su cerradura y una abertura capaz para que pase de canto una moneda: se pone fija en las iglesias para que echen en ella donativos.- instrumento de madera con que se amarra y afianza la pieza de artillería en el carro.- utensilio compuesto de una o dos varillas de madera o metal, que sirve para sujetar los periódicos y revistas sin doblarlos, en cafés, hoteles y otros locales. // arquitectura. conjunto de dos piezas entre las cuales se sujeta o aprieta una tercera.- pareja de vigas que enlazan las cabezas de los pilotes de una cimentación.
105. cerradura: femenino. cerramiento, acción de cerrar.- mecanismo de metal que se fija en las puertas, tapas de cofres, arcas, cajones, etc., y sirve para cerrarlos por medio de uno o más pestillos que se hacen jugar con la llave.
técnica. los tipos de cerraduras y de llaves existentes en los museos prueban que el arte del cerrajero estaba ya muy adelantado entre los antiguos. en todos ellos el cierre se obtiene por el deslizamiento de un pestillo que puede entrar o salir en un cerradero. los movimientos del pestillo se obtienen con ayuda de una llave. los principales tipos son:
a) cerradura común y b) cerraduras de seguridad.
106. cerval: adjetivo. cervuno, propio del ciervo.
cervuno, na: adjetivo. perteneciente al ciervo.- parecido a él.- dícese del color del caballo que es intermedio entre el oscuro y zaino, o que tiene ojos parecidos a los del ciervo o la cabra.
107. cervatillo: (diminutivo de cervato) masculino. almizclero, mamífero artiodáctilo.
108. cervecería tecate s. a. (cuyo nombre completo era compañía cervecera de tecate s. a.): fue una empresa cervecera mexicana que se inauguró en 1944 en el poblado de tecate baja california, la cual fue la primera cerveza en lata de méxico y adquirida en 1954 por cervecería cuauhtémoc de monterrey n. l., la cual adquirió los derechos y marca tecate, mismos que proyectaron y desarrollaron la marca a nivel nacional, caracterizándose por la innovación en sus empaques. (fuente: wikipedia).
109. cháchara: (italiano chiacchiera, de la raíz onomatopéyica romance klakk-: charla) femenino, familiar. abundancia de palabras inútiles.- conversación frívola. // plural. chile. chacharacha, cachivaches.- ecuador. broma.
110. chal: (francés châle, persa shal) masculino. paño de seda o lana, mucho más largo que ancho, y que, puesto en los hombros, sirve a las mujeres como abrigo.
111. chaleco: (árabe yalika, alteración del turco yalak) masculino. prenda de vestir, por lo común sin mangas, que se abotona al cuerpo, llega hasta la cintura cubriendo el pecho y la espalda, y se pone encima de la camisa..- jaleco.
chaleco
112. chalet: (voz francesa) masculino. casa de madera y tabique a estilo suizo.- casa de recreo.
113. chaqueta: (francés jaquette) femenino. prenda exterior de vestir, con mangas y sin faldones, que se ajusta al cuerpo y pasa poco de la cintura.
114. charro, rra: adjetivo. basto y rústico; úsese también como sustantivo.- figurado, familiar. aplícase a algunas cosas demasiadamente cargadas de adorno y de mal gusto. // masculino, femenino. cuba, guatemala, honduras. sombrero de alas anchas, pero no de copa alta.- guatemala. juego de los chinatos o pasote.- adjetivo. méxico. aplícase al caballo criollo típico del país. es ancho, musculoso, de patas cortas y robustas, resistente y veloz. su talla es aproximadamente de 1,45 m.- pintoresco.- masculino, femenino. nombre del tipo representativo del pueblo mexicano de campo; diestro en el manejo del caballo y en la doma y vestido en forma especial.- sombrero de alas anchas y de copa alta que acostumbra usar el hombre del pueblo.
115. chasquear: verbo transitivo. dar chasco o zumba.- faltar a lo prometido.- manejar el látigo o la honda.- verbo intransitivo. dar chasquidos la madera u otra cosa cuando se abre por sequedad.- reflexivo. frustrar un hecho adverso las esperanzas de alguno. // colombia. dar diente con diente.
chasco: (voz onomatopéyica: significó primitivamente chasquido, estallido) masculino. burla o engaño que se hace a alguien.- figurado. decepción que causa a veces un suceso contrario a lo que se esperaba.
116. chichón: (probablemente derivado de la voz infantil chicha, de creación expresiva) masculino. bulto que como consecuencia de un golpe se produce en el cuero cabelludo.
117. chiflar: (confróntese silbar) verbo intransitivo. silbar con la chifla o imitar su sonido con la boca.. mofar, hacer escarnio; úsese también como reflexivo.- familiar. beber mucho.- reflexivo, familiar. perder alguien la energía de las facultades mentales.- tener sorbido el seso por una persona o cosa. // guatemala, méxico. cantar los pájaros.- reflexivo. ecuador, méxico. salir frustrado, deslucido de una empresa.
chifla: femenino. acción y efecto de chiflar.- especie de silbato.
118. chiflar: (confróntese chifla: cuchilla) verbo transitivo. adelgazar y raspar con la chifla las badanas o pieles finas.
chifla: (árabe shifra: cuchilla de zapatero) femenino. cuchilla ancha y casi cuadrada, de acero, de corte curvo y mango colocado en el dorso, con que los encuadernadores y guanteros raspan y adelgazan las pieles.
119. chillar: verbo intransitivo. dar chillidos.- imitar con la chilla el chillido de los animales de caza.- chirriar. // reflexivo. américa central. avergonzarse, disgustarse.- verbo transitivo. colombia, chile, ecuador, méxico, perú, puerto rico, venezuela. quejarse, refunfuñar, enojarse, disgustarse; ofenderse. // pintura. hablando de colores, destacarse con demasiada viveza o estar mal combinados.
120. chimenea: (francés cheminée, latín caminus, griego káminos - kaiein: quemar) femenino. conducto para dar salida al humo que resulta de la combustión.- hogar o fogón para guisar o calentarse, con su cañón o conducto por donde salga el humo.- en las armas de fuego llamadas de pistón, cañoncito colocado en la recámara, donde se encaja la cápsula.- conducto vertical. // geología. canal de erupción de un volcán por el cual son expelidos los materiales eruptivos. // minería. excavación estrecha que se abre en el cielo de una labor de mina.- argentina, chile, honduras, perú. pique que sirve para comunicar las galerías entre sí.
chimenea
121. chirona: femenino, familiar. cárcel: meter, o estar, en chirona.
122. chirrido: masculino. voz o sonido agudo de algunos animales: el chirrido de la chicharra.- cualquier sonido agudo y desagradable.
123. chisme: masculino. noticia verdadera o falsa con que se pretende indisponer a unas personas con otras o se murmura de alguna.- familiar. baratija o trasto pequeño.
124. chivas regal: es un whisky escocés prémium producido por la compañía chivas brothers, propiedad del grupo pernod ricard, producido en aberdeen, escocia, desde 1801. es un whisky de mezcla, con lo que no se produce en una sola destilería. tiene en la destilería strathisla, ubicada en el pequeño pueblo de keith cercano al río spey, su localidad de referencia,
whisky chivas royal salute 21
125. chivato, ta: adjetivo. colombia. bellaco; ruin; úsese también como sustantivo.- masculino. chile. aguardiente de ínfima clase.- adjetivo. ecuador, méxico. travieso, pendenciero.- femenino. venezuela. especie de confitura semisólida, hecha de auyama, leche de coco y azúcar. // zootecnia. animal cabrío que no alcanza el año. en españa, sólo los que ya dejaron de mamar.
126. christie, agathamary clarissa: (torquay, devon, reino unido de gran bretaña e irlanda, 15 de septiembre de 1890 - wallingford, oxfordshire, reino unido, 12 de enero de 1976). escritora inglesa, autora de novelas detectivescas. aa escrito también obras para el teatro. obras: diez negritos; poirot en egipto; se anuncia un crimen; muerte en las nubes, etc.
agatha christie
127. cicerone: (italiano cicerone: cicerón, por alusión a la facundia de estos guías) masculino. persona que enseña y explica las curiosidades de una localidad, edificio, etc.
128. cielo raso: techo interior plano de una habitación.
129. claustrofobia: (confróntese claustro y *phobeisthai) femenino. psicopatología. temor morboso a permanecer en espacios cerrados.
claustro: (latín cláustrum - confróntese *cláudere) masculino. galería que cerca el patio principal de una iglesia o convento.- junta formada por las autoridades, los maestros y los graduados en las universidades.- figurado. estado monástico.
cláudere: infinitivo del verbo latino claudo, claudis, claudere, clausi, clausum: cerrar, encerrar, incluir. genera en latín una numerosa familia de palabras, muchas de las cuales pasan al castellano, donde a su vez producen otros derivados y compuestos. 1º derivados: cláusula, clausurar, clausura, claustro, claustral, etc. 2º compuestos o derivados de esos compuestos: concluir, conclusión, concluyente; excluir, exclusión, excluyente, exclusive; incluir, inclusión, inclusive; ocluir, oclusión, oclusivo; recluir, reclusión, recluso.
130. clavija: (latín clavícula, diminutivo de clavis: llave) femenino. trozo cilíndrico o ligeramente cónico de madera, metal u otra materia apropiada, que se encaja en un taladro hecho al efecto en una pieza sólida. sirve para asegurar el ensamblaje de dos maderos, embutiéndola a mazazos; para eje de giro en las partes movibles de una máquina o aparato, y provista de una cabeza a modo de oreja, se coloca a mano en los agujeros correspondientes para sujetar alguna cosa, para hacer señales en un tablero o para otros objetos. de madera y con oreja, se usa en los instrumentos músicos con astil, para asegurar y arrollar las cuerdas; y de hierro con espiga cuadrada, en los de clavijero con igual objeto. // técnica. perno pequeño, cónico, de madera de boj o marfil que sirve en los telares para fijar los cartones.- pedazo de cobre, plano y agujereado que sirve al encuadernador para asegurar los nervios de los libros.
131. clímax: (latín clímax, griego klímax) masculino. culminación, llegada de algo a su punto más alto. // ambiguo. botánica. en fitogeografía, agrupación vegetal que ha llegado a la etapa final; úsese también como adjetivo. // medicina. acmé, o período de mayor intensidad en el curso de un proceso morboso.- orgasmo sexual. // retórica. gradación ascendente en el tono y el sentido de las palabras.
132. clítoris: (griego kleitoris) masculino. anatomía. pequeño órgano alargado, de constitución anatómica parecida a la del pene, que se encuentra situado a nivel de la comisura anterior de la vulva, por encima de la desembocadura de la uretra, constituyendo en la mujer, el homólogo del miembro viril.
133. cobertura: femenino. cubierta, que sirve para cubrir.- ceremonia por la cual los grandes de españa tomaban posesión de su dignidad poniéndose el sombrero felante del rey.- acción de cubrir, precaverse de cualquier responsabilidad, riesgo o perjuicio. // marina. maniobra naval que consiste en colocar una fuerza relativamente poderosa en forma que pueda proteger un convoy o posición de la agresión naval enemiga. // técnica. pieza de acero común de que se recubre una de acero fino.- placa de chapa que tapa el interior de una cerradura.
134. cogote: (provenzal cogot - latín cucútium: capuchón, cofia) masculino. parte superior y posterior del cuello.- penacho que se colocaba en la parte del morrión que corresponde al cogote. // técnica. parte de un martinete opuesto a la boca, en que se descargan los golpes y que suele formar resorte.
135. coleto (expresión mexicana): adjetivo y sustantivo. en chiapas, méxico, es un gentilicio utilizado para referirse a los oriundos de san cristóbal de las casas.- masculino, sustantivo. (charr) chaqueta corta de cuero que usan los charros.- pensamiento o idea propia que se forma alguien acerca de algo y no expresa: "para mi coleto, ese felipe es mala persona, pero no lo dije."
"echarse al coleto": beber algo: "ya me había echado al coleto una botella de tequila cuando llegó el coñac."
136. colilla: femenino. resto de un cigarro.- tira ancha que llevaban los antiguos mantos de mujer para que cubriese, por detrás, desde la cintura hasta el borde del vestido.
137. colt automática, modelo del ejército calibre 45: el .45 acp (automatic colt pistol), también llamado .45 auto o 11,43 x 23, es un cartucho desarrollado por j. m. browning en 1905 para la pistola m1911. adoptado oficialmente en 1911 por el ejército de los estados unidos, estuvo en servicio hasta 1985, fecha en la que fueron sustituidos por el 9 x 19. este cambio se produjo por varios motivos. el calibre 9mm es el usado en toda la otan, tiene un retroceso más suave, por tanto, resulta más manejable y necesita menos entrenamiento; sin que el tamaño de la empuñadura resultara excesivo, una pistola de 9mm moderna puede cargar 17 balas frente a las 7 de la clásica m1911; el 9mm perfora mejor que el .45; la munición resulta más barata y, al ser más ligera y pequeña, ofrece ventajas logísticas. sin embargo, muchos militares estadounidenses siguen prefiriendo la contundencia del .45.
el cartucho .45 tiene su origen en las amargas experiencias del ejército estadounidense en filipinas, donde los revólveres del .38 corto muchas veces no eran capaces de detener de un disparo a un atacante decidido y, a menudo, bajo los efectos de alguna droga. debido a esto, se tuvieron que reutilizar los viejos revólveres "del oeste" que disparaban el .45 colt. un estudio posterior concluyó que el calibre .45 era el único aceptable si se quería un arma capaz de derribar de un disparo a cualquier hombre. a comienzos del siglo xx el ejército de los estados unidos adoptó una pistola semiautomática, la m1911, que usaba el cartucho .45acp, de eficacia similar al .45colt.
el .45acp paseó su contundente eficacia en las pistolas y subfusiles estadounidenses en ambas guerras mundiales, y por corea y vietnam.
en los estados unidos es un cartucho popular entre civiles y hay departamentos de policía que, abandonando el 9 x 19 parabellum, han adoptado el .45acp.
pistola colt
138. compás: (confróntese compasar) masculino. instrumento formado por dos piernas agudas, unidas en su extremidad superior por un clavillo para que puedan abrirse o cerrarse. sirve para trazar curvas regulares y tomar distancias.- resortes de metal que sirven para levantar o bajar la capota de los coches.- tamaño.- figurado. regla o medida de algunas cosas: es la medida y compás de todas las virtudes. // esgrima. movimiento que hace el cuerpo cuando deja un lugar para ocupar otro. // geometría. toda construcción geométrica con regla y compás se traduce algebraicamente en una ecuación de segundo grado, e inversamente, todo problema cuya incógnita puede expresarse mediante las operaciones racionales y un número finito de raíces cuadradas a partir de los datos, se puede resolver con regla y compás. // marina. minería. brújula, aparato científico. // música. período musical que contiene la fórmula rítmica sobre la que se basa una composición y que en la notación moderna se encierra entre barras verticales que cortan el pentagrama. el origen de las barras data del siglo xv. en un principio, sin embargo, se las colocaba al azar y con el único fin de ayudar a la lectura; dícese también ritmo o medida.- movimiento de la mano con que se marca cada uno de estos períodos.- ritmo o cadencia de una pieza musical.
compasar: (confróntese *cum y latín passus: paso) verbo transitivo. medir con el compás.- figurado. arreglar, medir las cosas de modo que ni sobren ni falten.
139. cómputo: (cómputus) masculino. cuenta o cálculo. // religión. cálculo cuyo objeto es fijar la fecha de pascua y regular el calendario eclesiástico.
140. conmoción: (latín commotio - confróntese *cum y *movere) femenino. movimiento o perturbación violenta del ánimo o del cuerpo.- tumulto, levantamiento, alteración del orden público.- movimiento sísmico muy perceptible. // medicina. trastorno funcional de una parte u órgano a consecuencia de un violento traumatismo.
141. conserje: (francés concierge) masculino. el que tiene a su cuidado la custodia y limpieza de un edificio o establecimiento público.
142. conserjería: femenino. oficio y empleo de conserje.- habitación que el conserje ocupa en el edificio que está a su cuidado.
143. contonearse: reflexivo. hacer al andar movimientos afectados con los hombros y caderas.
144. contrabando: (confróntese *contra y bando: edicto) masculino. comercio o producción de géneros prohibidos por las leyes a los productores y mercaderes particulares.- géneros o mercaderías prohibidos.- acción o intento de fabricar o introducir fraudulentamente dichos géneros, o de exportarlos, estando prohibido.- figurado. lo que es o tiene apariencia de ilícito, aunque no lo sea: venir de contrabando; llevar algún contrabando.- cosa que se hace contra el uso ordinario. // derecho. comercio prohibido por las leyes fiscales, y más especialmente por las leyes de aduana (la importación clandestina de objetos que pagan derechos de aduana para entrar al país es la forma típica del contrabando).
145. córnea: (latín córnea: dura como el cuerno) femenino. anatomía. primera túnica o membrana de las que componen el globo del ojo. es dura, gruesa y trasparente; está unida a la esclerótica y detrás de ella se ve el iris. representa un segmento de esfera cuyo diámetro es algo menor que el de la esclerótica, por lo cual la córnea representa, con respecto a la esfera ocular, una porción ligeramente abombada. la cara posterior, cóncava, está en contacto con el humor acuoso; dícese también córnea trasparente.
146. corrido: masculino. folklore. américa central y meridional. romance popular cultivado por trovadores ambulantes. (fuente: enciclopedia quillet)
el corrido es un estilo musical méxicano. se trata de una narrativa popular concebida para ser cantada, recitada o bailada. los corridos también son conocidos como tragedias, mañanitas, ejemplos, versos, relaciones o coplas. se pueden interpretar con la gran mayoría de los subgéneros de la música regional mexicana a ritmo de polka, vals, mazurka o tarantela.
en las canciones conocidas como "corridos" se tratan principalmente temas como eventos políticos, históricos, venganzas y relaciones sentimentales. aunque durante su época de auge, durante la revolución mexicana, tuvo un valor noticiero al "narrar batallas, hazañas, muertes trágicas, historias de bandoleros y valentones, asesinatos y ejecuciones, desastres naturales, accidente, etc. (fuente: wikipedia).
147. corroborar: (latín corroborare - confrontar *cum y latín róbur: fuerza, vigor) verbo transitivo. vivificar y dar mayores fuerzas al débil; úsese también como reflexivo.- figurado. dar nueva fuerza al argumento o a la opinión, con nuevos raciocinios o mayores datos; úsese también como reflexivo.
148. cortapuros: utensilio que sirve para cortar la punta de los cigarros puros.
en el libro se le menciona en la página 31 de la siguiente manera: "macario le ofreció el artefacto ese que sirve para cortar puntas de puros y ella abrió cuñas nítidas en los extremos de ambos cigarros.".
cortapuros tijera de acero inoxidable
149. corva: (latín curva) femenino. parte de la pierna, opuesta a la rodilla, por donde se dobla y encorva. // puerto rico. hoz. // cetrería. aguadera. // veterinaria. tumor que se forma en la parte superior y algo anterior de la cara interna del corvejón en las caballerías.
entrarle a alguien corvas: méxico. darle miedo.
150. coz: (confróntese calx: pie) femenino. sacudimiento violento que hacen las bestias con algunas de las patas.- golpe que dan con este movimiento.- golpe que da una persona moviendo el pie con violencia hacia atrás.- retroceso que hace, o golpe que da, cualquier arma de fuego al dispararla.- retroceso del agua cuando, por encontrar impedimentos en su curso, vuelve atrás.- culata, de las armas de fuego.- figurado, familiar. acción o palabra injuriosa o grosera.- figurado. parte inferior o más gruesa de un madero. // marina. extremo inferior de los masteleros.
151. cremallera: (francés crémaillère) femenino. barra metálica recta, con dientes en uno de sus cantos que engranan en un piñón. convierte un movimiento circular en rectilíneo o viceversa. puede ser considerada como una rueda dentada de diámetro infinito.- sistema de cierre automático. dos piezas con muescas que semejan un engranaje de cremallera, armadas sobre dos tiras de tela, se cosen a la abertura de un vestido, de una bolsa, etc., y sirven para cerrarla; dícese también cierre relámpago. // marina. serie de muescas de una verga de ensamble.- instrumento para arrizar las velas. // técnica. piezas de madera o metal, provistas de muescas, que sirven para soportar, detener, bajar, elevar, etc.: sillón de cremallera.- listón con muescas colocados en los lados de un armario o de una biblioteca, para colocar los estantes a las alturas deseadas.
152. crepitar: (latín crepitare) verbo intransitivo. hacer ruido semejante a los chasquidos de la leña que arde.
153. cresta: (latín crista) femenino. carnosidad roja que tienen sobre la cabeza el gallo y algunas otras aves.- copete, moño de plumas de ciertas aves.- protuberancia que tienen algunos animales en la cabeza.- figurado. cumbre peñascosa de una montaña.- cima de una ola, coronada de espuma. // colombia. el objeto amado: los amores. // anatomía. eminencia, generalmente ósea, estrecha y alargada. // botánica. arilo pequeño que se forma en muchas semillas sobre la rafe.
154. crisma: (latín chrisma, griego khrisma - khriein: ungir) ambiguo. aceite y bálsamo mezclados que consagran los obispos el jueves santo para ungir a los que se bautizan y se confirman, y también a los obispos y sacerdotes cuando se consagran o se ordenan.- figurado, familiar. cabeza.
155. "cristeros": los "cristeros" fueron católicos mexicanos que se rebelaron contra el gobierno de méxico durante la década de 1920, en una guerra conocida como guerra cristera (1926-1929). su rebelión se basó en el rechazo a la ley calles que limitaba la influencia de la iglesia católica en méxico. (fuente: visión general creada por inteligencia general).
156. cronista: común a los dos géneros. autor de una crónica, o el que tiene por oficio escribirla.
157. cruz roja: símbolo ((una cruz roja sobre fondo blanco) adoptado por la sociedad del mismo nombre. esta sociedad, que se fundó en ginebra en 1863, por iniciativa del filántropo suizo henri dunant, se dedicó, al principio, al socorro y atención de todos los soldados heridos, sea cual fuere su nacionalidad, credo o partido político, y gozó de inmunidad y salvoconducto en todos los frentes beligerantes. más tarde, la organización se hizo internacional y se fundó una cruz roja en cada país. amplió entonces su radio de acción: atendió enfermos o heridos de revoluciones, terremotos u otros cataclismos, y se ocupó de suministrar a los familiares información sobre el paradero y estado de aquéllos. en 1917, 1944 y 1963, el comité internacional de la cruz roja recibió el premio nobel de la paz.
158. cuajar: (latín coagulare - confróntese cuajo) verbo transitivo. unir y trabar las partes de un líquido, para convertirlo en sólido; úsese también como reflexivo.- figurado. recargar de adornos una cosa.- verbo intransitivo. figurado, familiar. lograrse, tener efecto una cosa: cuajó la pretensión; úsese también como reflexivo.- gustar, agradar, cuadrar: fulano no me cuaja.- reflexivo, figurado, familiar. llenarse, poblarse: se cuajó de gente la plaza. // colombia. escalfar huevos.- reflexivo. guatemala. emborracharse.- verbo intransitivo. méxico. pasar el tiempo en pláticas. // verbo intransitivo. botánica. acto de fructificar una planta.
159. cuate, ta: (náhuatl coatl: culebra, mellizo) adjetivo. ecuador, méxico. mellizo, gemelo, semejante.- camarada, compinche, como tratamiento familiar que se da a la persona con quien se tiene mucha confianza; úsese también como sustantivo.
160. cuña: (confróntese cuño) femenino. pieza de madera o de metal terminada en ángulo diedro muy agudo. sirve para hender o dividir cuerpos sólidos, para ajustar o apretar uno con otro, para calzarlos o para llenar alguna raja o hueco.- cualquier objeto que se emplea para estos mismos fines.- piedra de empedrar labrada en forma de pirámide truncada.
cuño: (latín cuneus) masculino. troquel, ordinariamente de acero, con que se sellan las monedas, las medallas y otras cosas análogas.
161. curriculum vitae: (latín) carrera de la vida. conjunto de todas las indicaciones sobre su profesión o su vida que presenta un candidato para apoyar su pretensión.
162. dale carnegie course: es un programa que proporciona las habilidades necesarias a empresas y sus colaboradores para entregar resultados medibles. ayudará a la persona a dominar las habilidades de las relaciones humanas para superar cualquier escenario. el programa cubre:
.crear una visión de negocios.
.gestar un plan basado en objetivos.
.implementar y ajustar mejoras de manera continua.
.encajar tu rol de la mejor manera en el equipo de trabajo.
.generar cooperación entusiasta en tu equipo.
.coachear a tu equipo para ser más eficiente.
.impulsar el networking para facilitar procesos.
.definir el proyecto y las personas clave para optimizar procesos.
.storytelling como herramienta de persuasión.
.manejar el estrés en los equipos de trabajo.
.impactar a tu equipo con instrucciones y procesos para generar resultados.
163. deflagración: femenino. química. combustión rápida acompañada de un desprendimiento considerable de calor, de llama y de un ruido más o menos intenso.
164. degollina (la): se refiere a una canción y el libro dice lo siguiente sobre ella:
el periodista jordi fontbona i sales y la doctora ana valladares león tienen una cita y estaban en la plaza garibaldi:
"la plaza no es muy grande ni bien iluminada, pero está literalmente cuajada de cantinas, que es como llaman allí a las tabernas. a pesar de la noche más que fresca, la gente se sentaba fuera. los mariachis vestidos con ropas de charro, formaban grupos. ocho o diez de ellos, tal vez más.
-sentémonos -dijo ella-. pronto se acercará alguna orquesta, y tocará lo que pidamos. luego se les da una propina.
"no había acabado de decirlo cuando un individuo gordo y bigotudo, enseñamdo en la sonrisa tres o cuatro piezas de oro, se quitó respetuosamente el enorme sombrero y con grave cortesía me dio las buenas noches. luego, con aire cómplice, me preguntó:
"-¿qué le tocamos, mi cuate?
"con un gesto pasé la pregunta a mi compañera. ella, imperturbable, dijo:
"-la degollina.
"yo no pude evitar un estremecimiento. el hombrón se inclinó y al momento tuvimos en torno una orquesta completa, con guitarras y guitarrones, entonando el corrido.
"-un poco macabro, ¿no? -comenté cuando hubieron concluido. les di cincuenta pesos y los mariachis se fueron con la música a otra parte, entre notables reverencias.
"-eso se lo cantaron las tropas de santa anna a los aliados de el álamo. a los gringos, los yanquis, les hace muy poca gracia y, como usted verá si se molesta en girar la cabeza, esto está repleto de ellos.
"-¿le gusta fastidiar a sus semejantes, doctora?
"-los yanquis no son semejantes míos, y, hablando de otra cosa, ya son las doce. hola jordi. yo soy ana.
"-hola, ana."
165. descacharrar: verbo transitivo. descascar, quebrar.
descascar: (confróntese des y casca) verbo transitivo. descascarar.- figurado.- hablar mucho y sin comedimiento, murmurando.
descacharrante: adjetivo coloquial. muy cómico o gracioso: cuenta unas historias descacharrantes.
166. despacho: masculino. acción y efecto de despachar.- aposento destinado para despachar los negocios o para el estudio.- tienda o parte del establecimiento donde se venden determinados efectos.- comunicación escrita que pasa el gobierno de una nación a sus representantes en el extranjero.- expediente, resolución.- título o comisión que se da a alguien para algún empleo o negocio.- comunicación trasmitida por telégrafo o por teléfono. // chile. pulpería, almacén pequeño. // derecho. el mandamiento o resolución que da el juez por escrito para que se haga o pague alguna cosa. // minería. américa meridional. el ensanche contiguo a las cortaduras.
167. despatarrar: (confróntese des y pata) verbo transitivo. familiar. abrir excesivamente las piernas.- familiar. llenar de miedo y asombro: dejar a alguien despatarrado.- reflexivo. caerse al suelo abierto de piernas.- figurado. venirse abajo moral o psíquicamente.
detrito o detritus: (latín detritus - detérere: cercenar - confróntese *de y latín térere: frotar) masculino. residuo de una sustancia cualquiera, inorgánica u orgánica, que se ha descompuesto.
168. diana: (italiano diana - confróntese día) femenino. militar. toque militar al romper el día, para que la tropa se levante.- punto central de un blanco de tiro.
169. dilapidar: (latín dilapidare) verbo transitivo. malgastar, derrochar.
170. dintel: (del antiguo lintel, latín vulgar limitalis, alteración del latín liminaris: perteneciente a la puerta de entrada) masculino. arquitectura. parte superior de las puertas, ventanas, etc.
171. discoteca: (confróntese disco y *theke) femenino. colección de discos gramofónicos.- lugar o mueble donde se conservan.
172. disponer: (confróntese *di[s]- y poner) verbo transitivo. colocar las cosas en orden y posición conveniente; úsese también como reflexivo.- deliberar, mandar lo que ha de hacerse: disponer la cena.- preparar, prevenir.- verbo intransitivo. usar del derecho de enajenar bienes: disponer de su capital en el testamento.- valerse de una persona o cosa: disponemos de poco tiempo.- reflexivo. prepararse: me dispongo a (o para) salir..- verbo irregular. confróntese poner.
173. divisa (jerga): dinero.
174. drogueros: adjetivo. méxico. moroso, mal pagador.- persona que hace o vende artículos de droguería.
encendedor dunhill chapado en oro amarillo, decoración estriada
177. el álamo, batalla de: del 23 de febrero de 1836 al 6 de marzo de 1836. fue un conflicto militar en la revolución de texas que consistió en un asedio de 13 días de duración. enfrentó al ejército de méxico, encabezado por el presidente antonio lópez de santa anna, contra una milicia de secesionistas texanos, en su mayoría inmigrantes esclavistas estadounidenses, en san antonio de béxar, en la entonces provincia mexicana de coahuila y texas (hoy estado de texas, estados unidos).
todos los beligerantes en favor de la república de texas murieron, a excepción de dos personas, lo cual inspiró a muchos colonos texanos -y aventureros estadounidenses- a unirse al ejército de texas. animados por el deseo de venganza, a partir de la crueldad mostrada por santa anna durante el asedio, los texanos derrotaron y masacraron mientras dormían al ejército mexicano en la batalla de san jacinto, el 21 de abril de 1836, poniendo fin al movimiento revolucionario.
varios meses antes, los texanos habían llevado a todas las tropas federales fuera de la coahuila y texas; aproximadamente 100 texanos se guarnecían entonces en el álamo. la fuerza texana creció ligeramente con la llegada de refuerzos dirigidos eventualmente por los co-comandantes james bowie y william barret travis. el 23 de febrero aproximadamente 1500 soldados mexicanos marcharon en san antonio de béxar, sitio donde se asienta actualmente san antonio, como el primer paso en una campaña para retomar texas. durante los siguientes 12 días, los dos ejércitos participaron en varias escaramuzas con bajas mínimas. consciente de que su guarnición no podía resistir el ataque de una fuerza tan grande, travis escribió varias cartas pidiendo más hombres y suministros, pero solamente llegaron menos de 100 refuerzos.
en la madrugada del 6 de marzo, el ejército mexicano avanzó hacia el álamo; tras rechazar dos ataques, los texanos fueron incapaces de defenderse de un tercero. debido a que los soldados mexicanos treparon por los muros, la mayoría de los texanos huyeron hacia los edificios interiores. los defensores que no pudieron llegar a estos puntos fueron muertos por la caballería mexicana en su intento por escapar. es probable que un pequeño grupo de texanos (entre cinco y siete de ellos) se hubiesen rendido, pero estos fueron ejecutados al instante. la mayoría de los relatos provenientes de testigos oculares informaron de entre 182 y 257 texanos muertos, mientras que la mayoría de los historiadores de el álamo están de acuerdo en que hubo entre 400 y 600 soldados mexicanos heridos o muertos en combate. al final, varios individuos no combatientes fueron enviados a gonzáles para que corrieran la voz de la derrota texana. la noticia desató el pánico y las fuerzas texanas -en su mayoría colonos- de la nueva república de texas huyeron del avance del ejército mexicano.
en méxico, la batalla ha sido a menudo eclipsada por los acontecimientos de la guerra contra estados unidos de 1846 a 1848. en el siglo xix, en texas, el complejo de el álamo gradualmente se fue conociendo como el lugar de la batalla. la legislatura de texas compró los terrenos y edificios en la primera parte del siglo xx y designó a la capilla de el álamo como santuario del estado de texas. el álamo actualmente es el sitio turístico más popular de texas. asimismo, ha sido objeto de numerosas obras no ficticias a partir de 1843. la mayoría de los estadounidenses, sin embargo, están más familiarizados con los mitos difundidos por muchas de las películas y adaptaciones de televisión, entre las cuales se incluyen la miniserie de televisión de disney, davy crockett, de la década de 1950. y la película de el álamo, de john wayne, estrenada en 1960. (fuente: wikipedia)
méxico en 1824, época en la que texas formaba parte de méxico
178. electrodo: (confróntese *élektron y *hodós) masculino. pieza conductora colocada en ciertos dispositivos, intercalados en un circuito eléctrico, para hacer la unión entre ese dispositivo y el circuito; por extensión, el elemento terminal de un circuito.
179. el pequeño césar (little caesar): es una película policial estadounidense de 1931, anterior al código penal, distribuida por warner brothers, dirigida por mervin leroy y protagonizada por edward g robinson, douglas fairbanks y glenda farrell. la película narra la historia de un delincuente que asciende en las filas del crimen organizado hasta llegar a las altas esferas.
la trama, basada en el verdadero jefe de la mafia salvatore maranzano, fue adaptada de la novela homónima de william r. burnett. little caesar fue el papel que le dio el salto a robinson y lo convirtió inmediatamente en una gran estrella cinematográfica. la película suele considerarse una de las primeras películas de gángsteres y sigue teniendo una excelente acogida por parte de la crítica. la biblioteca del congreso conserva una copia.
180. embaular: verbo transitivo. meter dentro de un baúl.- figurado. familiar. comer con ansia, engullir.
181. emerson fittipaldi: (são paulo, estado de são paulo, brasil, 12 de diciembre de 1946) es un ex piloto de automovilismo brasileño. conocido con el nombre de emmo, fue piloto de fórmula 1 en la década de 1970, logrando 14 victorias, 35 podios, seis poles, y misma cantidad de vueltas rápidas, sumado a dos campeonatos del mundo en 1972 y 1974, y dos subcampeonatos del mundo en 1973 y 1975. (fuente: wikipedia).
emerson fittipaldi
182. empellón: masculino. empujón recio que se da con el cuerpo.
a empellones: masculino. adverbio. figurado. familiar. con violencia.
183. emperrarse: (confróntese *in y perro) reflexivo. familiar. obstinarse.
184. encandilado, da: adjetivo, familiar. erguido.
185. engendrar: (latín ingenerare - confróntese *in y génere) verbo transitivo. procrear.- figurado. causar, ocasionar. // geometría. dar nacimiento a una línea, a una superficie o a un sólido por el movimiento de un punto, de una línea o de una superficie, respectivamente.
186. engorro: masculino. embarazo, molestia.
187. engranaje: masculino. efecto de engranar.- figurado. enlace, trabazón de ideas, circunstancias o hechos.- conjunto de las piezas que engranan.- conjunto de los dientes de una máquina.
engranar: (francés engrener, por confusión de engrener: poner trigo en la tolva, con encrener: hacer una muesca - crene: muesca) verbo intransitivo. endentar, encajar una cosa en otra; úsese también como transitivo.- figurado. enlazar, trabar.- reflexivo. adherirse, trabarse las piezas de un motor, engranaje, etc.
enhestar: (latín infestare: dañar, infestar - infestus: dañoso, hostil, erguido amenazadoramente) verbo transitivo. levantar en alto, poner derecha y levantada una cosa; úsese también como reflexivo.- verbo irregular presente: enhiesto.
189. ensalmo: (confróntese *in y salmo) masculino. modo supersticioso de curar con oraciones y aplicación empírica de varias medicinas.
190. ensañar: (confróntese saña) verbo transitivo. irritar, enfurecer.- reflexivo. deleitarse en caisar el mayor daño posible a quien ya está vencido.
191. equipaje: (confróntese equipar) masculino. conjunto de cosas que se llevan en los viajes.- poco usado. equipo, conjunto de ropas. // marina. tripulación. // militar. conjunto de cosas que siguen a un ejército: equipaje de la artillería.
equipar: (francés équiper) verbo transitivo. proveer a alguien de las cosas necesarias para su uso particular; úsese también como reflexivo. proveer a una nave: equipar la nave con o de gente, víveres, municiones, armas, etc. // técnica. proveer a una máquina de todas las piezas y accesorios necesarios para que funcione.
192. escalivada: la acción de escalivar consiste en asar hortalizas enteras sobre el fuego directo o al rescoldo de las brasas. este verbo se utiliza principalmente en el español de aragón y en las áreas catalanoparlantes de españa y francia pues proviene del idioma catalán escalivar, mismo significado. numerosos equivalentes a esta técnica culinaria se pueden encontrar en la mayoría de culturas del mundo, como por ejemplo en méxico, donde se denomina "tatemar".
proviene del verbo escalivar, en aragonés y catalán "poner al calivo o al caliu" respectivamente, es decir, al "rescoldo" de las brasas (en latín, calivum). debido al betacismo aragonés, en esta región también se encuentra escrito como "escalibar". en aragón, se usa de forma marginal en la provincia de huesca, probablemente por influencia del aragonés. en provenzal se conoce como calivar.
de esta técnica culinaria deriva la escalivada, una ensalada de hortalizas escalivadas típica del área mediterránea de españa y de la región francesa del rosellón.
en los países catalanes, se escalivan principalmente vegetales como pimientos, berenjenas, cebollas, tomates, ajos y alcachofas, pero en un sentido amplio también se aplica a castañas, patatas, boniatos e incluso el bacalao.
ciertas recetas locales, como la picada o el romesco, pueden incluir alimentos escalivados para que aporten un gustoso sabor ahumado. el tomate y el ajo se escalivan y machacan para hacer pa amb tomàquet. diversas cocas incluyen también hortalizas escalivadas, como la coca de recapte o la coca enramada de tarragona.
escalivando hortalizas durante una calçotada
193. escaparate: (neerlandés schaprade: armario) masculino. especie de armario, con puertas de cristales y con andenes, para poner imágenes, estatuillas, etc.- hueco en las fachadas de las tiendas, con cristales en la parte exterior, para colocar muestras de los géneros que ahí se venden. // colombia, cuba, chile, panamá, venezuela. ropero, armario para ropa.
194. esfínter: (latín sphíncter, griego sphinkter - sphingein: estrechar) masculino. anatomía. conjunto de fibras musculares involuntarias que circundan un orificio natural.
195. esparadrapo: (probablemente del italiano sparadrappo - sparare: partir, rajar y drappo: trapo) masculino. medicina. tela de algodón, hilo o seda, papel o tafetán, recubierta por una capa de emplasto y destinada a ser aplicada sobre la piel; dícese también mosca de milán, tela adhesiva, parche poroso, etc.
196. espasmódico, ca: adjetivo. medicina. relativo al espasmo.
espasmo: (griego spasmos: contracción) masculino. medicina. contracción brusca de un músculo, de fibras musculares, o bien de un conjunto muscular liso o estriado; es independiente de la voluntad y se produce en forma intermitente.
197. espéculo: (latín spéculum: espejo - confróntese *spécere) masculino. cirugía. instrumento que se emplea para examinar por la reflexión luminosa ciertas cavidades del cuerpo.
espéculo oído hartmann niños
198. espliego: (latín spéculum, diminutivo de spica: espiga) masculino. botánica. nombre vulgar de lavandula spica, planta de la familia labiadas, de 40 a 60 cm de altura, con tallos leñosos, hojas elípticas, casi lineales, enteras y algo vellosas; flores azules en espiga, de pedúnculo muy largo y delgado, y semilla elipsoidal de color gris. toda la planta es muy aromática, y principalmente de las flores se extrae un aceite esencial de mucha aplicación en perfumería; dícese también alhucema, lavanda.- semilla de esta planta, que se emplea como sahumerio.
espliego
199. estampar: (francés estamper, germánico stampon: majar) verbo transitivo. imprimir, sacar en estampas una cosa; como las letras, los dibujos o la imagen contenidos en un molde, ejerciendo presión sobre un papel, una tela, un cuero, etc.: estampar a mano en papel o sobre tela.- prensar una chapa metálica sobre un molde de acero grabado en hueco, por medio del cual se marca un relieve: estampar una moneda.- señalar o imprimir una cosa en otra: estampar el pie en la arena.- familiar. arrojar a una persona o cosa o hacerla chocar contra algo: estampó una botella contra la pared.- figurado. imprimir, algo en el ánimo.
200. estanque: (de estancar) masculino. receptáculo de agua construido para proveer el riego, criar peces, etc.
estancar: verbo transitivo. detener el curso de una cosa y hacer que no pase adelante: estancar el curso de un arroyo; úsese también como reflexivo.- prohibir el curso libre de determinada mercancía, concediendo su venta a determinadas personas o entidades.- figurado. suspender el curso de un asunto, negocio, etc., por haber sobrevenido algún inconveniente; úsese también como reflexivo.
201. estante: (latín stans, stantis - confróntese *stare) adjetivo. que está presente o permanente en un lugar: pedro, estante en la corte romana.- aplícase al ganado, en especial lanar, que pasta constantemente dentro del término jurisdiccional en que está amirallado.- dícese del ganadero o dueño de este ganado.- parado, fijo y permanente en un lugar.- masculino. mueble con anaqueles o entrepaños, sin puertas, que sirve para colocar libros u otras cosas.- cada uno de los cuatro pies derechos que sostienen la armadura del batán, en que juegan los mazos.- cada uno de los dos pies derechos sobre que se apoya y gira el eje horizontal de un torno.
202. estentóreo, a: (griego stentóreios - sténtor: heraldo del ejército griego célebre por su voz) adjetivo. muy fuerte, ruidoso o retumbante, aplicado al acento o a la voz.
203. estertor: (derivado del latín stértere: roncar) masculino. medicina. ruido característico de los sujetos en agonía, originado por el pasaje del aire a través de secreciones acumuladas en las vías respiratorias altas.- sonido de carácter patológico que se ausculta en el tórax y que traduce la obstrucción parcial que experimenta el aire al atravesar acumulaciones bronquiales líquidas; dícese también ral; úsese mucho en plural.
204. estratosfera: (confróntese estrato y *sphaira) femenino. meteorología. zona superior de la atmósfera, desde los 12 a los 100 km de altura, caracterizada por la estabilidad de la temperatura, debida a la carencia de movimientos verticales y al equilibrio entre la radiación recibida y la emitida.
205. estropicio: (confróntese estropear) masculino, familiar. destrozo, rotura estrepitosa, por lo común impremeditada, de enseres de uso doméstico u otras cosas por lo general frágiles.- por extensión, trastorno ruidoso de escasas consecuencias.
206. estropajoso, sa: (confróntese estropajo) adjetivo, figurado, familiar. que pronuncia confusamente: lengua estropajosa.- dícese de la persona que anda desaseada y andrajosa.- aplícase a la carne y otros comestibles que son fibrosos y ásperos.
estropajo: (probablemente alteración de estopajo, despectivo de estopa) masculino. porción de esparto machucado que sirve principalmente para fregar.- figurado. desecho, persona o cosa inútil o despreciable.
207. estrujar: (latín vulgar extorculare: exprimir en el trujal - torcúlum: molino de aceite - torquere: torcer) verbo transitivo. apretar una cosa para sacarle el zumo.- apretar a alguien fuerte y violentamente.- figurado. familiar. agotar una cosa; sacar de ella todo el partido posible.
208. estuco: (italiano stucco, germánico stucki: pedazo, costra) masculino. masa de yeso blanco y agua de cola, con la cual se hacen y preparan muchos objetos que después se doran o pintan.- enduido con que se revisten las paredes y que toman la apariencia del mármol. el estuco está compuesto por una mezcla de cal apagada y de polvo de mármol y, a veces, alabastro o yeso. los estucos destinados a revestimientos exteriores se hacen con cemento o fragmentos de tejas reducidas a polvo. el enduido se pule después del endurecimiento.
209. estupefaciente: adjetivo. que produce estupefacción. // medicina. aplícase a la droga capaz de crear un estado de narcosis o sopor, en especial los alcaloides del opio y de la coca, y que llevan insensiblemente al hábito; úsese también como sustantivo masculino.
estupefacción: femenino. pasmo o estupor.
210. exhalación: femenino. acción y efecto de exhalar o exhalarse.- estrella fugaz.- rayo, centella.- vapor o vaho que un cuerpo exhala y echa de sí por evaporación.
211. exótico, ca: (latín exoticus, griego exotikós - exo: afuera) adjetivo. extranjero, peregrino. dícese más comúnmente de las voces, plantas y drogas.- extraño, extravagante. // botánica. alóctono.
212. fámulo, la: (latín fámulus) masculino, femenino, familiar. persona que sirve por un salario.- masculino. sirviente de la comunidad de un colegio.
213. fanfarronear: verbo intransitivo. hablar con arrogancia, echando fanfarronadas.
214. farmacia: (griego pharmakeía: uso de los medicamentos - confróntese *pharmakón) femenino. ciencia que enseña a conocer los cuerpos naturales y el modo de prepararlos y combinarlos para que sirvan de remedio en las enfermedades o para conservar la salud.- profesión de esta ciencia.- botica, laboratorio y despacho del farmacéutico.
215. farola: femenino. farol grande, que generalmente tiene varios brazos, con sendas luces, propio para iluminar plazas y paseos públicos.- fanal, de los puertos.
216. femoral: adjetivo. anatomía. perteneciente al fémur.
fémur: (latín fémur: muslo) masculino. anatomía. hueso que forma el esqueleto del muslo. se articula por arriba con el ilíaco y por debajo con la tibia. es el hueso más largo del cuerpo humano. // arquitectura. parte de un tríglifo que se encuentra entre las canales. // entomología. parte de la pata de los insectos correspondiente al muslo.
217. fiambre: (alteración de fiambre - confróntese frío) adjetivo. dícese de los alimentos que después de asados o cocidos se han dejado enfriar para no comerlos calientes; úsese también como sustantivo masculino.- figurado, familiar. pasado de tiempo o de la sazón oportuna: noticias fiambre. // argentina. dícese de la persona aburridora, tonta, o de la reunión en que falta animación.- masculino, familiar. cadáver.- adverbio. guatemala, méxico. plato especial compuesto de carnes, que se come frío. es costumbre de guatemala servirlo en la víspera del día de difuntos.
218. finca: (confróntese fincar) femenino. propiedad inmueble, rústica o urbana. // américa central, bolivia, méxico, perú, puerto rico. por antonomasia, la rústica, dedicada a la explotación agrícola.- colombia. joya, joyel, alhaja.
219. fisura: (latín fissura - fíndura: hender) femenino. geología. grieta finísima en una roca. // medicina. ulceración superficial, generalmente pequeña, localizada en los pliegues de la mucosa anal.- solución de continuidad congénita de un órgano, por detención de su desarrollo y falta de soldadura de los elementos que lo constituyen.- fractura incompleta. // metalurgia. grieta que se produce a veces en el hierro y el acero durante el temple, la laminación y, en general, durante los tratamientos térmicos.
220. folio: (latín fólium: hoja) masculino. toda hoja de un libro o cuaderno.- hoja que integra un expediente administrativo. // contabilidad. página numerada de libros contables tales como el diario, mayor, inventario o caja. // tipografía. línea generalmente ocupada por el título y el número de la página.
221. folklórico, ca: adjetivo. perteneciente al folklore.
folklore: (inglés - folk: pueblo, vulgo y lore: saber, conocimientos) masculino. cada una de las manifestaciones tradicionales, anónimas y localizadas que forman parte del patrimonio cultural de los estratos populares.- ciencia que recopila y estudia esas manifestaciones.
esta palabra fue propuesta en la revista inglesa the athenaeum en 1846 por el antropólogo william john thoms para designar "aquel sector del estudio de las antigüedades y la arqueología que abarca el saber tradicional de las clases incultas en las naciones civilizadas". se trataba de un arcaísmo sajón que rápidamente se difundió en un sentido ambiguo, tanto para denominar la nueva rama de conocimientos, como su objeto de estudio, es decir, el "saber popular", "lo que el pueblo sabe".
222. fonendoscopio: (confróntese *phoné, *endon y *skopéin) masculino. aparato semejante al estetoscopio, más perfeccionado y para audición biauricular.
fonendoscopio (estetoscopio) de doble campana
223. ford motor company: (más conocida simplemente como ford) es una empresa multinacional fabricante de automóviles de origen estadounidense. con su sede central ubicada en deaborn (michigan), estados unidos, se ha expandido a nivel mundial destacándose principalmente por la producción de automóviles, vehículos comerciales y automóviles de carreras. la compañía tiene presencia, gracias a sus subsidiarias ubicadas en alemania, argentina, canadá, chile, españa, india, méxico, reino unido y tailandia, entre otros.
fundada por henry ford se incorporó el 16 de junio de 1903. la compañía vende automóviles y vehículos comerciales bajo la marca ford y la mayoría de autos de lujo bajo la marca lincoln. ford también controla al fabricante brasileño de suvs trollers y el australiano fpv. también ha fabricado tractores y demás componentes automotrices.
al mismo tiempo también fundó en europa la división premier automotive group, a través de la cual controlaba las acciones de las marcas británicas aston martin, actualmente una compañía independiente, jaguar cars y land rover, actualmente convertidos en la división jaguar land rover del consorcio hindú tata motors; y la sueca volvo cars, actualmente propiedad del grupo chino geely.
ford descapotable 1967
224. frases:
amenazar en balde:
campo de agramante: figurado. lugar donde hay mucha confusión y en que nadie se entiende.
chupa de dómine:
cepillado a otros:
con tono sibilino:
criando malvas: locución verbal coloquial. estar muerto y enterrado.
de consuno: masculino. adverbio. juntamente, en unión, de común acuerdo.
de matute: locución, adverbio. a escondidas, clandestinamente.
de refilón: masculino. adverbio. con oblicuidad.- figurado. de paso.
refilón: (confróntese *re y filo) voz que entra en la formación de un modo adverbial.
el gray:
el viejo seny de la raza: "en la cultura popular catalana, el seny es la ponderación o sana capacidad mental que predispone a una justa, percepción, apreciación, comprensión y actuación. probablemente la palabra (seny) tiene su origen etimológico en el vocablo sensus." (fuente: wikipedia).
en un santiamén:
este volvió a la tierra desde el limbo en que se encontraba ("estar alguien en el limbo"): frase, figurado, familiar. estar distraído y como alelado, o pendiente de un suceso, sin poder resolver.
expresión huera: expresión vana, vacía y sin sustancia.
huero, ra: adjetivo. huevo, huera.- figurado. vano, vacío y sin sustancia. // guatemala, méxico. güero.
salir huera una cosa: frase, figurado, familiar. malograrse, fracasar.
dar el esquinazo: frase, figurado, familiar. dejar a alguien plantado, abandonarlo.
miedo cerval: adjetivo. muy grande o excesivo.
no querer meterse en camisas de once varas:
papando moscas:
pararse en barras: locución verbal. poner reparos o tener en cuenta los inconvenientes.
sin pararse en barras: es una locución verbal en construcción negativa. no se para en barras: dice lo que piensa.
pasar el peine fino: examinar algo con sumo detalle y cuidado.
pasta gansa: frase coloquial. gran cantidad de dinero. cuesta una pasta gansa.
perder alguien los estribos: frase. salírsele los pies de los estribos involuntariamente cuando va a caballo.- figurado. desbarrar; hablar u obrar fuera de razón.
poner a alguien como chupa de domine: frase, figurado, familiar. poner como un trapo.
ponerse pegas:
por la boca muere el pez:
(a)seguro (o asegurar) los garbanzos: asegurar el sustento.
ser harina de otro costal:
ser hecho pulpa:
tenerla en el talego:
las mujeres y los indios se pintan la cara cuando quieren guerra.
225. fresas con nata: las fresas con nata o crema son un postre y una merienda de origen inglés, que incluye las citadas frutas que se sirven troceadas y bañadas en nada montada con azúcar o bien con nata montada y azúcar moreno salpicada al gusto.
la tradición sugiere que el cardenal thomas wolsey, un amigo cercano del rey enrique viii de inglaterra, fue el primero en combinar fresas con nata en un banquete, en 1509.
son populares en españa; en los municipios mexicanos de irapuato en guanajuato y zamora, michoacán; en colombia, en chinácota, norte de santander, y en venezuela, en la colonia tovar (estado aragua), en cubiro (estado lara) y en el estado mérida.
226. fucsia: (por leonhardt fuchs, nombre propio) femenino. botánica. américa meridional. nombre vulgas de varias especies de fuchsia: fuchsia gracilis, fuchsia macrostemma, fuchsia splendens, fuchsia fulgens, etc., plantas de adorno de la familia enoteráceas, con flores de color rojo oscuro de pedúnculos largos y corola de cuatro pétalos.
fucsia
227. fuente de canaletas: (en catalán: font de canaletes) es una modesta fuente-farola de barcelona que es uno de los lugares emblemáticos de la ciudad en la que celebran sus éxitos los aficionados al fútbol club barcelona. se encuentra en el tramo de la rambla llamado rambla de las canaletas, el primero bajando de la plaza de cataluña.
la fuente original procedía de un depósito situado en la torre de san severo de la antigua muralla medieval, que abastecía la zona de la rambla y el raval, originaria del siglo xviii. tenía un aljibe que ya recibía el nombre de canaletas, quizás por las múltiples canalizaciones que desde aquí proveían a diversas fuentes de la zona. con el derribo de las murallas en el siglo xix la antigua fuente desapareció, al ser derribada la torre en 1862, y en su lugar se instalaron dos fuentes provisionales de hierro. en 1888 el ayuntamiento de barcelona acordó su sustitución por otra fuente definitiva, en el conjunto de un proyecto de cuatro fuentes-farolas ubicadas en diversos sitios de la ciudad, proyecto que fue encargado a pedro falqués. posteriormente se amplió el proyecto a catorce fuentes, adjudicadas a jaume rodelles. la de canaletas fue construida en 1892.
realizada en hierro colado, la fuente tiene una base circular sobre la que se alza una estructura en forma de copa con cuatro grifos que vierten el agua sobre cuatro sendas pilas circulares; sobre esta copa se levanta una columna rematada por cuatro farolas. las otras fuentes fueron colocadas en diversos lugares de la ciudad, como el portal del ángel, la calle mayor de gracia, la plaza de san agustín viejo, la ronda de san pablo, la gran vía con pau claris, la plaza del surtidor, la plaza de la barceloneta, la gran vía con rambla de cataluña (jardines de la reina victoria), la calle mayor de san andrés, la plazoleta de san miguel, la plaza de santes creus, la plaza del fénix, la avenida de esplugues, la calle de san adrián, la plaza de la infancia y la vía trajana. algunas de ellas ya han desaparecido, como la de portal de santa madrona / montserrat y la de la plaza de tetuán.
fuente de las canaletas
228. funda sobaquera: tahalí o tiracuello se llama a la correa, correaje o banda de cuero, cruzada al pecho y utilizada para sujetar y llevar armas blancas, normalmente la espada, cumpliendo una función similar a la del talabarte. también se llama tahalí al complemento de cuero que enhebrado en el cinturón sirve de arnés para machetes, bayonetas, armas de fuego, astas, porras de asalto (antidisturbios), etc. (fuente: wikipedia).
funda sobaquera de cuero para pistolas doble
229. gabardina: (por cruce de gabán con tabardina, diminutivo de tabardo) femenino. ropón con mangas ajustadas, usado por los labradores en algunas comarcas.- sobretodo de tela impermeable.- tela de tejido diagonal, de que se hacen esos sobretodos y otras prendas de vestir.
231. gafa: (catalán o provenzal gafa, probablemente emparentado con el germánico gaffan: asir) femenino. instrumento para armar la ballesta, que atrae con fuerza la cuerda hasta montarla en la nuez.- grapa, de metal.- tablilla pendiente de dos hierros corvos en la parte superior, que se cuelga en la barandilla de la mesa de trucos para afianzar la mano izquierda y poder jugar la bola que está entronerada. // plural. los dos ganchos que sujetos con cuerdas a otra más larga sirven para subir y bajar los materiales en las construcciones.- enganches con que se afianzan los anteojos detrás de las orejas.- anteojos con este género de armadura; úsese mucho en plural. // marina. especie de tenaza para suspender objetos pesados.
232. gángster: (voz inglesa) masculino. en los estados unidos, miembro de una banda (gang) de malhechores.- por extensión, bandido.
233. garaje: (francés garage) masculino. cochera donde se guardan automóviles.
234. galería: (bajo latín galilaea: atrio de una iglesia, por gailea, nombre propio) femenino. espacio cubierto, mucho más largo que ancho, con numerosas ventanas y arcadas.- camino subterráneo, especialmente el de las minas.- bastidor colocado en la parte superior de una ventana o balcón, del que cuelgan las cortinas.- colección de cuadros u otras obras artísticas: las galerías del louvre.- colección o serie de escritos ligados por alguna analogía.- público que concurre al paraíso: aplaudió sólo la galería. // chile. rosca metálica por la cual se sujetan las lámparas eléctricas.- venezuela. pieza de la casa que sigue a la antesala. // arquitectura. en los palacios y edificios públicos, espacio cubierto, de amplias dimensiones, más largo que ancho, en el cual se puede pasear o circular, provisto de muchas ventanas o sostenido por columnas o pilares.- en las casas particulares, corredor descubierto o con vidrieras que da luz a las piezas interiores.- en las iglesias, teatros o edificios públicos, piso alto con asientos.- en las iglesias medievales y sobre todo en las góticas, elemento decorativo de las fachadas y del interior, provisto de arcadas, que consistía a veces en un simple pasadizo practicado en el muro. // marina. cada uno de los balcones de la popa de un navío.- crujía en medio de la cubierta de un buque.
235. gatillo: ( confróntese gato) masculino. instrumento de hierro, a modo de tenazas o alicates con que se sacan muelas y dientes.- figurado, familiar. muchacho ratero. //chile. crines largas que se dejan a las caballerías en la cruz y de las cuales se asen los jinetes para montar. // artillería. en las armas de fuego portátiles, percusor. // técnica. pieza de hierro o de madera con que se une y traba lo que se quiere asegurar. // zoología. parte superior del pescuezo de algunos animales cuadrúpedos, que se extiende desde cerca de la cruz hasta cerca de la nuca.- pedazo de carne que se tuerce en la parte superior del pescuezo de algunos animales cuadrúpedos, cayendo hacia uno de los lados de él.
en general, todas las armas modernas tienen tres claras posiciones a lo largo del recorrido del gatillo
236. ghetto: (probablemente aféresis del italiano borghetto - borgo: arrabal) masculino. nombre que se daba en algunas ciudades de italia al barrio en que se obligaba a residir a los judíos; por extensión, se llama así actualmente a los barrios en que la población judía domina.
237. ghetto de varsovia: (getto warszawskie, en polaco; warschauer ghetto, en alemán) fue el mayor gueto judío establecido en europa por la alemania nazi durante el holocausto, en el contexto de la segunda guerra mundial. fue implantado en el centro de la capital polaca en noviembre de 1940, cuando comenzó la construcción del muro y existió hasta su destrucción total en mayo de 1943, un mes después de iniciado el levantamiento armado judío, el primero en una ciudad europea en contra de la ocupación alemana. en el gueto fueron confinados sobre todo los judíos de varsovia, así como también de otras regiones de polonia bajo control alemán. también fueron internados los judíos deportados de alemania y de los diferentes ocupados por los nazis.
fue concebido principalmente como campo de tránsito de las deportaciones para un destino final: el campo de exterminio de treblinka, entre otros, y, como tal, formaba parte del exterminio en masa organizado, denominado con la expresión eufemística de "solución final de la cuestión judía".
el gueto de varsovia tenía una población estimada de 400,000 personas, un 30% de la población de varsovia, que se encontraban hacinadas en una superficie equivalente al 2,4% de la misma ciudad. durante los tres años de su existencia, el hambre, las enfermedades y las deportaciones a campos de concentración y de exterminio redujeron su población a 50,000 habitantes. este gueto fue el escenario de la mayor acción de la resistencia judía contra el genocidio, conocida como el levantamiento del gueto de varsovia, iniciada en la noche de pésaj del 19 de abril de 1943 y acabada el 16 de mayo del mismo año, siendo este mismo alzamiento una de las primeras revueltas contra el nazismo en europa.
238. glande: (latin glans, glandis: bellota) masculino. anatomía. porción terminal del pene formada por la expansión de la porción esponjosa de la uretra; dícese también bálano. en su extremidad se encuentra la apertura de la uretra (meato urinario), y está cubierto por un repliegue cutáneo mucoso, el prepucio, al que se halla unido por el frenillo. su límite posterior está demarcado por el surco balanoprepucial. // botánica. bellota, fruto del roble y otros árboles.
239. glándula: (latín glándula, diminutivo de glans, glandis: bellota) femenino. biología. formación celular que tiene por función fabricar sustancias que ulteriormente son utilizadas por el organismo o son eliminadas al exterior. las glándulas se dividen según el destino de las sustancias que elaboran en:
-glándulas de secreción interna o endocrinas.
-glándulas de secreción externa o exocrinas.
-glándulas mixtas.
240. glenfiddich: (valle de los ciervos en gaélico) es una destilería de whisky escocés de malta situada en dufftown, escocia, en la región de speyside. pertenece a william grant & sons.
la destilería glenfiddich fue fundada en 1886 por william grant en dufftown, escocia, en el valle del río robbie dhu. la primera gota de whisky glenfiddich salió de los alambiques de la destilería el día de navidad de 1887.
241. gracia (distrito de): el distrito de gracia (en catalán, districte de gràcia) es uno de los diez distritos en que se divide administrativamente la ciudad de barcelona. es el distrito sexto de la ciudad y comprende el territorio de la antigua villa de gracia, aglutinada a partir de la parroquia en 1628 y población independiente de barcelona entre 1821 y 1823 y desde 1850 hasta que fue agregada de nuevo a barcelona en 1897. es el distrito más pequeño de barcelona, con una extensión de 4,19 km cuadrados, pero es el segundo con mayor densidad demográfica.
el distrito de gracia aglutina a los barrios de villa de gracia, camp d'en grassot i gràcia nova, la salud, el coll, vallcarca y los penitentes.
gracia limita con los distritos del ensanche al sur, sarriá-san gervasio al oeste y horta-guinardó al este.
barrios del distrito de gracia
242. gravilla: femenino. geología. grava con clastos cuyas dimensiones están entre los 4 y 16 mm.
grava: (voz de origen prerromano) femenino. conjunto de guijos. piedra machacada con que se cubre y allana el piso de los caminos.- mezcla de guijas, arena, y a veces arcilla que se encuentra en yacimientos. // geología. sedimento elástico no consolidado, sus clastos son mayores que la arena (4 mm) y no pasan de 256 mm.
clasto: (confróntese *klastós) masculino. geología. fragmento de cualquier tamaño, forma o composición, originado por desintegración de otras rocas.
243. guía de bebidas terry: se enfoca principalmente en la gama de brandis de la destilería, incluyendo el terry centenario y el terry 1900, así como el terry white. estos brandis se pueden disfrutar solos, con hielo, o combinados con refrescos, jugos, tónica o café. además, se ofrecen recomendaciones sobre cómo utilizar el brandy en la cocina y para la preparación de cócteles. (fuente: visión general creada por inteligencia artificial).
244. guiñar: verbo transitivo. cerrar momentáneamente un ojo.- verbo recíproco. darse de ojo; hacerse guiños o señas con los ojos: cuando sea el momento nos guiñaremos el ojo. // marina. dar guiñadas el buque.
245. guitarra: (árabe quitara, griego kithara: cítara) femenino. instrumento de cuerda punteado, de forma aproximadamente oval con depresiones redondeadas en los flancos y achatado en las partes de mayor superficie. a comienzos del siglo xvii sólo poseía cuatro cuerdas dobles (en do, fa, la, re o en fa, si, re, sol). estas cuerdas están sujetas al mango por medio de clavijas, y en la parte inferior a un listón llamado puente. la tabla armónica se construye de madera de pino o de arce, en cuyo centro se encuentra un agujero de regulares proporciones. la guitarra posee actualmente seis cuerdas, afinadas en mi, la, re, sol, si, mi; las antiguas clavijas de madera han sido sustituidas por otras de metal.
guitarra
246. guitarrón: masculino. aumentativo de guitarra.- figurado, familiar. hombre sagaz y picarón.
247. habano, na: adjetivo. perteneciente a la habana, y por extensión, a la isla de cuba; después más especialmente del tabaco.- dícese del color del tabaco claro.- masculino. cigarro puro elaborado en cuba.
248. hedor: (latín foétor) masculino. olor desagradable que generalmente proviene de sustancias orgánicas en descomposición.
249. hematoma: (confróntese *haima y *-oma) masculino. patología. formación de tumor por acumulación de sangre extravasada en una parte u órgano.
*haima, háimatos (voz griega) sangre. aparece en voces españolas bajo las formas prefijas hem-, hema-, hemo-, hemat, hemato-, y las sufijas -hemia, -emo: hemartrosis, hemacrosis, hemorragia, hematémesis, hematología, anemia, melanemo.
250. heroína: (confróntese héroe e *-ina, en su origen, marca de fábrica) femenino. química. diacetilmorfina, medicamento y estupefaciente.
251. híbrido, da: (francés hybride, latín hýbrida) adjetivo. aplícase al animal o al vegetal procreado por dos individuos de distinta especie.- figurado. dícese de todo lo que es producto de elementos de distinta naturaleza. // biología. aplícase al organismo proveniente de dos especies diferentes (animal o vegetal), y a menudo bastante vecinas como para hacer posible la fecundación. existen gradaciones en la hibridación, de tal suerte que hay híbridos netamente estériles y otros que pueden tener descendientes. se han podido criar híbridos vegetales (rosales híbridos) e híbridos animales (peces, anfibios, mamíferos, etc.).
252. hierba (jerga): droga.
253. hilaridad: (latín hiláritas - hilaris: alegre) femenino. expresión tranquila y plácida del gozo, alegría y satisfacción del ánimo.- risa y algazara que excita en una reunión lo que se o se oye.
254. histeria: patología. ver histerismo.
histerismo: masculino. patología. enfermedad nerviosa, crónica, más frecuente en la mujer que en el hombre, caracterizada por la gran variedad y multiplicidad de síntomas, principalmente funcionales, y a veces por ataques convulsivos.
255. hito, ta: (latín vulgar fictus - latín figere: clavar) adjetivo. unido, inmediato; sólo tiene uso en la locución calle, o casa, hita.- fijo, firme.- masculino. mojón o poste de piedra, por lo común labrada, que sirve para conocer la dirección de los caminos y para señalar los límites de un territorio.- juego que se ejecuta fijando en la tierra un clavo, y tirando a él con herrones o con tejos. gana el que más cerca del clavo pone el herrón o tejo.- aplícase al caballo negro sin mancha ni pelo de otro color.- figurado. blanco o punto adonde se dirige la vista o puntería para acertar el tiro.- clavo pequeño sin cabeza, que se queda embutido totalmente en la pieza que asegura.- hito, mojón.
de hito en hito (o mirar de hito): frase. fijar la vista en un objeto sin distraerla a otra parte.
256. horadar: verbo transitivo. agujerear una cosa atravesándola de parte a parte.
257. hors d'oeuvre: un hors d'oeuvre (del francés hors-d'œuvre), aperitivo o entremés, es un plato pequeño que se sirve antes de una comida en la cocina europea. algunos hors d'oeuvres se sirven fríos, otros calientes. los hors d'oeuvres pueden servirse en la mesa como parte de la comida, o pueden servirse antes de sentarse, como en una recepción o cóctel. antiguamente, los hors d'oeuvre también se servían entre plato y plato. desde el punto de vista del servicio, existen dos tipos de hors d'oeuvre:
-hors d'oeuvre generales (incluyen preparaciones frías como ensalada, carne fría y pescado)
-hors d'oeuvre clásicos (figuran los jugos y refrescos, toronja, cóctel de marisco, etc.)
los hors d'oeuvre suelen ser más pequeños que los platos principales y están pensados para comerlos con la mano. (fuente: wikipedia)
258. huero, ra: adjetivo. huevo huero.- figurado. vano, vacío y sin sustancia. // guatemala, méxico. güero.
259. huipil: (voz náhuatl) masculino. américa central. méxico. camisa de las indias.- honduras, méxico. camisa de mujer sin mangas.
260. ibm: la international business machines corporation (ibm) es una empresa tecnológica multinacional estadounidense con sede en armonk, new york. ibm fabrica y comercializa hardware y software para computadoras, y ofrece servicios de infraestructura, alojamiento de internet, y consultoría en una amplia gama de áreas relacionadas con la informática, desde computadoras centrales hasta nanotecnología.
la empresa fue fundada en 1911 como computing tabulating recording corporation, siendo el resultado de la fusión de cuatro empresas: tabulating machine company, international time recording company, computing scale corporation, y bundy manufacturing company. ctr adoptó el nombre de international business machines el 14 de febrero de 1924, utilizando un nombre previamente designado a una filial de ctr en canadá, y posteriormente en américa del sur.
en el 2011, la revista fortune clasificó a ibm como la empresa número 18 en los estados unidos en tamaño, y la empresa número 7 en beneficios. globalmente, la empresa fue clasificada como la empresa número 31 en tamaño por forbes en el 2011. por el número de empleados (más de 425,000) es la segunda empresa más grande del mundo, superada solamente por walmart. la firma está presente en más de 200 países, y su personal incluye científicos, ingenieros, consultores y profesionales de ventas.
261. idiota: (latín idiota, griego idiotes: profano, ignorante) adjetivo. persona que padece de idiocia; úsese también como sustantivo.- falto de toda instrucción.
idiocia: (del griego idioteia: ignorancia) femenino. patología. grado más profundo de la oligofrenia o deficiencia mental; dícese también idiotez. se caracteriza por la ausencia de lenguaje y la incapacidad del sujeto de valerse por sí mismo. suele ir acompañada de malformaciones físicas. los idiotas sólo alcanzan una edad mental máxima de tres años. su cociente intelectual oscila entre 0 y 20.
idiotez: femenino. patología. idiocia.
262. ídolo: (latín idólum - confróntese *éidolon) masculino. figura de una falsa deidad a que se da adoración.- figurado. persona o cosa excesivamente amada.
263. imaginario, ria: adjetivo. que sólo tiene existencia en la imaginación.- decíase del estatuario o pintor de imágenes. // femenino. militar. soldado que por turno vela durante la noche en cada compañía o dormitorio de un cuartel.
264. imán: (derivado del provenzal antiguo agimant, latín adamas, adamantis, griego adamas, adámantos: diamante) masculino. trozo de magnetita o de otro mineral o metal que, naturalmente o en virtud de ciertos procesos, atrae al hierro, al cobalto y a otros cuerpos.- figurado. cualquier cosa que atrae: tiene imán en los ojos.
265. imperio, estilo: retorno a lo antiguo (imperio). el imperio, preocupado por las conquistas, no pudo casi dedicarse a la construcción de monumentos públicos. napoleón sueña con parís como capital del mundo, con palacios, avenidas, edificios grandiosos. no llegará a ver la terminación del gran arco del triunfo, que debía consagrar su gloria. pero el amo, que quiere tener su corte, su nobleza en un marco digno de ella, debe ser servido por un arte que lleve su sello. david desempeña un papel análogo al de le brun en la corte de luis xvi y, a pesar de algunas resistencias aisladas, acelera el movimiento neoclásico que se manifestó después de terminado el reino de luis xv y que llega ahora a su punto culminante; la admiración por la antigüedad se vuelve tan exclusiva que cierra todo camino a la personalidad. termina por constituir un estilo uniforme, solemne, pesado y tieso, esclavo de lo antiguo, en el que la inspiración heroica o galante se ostenta sin discreción.
arquitectura: imita la antigüedad desprovista de espíritu; impersonal, pomposa y fría. ilustrada por percier y fontaine. reconstrucción de templos griegos o romanos, en discordancia con la atmósfera de francia.
casas particulares de fachadas solemnes. muros de los apartamientos decorados con yeso y con papel pintado, con pinturas, o con paño rojo de bordes negros.
techos con molduras vulgares; se enorgullecen de usar una rosa luis xvi.
decoraciones, en las que se renuncia a la mitología galante bajo el signo de minerva, diosa de la guerra. en lugar de carcaj y flechas de amor, arcos y flechas de guerra, caduceos, cuernos de la abundancia, águilas, esfinges, grifos y quimeras.
tejidos: nueva actividad de las fábricas de lyon. invención del oficio jacquard. sedas, damascos.
orfebrería: perfección del trabajo. claude odiot es el más grande orfebre de esta época: habilidad y precisión.
joya librada a la fantasía del joyero, el cual la acomoda a su gusto y al de la época, imitando con veracidad y exactitud aproximadas las joyas egipcias, griegas y romanas.
mobiliario: muebles a la romana, de líneas severas, imperiosas, con la rigidez del estilo pompeyano. sin obedecer a una regla artística fija, se preocupan ante todo por la riqueza y la majestad imponente, que dan al mobiliario un aspecto pesado. la decoración metálica supera a la escultura en madera.
las patas de los sillones, de las mesas, las barras de los respaldos, se enderezan; las de los veladores y mesas de tocador conservan la línea curva y terminan en garras de león.
camas: simplicidad desnuda de una cama de campo o encorvadas en forma de "barco". canapés estrechos. aparadores parecidos a altares antiguos. escritorios, cómodas, costureros de ébano y maderas preciosas.
ornamentación: muy dispar. sillones de patas rectas, cuadradas, simplemente decoradas con motivos raros de metal. mesas de tocador con patas en semicírculos yuxtapuestos.
palmetas, hojas de acanto, liras.
cariátides, victorias aladas, esfinges y pegasos de bronce que soportan el mármol de los veladores.
lechos suntuosos con adornos de camafeos.
chimeneas de mármol adornadas con bronce cincelado y sobre ellas flameros, trípodes con victorias aladas, candelabros, sahumadores con atributos guerreros (lanzas, escudos).
vasos de sèvres. péndulos de mármol decorado con oro con un lugar diminuto para el cuadrante exageradamente cincelado.
266. impoluto, ta: adjetivo. limpio, sin mancha.
267. inasequible: adjetivo. no asequible.
268. incumbir: (latín incúmbere: apoyarse - confróntese *in y latín cubare: echarse) verbo intransitivo. estar algo a cargo de una persona: esa decisión no me incumbe. eso incumbe al escribano.
269. indicio: (latín indícium - confróntese *in y *indicare) masculino. acción o señal que da a conocer lo oculto.
derecho. circunstancia de hecho que autoriza una conjetura. generalmente se confunde indicio con presunción y muchas legislaciones incurren en este error. indicio es la circunstancia o antecedente que autoriza a fundar una opinión sobre la existencia de un hecho; mientras que presunción es el efecto que esa circunstancia o antecedente produce, en el ánimo del juez, sobre la existencia del hecho. media, pues, entre indicio y presunción, una relación de causa a efecto. constituye un medio de prueba que la ley autoriza para demostrar la intervención del imputado en el hecho cometido, pero que no resulta suficiente para probar la realidad de ese hecho (cuerpo del delito), la que debe acreditarse por pruebas inmediatas y directas.
270. índigo: (latín índicus; de la india) masculino. pasta tintórea que se extrae del añil.- color añil. // botánica. añil, arbusto papilionáceo.
271. infidencia: (confróntese *in y latín fidentia: confianza) femenino. falta a la confianza y fe debidas o otro.
272. ingle: (del latín inguen) femenino. anatomía. depresión angulosa entre el muslo y el abdomen.
273. injuria: (latín iniuria - confróntese *in y *ius) femenino. agravio, ultraje de obra o de palabra.- hecho o dicho contra razón y justicia.- figurado. daño o incomodidad que causa una cosa.
274. inquisición: femenino. acción y efecto de inquirir.- tribunal eclesiástico, establecido para inquirir y castigar los delitos contra la fe.- casa donde se juntaba el tribunal de la inquisición.- cárcel destinada para los reos pertenecientes a este tribunal.
275. instilar: (latín instillare - confróntese *in y latín stilla: gota) verbo transitivo. verter un líquido gota a gota sobre una superficie o dentro de un conducto o cavidad: instilar un colirio en el ojo.- figurado. infundir o introducir insensiblemente en el ánimo una cosa: instilar una doctrina.
276. insurgentes, avenida de los: es un conjunto de tres avenidas continuas que forman una de las principales vialidades de la ciudad de méxico. con una longitud combinada de 28.8 kilómetros, atraviesa la mayor parte de la capital mexicana.
se divide en tres avenidas o zonas: la norte, que va de la calle acueducto de guadalupe y la carretera federal méxico - laredo nº85, a la calle de mosqueta. la zona centro comprende desde la calle de mosqueta hasta el paseo de la reforma. la zona sur, del paseo de la reforma a la calle guadalupe victoria, carretera federal méxico - cuernavaca 95 y autopista méxico - cuernavaca 95d.
llamada coloquialmente como insurgentes, esta avenida tiene sus antecedentes en varias calles, caminos rurales, carreteras y tramos de avenidas que se remontan por lo menos a la primera mitad del siglo xix. por entonces, en casi su totalidad, los terrenos que albergarían la avenida de los insurgentes eran parte de lo que fueran los lagos de texcoco y el lago de xochimilco, los cuales fueron desecados por las diferentes obras que se realizaron desde la época colonial para desalojar las aguas de la cuenca de méxico.
para 1857, en lo que hoy sería el tramo entre la calle ricardo flores magón y la avenida revolución, se había creado una amplia avenida la cual recibió el nombre de nuevo camino a san cosme, la cual junto a muchos otros terrenos del distrito de méxico en la aplicación de las leyes de reforma entraron en una larga y problemática historia de ventas, divisiones, fusiones e invasiones, tanto de terrenos ejidales y de haciendas pertenecientes a pueblos originarios del distrito federal como de particulares. debido a este caos se crean multitud de carreteras y caminos elevados sobre el terreno cenagoso y pantanoso de la zona rural para poder comunicar esas propiedades rurales, hasta entonces las dos únicas rutas prácticas que existían al sur del valle de méxico eran las hoy llamadascalzada de tlalpan y la avenida revolución y al norte las calzada de la verónica "círculo interior", calzada vallejo y calzada de los misterios, además de los canales y caminos que en algunas zonas existían, como niño perdido (hoy eje central lázaro cárdenas). en 1887 se inaugura el monumento a cuauhtémoc, que se convertiría en el cruce con el paseo de la reforma.
para el año 1900 con la creación de colonias externas a la ciudad de méxico como las colonias cuauhtémoc, juárez, colonia tabacalera, colonia san rafael y la colonia del valle, el llamado camino nuevo a san cosme sufrió varias transformaciones. de norte a sur, entre flores magón y héroes ferrocarrileros, se cierra la avenida y se integra a los patios de maniobra de la estación santiago "carga" y estación central "pasajeros" del ferrocarril central de méxico. entre héroes ferrocarrileros y gómez farías se le llama se le llama calle 22 poniente; entre las calles de gómez farías y antonio caso aparecía otro cierre que se convertía en un patio de maniobras y estacionamiento de la compañía de tranvías del distrito federal. de la calle antonio caso a paseo de la reforma se le llamó ramón guzmán, pero lateralmente al trazo se construye la estación colonia. entre el paseo de la reforma y la avenida chapultepec se le conoció como avenida insurgentes, nombre que de manera informal se extendió para el camino rural méxico - san ángel.
esta avenida se prolonga al sur y recibe el nombre de vía del centenario, aunque conforme a la nomenclatura de la colonia roma, recibe el nombre de avenida veracruz; más al sur, se crea un camino rural. al oriente de esta zona y al sur de la ciudad de méxico se construyó un tramo aparte para unirla con la colonia del valle y la villa de tlalpan, el llamado camino méxico - tlalpan, el cual se conformaba, más o menos, por las hoy llamadas avenida dr. josé maría vertiz, avenida universidad, eje 10 sur y que con parte del anillo periférico sur y el viejo camino viejoa cuernavaca "insurgentes sur" llega hasta el tlalpan.
vista de la avenida de los insurgentes en dirección sur-norte
277. insurrecto, ta: adjetivo. levantado o sublevado contra la autoridad pública; rebelde; úsese mucho como sustantivo.
278. ínterin: (latín ínterim) masculino. interinidad, tiempo que dura el desempeño interino.- adverbio de tiempo. entretanto o mientras.
279. interpol: comisión internacional de policía criminal fundada en 1849, con asiento en parís. tiene por misión unir la policía de distintos países para la búsqueda de criminales internacionales; especializa su acción en frustrar la trata de blancas y el tráfico de estupefacientes.
280. jerez: masculino. vino blanco y de fina calidad que se elabora con la uva de jerez de la frontera.
281. juicio final: teología. la creencia en un juicio universal, que tendrá lugar al fin de los siglos, se encuentra ya en el judaísmo y, probablemente, también en el zoroastrismo. esta creencia fue recogida mas tarde por el cristianismo y el islamismo. en el primero, las predicciones acerca del juicio final se hallan en los escritos apocalípticos, en el evangelio de san mateo y en la epístola a los corintios. en ellos se afirma que al fin del mundo todos los muertos resucitarán y serán llamados a comparecer ante el tribunal divino para ser juzgados por sus acciones. cristo será el juez y estará asistido en sus funciones por los santos; además, el juicio será estrictamente individual.
282. la alameda central, méxico d. f.: es un parque público del centro histórico de la ciudad de méxico y por su antigüedad, la cual data del año 1592, se clasifica como el jardín público más antiguo de méxico y de américa. se inspiró en la alameda de hércules de la ciudad de sevilla, jardín público creado en 1574 y el más antiguo de españa y de europa. el modelo sevillano fue seguido por otros creadores de jardines urbanos en españa como la de écija (sevilla) de 1578 y la alameda de los descalzos de lima (1611).
está delimitada, al norte por avenida hidalgo; al este por la calle de ángela peralta, donde se encuentra el palacio de bellas artes; al sur, por la avenida juárez; y al oeste, por la calle doctor mora.
desde hace 400 años esta alameda es parte del paisaje urbano de la ciudad de méxico. la fundación tuvo en un principio orígenes humildes, cuando el trazado de la ciudad que albergaría estaba recientemente definida, pero el virrey luis de velasco comprendió la importancia de dar a los pobladores de la capital de la nueva españa un lugar que al mismo tiempo fuera para "salida y recreación de los vecinos", sirviera de punto de encuentro de una sociedad que gustaba cada vez más lucir y ser reconocida en sus diferencias.
el 26 de noviembre del 2012 la alameda central fue reinaugurada después de 8 meses de trabajo. la remodelación incluyó la mejora de los parques, la plantación de nuevos árboles, y la restauración de fuentes y del hemiciclo a juárez.
toma aérea de la alameda central hacia el norponiente, alcaldía cuauhtémoc, ciudad de méxico, méxico.
283. lacón con grelos: es un plato de carne típico de la cocina gallega, en españa, y supone uno de los platos más representativos de la gastronomía de esta comunidad autónoma norteña. se trata de lacón (pata delantera del cerdo) cocido, chorizo, patatas (cachelos) y verduras, principalmente el grelo.
el lacón con grelos en sus inicios se consumía durante la celebración del carnaval, al ser la mejor época para los grelos, actualmente se puede encontrar en los mejores restaurantes de galicia y del resto de españa. recuerda en algunos aspectos la cocina germánica (codillo de cerdo).
sus principales ingredientes son: el lacón (del latín lacca) producto derivado del cerdo, resultante del proceso de curación de sus extremidades delanteras y los grelos, brotes del nabo (grelos) en cuyo extremo aparecen flores. su apariencia es la de un tallo más o menos grueso (puede alcanzar el grosor del dedo pulgar de la mano) del que salen algunas hojas y, en el extremo, las flores. también se suele acompañar el plato con chorizo y cachelos; y en su elaboración se realiza la cocción de todos los ingredientes. (fuente: wikipedia).
lacón con grelos
284. lacre: (de una variante portuguesa de laca) masculino. pasta sólida, generalmente en barritas, compuesta de goma laca y trementina con añadidura de bermellón o de otro color. empléase derretido, en cerrar y sellar cartas y en otros usos análogos. // cuba. especie de cera que forman las abejas criollas, pero más dura y aromática. // botánica. colombia. nombre vulgar de elaeagia utilis, árbol de la familia rubiáceas, de gran tamaño, cuyas yemas segregan una resina abundante. masticándola y por acción de la saliva adquiere esta resina marcada ductilidad y se puede extender en capas delgadas y de gran trasparencia; es el barniz que utilizan los industriales de pasto (colombia); dícese también árbol de cera, barniz de pasto, cero, mopa, resino.- achiotillo, árbol gutífero.
285. lastre: (francés antiguo last, neerlandés o inglés last: peso) masculino. piedra, arena u otra cosa de peso que se pone en el fondo de la embarcación, a fin de que ésta entre en el agua hasta donde convenga.- figurado. juicio, peso, madurez: no tiene lastre aquella cabeza. // aeronáutica. arena en sacos que llevan los aeronautas y que arrojan para aliviar el peso del globo cuando quieren ascender.
286. lavanda: (francés lavande, italiano lavanda) femenino. botánica. espliego, planta labiada. // química. aceite esencial incoloro o amarillento, fuertemente aromático y de olor característico. los componentes conocidos más importantes son: linalol, acetato de linalilo, geraniol, cumarina, furfurol y borneol. se obtiene por destilación de las flores frescas del espliego. se usa en perfumería; dícese también esencia de espliego.
287. lavativa: (de lavar) femenino. enema, por vía rectal.- jeringa o cualquier instrumento manual, de forma varia y de una u otra materia, que puede servir para dar lavativas o clisteres.- figurado, familiar. molestia, incomodidad.
288. lemmy caution: es un personaje ficticio creado por el escritor británico peter cheyney (1896-1951). caution fue retratado inicialmente como agente del fbi y, en historias posteriores, como detective privado.
el primer libro de cheyney con el personaje se publicó en 1936. cuando se publicó this man is dangerous, cheyney trabajaba para la policía metropolitana como reportero policial e investigador de delitos, pero el éxito de la novela le permitió convertirse en autor profesional. cheyney escribió once novelas de lemmy caution entre 1936 y 1946. la serie de radio lemmy caution se emitió en la década de 1940 en australia y nueva zelanda.
aunque caution es un personaje estadounidense creado por un escritor británico, aún no ha aparecido en una película en inglés. sin embargo, ha aparecido en alrededor de 15 películas europeas, la mayoría francesas, de 1952 a 1991. en todas menos la primera de estas películas, siempre fue interpretado por el mismo actor, eddie constantine, de 1953 a 1963, fueron películas de detectives directamente en el estilo del cine negro; las películas posteriores tendieron a ser experimentales o cómicas. hoy en día, la más conocida de estas películas es alphaville de jean luc godard de 1965, que situó a caution en un entorno de ciencia ficción distópica.
algunas críticas iniciales por su creación de un héroe estadounidense llevaron a cheyney a desarrollar un protagonista basado en gran bretaña, slim callaham, que apareció en siete novelas superventas a partir de 1938. estas dieron lugar a una serie similar de películas.
289. levante: (confróntese levantar) masculino. oriente, punto por donde sale el sol.- viento que sopla de la parte oriental.- cierto tabaco de oriente que contiene poca nicotina. // américa central. puerto rico. calumnia.- argentina. uruguay. reprimenda: a fulano le dieron un levante en la oficina.- masculino. chile. derecho que paga el dueño de un terreno el que corta maderas en él, para beneficiarlas por su cuenta.- puerto rico. motín.- venezuela. operación de conducir el ganado para reunirlo en un sitio determinado. // minería. operación de levantar las cañerías de los hornos de aludeles para limpiarlos y recoger el azogue que contengan.
290. licenciado, da: adjetivo. dícese de la persona que se precia de entendida.- dado por libre.- masculino, femenino. persona que ha obtenido en una facultad el grado que la habilita para ejercerla.- masculino. tratamiento que en algunos países se da a los abogados.- soldado que ha recibido su licencia absoluta.
291. liebre: (del latín lepus - oris) femenino. mamífero lagomorfo.- figurado, familiar. hombre tímido y cobarde. // zoología. nombre vulgar de las distintas especies del género lepus, mamíferos lagomorfos de la familia lepóridos, caracterizados por el cuerpo delgado, extremidades posteriores mucho más largas que las anteriores; cabeza relativamente pequeña, hocico estrecho y orejas más largas o casi tan largas como aquélla; cola corta y pelaje corto y suave, de coloración diferente según la especie y, aun dentro de la misma especie, según la región y la época del año.
liebre ibérica
292. limbo: (latín limbus: orla o extremidad de un vestido) masculino. borde de una cosa, y con especialidad orla o extremidad de la vestidura.- corona graduada que llevan los instrumentos destinados a medir ángulos. // astronomía. contorno aparente de un astro. // botánica. lámina. // marina. lámina circular de plata, incrustada en la corona del sector de un sextante, donde está grabada la graduación. // religión. en la religión católica, morada donde se hallan las almas de todos aquellos que no han sido redimidos del pecado original por el bautismo, pero que no han cometido faltas que les sean imputables directamente. a esta categoría pertenecen, por ejemplo, los niños muertos antes de recibir el bautismo y los virtuosos que murieron antes de la ascensión de cristo. el limbo fue así llamado porque se suponía que se hallaba en los límites del infierno. según se afirma, cristo descendió a él para rescatar a todos los justos del antiguo testamento.
293. linterna sorda o flamenca: aquella cuya luz va oculta por una pantalla opaca, que fácilmente se corre a voluntad del portador.
linterna sorda
294. lobby: masculino. grupo de presión.- actividad cuyo objetivo es influir en la toma de decisiones en el ámbito público o privado en favor de intereses determinados.- vestíbulo (// sala próxima a la entrada).
295. lóbulo: (confróntese lobo: segmento) masculino. cada una de las partes a manera de ondas, que sobresalen en el borde de una cosa; como la hoja de una planta o el intradós de un marco. // anatomía. porción de una víscera, limitada por cisuras o divisiones: los lóbulos del cerebro, del hígado, del pulmón. // arquitectura. en la arquitectura medieval árabe y occidental, cada uno de los elementos en forma de arco o de hoja vegetal que constituían las tracerías u ornamentaciones de piedra de arcadas y ventanales; dícese también folia o folículo. // botánica. lobo pequeño. // paleontología. parte de la línea de sutura de los ammonitas que es cóncava hacia la apertura de la valva.
lobo: (del griego lobós: perilla de la oreja) masculino. botánica. cada uno de los segmentos o gajos más o menos redondeados y poco profundos en que suelen estar divididos los bordes de los órganos foliáceos y también los órganos macizos de las plantas.
296. lúgubre: (latín lúgubris - lugere: estar de duelo) adjetivo. triste, funesto, melancólico.
297. lui: es una revista francesa de entretenimiento para adultos creada en noviembre de 1963 por daniel filipacchi, un fotógrafo de moda convertido en editor, jacques lanzmann, un manitas convertido en novelista, y frank ténot, un agente de prensa, patafísico y crítico de jazz.
el objetivo era aportar algo de encanto "à la française" al mercado de las revistas masculinas, tras el éxito de playboy en estados unidos, lanzada apenas unas décadas antes.
298. macabro, bra: (del francés [danse] macabre: danza de la muerte - macabre - macabré, nombre propio) adjetivo. dícese de lo que participa de la fealdad de la muerte y de la repulsión que ésta suele causar.
299. madero: masculino. pieza larga de madera escuadrada o rolliza.- pieza de madera de hilo destinada a la construcción.- figurado. nave, buque.- figurado, familiar. persona muy necia y torpe, o insensible. // marina. brazal.
300. mafia: (voz italiana) femenino. organización italiana de maleantes, de origen siciliano.
301. magnetófono: masculino. técnica. marca registrada de un sistema de registro del sonido sobre un hilo metálico, o sobre un film especial.
magnetófono
302. malinche: (conocida también como malinalli [náhuatl: malīnalli; ‘hierba’], malintzin [náhuatl: malīntsin; ‘doña marina’] o doña marina) fue una mujer probablemente totonaca, nacida cerca del año 1500, posiblemente en painala, poblado desaparecido cerca de coatzacoalcos, antigua capital olmeca situada entonces al sureste del imperio azteca, en la región del actual estado de veracruz. en 1519, fue una de las 20 mujeres cacicas que fueron entregadas a los españoles como esclavas, por los indígenas de tabasco, derrotados en la batalla de centla. jugó un papel importante en la conquista de méxico como intérprete de hernán cortés, con quien tuvo un hijo, martín cortés, quien es considerado uno de los primeros mestizos surgidos de la conquista de méxico. más tarde, en 1523, cortés la casó con el español juan jaramillo, con quien tuvo a su segunda hija, de nombre maría.
la imagen mítica de la malinche se ha modificado con el tiempo conforme han variado los criterios historiográficos que la han estudiado desde que irrumpió en el proceso de conquista al ser ofrecida como esclava al conquistador hasta más recientemente en que se ha revalorado su aportación a ese proceso que finalmente formó la nueva nación mestiza que hoy es méxico. actualmente para una parte de la población de méxico la malinche es el estereotipo de la traición, aunque otros la consideran como la víctima por excelencia del choque cultural que se produjo.
303. mampostería: (confróntese mampuesto) femenino. arquitectura. fábrica de piedra sin labrar o con labra grosera, aparejada en forma irregular- por extensión, cualquier fábrica construida con elementos que se pueden colocar con la mano, como piedras labradas o ladrillos.- oficio de mampostero.
mampuesto, ta: (de mano y poner) adjetivo. dícese del material que se emplea en la obra de mampostería.- masculino. reparo, parapeto. // masculino. colombia, costa rica, venezuela. cualquier objeto en que se apoya el arma de fuego. // masculino. albañilería. piedra pequeña, de naturaleza calcárea, por lo general, y sin labrar, que se emplea en la obra de mampostería y se cubre con mortero.
de mampuesto: masculino. adverbio. de repuesto, de prevención.- desde un parapeto, a cubierto.
304. mandíbula: (latín mandíbula - mándere: masticar) femenino. anatomía. pieza ósea que soporta los dientes; generalmente, sinónimo de maxilar inferior. la mandíbula superior está constituida por los maxilares superiores y el hueso palatino. // zoología. cada una de las dos piezas córneas que forman el pico de las aves; y también cada una de las piezas duras que otras especies animales, como los reptiles, anfibios, peces, tienen a los lados o alrededor de la boca, y les sirven para la prensión de los alimentos.
305. mariachi: (del francés mariage: matrimonio, porque esta música se tocaba durante los festejos de las bodas) masculino. música. conjunto instrumental compuesto por guitarras, violines, arpa y trompetas, propio de jalisco (méxico). la misma denominación corresponde al tipo de música alegre y bulliciosa que ejecutan. los sones son su especialidad; en su repertorio son frecuentes, además, los corridos. acompañan cantantes.
306. marietta:
la ingram mac 10 (military armament corporation model 10, oficialmente la m-10) es una pistola ametralladora o un subfusil sumamente compacto, accionada por retroceso y desarrollada por gordon b. ingram en 1964.
el diseñador de armas estadounidense gordon b. ingram que había desarrollado varios subfusiles bajo su propio nombre (como el ingram m6), comenzó a trabajar alrededor de 1964 en un subfusil más compacto y adecuado para operaciones clandestinas.
ingram desarrolló varios prototipos entre 1965 y 1966, y por lo menos un arma fue comprada por el ejército de los estados unidos para pruebas y evaluación. en 1969 ingram se unió a la sionics co., compañía que previamente había fabricado silenciadores para pistolas, y que comenzó a producir las pistolas ametralladoras ingram. en 1970 sionics fue incorporado a la compañía military armament corporation (o mac en corto), localizada en powder springs, georgia. ese mismo año la mac comenzó la producción de dos versiones de pistolas ametralladoras ingram, la más grande modelo 10 (m10), calibrado para munición 9 x 19 parabellum o 45acp y la más pequeña modelo (m11), calibrado para munición 9 x 17 browning (9 mm corto o .380 acp).
la compañía mac se declaró en bancarrota en 1976, y los derechos de fabricación para las pistolas ametralladoras ingram m10 y m11 fueron transferidos a rpb industries inc, ubicada en atlanta. más tarde subfusiles, pistolas automáticas y carabinas, basadas en diseño de ingram, fueron fabricados por varias compañías más, tales como swd inc, jersey arms, cobray y otras. copias de la m10 fueron fabricadas en taiwan y japón.
307. martell: es una casa de conac fundada en 1715 por jean martell. es la más antiguas de las "cuatro grandes" casas de coñac (las otras son hennessy, rémy martin y courvoisier), que juntas producen la mayor parte del coñac mundial. anteriormente propiedad del imperio de licores seagram, ahora forma parte de martell mumm perrier-jouët (mmpj), filial del conglomerado francés de vinos y licores pernod ricard. el cordon bleu, el producto estrella de martell, presentado en 1912, fue durante muchos años el coñac premium más vendido del mundo.
en el 2015, martell producía alrededor de 14 millones de botellas de su coñacs al año, lo que lo convertía en el segundo mayor productor de coñac del mundo, detrás de hennessy.
jean martell, un joven comerciante, nació en la isla de jersey en 1694. en aquel entonces era un lugar conocido por el contrabando, lo que posiblemente lo llevó a involucrarse en el comercio de licores. en 1715, abrió su propio negocio comercial en gatebourse, cognac, a orillas del charente, y así fundó una de las primeras casas de coñac. variaciones del logotipo que eligió, un vencejo en combinación con el escudo de armas de la familia martell, se han utilizado desde entonces.
martell utilizaba uvas de los viñedos de la subregión de borderie para sus aguardientes y robles de tronçais para sus barricas, una combinación que daba como resultado un coñac excepcionalmente suave. tras la muerte del fundador en 1753, la viuda de jean martell, sus dos hijos y su nieto continuaron esta tradición. también desarrollaron un negocio de exportación, y para 1814 martell era el brandy más consumido en inglaterra. en 1831, martell creó su primer coñac vsop. el uso de denominaciones en inglés como very suprior old pale y extra old reflejaba la condición del coñac añejo como producto principalmente de exportación.
en 1795, un matrimonio entre las familias hennessy y martell, consolidó una alianza estratégica que creó un duopolio efectivo en el mercado del coñac. otro matrimonio se produjo en 1865. mientras aún competían, las dos compañías también tomaron decisiones conjuntas, por ejemplo, al introducir simultáneamente el sistema de clasificación por estrellas. esta relación semiformal se disolvió en 1947 tras el fallecimiento de maurice firino-martell.
308. masía: (del catalán masia) femenino. casa de labor, con finca agrícola y ganadera, típica del territorio que ocupaba el antiguo reino de aragón.
309. materialista (jerga mexicana): camión. en la página 137 del libro se lee: "-¿sabe qué es un materialista en méxico, fontbona? un camión."
310. matusalén matuselah: biblia. patriarca hebreo, de la raza de set, hijo de enoch, padre de lamech y abuelo de noé; según la biblia vivió 969 años.
311. matute: masculino. quizá acortamiento de matutino, por realizarse el contrabando de madrugada, influido en su forma por el nombre propio matute.- introducción de géneros en una población sin pagar el impuesto de consumos.
312. mechón: masculino. aumentativo de mecha.- porción de pelos, hebras o hilos, separada de un conjunto de la misma clase.
313. mercería: (confróntese mercero) femenino. trato y comercio de cosas menudas, como alfileres, botones, cintas, etc.- conjunto de artículos de esta clase.- lugar en que se venden. // chile. tienda donde venden cosas de hierro, especialmente herramientas; tienda de quincallería y ferretería.- méxico, perú, puerto rico. tienda donde se venden paños, lienzos o tejidos. // técnica. mercerizado.
mercero: (confróntese merced) masculino. el que ejercita la mercería vendiendo y comerciando en cosas menudas y de poco valor.
314. metralleta: (francés mitraillete) femenino. arma de fuego automática de cañón más corto que el fusil y de gran velocidad de disparo. (fuente: wikipedia)
metralleta co2 umarex steel strike
315. mezzogiorno: (en italiano, literalmente, "mediodía", con el significado de zona sur o meridional) o mediodía italiano es la macrorregión meridional de la república italiana.
dentro de la península itálica el límite septentrional del mezzogiorno suele marcarse por una línea que va desde terracina (lacio), en el mar tirreno, hasta san benedetto del tronto (marcas), en el mar adriático; en tal sentido, el mezzogiorno incluiría el espacio geográfico y cultural de lo que fueron el reino de sicilia y de las dos sicilias. su extensión total sería de 123,024 km. (fuente: wikipedia).
316. modelo, la (cárcel de barcelona): el centro penitenciario de hombres de barcelona, conocido popularmente como la modelo, es un antiguo centro penitenciario situado en la ciudad española de barcelona, que está cerrado desde el 2017. se ubica entre las calles rosellón, provenza, nicaragua y entenza, ocupando la extensión de dos manzanas del ensanche.
en 1787 el jurista y filósofo jeremy bentham publicó el panóptico. la idea era una cárcel circular; en cada nivel del perímetro periférico están las celdas individuales, totalmente aisladas, en las que ningún preso puede verse ni oírse.
todas las celdas y espacios son visibles para el vigilante, que se encuentra situado en un espacio central desde donde puede observar a todos los internos, con un golpe de vista, sin ser visto.
introduce el concepto de la "dictadura de la mirada", que controla todo espacio público y privado. se persigue que los internos se sientan permanentemente bajo vigilancia, aunque realmente no lo estuvieran, para fomentar el control y la disciplina. el panóptico ideaba la "cárcel modelo" como instrumento de control social basado en la vigilancia y, sobre todo, en la incertidumbre de dicha vigilancia, por su capacidad de subordinación.
la prisión fue construida entre 1881 y 1904 con un proyecto arquitectónico de salvador viñals y josé doménech y estapá. el conjunto tenía una planta radial, con un cuerpo central cubierto con cúpula en el que convergían seis naves. en el cuerpo central estaba el centro de control o panóptico al que se accedía tras pasar tres esclusas. tenía otros edificios anexos para diversos servicios: cocina, comedores, almacenes, talleres, economatos, enfermería geriátrico, capilla, gabinete antropométrico, gerencia y administración, escuela, gimnasio y teatro. junto a la entrada había una sala de espera y locutorios para la visita de familiares a los presos. también había un jardín y varios patios.
la modelo se inauguró el 9 de junio de 1904 y es decana de las cárceles catalanas, habiéndose convertido en símbolo y testimonio de la historia de la comunidad autónoma. su nombre original fue el de prisión celular, pero informalmente se le dio el nombre de modelo porque debía servir de modelo para la nueva reforma penitenciaria en esos años; con el tiempo el nombre se oficializó.
cada una de las seis galerías acogía una distinta tipología de presos: la 1, para internos primarios; la 2, para internos con buen comportamiento; la 3, para reincidentes con conducta adaptada; la 4, para reincidentes con dificultades de adaptación; la 5, para internos primarios y presos que trabajaban en la prisión; y la 6, para presos en régimen de aislamiento.
317. moho: masculino. capa que se forma en la superficie de un cuerpo metálico por alteración química de su materia; como la herrumbre o el cardenalillo.- figurado. desidia o dificultad de trabajar, ocasionada por el demasiado ocio y descanso. // botánica. nombre vulgar que se da a cualquier micromicete perteneciente a las mucoráceas y a los hifomicetes que se desarrolla sobre materias orgánicas en descomposición.
318. monumento a cuauhtémoc. ciudad de méxico: está dedicado al huey tlatoani mexica (azteca) cuauhtémoc, ubicado en el cruce de la avenida de los insurgentes y paseo de la reforma de la ciudad de méxico. es obra de francisco m. jiménez con esculturas de miguel noreña. fue inaugurado en 1887, muestra del neoindigenismo o del indigenismo académico altamente promovido por el gobierno de porfirio díaz.
el monumento a cuauhtémoc fue creado a iniciativa del ministro de fomento del régimen porfirista vicente riva palacio, quien propuso este monumento para honrar al último de los gobernantes mexicas. para ello, convocó en 1887 a d. j. s. bagally, emilio dondé, manuel gargollo y parra, ramón rodríguez arangoiti para que dieran su fallo respecto al mejor de los proyectos propuestos en un concurso público. el ganador fue el ingeniero francisco m. jiménez quien se inspiró en detalles de la arquitectura prehispánica de méxico, como las antiguas construcciones uxmal, mitla y la zona arqueológica de palenque, entre otras. jiménez falleció prematuramente dos días después de conocerse el fallo, por lo que la construcción del monumento quedó a cargo de ramón agea, arquitecto e ingeniero del palacio nacional. luego, carlos pacheco, ministro de fomento, encargó las esculturas del monumento a miguel noreña, pagándole un total de 37,863 pesos y un añadido de 3 mil más al hacerse los leopardos de bronce y no de piedra chiluca como originalmente dispuso jiménez.
la primera piedra fue colocada el 5 de mayo de 1878, debido a la intención de díaz de consagrar la batalla de puebla como una celebración oficial, y el monumento inaugurado 9 años después el 21 de agosto de 1887, ubicado en una plaza ajardinada con bancas de cantera a unos metros de una casa de estilo afrancesado que ocupa el university club.
en 1946 el arquitecto mario pani realizó el proyecto de paseo de la reforma e insurgentes, planeando construir una enorme plaza con distribución vial y al menos una decena de edificios concéntricos como nuevo centro de la ciudad, concluyéndose solamente como parte del proyecto del hotel plaza y el monumento como punto central. en 1949 el monumento fue movido de su emplazamiento original al punto exacto de la intersección de ambas avenidas. el proyecto de pani no se realizó, pero el monumento quedó en su nuevo emplazamiento, con un espacio reducido y sin espacio peatonal.
monumento a cuauhtémoc
detalle del monumento a cuauhtémoc
319. moqueta: (francés moquette) femenino. técnica. tela fuerte de lana, cuya trama es de cáñamo, y de la cual se hacen alfombras y tapices.
320. mordaza: (latín vulgar mordacía - confróntese morder) femenino. instrumento que se pone en la boca para impedir el hablar. // artillería. aparato empleado en algunos montajes con objeto de disminuir el retroceso de las piezas de artillería. // marina. mecanismo, operado casi siempre por un aparejo, que sirve para evitar que la cadena del ancla sea filada involuntariamente. // técnica. cada una de las bocas de una tenaza, tornillo de banco y en general de todo lo que sirve para apretar o sujetar.- piezas de madera o de metal blando (cobre, plomo) que se colocan en las bocas de un tornillo de banco para sujetar piezas u objetos sin que aquéllas las marquen o estropeen. // veterinaria. instrumento compuesto de dos piezas semicilíndricas de madera dura, entre las cuales se sujeta la parte alta del escroto, para evitar derrames en la castración.
321. mordida (jerga mexicana): untar la mano, sobornar.
322. mosquito: (probablemente diminutivo de mosca) masculino. insecto díptero.- figurado, familiar. el que acude frecuentemente a la taberna. entomología. nombre vulgar de numerosos dípteros nematóceros, particularmente de la familia culícidos. se caracterizan por presentar el cuerpo y las alas cubiertos de pelos alargados o pequeñas escamas; patas largas; aparato bucal picador chupador, que sirve a las hembras para extraer sangre al hombre y animales de piel fina, de la cual se alimenta, siendo por este motivo vector de graves enfermedades, tales como el paludismo, fiebre amarilla, dengue, filariasis, etc. la picadura produce inflamación rápida, acompañada de escozor. el macho es fitófago. hay dimorfismo sexual. el acoplamiento se efectúa durante el vuelo. la fertilización es rápida, necesitando una determinada temperatura para que se realice. las larvas son acuáticas y están tendidas sobre o dentro de la superficie del agua. es cosmopolita.- por extensión, cualquiera de los insectos dípteros parecidos al mosquito, que suelen vivir formando enjambres en lugares húmedos, como las charcas y las bodegas.
un mosquito aedes aegypti picando a un ser humano
323. móvil de calder: alexander calder (lawton, pennsilvania, estados unidos, 22 de julio de 1898 - new york, estados unidos, 11 de noviembre de 1976). artista estadounidense creador de un nuevo género de escultura ejecutada con los más variados materiales: hilos de acero, chapas de metal, material plástico, etc.; bajo la influencia de mondrian, se orientó hacia formas más abstractas. la principal innovación introducida por calder consistió en dotar de movimiento a sus figuras, para lo cual las proveyó en un principio de pequeños motores eléctricos que las accionaban. la uniformidad y monotonía obtenidos por este medio no satisficieron a calder, quien se lanzó a experimentar con creaciones impulsadas por fuerzas naturales, como el viento, y capaces de ofrecer una infinita variedad. con el dinamismo de estas esculturas llamadas móviles, trató de provocar una armoniosa sensación estética.
324. mueble bar:
mueble bar
325. muela: (latín mola) femenino. disco de piedra que se hace girar rápidamente alrededor de un eje y sobre la solera, para moler lo que entre ambas piedras se interpone.- piedra de asperón en forma de disco, que, haciéndola girar, se usa para afilar herramientas.- cada uno de los dientes posteriores a los caninos y que sirven para triturar los alimentos.- cerro escarpado en lo alto y con cima plana.- cerro artificial.- almorta.- cantidad de agua que asta para hacer andar una rueda de molino: una muela de agua- unidad de medida que sirve para apreciar la cantidad de agua que llevan las acequias.- figurado. rueda o corro.
326. mullido, da: pretérito pasado de mullir.- masculino. cosa blanda que se puede mullir y sirve para rellenar colchones, asientos, etc.- femenino. montón de rozo, juncos, paja, etc., que suele haber en los corrales para cama del ganado; úsese también como adjetivo.
327. músculo: (latín músculus) masculino. anatomía. órgano o tejido dotado de la propiedad de contraerse bajo la influencia de un estímulo. los músculos regulan la posición y los movimientos de las distintas partes del cuerpo, y en las vísceras huecas y conductos, impulsan de un lugar a otro a los líquidos orgánicos.
en el hombre hay dos clases de músculos: el músculo liso y el músculo estriado. los músculos lisos se contraen independientemente de la voluntad, mientras que los músculos estriados dependen de ella. esto no es absoluto, ya que el músculo cardíaco, que es estriado, es involuntario y se contrae de una manera automática y rítmica, y el músculo de la vejiga, que es liso, depende en su acción de la voluntad.
el músculo cardíaco es estriado
el músculo de la vejiga es liso
328. náusea: (latín náusea, griego nausía: mal de nave - confróntese *naus) femenino. sensación desagradable que precede al vómito; dícese también basca; úsese mucho en plural - figurado. repugnancia o aversión que causa una cosa; úsese mucho en plural.
naus: (voz griega) nave. aparece en voces españolas bajo la forma prefija nau-: naumaquia, naucóridos.
329. nebuloso, sa: adjetivo. que abunda de nieblas, o cubierto de ellas.- oscurecido por las nubes.- figurado. sombrío, tétrico.- falto de lucidez y claridad.- difícil de comprender.- femenino. entidad sideral que presenta a la observación un aspecto de cosa difusa y vaporosa. // astronomía. concentración de materia interestelar luminosa, opaca y oscura, en general de muy baja densidad.
330. neumático, ca: (latín pneumáticus, griego pneumatikós - confróntese *pneuma) adjetivo. aplícase a varios aparatos destinados a operar con el aire: tubo neumático.- masculino. tubo de goma que lleno de aire comprimido sirve de llanta a las ruedas de los automóviles, bicicletas, etc.
331. nieve (jerga): droga.
332. nonoalco-tlatelolco (conjunto urbano): el conjunto urbano presidente adolfo lópez mateos de nonoalco-tlatelolco, conocido también como tlatelolco, es un conjunto habitacional ubicado en el centro de la ciudad de méxico, diseñado bajo los preceptos del movimiento moderno. el conjunto, al igual que la zona histórica donde se asienta, son patrimonio cultural de la ciudad de méxico.
dicha unidad se encuentra dentro de la alcaldía cuauhtémoc y está delimitada por las siguientes colonias y avenidas:
.al norte por el eje 2 norte, manuel gonzález; limita con las colonias san simón tolnáhuac y ex-hipódromo de peralvillo.
.al sur por la avenida ricardo flores magón, anteriormente conocida como calzada nonoalco; limita con la colonia guerrero.
.al poniente por la avenida de los insurgentes norte; limita con la colonia atlampa.
.al oriente por el paseo de la reforma norte; limita con la colonia morelos.
333. núria espert romero. (hospitalet de llobregat, barcelona, españa, 11 de junio de 1935). es una primera actriz y directora española de teatro, cine y ópera. una de las más reconocidas y premiadas de su país. con más de setenta años de trayectoria, ha ganado numerosos premios y reconocimientos. recibió la medalla de oro al mérito en las bellas artes en 1983 y el premio nacional de teatro en varias ocasiones. en el 2016 fue galardonada con el premio princesa de asturias de las artes, el premio europa de teatro en el 2018, y el premio max de honor en el 2024. además ha ganado tres premios fotogramas de plata por sus actuaciones en cine y teatro y ha sido nombrada doctora honoris causa en dos ocasiones, por la universidad complutense de madrid y la universidad de londres.
núria espert
334. nylon: (voz inglesa: [ni] trogen: nitrógeno y una forma arbitraria: lon) masculino. química. fibra textil sintético de gran resistencia.- término genérico que se aplica a poliamidas sintéticas de cadenas con grupos amida repetidos como parte integral de la cadena principal:
-NH-(CH2)6-CO-NH-(CH2)6-CO-, etc.
puede formar filamentos en los cuales los elementos estructurales están orientados en la dirección del eje. se prepara por condensación y polimerización del ácido adípico con hexametilendiamina. para la obtención de fibras se hace pasar a través de hileras. sus cualidades mecánicas son notables, sobre todo si se la compara con la seda. fue descubierto hacia 1937 por el dr. carothers, de los laboratorios du pont de nemours (estados unidos).
335. oaxaca: estado del sureste de méxico; 94,211 kilómetros cuadrados. la sierra madre de oaxaca cruza su parte norte, y la sierra madre del sur corre paralelamente a la costa del pacífico. su región septentrional abarca gran parte de la cuenca del río papaloapan, y hacia el noroeste se encuentra la del coatzacoalcos. en el pacífico vierten el mixteco, el ometepec, el verde y el tehuantepec. en las altas serranías predominan las coníferas; en la costa sur la selva espinosa y las xerófilas y el bosque tropical y las sabanas en el norte de su territorio. explotación forestal. fábrica de cemento; de sombreros de palma. capital: oaxaca de juárez.
oaxaca de juárez: ciudad de méxico, capital del estado de oaxaca, situado entre los ríos atoyac y salado, a 1550 metros sobre el nivel del mar. centro industrial y comercial. arzobispado. posee notables edificios: la catedral, el santuario de la soledad, el palacio de gobierno. constituida en ciudad en 1532. patria de benito juárez.
mapa del estado de oaxaca y ubicación de su capital oaxaca de juárez
336. o' nabo de lugo, restaurante: en una de las zonas más céntricas de barcelona, destaca este establecimiento singular tanto por su decoración marinera como por la calidad de los platos, servidos desde 1971.
la carta que se elabora en o' nabo de lugo se sustenta en gran parte por platos de pescado o marisco, como las ostras, caldereta de bogavante, besugo a la espalda y muchos más tesoros del mar.
pero también en o' nabo de lugo se ofrecen suculentas carnes como alternativa a su oferta marinera, con chuletón de buey o sabrosa ternera gallega.
cabría destacar que no sólo su oferta gastronómica es excelente, sino que también lo es su selección de vinos. (fuente: cocina gallega.es)
337. orquesta: (latín orchestra, griego orkhesta: lugar donde evolucionaba el coro - orkheisthai: danzar) femenino. conjunto de instrumentos, principalmente de cuerda y madera, que tocan unidos en los teatros y otros lugares.- conjunto de músicos que no son de banda y tocan en el teatro o en un concierto. // arquitectura. entre los griegos, parte más baja del teatro, donde se ejecutaban las danzas y las evoluciones del coro. entre los romanos, lugar del teatro en donde se sentaban los senadores y las vestales.- en los teatros actuales, lugar que ocupan los músicos.- conjunto de butacas que ocupan la parte de la sala situada al nivel de la orquesta; dícese también: luneta o platea.
338. ovario: (latín ovarius) masculino. anatomía. cada una de las dos glándulas sexuales femeninas (izquierda y derecha) de forma ovoidea que están situadas en las partes laterales de la excavación pelviana. limitan por delante con el recto, por detrás con el ligamento y la trompa y se encuentran de 1 a 2.5 cm delante de la sínfisis sacroilíaca. se mantienen en esta posición mediante su adherencia al ligamento ancho y otros tres propios, constituidos por fibras musculares lisas. sin embargo, el ovario es un órgano muy movible y aun capaz de cambiar de sitio. pueden existir: ovarios supernumerarios, rudimentarios y aun estar ausentes. su peso en la mujer adulta normal oscila de 6 a 8 gs y sus dimensiones son: 3,5 cm de largo, 1,7 de ancho y 1,2 de grosor, aproximadamente. la coloración es blancorrosácea en la niña, que se torna rojo en la mujer adulta, particularmente en las menstruaciones. en las menopáusicas es de color gris amarillento. la consistencia es firme y resistente. la cara interna es convexa y se relaciona con la aleta superior del ligamento ancho; la externa, también convexa, se ubica en la excavación sobre sus paredes laterales en la fosa ovárica. el borde posterior se prolonga con la aleta del ligamento ancho, y el anterior convexo y libre está relacionado con las asas intestinales. su polo o extremidad superior está recubierto parcialmente por la trompa, y allí se origina el ligamento tubo ovárico. el inferior permite la inserción del ligamento útero ovárico. al corte del ovario pueden observarse dos zonas: una, central, de color rojo intenso, constituida por la sustancia medular o bulbo del ovario y en el que intervienen múltiples vasos entremezclados con tejido conjuntivo muscular, y otra, periférica, que integra la sustancia cortical y está formada por los folículos de graaf, dispersos en un estroma de tejido conjuntivo. un tejido epitelial celular recubre el ovario en su totalidad. está abundantemente irrigado mediante las arterias ováricas, rama de la aorta abdominal. las venas y vasos linfáticos son también muy numerosos. los nervios que acompañan a los vasos arteriales proceden del plexo ovárico y envían filetes motores, sensitivos y vasculares. // arquitectura. moldura adornada con óvalos. // botánica. parte inferior del pistilo, que contiene el rudimento de la semilla.
dibujo esquemático de los órganos reproductores femeninos. vista frontal.
estructuras internas de los ovarios.
339. ovillo: (latín medieval globellus - confróntese globo) masculino. bola o lío que se forma devanando hilo de lino, de algodón, seda, lana, etc.- figurado. cosa enredada y de figura redonda.- montón o multitud confusa de cosas, sin trabazón ni arte.
340. paisaje: masculino. pintura o dibujo que representa cierta extensión de campo, montañas, etc.- porción de terreno considerada en su aspecto artístico.
341. palacio de bellas artes: es un recinto cultural ubicado en el centro histórico de la ciudad de méxico, considerado uno de los más importantes en la manifestación de las artes en méxico.
este ha sido escenario y testigo de impactantes acontecimientos tanto artísticos, como sociales y políticos; su construcción fue iniciada hacia el final del mandato de porfirio díaz con motivo de la celebración del centenario del inicio de la independencia de méxico; sin embargo, no fue concluido e inaugurado sino hasta el 29 de septiembre de 1934, debido a la revolución mexicana.
es un edificio multifuncional, por lo que alberga diversos escenarios y espacios artísticos como el museo del palacio de bellas artes y el museo nacional de arquitectura. el primero exhibe de forma permanente 17 obras murales de siete artistas nacional ejecutadas de 1928 a 1963, entre ellos, diego rivera, david alfaro siqueiros y josé clemente orozco, siendo el más antiguo en el país dedicado a la producción plástica nacional. así también, es sede de la orquesta sinfónica nacional, la compañía nacional de ópera (ópera de bellas artes) y del ballet folklórico de méxico de amalia hernández. como institución dependen del instituto nacional de bellas artes (inba), parte de la secretaría de cultura del gobierno federal. en 1987 fue declarado por la unesco como monumento patrimonio de la humanidad.
342. pancho villa: (nombre real josé doroteo arango arámbula) (rancho de río grande, san juan del río, durango, méxico, 5 de junio de 1878 - hidalgo del parral, chihuahua, 20 de julio de 1923). su seudónimo era francisco villa.
en 1910 apoyó a madero, por quien sintió devoción, contra porfirio díaz, y después luchó contra orozco, siempre al frente de los guerrilleros revolucionarios del norte. asesinado madero, villa apoyó al ejército constitucionalista de carranza contra el usurpador victoriano huerta; éste logró capturarlo, pero villa huyó a texas, volvió al país y realizó una formidable campaña: ocupó chihuahua, ciudad juárez, torreón, saltillo, zacatecas, etc. luego rompió con carranza, por entender que éste se separaba de la línea revolucionaria. asistió a la infructuosa convención de aguascalientes y poco después marchó sobre la capital, junto con emiliano zapata, e impuso a eulalio gutiérrez como presidente (noviembre de 1914). ante la contraofensiva de carranza, que se había reorganizado en veracruz, salió a enfrentársele. las tropas de carranza, comandadas por álvaro obregón, lo derrotaron completamente y villa se retiró al norte. el 9 de marzo de 1916 organizó al frente de 400 guerrilleros, un ataque al pueblo estadounidense de columbus, donde asesinó a 16 personas: aparentemente, la intención era crear dificultades internacionales a carranza, al que estados unidos había reconocido. el 10 de marzo el presidente wilson ordenó la expedición punitiva de pershing: las tropas estadounidenses no lograron capturar a villa, y ante la advertencia de carranza de que el ejército suyo iba a marchar al encuentro de los invasores, éstos permanecieron indecisos y finalmente se retiraron. muerto carranza, el presidente interino adolfo de la huerta entregó a villa la posesión de la hacienda canutillo, donde el guerrillero se dedicó a pacíficas tareas agrícolas. tres años después fue asesinado por sus viejos enemigos políticos. villa fue un caudillo extraordinariamente audaz; gran amigo del pueblo, su figura se hizo legendaria.
343. pantorrilla: (probablemente por cruce del latín pántex, pánticis: panza y pandonum: bandurria; instrumento ventrado) femenino. abultamiento carnoso situado en la región posterior de la pierna y constituido por los músculos gemelos.
344. papagayo (blanco): (árabe babagá) masculino. ornitología. nombre vulgar de varios géneros de aves de la familia psitácidas, de unos 35 cm desde lo alto de la cabeza hasta la extremidad de la cola y 60 cm de envergadura; pico fuerte, grueso y muy encorvado; de patas de tarsos delgados y dedos muy largos, con los cuales agarra el alimento para llevarlo a la boca, y plumaje amarillento en la cabeza, verde en el cuerpo, encarnado en el encuentro de las alas y en el extremo de las remeras principales. son propios de los países tropicales, pero viven en domesticidad en otros climas y aprenden a repetir palabras y frases enteras. hay diversas especies con plumaje muy distinto, pero siempre con colores brillantes.
345. papel de barbas: el de tina, que no está recortado por los bordes.
346. papelote: masculino. despectivo. papelucho.- conjunto de papeles inútiles o de recortes de papel, que se venden al peso.
347. parapeto: (italiano parapetto - parare: resguardar, defender y petto: pecho) masculino. arquitectura. pared o baranda que se pone para evitar caídas, en los puentes, escaleras, etc. // fortaleza. terraplén corto formado sobre el principal hacia la parte de la campaña, el cual defiende de los golpes enemigos el pecho de los soldados.
348. párpado: (pálpebra) masculino. anatomía. cada una de las formaciones movibles, de naturaleza musculo-membranosa que en número de dos, superior e inferior, cubren por delante el órgano ocular. los párpados, al ocluirse, disminuyen la superficie ocular que está en contacto con el exterior, preservándola de los agentes irritantes (polvo, cuerpos extraños, traumatismos, etc.) el párpado superior posee mayor amplitud y movilidad que el inferior.
349. parquet: (voz francesa) masculino. carpintería. piso de una habitación hecho de piezas de madera fina, clavadas sobre ristreles o un entablonado, o clavadas y pegadas sobre un contrapiso de hormigón; a veces forma dibujos.
piso de parquet
350. párrafo: (latín parágraphus, griego parágraphos - confróntese *pará y *graphein) masculino. cada una de las divisiones de un escrito, señaladas por letra mayúscula al principio del renglón, y punto y aparte al final del trozo de escritura.
351. parsimonia: (latín parsimonia-parcas: parco) femenino. frugalidad y moderación en los gastos.- circunspección, templanza.
352. pasamontaña: masculino. gorro de punto de lana gruesa usado por los alpinistas; puede cubrir las orejas y el cuello; úsese también en plural.
pasamontaña
353. paseo de la reforma. ciudad de méxico: es la avenida más importante y emblemática de la ciudad de méxico y del país. originalmente, se llamó paseo de la emperatriz o paseo del emperador, ya que su trazo fue encargado por maximiliano i de méxico durante el segundo imperio mexicano.
después del triunfo del gobierno de benito juárez sobre este último y la restauración del gobierno republicano, fue renombrado como paseo degollado, en honor a santos degollado. a la muerte de juárez, el gobierno de sebastián lerdo de tejada consolidó su actual nombre en honor al proceso conocido como reforma.
por su zona más céntrica han transcurrido hechos históricos de importancia para la capital. es centro frecuente de manifestaciones y celebraciones populares, conciertos y actividades cívicas. en su recorrido se ubican monumentos destacados de la capital de méxico -como el monumento a la independencia (que a menudo es tomado como un símbolo de la ciudad)-, edificios prominentes, la torre reforma -el edificio más alto de la ciudad-, así como otros de interés financiero y comercial. diversos estilos arquitectónicos pueden hallarse en el paseo, debido a sus diferentes períodos históricos, desde los pocos vestigios del modernismo, el estilo internacional de los años cincuenta hasta la arquitectura más contemporánea.
en sus aproximadamente 14,7 km de largo, corre desde el poniente, en la zona de cuajimalpa y santa fe, pasando por las lomas de chapultepec, polanco y el bosque de chapultepec hacia el centro, hasta alcanzar la zona rosa y la colonia juárez, el centro histórico, y al norte tlatelolco y el inicio de la calzada de guadalupe y la calzada de los misterios. desde la primera década de los años 2000, su trazo se extiende desde el entronque de la avenida constituyentes, la carretera federal nº15 méxico-toluca, la autopista méxico-toluca 15d y la prolongación del paseo de la reforma, hasta su encuentro con el eje 2 norte en la glorieta de peralvillo (antes denominada garita de peralvillo). (fuente: wikipedia)
vista del paseo de la reforma desde el castillo de chapultepec
354. pasillo: masculino. pieza de paso, larga y angosta, de cualquier edificio.- cada una de las puntadas largas sobre las que se forman los ojales y ciertos bordados.- cláusula de la pasión de cristo, cantada en los oficios solemnes de semana santa.- paso, pieza dramática breve. // méxico. estera larga y angosta para la entrada de los edificios o de los salones. // música. colombia. especie de vals colombiano, basado en una fórmula de acompañamiento compuesta de tres notas de diferente duración. admite gran variedad de ritmos y es el género favorito de los trovadores populares.
355. pasta (jerga): en españa, pasta, significa dinero.
356. patena: (latín patena: plata) femenino. medalla grande con una imagen esculpida que se lleva en el pecho.- platillo en el cual se pone la hostia durante la misa.
357. patología (libro), por osler:
358. peatón: masculino. peón, persona que anda a pie.- correo de a pie encargado de la conducción de la correspondencia entre pueblos cercanos.
359. pegamento: masculino. sustancia propia para pegar (// unir mediante una sustancia).
360. pelele: masculino. muñeco de figura humana, de paja o trapos.- traje de punto de una pieza que se pone a los niños para dormir.- figurado, familiar. persona simple o inútil.
361. pellejo: (confróntese pelleja) masculino. piel.- odre, recipiente de cuero.- figurado, familiar. persona ebria.
pelleja: (latín pellícula, diminutivo de pellis: piel) femenino. piel quitada del cuerpo del animal.- zalea, cuero de oveja.- pellejo, piel.- familiar. ramera.
362. pellizco: masculino. acción y efecto de pellizcar.- porción pequeña de una cosa, que se toma o se quita.
pellizcar: (latí medieval pellicicare - latín pellis: piel) verbo transitivo. asir con el dedo pulgar y cualquiera de los otros una pequeña porción de piel y carne, apretándolas de suerte que cause dolor; úsese también como reflexivo.- asir y herir leve o sutilmente una cosa.- reflexivo, figurado, familiar. perecerse por algo, desearlo con ansia.
363. pelmazo: masculino. cualquier cosa muy apretada o aplastada.- comida que se asienta en el estómago.- figurado, familiar. persona tarda o pesada en sus acciones.
pelma: masculino. familiar. pelmazo.
364. peonza: femenino. juguete de madera, semejante al peón, pero sin punta de hierro, y que hace bailar azotándolo con un látigo.- figurado, familiar. persona chiquita y bulliciosa.
365. periquete: masculino, familiar. brevísimo espacio de tiempo.
366. pesadilla: (confróntese pesada) femenino. congoja, dificultad de respirar durante el sueño.- figurado. preocupación grave y continua que causa en el ánimo la resolución de un asunto importante o el peligro inminente o el temor de alguna adversidad. // medicina. ensueño angustioso e inquietante que provoca alteraciones en el ritmo respiratorio, contracciones musculares, sudoración, etc. // psicología. sueño penoso caracterizado por una gran angustia. tradicionalmente se aceptaba que las pesadillas traducían o reflejaban un malestar orgánico. la teoría psicoanalítica, en cambio, las explica como resultado del fracaso del sueño en cumplir su misión de protector del reposo, al quebrarse la censura.
pesada: intenso, profundo, hablando del sueño.
póster de la película pesadilla siniestra. (detalle)
367. pestillo: (latín medieval pestellum - latín péssulum: cerrojo) masculino. pasador con que se asegura una puerta, corriéndolo a modo de cerrojo.- pieza prismática que sale de la cerradura por la acción de la llave o a impulso de un muelle y entra en el cerradero.
pestillo zincado 5/8" x 6 cm
368. petaca: (náhuatl petlacalli: baúl) femenino. arca de cuero, de madera o mimbres con cubierta de piel, a propósito para formar el tercio de la carga de una caballería. se ha usado mucho en américa.- estuche para llevar cigarros o tabaco picado. // américa. estuche, maleta, caja, baúl.- américa central. joroba, corcova.- argentina, chile. persona, sobre todo mujer o niña, gorda y baja de cuerpo.- adjetivo. pesado, torpe, poco ágil.- femenino. colombia. barriga.- pereza, falta de ganas de hacer una cosa.- adjetivo despectivo. colombia, chile, ecuador, puerto rico, república dominicana, venezuela. perezoso, negligente, haragán.- femenino. honduras. vientre de la mujer preñada.- plural. méxico. las asentaderas.- adjetivo. puerto rico. zafio.- femenino. puerto rico, república dominicana. arca que se forma de una yagua y que se usa principalmente como artesa para lavar ropa. // zoología. anaconda.
369. peyote: masculino. botánica. méxico. nombre vulgar de lophophora williamsi, planta de la familia cactáceas, de unos 12 cm de diámetro y que sobresale 1 cm del nivel del suelo. los indígenas fabricaban con ella una bebida que producía alucinaciones y locura. el estudio actual reveló la existencia de cuatro alcaloides que causan en conjunto tonismo cardíaco. la dosis máxima produce parálisis completa; dícese también: jícore.
370. pezón: (confróntese pecíolo) masculino. rabillo que sostiene la hoja, la flor o el fruto de las plantas.- palo de unos 40 cm de largo por 5 de grosor, que se encaja perpendicularmente en el extremo del pértigo y en el cual se ata el yugo.- figurado. punta o cabo de tierra o de cosa semejante.- parte saliente de ciertas frutas, como el limón, así llamada porque semeja el pezón de las hembras. // anatomía. eminencia de forma cónica o cilíndrica, eréctil, situada en el centro areolar de la mama. carnosa, de coloración variable de acuerdo con la edad y condición fisiológica de la mujer, posee una superficie rugosa e irregular por los surcos y las papilas que la recorren. en el vértice desembocan los conductos galactóforos en número de catorce a veinte. // marina. técnica. parte saliente y redondeada de un eje de carro, árbol, etc.
pecíolo: (latín petíolus - confróntese *pes) masculino. botánica. pezón de la hoja. // entomología. estrangulación en el segundo segmento abdominal.
371. pezzonovante (jerga): pez gordo.
372. picaporte: masculino. instrumento para cerrar de golpe las puertas y ventanas. se compone de una barrita movible de hierro, que se clava por un extremo en el peinazo y se sostiene por una grapa con holgura para moverse lo necesario, y por el otro extremo encaja en una nariz de hierro que está clavada en el cerco.- llave con que se abre el picaporte.- llamador, aldaba.
picaporte de gancho dorado de 6" con armella
373. pitillo: (diminuto de pito) masculino. cigarrillo. // botánica. cuba. cañutillo, planta rubiácea.- méxico. hierba del negro, planta plumbaginácea.
374. pizarra: (vascuence pizarri) femenino. roca homogénea, de grano muy fino, comúnmente de color negro azulado, opaca, tenaz, y que se divide con facilidad en hojas planas y delgadas.- trozo de pizarra oscura, algo pulimentado, de forma rectangular y ordinariamente con marco de madera, en que se escribe o dibuja con el pizarrín, yeso o lápiz blanco. // geología. roca metamórfica densa y finamente granulada, originada por la acción de fuertes presiones sobre rocas sedimentarias, especialmente de naturaleza arcillosa. posee clivaje característico. // técnica. las pizarras se encuentran en terrenos trastornados, donde forman capas que alternan, en general, con lechos de gres. encierran con frecuencia gran cantidad de restos orgánicos fósiles. resisten al aplastamiento, a los agentes atmosféricos, al fuego, a los humos ácidos, al aire del mar. sirven principalmente para revestir techos, cúpulas, etc.
imágenes de techo de pizarra gris
375. pómulo: (latín pómulum: manzanita) masculino. hueso de la mejilla. // anatomía. malar, hueso.
376. pormenor: masculino. reunión de circunstancias menudas y particulares de una cosa; úsese mucho en plural: no entro en los pormenores de esta acción.- cosa o circunstancia secundaria en un asunto.
377. plaza de las tres culturas: la plaza de las tres culturas es una plaza ubicada en el conjunto urbano nonoalco tlatelolco al norte del centro histórico de la ciudad de méxico, en la alcaldía cuauhtémoc.
su nombre proviene del hecho de que los conjuntos arquitectónicos ubicados en su alrededor provienen de tres etapas históricas diferentes:
-cultura de mesoamérica, en concreto la zona arqueológica de tlatelolco.
-cultura española, desde la conquista de méxico hasta su independencia.
-cultura de méxico moderno. (fuente: wikipedia)
378. plaza garibaldi: está situada en la parte centro norte del centro histórico de la ciudad de méxico en el barrio de la lagunilla, sobre del eje central lázaro cárdenas y las calles de allende, república de perú y república de ecuador en la colonia guerrero; colinda con el barrio de tepito.
es famosa por los grupos de mariachis, grupos norteños, tríos románticos y grupos de música veracruzana, vestidos con su atuendo típico y equipados con sus instrumentos musicales. por muchos años ha sido el lugar de elección para conseguir a un mariachi quien cante o acompañe una serenata, toque y cante en una fiesta de quinceañera, o en algunos cumpleaños, noches mexicanas y otros festejos.
hacia 1923 en la vieja plaza garibaldi, que estaba rodeada de vecindades había pequeños comercios, un mercado, un expendio de pulque y una cantina llamada el tenampa propiedad de juan hernández ibarra, comerciante originario del pueblo de cocula, jalisco. en él (hasta hoy famoso tenampa) se presentó por primera vez el conjunto mariachi coculense dirigido por concepción andrade. a partir de ahí la plaza garibaldi fue dándose a conocer como un animado lugar para ir a escuchar conjuntos folclóricos, especialmente mariachis y para degustar de la gastronomía típica de jalisco y del valle de méxico.
el nombre de la plaza durante la época colonial fue plazuela de jardín, y más tarde plaza del baratillo... nombre que adoptó en 1871 cuando fue sede de el baratillo, un tianguis donde se comercializaban objetos usados y baratos y que anteriormente se ubicaba en la plazuela del factor. conservó ese nombre hasta 1921, año en que se celebró el primer centenario de la consumación de la independencia de méxico y cambió su nombre a plaza garibaldi en alusión al nieto de giuseppe garibaldi, josé "peppino" garibaldi, quien combatiera en 1911 en las filas de francisco i. madero en chihuaha, durante la revolución mexicana.
el 22 de noviembre en la plaza se celebra a santa cecilia de roma patrona de los músicos.
plaza garibaldi
379.pocilga: (latín medieval porcile - latín porcus: puerco) femenino. establo para ganado de cerda.- figurado, familiar. cualquier lugar hediondo y asqueroso.
381. pólvora: (latín pulvis, púlveris) femenino. mezcla, por lo común de salitre, azufre y carbón que a cierto grado de calor se inflama, desprendiendo bruscamente gran cantidad de gases. es el principal agente de la pirotecnia. hoy varía mucho su composición.- conjunto de fuegos artificiales que se disparan en una fiesta.- figurado. mal genio de alguien que con ligero motivo u ocasión se irrita y enfada.- viveza, actividad y vehemencia de una cosa. // derecho. la fabricación, venta. trasporte o conservación de pólvora, por los particulares, está sometida en algunas naciones a permiso previo de la autoridad. la infracción puede constituir un delito.
382. porcelana: (italiano porcellana: especie de molusco univalvo del cual se utilizaba el nácar para hacer diversos utensilios) femenino. especie de loza fina, trasparente, clara y lustrosa, inventada en la china e imitada en europa.- vasija de porcelana.- esmalte blanco con una mezcla de azul con que los plateros adornan las joyas y piezas de oro.- color blanco mezclado de azul. // guatemala. el platillo de la taza de café.- méxico. vaso de noche.- por antonomasia, plato.
técnica. productos cerámicos hechos de pasta compacta y no porosa (en lo cual se diferencian de las lozas), traslúcida y no coloreada (en lo que se diferencian de los gres), y recubiertos de un vidriado o baño. la porcelana, conocida en china y en el japón antes de la era cristiana, fue introducida en europa a principios del siglo xvi por los portugueses. se estudiaron los procedimientos de fabricación y, en el siglo xviii, cuando en meissen se descubrió el caolín, fue posible fabricar porcelana dura. la fabricación de la porcelana exige el empleo de materias primas muy puras (caolines) y de sustancias llamadas fundentes, destinadas a bajar el punto de fusión de la pasta y producir una semivitrificación (feldespato, pegmatista, mica). la densidad de la porcelana es 2,5.
383. porrazo: masculino. golpe que se da con la porra.- por extensión, cualquier golpe que se da con otro instrumento.- figurado. el que se recibe por una caída, o por topar con un cuerpo duro.
384. portal: adjetivo. referente a la vena porta.- masculino. zaguán o primera pieza de la casa, en la cual está la puerta principal.- soportal, atrio cubierto.- pórtico, de columnas.- en algunas partes, puerta de la ciudad.
385. portezuela: femenino. diminutivo de puerta.- puerta de carruaje.- entre sastres, cartera, golpe.
386. posada san ángel, la: es un antiguo monasterio carmelita reconvertido en un reconocido restaurante en el suroeste de la ciudad de méxico, en el histórico barrio de san ángel. es famosa por su cocina internacional, su variedad de platillos, su arquitectura y decoración interior de estilo colonial mexicano, y sus amplios jardines y puentes. en la antigua hacienda goicoechea, los virreyes, sus consortes y la aristocracia se relajaban y tomaban un descanso en la capital de la nueva españa.
la construcción de la hacienda goicoechea (actual posada san ángel) data del siglo xvii (1692). inicialmente fue construida por los carmelitas con el propósito de convertirla en monasterio, pero los registros oficiales indican que carlos iii otorgó la concesión a los condes de pinillas y al marqués de sierra nevada.
la hacienda fue adquirida por ramón goicoechea en 1776, quien la integró a su propia hacienda. de ahí el nombre de la hacienda.
otro de sus propietarios fue don francisco manuel sánchez de tagle (1782-1847), poeta y político, descendiente del marqués de altamira. al final del virreinato, simpatizó con el movimiento independentista y, cuando méxico se convirtió en república, fue senador. fue un excelente diplomático y mantuvo buenas relaciones con el primer embajador español en méxico, ángel calderón de la barca y belgrano, y con su esposa fanny calderón de la barca, quien escribió la vida en méxico, durante una residencia de dos años en este país durante su estancia allí.
otro novelista que escribió sobre la hacienda goicoechea fue el célebre poeta josé zorrilla y moral (autor de don juan tenorio), quien durante su estancia en la ciudad de méxico (1859) escribió en su libro recuerdos de mi vida sobre los hermosos patios de la hacienda y sus "doce naranjos que refrescaban el ambiente en una fuente de mármol florentino".
la misma fuente descrita por josé zorrilla y moral sirvió como lugar donde los caballos de pancho villa y emiliano zapato bebieron agua, mientras esperaban que sus amos terminaran de dividir el territorio del país en norte (villa) y sur (zapata), durante su llegada triunfal a la capital de la nación con el ejército convencionalista en 1914.
posteriormente , la antigua hacienda goicoechea se convirtió en una fábrica de pulque de aproximadamente 400 hectáreas y, alrededor de 1906, fue adquirida por la san ángel land co., que creó un complejo habitacional llamado altavista. el edificio o casa principal se convirtió en un famoso hotel y restaurante llamado san ángel inn, regentado por una francesa llamada madame roux. numerosos personajes célebres de la época visitaron el restaurante, sus jardines y su salón de baile.
en 1937, el instituto nacional de historia y artes (inha) declaró el inmueble como monumento colonial. entre 1955 y 1966, la universidad iberoamericana impartió cursos de artes y arquitectura en el recinto. (fuente: wikipedia).
387. prado, hotel del: entre 1933 y 1946 se construyó el hotel del prado, uno de los ejemplos más impresionantes de la arquitectura contempóranea mexicana. carlos obregón santacilia fue el encargado de realizar este edificio, por el cual obtuvo el premio de la exposición de arquitectura en estocolmo, suecia y el premio nacional de arquitectura.
el hotel del prado se ubicó en las calles de revillagigedo y avenida juárez, en el centro histórico de la ciudad de méxico. antes de su apertura, en 1947, el arquitecto obregón propuso a diego rivera la realización de un mural para el salón comedor versalles. el tema propuesto para la obra fue la alameda central, por su cercanía con este importante parque público.
en 1960, el mural sueño de una tarde dominical en la alameda central fue trasladado al vestíbulo del hotel. para realizar este movimiento, se construyó una estructura metálica que sirve como soporte para el mural.
durante los sismos ocurridos en septiembre de 1985 en la ciudad de méxico, el hotel del prado sufrió daños irreparables, provocando su demolición posterior. el restaurante que albergó inicialmente al mural de rivera estaba completamente en ruinas, pero el mural, ahora en el vestíbulo, se pudo rescatar. el mural de diego rivera tenía que ser desplazado, así que se eligió el predio que servía como estacionamiento del hotel regis, en las calles de balderas y colón para su nueva ubicación.
el mural se protegió con manta de cielo y adhesivos para evitar que se dañara el fresco; además, se cubrió con tableros de madera y hule espuma. en la parte posterior, la estructura metálica se cubrió con espuma de poliuretano.
el 14 de diciembre de 1986 se procedió a realizar el traslado de la monumental pieza. la operación, coordinada por la secretaria de obras y servicios del ddf y la comisión de vialidad y transporte urbano, duró alrededor de 12 horas y requirió el esfuerzo de más de 300 trabajadores.
tras la colocación del mural, se construyó el museo mural diego rivera, que se inauguró el 19 de febrero de 1988.
hotel del prado
388. prat, el: la razón por la que el nombre del aeropuerto josep tarradellas barcelona tiene la denominación de "el prat", es porque está cerca de un pequeño pueblo llamado el prat de llobregat. esta denominación puede confundir a los visitantes de la ciudad. (fuente: internet)
389. pretina: (latín medieval pectorina - latín pectus, péctoris: pecho) femenino. correa o cinta con hebilla o broche para sujetar en la cintura ciertas prendas.
391. pubis: (latín pubis) masculino. anatomía. parte inferior del vientre, que en la especie humana se cubre de vello a la pubertad.- una de las partes del hueso innominado, que ocupa la inferior del vientre, y en la especie humana está separada de las otras dos hasta los 15 años aproximadamente, por lo cual algunos anatomistas la han considerado como un hueso distinto.
392. puente de vallcarca: el viaducto de vallcarca, también conocido popularmente como puente de vallcarca, está ubicado en el barrio de vallcarca y los penitentes, en el distrito de gracia de barcelona (españa). inaugurado el 3 de marzo de 1923, conecta la avenida de la república argentina con la plaza mons, sorteando la avenida de vallcarca.
está catalogado como bien cultural de interés urbanístico en el catálogo de patrimonio arquitectónico de barcelona.
el viaducto fue proyectado a principios del siglo xx para unir el coll y el putget, dos colinas separadas por un torrente, la riera (hoy avenida) de vallcarca. por entonces vallcarca era una barriada rural y de veraneo de horta, municipio agregado a barcelona en 1904. la construcción de un puente sobre la riera, para mejorar la difícil comunicación de el coll con el centro de la ciudad, fue una insistente reivindicación de los vecinos de la zona, que donaron terrenos y fondos económicos para la construcción. en 1907 el ayuntamiento de barcelona aprobó finalmente la obra. el viaducto fue inicialmente proyectado como un puente de hierro por miquel pascual.
el 24 de agosto de 1908, con motivo de la fiesta mayor de vallcarca, se colocó la primera piedra, en un acto presidido por el alcalde, albert bastardas, y el diputado en cortes juli marial. el primer tramo, correspondiente al puente sobre el camino de san genís —sobre el que se abrió la plaza mons—, se finalizó en 1909. sin embargo, la construcción del viaducto se retrasó por la oposición de algunos propietarios de huertos y terrenos afectados por las expropiaciones, disconformes con las indemnizaciones.
en 1917 los arquitectos lluís Homs y eduard ferrés reformularon el proyecto inicial, y sustituyeron el hierro por el hormigón armado, una técnica por entonces pionera en cataluña. finalmente, el viaducto de vallcarca se inauguró el 3 de marzo de 1923, en un acto presidido por el alcalde accidental de barcelona, enric maynés.
hasta los años 1970, al igual que el madrileño viaducto de segovia, fue conocido con el sobrenombre de puente de los suicidas, por ser un lugar recurrente para quitarse la vida arrojándose al vacío.
en 1999 se llevaron a cabo obras de restauración, consistentes en la colocación de una nueva losa, la impermeabilización del suelo y la renovación del pavimento y de las aceras. entre 2009 y 2011 se derribaron las fincas históricas ubicadas bajo el viaducto, en los laterales de la avenida de vallcarca, en el marco de una reforma urbanística concluida en 2017, que convirtió el eje en una vía ajardinada. los nuevos jardines bajo el puente han mejorado el tránsito peatonal en la zona y la accesibilidad al metro (estación de vallcarca). además de la zona verde se han conservado dos elementos arquitectónicos de una de las casas derribadas, conocida como casa de los arabescos: una arcada de arcos de herradura y una torre con decoración de azulejo de estilo mozárabe.
los elementos de soporte son tres pilares, recubiertos de piedra y ladrillo caravista, que sostienen dos grandes losas de hormigón. la losa superior constituye la calzada, con tres carriles de circulación para el tráfico y aceras para peatones en ambos laterales. la inferior está ornamentada con cuatro relieves en cada fachada, que representan los escudos de san jorge y de cataluña, entre leones alados. la baranda es ciega y está decorada con casetones geométricos art déco, que contrastan con los pináculos, de estilo sezession. sobre cada uno de los pilares se forman balcones semicirculares, a modo de mirador.
el viaducto de vallcarca como lugar icónico de suicidas ha inspirado novelas de autores como andreu martín o juan marsé, en la oscura historia de la prima montse, obra que cuenta con una adaptación cinematográfica. el puente tiene también un papel destacado en otras películas como tres metros sobre el cielo.
el tema recurrente del suicidio desde el viaducto aparece también retratado en historietas de aventuras como el asombro del robot, de la serie superlópez. (fuente: wikipedia).
393. pulso: (latín pulsus - confróntese pulsar) masculino. latido intermitente de las arterias, que se siente en varias partes del cuerpo y se observa especialmente en la muñeca.- seguridad o firmeza para ejecutar una acción con acierto. // colombia, cuba. pulsera, brazalete. // física. impulso.
pulsar: (latín pulsare: empujar - confróntese péllere) verbo transitivo. tocar, golpear.- reconocer el estado del pulso o latido de las arterias.- figurado. tantear un asunto para descubrir el medio de tratarlo.- verbo intransitivo. latir la arteria, el corazón y otra cosa que tiene movimiento sensible.
péllere: infinitivo del verbo latino pello, pellis, péllere, pépuli, púlsum: arrojar, empujar. genera en latín una numerosa familia de palabras, muchas de las cuales pasan al castellano, donde a su vez forman otros derivados y compuestos.- 1 derivados: pulso, pulsación, pulsar, etc.- 2 compuestos o derivados de esos compuestos: apelar, apelación, apelativo; compeler; expeler, expulsar; impeler, impulsar, impulso; repeler, repulsivo, etc.
394. puntera: femenino. remiendo en los calcetines y medias, de la parte que cubre la punta del pie.- contrafuerte de piel en la punta de la pala del calzado.- familiar. puntapié.
395. pupila: (confróntese pupilo) femenino. anatomía. agujero circular móvil ubicado generalmente en el centro del iris.
pupilo, la: (latín pupillus, diminutivo de pupus: niño)
396. puro, ra: (latín purus) adjetivo. libre y exento de toda mezcla de otra cosa.- que procede con desinterés en el desempeño de un empleo o en la administración de justicia.- que no incluye ninguna condición, excepción o restricción ni plazo.- casto.- masculino. cigarro puro.- figurado. libre y exento de imperfecciones.- solo no acompañado de otra cosa.- tratándose del lenguaje o del estilo, correcto, ajustado a las leyes gramaticales y al mejor uso. // panamá. solamente.- venezuela. adjetivo. idéntico. // derecho. dícese de la obligación, remisión, etc., que no incluye condición, excepción, restricción, reserva ni plazo: obligación pura y simple. // química. dícese de una droga que es químicamente pura cuando su grado de pureza es adecuado para trabajos analíticos de laboratorio.
397. quicio: masculino. parte de las puertas o ventanas en que entra el espigón del quicial, y en que se mueve y revuelve.- conjunto de dos o más escalones que suele haber en la puerta exterior de algunas casas para bajar al piso de la calle.- rangua, pieza de piedra o metal empotrada en el umbral de una puerta.- quicial.
quicial: (confróntese quicio) masculino. madero que asegura y afirma las puertas y ventanas por medio de pernos y bisagras.- quicio, parte de las puertas o ventanas.
398. quetzalcóatl: mitología. dios del méxico precolombino, su nombre significa pájaro serpiente. es el dios del viento, señor de la vida, creador y civilizador; protector de las artes e inventor de la metalurgia. fue en sus orígenes una divinidad de chololán que, expulsado por tezcatlipoca, resolvió volver a tlapán después de la ruina de tula. quemó sus moradas, enterró sus tesoros y se embarcó hacia el mar del este, precedido por sus servidores trasformados en pájaros de brillante plumaje. prometió a su pueblo retornar. moctezuma y los aztecas creyeron ver en hernán cortés a quetzalcóatl y le enviaron presentes. este hecho favoreció el éxito de la conquista española. quetzalcóatl fue particularmente adorado por los teotihuacanos y los toltecas en tula y cholula, pero su culto sobrevivió a estas civilizaciones y se difundió entre otros pueblos (huaxtecos, aztecas y bajo la forma de kukulcan entre los mayas). sus principales atributos eran: colmillos de tigre, tocados de plumas, elementos de serpiente, etc.
399. quiniela: femenino. cierto juego de azar relacionado con la lotería o partidos de fútbol, de cuyos premios dependen los de aquella.
400. quirófano: (confróntese *kheir y *phainein) masculino. medicina. sala de operaciones dividida por un tabique de vidrio, detrás del cual pueden los interesados presenciar las intervenciones quirúrgicas.
401. quiste: (latín cystis - confróntese*kystis) masculino. patología. vejiga membranosa que se desarrolla anormalmente en diferentes regiones del cuerpo y que contiene humores o materias alteradas. // zoología. cuerpos formados por una cubierta protectora que alberga una larva de gusano parásito en los tejidos de algunos animales.
402. quitasol: masculino. sombrilla. // fotografía. parte de la montura de un objetivo, o dispositivo movible, que protege la lente anterior de los rayos luminosos oblicuos que, cuando son muy intensos, son difundidos por las paredes del objetivo y de la cámara y velan las imágenes.
403. r-5: el renault, conocido popularmente como r-5 en su primera generación y como supercinco en la segunda, es un automóvil de turismo del segmento b producido por el fabricante francés renault entre 1972 y 1984. fue fabricado generalmente en su país de origen, francia; en valladolid (1972-1984) y después palencia, españa; y en la planta de la empresa gubernamental dina-renault-jeep en ciudad sahagún, méxico, de 1975 a 1984. se fabricaron casi 5'500,000 unidades.
404. rabillo: masculino. diminutivo de rabo.- cualquier pedúnculo.- tira de tela doble que por medio de una hebilla sirve para apretar o aflojar la cintura de pantalones.
405. ramaje: masculino. conjunto de ramas o ramos.
406. recámara: (confróntese *re y cámara) femenino. cuarto posterior a la cámara, destinado para guardar los vestidos o alhajas.- repuesto de alhajas o muebles.- sitio en el interior de una mina, destinado a contener los explosivos.- hornillo de la mina de guerra.- figurado, familiar. cautela, reserva, segunda intención. // colombia, méxico. alcoba, aposento.- costa rica. sala de la casa.- morterete, pieza pequeña de hierro para hacer salvas.- venezuela. fuego de artificio. // militar. en las armas de fuego, lugar del ánima del cañón en el cual se coloca el cartucho.
407. rechinar: (confróntese *re y china: piedra pequeña) verbo intransitivo. hacer o causar una cosa un sonido, comúnmente desapacible, al frotarse con otra.- figurado. entrar mal o con disgusto en una cosa que se propone o dice, o hacerla con repugnancia. // reflexivo. américa central, colombia, chile. requemarse, dicho de los guisados o la manteca.
408. recinto: (latín *re- y cintus: cercado -cíngere: ceñir) masculino. espacio comprendido dentro de ciertos límites.
409. recio, cia: (confróntese regio) adjetivo. fuerte, robusto, vigoroso.- grueso, gordo o abultado.- áspero, duro de genio.- duro, grave, difícil de soportar.- hablando de tierras, grueso, sustancioso.- hablando del tiempo, riguroso, rígido.- veloz, impetuoso.
regio, gia: (latín regius - rex, regis: rey) adjetivo. real, perteneciente o relativo al rey.- figurado. suntuoso, grande, magnífico.
410. refinar: (confróntese *re y fino) verbo transitivo. hacer más fina o más pura una cosa, separando las heces y materias heterogéneas o groseras.- figurado. perfeccionar una cosa adecuándola a un fin determinado.
411. refinería: femenino. fábrica de refino de azúcar o de otra cosa.
412. refugio: (latín refúgium - confróntese*re y fúgere) masculino. asilo, amparo.- hermandad dedicada al socorro de los pobres.
413. regazo: (confróntese regazar: remangar las faldas) masculino. enfaldo de la saya, que hace seno desde la cintura hasta la rodilla.- parte del cuerpo donde se forma ese enfaldo.- figurado. cosa que recibe en sí a otra, dándole amparo, gozo o consuelo.
regazar: verbo transitivo. arregazar.
414. regulador de voltaje o regulador de tensión: es un dispositivo electrónico diseñado para mantener un nivel de tensión constante o regulable, en algunos casos, con un circuito integrado.
los reguladores electrónicos de tensión se encuentran en dispositivos como las fuentes de alimentación de los computadores, donde estabilizan las tensiones de corriente continua usadas por el procesador y otros elementos. en los alternadores de los automóviles y en las plantas generadoras, los reguladores de tensión controlan la salida de la planta. en un sistema de distribución de energía eléctrica, los reguladores de tensión pueden instalarse en una subestación o junto con las líneas de distribución de forma que todos los consumidores reciban una tensión constante independientemente de cuanta potencia exista en la línea. (fuente: wikipedia)
415. relámpago: (confróntese *re y un derivado del latín lampare: brillar) masculino. resplandor vivísimo e instantáneo producido en las nubes por una descarga eléctrica.- figurado. cualquier fuego o resplandor repentino.- cosa que pasa ligeramente o especie viva, pronta, aguda e ingeniosa. // técnica. luz brillante que aparece al final de la copelación del oro y la plata. // veterinaria. especie de nube que se forma en los ojos de los caballos.
relámpagos del catatumbo
416. respingo: masculino. acción de respingar.- sacudida violenta del cuerpo.- figurado, familiar. expresión y movimiento de enfado con que alguien muestra vivamente la repugnancia que tiene en ejecutar lo que se le manda.
respingar: verbo intransitivo. sacudirse la bestia y gruñir porque le lastima o molesta una cosa o le hace cosquillas.- figurado, familiar. resistir, repugnar, hacer gruñendo lo que se manda.- familiar. elevarse el borde de la falda o de la chaqueta por estar mal hecha o mal colocada la prenda.
417. revolución vasconcelista: la "revolución vasconcelista" no fue una revolución armada, sino más bien un movimiento político y cultural liderado por josé vasconcelos en méxico durante la década de 1920. vasconcelos, un intelectual y político, buscaba transformar el país a través de la educación y la cultura, especialmente después de la revolución mexicana. su campaña presidencial de 1929, aunque no logró ganar, sí generó un movimiento popular y una respuesta represiva por parte del gobierno, según memórica. (fuente: visión general creada por inteligencia artificial).
418. ripio: (confróntese ripia) masculino. residuo.- cascajo que se utiliza para rellenar huecos paredes o pisos.- palabra o frase superflua con que se completa el verso, o se le da la consonancia requerida.- palabras inútiles con que se expresan cosas insustanciales. // cuba. añicos de cualquier cosa.- república dominicana. tira larga y estrecha.- figurado. mujer flaca y fea. // carpintería. madera de desecho.
ripia: (germánico. repia: tosco) femenino. tabla delgada, desigual y sin pulir.- costero tosco del madero aserrado.- tablilla delgada para techar casas.
419. roble: (confróntese robre) masculino. árbol cupulífero de madera dura y compacta.
botánica. nombre vulgar de numerosas especies (alrededor de 200) del género quercus, de la familia fagáceas, difundidas en las regiones templadas y frías del hemisferio septentrional y por las zonas montañosas de los trópicos hasta el archipiélago índico, en el oriente, y hasta colombia y ecuador, en occidente. la mayoría son árboles altos, pero existen también especies arbustivas. son plantas de hojas caducas o persistentes, alternas, simples, enteras, dentadas, lobuladas o pinatífidas, papiráceas o coriáceas, penninervadas, de pecíolo breve. las flores son monoicas, pequeñas, verdes o amarillentas; las masculinas se disponen en amentos péndulos, lineales, caducos; poseen un cáliz formado por 4 a 7 segmentos y 4 a 12 estambres. las flores femeninas son solitarias, germinadas o dispuestas en espigas multifloras en las axilas de las hojas jóvenes y constan de un ovario con tres a cinco lóculos, estando rodeadas de un involucro de brácteas inbricadas; el estilo es corto o alargado, con la porción estigmática sobre su cara interna. el fruto es una bellota ovoide, oblonga o suboblonga, coriácea, monosperma, rodeada en la base por un involucro cupuliforme o casi incluido en él.
420. rolls royce phantom: el 4 de mayo de 1904 se reunieron en el hotel midland de manchester (inglaterra) henry royce y charles steward rolls para fundar rolls-royce, la marca de coches de lujo por antonomasia. se acaba de cumplir 118 aniversario de su nacimiento y aprovechamos para contarte la increíble historia del rolls-royce phantom, su modelo más icónico y representativo.
en 1968, el único carrocero auténtico que quedaba en gran bretaña era la propia empresa interna de rolls-royce, mulliner park ward, quien se encargó de seguir dando vida a este modelo hasta mediados de la década de 1980, hasta que la producción se redujo a sólo dos o tres unidades por año y finalmente cesó por completo en 1992.
rolls-royce phantom
421. rommel, erwin: (nombre completo: johannes erwin eugen rommel) heidenheim an der brenz, alemania, 15 de noviembre de 1891 - herrlingen, blaustein, alemania, 14 de octubre de 1944). militar alemán. tuvo destacada actuación en la segunda guerra mundial; obtuvo sus principales victorias al frente del africakorps en cirenaica; pero fue derrotado en el alamein (junio de 1942). fue obligado a suicidarse por los nazis, al descubrirse su intervención en un fracasado golpe de estado contra hitler.
general erwin rommel
422. ron: (inglés rum, abreviatura de la voz dialectal rumbullion: gran tumulto; por el efecto del licor entre los plantadores antillanos) masculino. licor alcohólico que se saca por destilación de una mezcla fermentada de melazas y zumo de caña de azúcar.
423. rubí: masculino. mineralogía. piedra preciosa trasparente de color rojo, de la que existen varias especies; dícese también: carbunclo, carbúnculo, jacinto oriental.
en sentido estricto, el rubí oriental y el rubí espinela, especies que son las más apreciadas en joyería, se usan en relojes y aparatos de precisión para cojinetes de ejes y se han reproducido artificialmente, aunque en la actualidad sólo se fabrica en forma sintética el rubí oriental, empleándose el método verneuil con el agregado de 7% o más de óxido de cromo (el porcentaje de este óxido en los rubíes naturales es sólo de 0,10 a 1,25).
425. rústico, ca: (latín rústicus - rus: campo) adjetivo. perteneciente o relativo al campo.- figurado. tosco., grosero.- masculino. hombre del campo.
426. saco terrero (o saco de tierra): se le llama así al saco de arpillera fuerte o de lona de unos 60 cm de largo y del ancho proporcionado para que pueda contener la tierra necesaria para el objeto a que se destina.
su utilidad es la de formar casi instantáneamente un parapeto o trinchera a cuyo amparo hagan fuego los soldados. Su colocación se hace de forma horizontal, poniendo la primera hilera en el suelo, encima de esta la segunda de modo que la mitad del saco caiga encima de la unión de dos de los de abajo, y así sucesivamente las demás hileras. De trecho en trecho, se dejan abiertas las troneras necesarias para que la tropa dispare sus armas. (fuente: wikipedia)
trinchera con sacos terreros
427. saks fifth avenue: es una cadena de grandes almacenes de lujo en los estados unidos, propiedad y operada por saks fifth avenue enterprises (sfae), una subsidiaria de saks incorporated. compite con las tiendas departamentales de lujo de neiman marcus, bergdorf goodman, barneys new york, bloomingdale's y lord & taylor. la tienda insignia de saks fifth avenue está en manhattan, en la ciudad de new york.
saks fifth avenue enterprises (sfae) cuenta con 54 tiendas saks fifth avenue, 48 saks, 5 tiendas fuera y saks.com.
saks fifth avenue es la empresa sucesora fundada por andrew saks en 1867 y se incorporó en new york en 1902 como saks & company. andrew murió en 1912 y en 1923 saks & co. se unió con gimbel brothers, inc., operando separadamente como una subsidiaria anónima. el 15 de septiembre de 1924, horace saks y bernard gimbel abrieron su tienda insignia de saks fifth avenue.
cuando el primo de bernard, adam gimbel se convirtió en el presidente de saks fifth avenue en 1926 después de la sorpresiva muerte de bernard, empezó a tomar interés en invertir en otras tiendas a nivel nacional. la primera tienda fuera de new york en 1926 en la ciudad de palm beach, florida, como una tienda resort, luego siguió una tienda southampton resort, abierta en 1928. la primera tienda completa de saks store se abrió en chicago en 1929, luego siguió otra tienda resort en miami beach. en 1938 saks se expandió a la costa oeste, abriendo una tienda en beverly hills, california. para finales de los años 1930 saks fifth avenue tenía un total de 10 tiendas, incluyendo tiendas resorts en sun valley, mount stowe y newport. luego se abrieron tiendas completas en detroit 1940 y pittsburgh en 1949. en el centro de pittsburgh, la empresa se trasladó de su ubicación independiente a aproximadamente una cuadra de su antiguo hogar en el cuarto piso en el centro de gimbel. la tienda en san francisco abrió en 1952 y luego en los años 1960 le siguieron más expansiones hasta los años 1990 incluyendo en texas, el medio oeste y el sur. la primera tienda internacional, operada bajo la licencia de sfae, abrió en riad, arabia saudita, con un mercado de los millonarios del medio oriente, convirtiendo a saks en una tienda global. luego le siguieron otras tiendas en los emiratos árabes unidos en dubái y en burj khalifa. el 28 de noviembre del 2007, abrió la cuarta tienda en la ciudad de méxico en el lujoso centro comercial santa fe, convirtiéndola en la única tienda saks en hispanoamérica, y su segunda tienda en riad, arabia saudita por su alta demanda y debido al perfil socioeconómico de su población, en su mayoría de clase alta. en el año 2010 abre una segunda tienda en la ciudad de méxico, ahora en la plaza carso, ubicada en la exclusiva y famosa zona residencial de polanco junto al museo soumaya. recientemente en el 2015, saks fifth avenue se extendió hacia puerto rico, abriendo su primera tienda en el caribe en el lujoso centro comercial the mall of san juan.
batus inc. adquirió gimbel bros, inc. y su subsidiaria saks fifith avenue en 1973. en 1990, batus vendió saks a investcorp s.a., en la cual después de invertir y el desgaste de la reciente recesión que había afectado a inicio de los años 1990 provocó que saks pasara de pública en 1996 a saks holding, inc. en 1998, saks holding fue adquirida por proffitt's, inc. después del cierre de la adquisición, proffitt's cambió su nombre a saks incorporated.
desde su fusión, las acciones de la empresa han caído dramáticamente del precio original cuando saks fifith avenue era una empresa pública, y la nueva saks incorporated ha tenido frecuentes cambios de negocios. saks inc. ha vendido todas sus otras tiendas minorista con la excepción de club libby lu, una pequeña adquisición con sede en chicago, illinois. saks inc. aun sigue manteniendo el centro de apoyo en jackson mississippi.
en el 2005 algunos vendedores presentaron una denuncia en contra de saks alegando cargos ilegales. la sec investigó formalmente la denuncia y saks llegó a un acuerdo con la sec en el 2007.
en agosto del 2007 la oficina postal empezó un programa experimental vendiendo una extensión de código postal 10022-shoe para el octavo piso del departamento de zapatos en su tienda principal de la quinta avenida. ahora, la tienda principal localizada en la ciudad de new york representa el 20% de todo el ingreso anual.
428. sanborns: es una cadena de restaurantes y tiendas departamentales mexicana fundada en el año 1903, que ofrece productos de diversas marcas nacionales e internacionales. el logotipo y las mascotas de la cadena son tres tecolotes parados sobre una rama con una medialuna al fondo. en la actualidad, la tienda es operada por el grupo sanborns, que es producto del grupo carso.
429. santa anna, antonio lópez de: xalapa-enríquez, méxico, 21 de febrero de 1794 - ciudad de méxico, méxico, 21 de junio de 1876. militar y político mexicano. actuó al servicio de españa contra las tratativas insurgentes hasta que, en 1821, adhirió al plan de iguala. pero un año más tarde se pronunció en veracruz contra iturbide, que se había coronado emperador. en 1829 rechazó una tentativa de reconquista española. en enero de 1832 se pronunció en veracruz contra el gobierno de bustamante. triunfador, ocupó la presidencia de la república. gobernó en su nombre el vicepresidente gómez farías, liberal y federalista. pero santa anna comenzó a separarse del liberalismo; desde 1835 gobernó con apoyo conservador y en diciembre de 1836 promulgó una constitución conservadora. ese mismo año comenzó el conflicto con los colonos norteamericanos establecidos en texas. santa anna, al frente de su ejército, marchó a texas a reprimir a los colonos, pero fue capturado en san jacinto (abril de 1836). convino con samuel houston, jefe de los colonos, en reconocer la independencia de texas; a cambio de ese reconocimiento, los colonos se avenían a devolverle la libertad (tratados públicos y secretos de velasco). el gobierno mexicano desconoció el pacto, y santa anna fue puesto en libertad por mediación del presidente de los estados unidos, jackson. de vuelta en méxico, apoyó al gobierno conservador de bustamante. en 1837 ayudó a rechazar el ataque francés contra veracruz, y en esa oportunidad perdió una pierna, arrancada por una bala de cañón. en 1838 aplastó a los liberales en tampico. en 1841 la autoridad de bustamante se tambaleaba, las fuerzas armadas lo abandonaron, y santa anna volvió a ocupar el poder, apoyando bien pronto el centralismo, consagrado en las bases orgánicas de 1843. en 1844, una revolución que contó con amplio apoyo popular lo desalojó del poder, en el que lo reemplazó el general herrera, que fue derrocado por el general paredes, conservador, mientras estallaba la guerra contra estados unidos, provocada por la cuestión de texas. santa anna, que en 1844 había caído prisionero de paredes y, liberado en mayo de 1845, había marchado al destierro, fue de nuevo llamado al poder por una revolución federalista (diciembre de 1846). al frente de las fuerzas mexicanas sufrió a manos de los estadounidenses las derrotas de angostura y cerro gordo (febrero y abril de 1847). el 14 de septiembre caía la ciudad de méxico y santa anna se refugiaba en jamaica. del destierro volvió en 1853, cuando una revolución conservadora lo llamó a retomar la presidencia. como presidente vendió a los estados unidos el territorio de la mesilla, al sur de arizona, por diez millones de pesos. en marzo de 1854 algunos jefes militares dirigidos por el general álvarez publicaron el plan de ayutla y se lanzaron a la revolución en el sur; a mediados de 1855, cuando veracruz se plegó al movimiento, santa anna se refugió en la habana. cuando volvió a méxico años más tarde, su prestigio había desaparecido. murió pobre.
militar y político mexicano, antonio lópez de santa anna
430. sarah bernhardt: (nombre real: rosine bernardt). paris, francia, 23 de octubre de 1844 - parís, francia, 26 de marzo de 1923. fue una actriz de teatro y cine francesa.
ella nació en el nº 5 de la calle école de medecine, parís. su madre era una mujer de religión judía, de origen holandés y llamada julie bernardt, alias youle. se ganaba la vida como prostituta de lujo junto con su hermana, rosine bernardt. julie tuvo varias hijas más: en abril de 1843 tuvo dos niñas gemelas que fallecieron a las dos semanas. tras sarah, tuvo a jeanne (fecha de nacimiento desconocida) y a régine en 1855, que falleció de tuberculosis en 1873. todas fueron hijas de padres distintos y desconocidos. sarah bernhardt nunca supo quién era su padre biológico, aunque se cree que era el duque de morny, medio-hermano de napoleón iii.
sarah pasó los primeros 4 años de su vida en bretaña al cuidado de una ama de cría. la primera lengua que sarah conoció fue el bretón y es por esta razón que al iniciar su carrera teatral, adoptó la forma bretona de su apellido: bernhardt. en esta época sufrió un accidente que muchos años después le acarrearía graves problemas de salud. cayó por una ventana rompiéndose la rodilla derecha. aunque sanó sin problemas, la rodilla le quedó delicada para siempre y en 1914 a causa de una dolorosísima inflamación de esa misma rodilla tuvieron que amputarle la pierna derecha. tras el accidente, su madre la llevó consigo a parís donde permaneció dos años. a punto de cumplir 7 años ingresó en la institución fressard un internado para señoritas próximo a auteuil. permaneció allí dos años. en 1853 ingresó en el colegio conventual grandchamp, cercano a versalles. en este colegio participó en su primera obra teatral, tobías recupera la vista, escrita por una de las monjas. también aquí fue bautizada e hizo la primera comunión. el ambiente místico del colegio le hizo plantearse el hacerse monja.
tras abandonar grandchamp a los 15 años, su madre trató de introducirla en el mundo galante para que se ganara la vida como prostituta de lujo. pero sarah, influenciada por su educación conventual, se negó repetidamente a ello. julie bernard tenía un salón en su piso parisiense donde se reunían sus clientes. entre ellos estaba el hermanastro de napoleón iii, el duque de morny. morny aconsejó que sarah se inscribiera en el conservatoire de musique et declamation. gracias a los contactos del duque, sarah entró sin dificultad en 1859. en 1861 ganó un 2º premio en tragedia y una mención honorífica en comedia. finalizados sus estudios en el conservatorio, entró, de nuevo gracias a los influyentes contactos de morny, en la comédie-française. debutó el 11 de agosto de 1862 con la obra iphigénie de jean racine. su fuerte carácter le atrajo problemas con sus compañeros lo que provocó que abandonara la comédie por primera vez en 1863. tres semanas más tarde fue contratada por el teatro gymnase donde hizo 7 pequeños papeles en distintas obras. actuó por útima vez el 7 de abril de 1864 con la obra un mari qui lance sa femme. ese mismo año conoció a uno de los grandes amores de su vida, charles-joseph lamoral, príncipe de ligne. inició una apasionada relación con él, hasta que quedó embarazada y el príncipe la abandonó. el 22 de diciembre de 1864 dio a luz a su único hijo, maurice bernhardt. sin un oficio y habiendo fracasado momentáneamente en el mundo del teatro, siguió los pasos de su madre convirtiéndose en una cortesana de lujo. sarah no abandonó su actividad como cortesana hasta que su carrera teatral se hubo afianzado con éxito y pudo mantenerse sólo con el trabajo que le reportaba el teatro.
tres años más tarde, en 1867 debutó en el teatro del odéon con las mujeres sabias (les femmes savantes) de molière. ahí empezó su verdadera carrera profesional. participó en muchos montajes teatrales, alternando la vida teatral con la vida galante. la fama le llegó repentinamente en 1869 con le passant de françois coppée, una obra en verso de un solo acto. sarah, además, hizo por primera vez en esta obra un papel masculino, el del trovador zanetto. repetiría más veces haciendo de hombre en varias obras más: lorenzaccio, hamlet y l´aiglon.
en 1870, durante la guerra franco-prusiana, habilitó el odeón como hospital para convalecientes, donde cuidó con dedicación a los heridos de guerra. en 1871 el improvisado hospital tuvo que ser cerrado por problemas de salubridad.
tras la derrota francesa y la caída de napoleón iii, muchos intelectuales exiliados por estar en contra del emperador pudieron regresar a francia, entre ellos victor hugo. el regreso de hugo fue trascendental en la vida de bernhardt ya que el escritor la eligió para protagonizar el reestreno de su obra ruy blas. bernhardt además protagonizó otra obra de hugo: hernani. ruy blas la encumbró a cotas de éxito inimaginables. regresó a la comédie-française como una gran estrella y allí afianzó su repertorio y sus múltiples registros como actriz.
el estilo de actuación de bernhardt se basaba en la naturalidad. detestaba profundamente las viejas normas del teatro francés donde los actores declamaban histriónicamente y hacían gestos sobreactuados. rompió con todo lo establecido profundizando en la psicología de los personajes. estudiaba cada gesto y cada entonación del texto que debía decir buscando la perfección natural sin que se notara ningún tipo de artificio. destaca en su arte que representando siempre a grandes heroínas de tragedia o reinas, siempre huyó de la sobreactuación y de la afectación. son famosas sus escenas de muerte, en las que en vez de según sus propias palabras, "ofrecer toda una retahíla depatologías" tales como estertores, toses, gemidos agónicos, profundizaba en el acto de morir desde el punto de vista psicológico y sentimental.
a parte de su profesión de actriz, se interesó por la escultura y la pintura, llegando a exponer en el salón de parís varias veces, entre los años 1874 y 1896. recibió distintos premios y menciones honoríficas en ambas disciplinas. escribió también tres libros: su autobiografía titulada ma double vie, petite idole y l´art du théâtre: la voix, la geste, la pronontiation.
bernhardt se especializó en representar las obras en verso de jean racine, tales como iphigénie,phédre o andromaque. destacó especialmente, entre muchas otras, en la dame aux camélies, de dumas hijo, théodora, de sardou, l´aiglon, de edmond rostand, izéïl, de silvestre y morand, macbeth, de shakespeare, jeanne d´arc de jules barbier...
en 1879 realizó su primera salida de francia, concretamente a inglaterra donde estuvo 6 semanas haciendo dos representaciones diarias y obtuvo un éxito rotundo. al llegar al país fue recibida espectacularmente, lo que indica que su fama había cruzado las fronteras de francia. en esta primera visita conoció a un joven escritor llamado oscar wilde. años más tarde, en 1893, bernhardt aceptaría representar su obra salomé. también, ese mismo año, sarah fue ascendida a socio pleno de la comédie-française. los socios plenos son la jerarquía más alta de esta institución.
tras su espectacular éxito en inglaterra decidió hacer su primera gira americana. partió a los estados unidos el 15 de octubre de 1880. el éxito fue total. bernhardt haría repetidas giras por los estados unidos (sus famosas giras de despedida) y también recorrió toda américa del sur, llegando a actuar en brasil, perú, argentina, chile... viajaba en tren y en barco y llegó a cruzar el cabo de hornos. en estados unidos su éxito era tal que le habilitaron un tren con siete vagones de lujo llamado sarah bernhardt special y era de uso exclusivo de la actriz. sus giras llegaron también a australia y visitó las islas hawáii y las islas sandwich. actuó en egipto y en turquía. también recorrió europa, actuando en moscú, berlín, bucarest, roma, atenas. en su periplo, actuó no sólo en grandes teatros si no también en teatros de ínfima categoría.
bernhardt tuvo una agitada vida sentimental, en la que destacan nombres como gustave doré, victor hugo, jean mounet-sully, jean richepin, philippe garnier, gabriele d´annunzio, eduardo, príncipe de gales, entre otros. se casó una sola vez, con un oficial griego llamado jacques aristidis damala. damala era hijo de un rico armador y era adicto a la morfina. nació en el pireo en 1842. bernhardt se casó con él el 4 de abril de 1882 y fue un matrimonio tempestuoso. sarah intentó convertir en actor a damala, pero fracasó. la actriz le impartió clases de actuación y le dio el papel de armand duval en la dame aux camélias. se eran infieles mutuamente y un día damala, abrumado por el éxito de su mujer, por las constantes burlas de los actores de la compañía de bernhardt y la mala relación con maurice bernhardt, se alistó en la legión siendo destinado a argelia. meses más tarde regresó con sarah. las separaciones y reconciliaciones fueron continuas hasta que sarah decidió irse de gira por todo el continente americano en 1887 y damala ya no la acompañó. era la separación definitiva. permanecieron casados hasta la muerte de damala por los efectos secundarios de abuso continuado de morfina en 1889, a la edad de 42 años. bernhardt le enterró en atenas y adornó la tumba con un busto tallado por ella misma.
sarah bernhardt fue también la primera actriz-empresaria del mundo del espectáculo. a raíz de una relación muy tensa con el director de la comédie-française, perrin. bernhardt rompió su contrato y dimitió como socio pleno el 18 de marzo de 1880. la comédie pleiteó contra ella ganando el juicio. sarah bernhardt tuvo que renunciar a su pensión de 43.000 francos que hubiera tenido de pensión si hubiese permanecido un mínimo de 20 años en la comédie y además se la condenó a pagar 100.000 francos de multa. la actriz nunca llegó a pagar la multa. tras su esplendorosa primera gira americana, que le había hecho ganar una gran fortuna, bernhardt arrendó el teatro porte-saint-martin en 1883. en este teatro produjo y actuó en obras como frou-frou y la dame aux camélias, entre otras. durante sus giras, el teatro permanecía abierto y se estrenaban obras continuamente con distinto éxito comercial. bernhardt no dudaba en apoyar el teatro de vanguardia, así que además de repertorio clásico, en el porte-saint-martin se estrenaban obras de nuevos autores que rompían con el teatro tradicional. tras unos años, bernhardt arrendó el théatre de la renaissance, donde representó muchas obras de éxito. en 1899 arrendó por 25 años el enorme theâtre des nations, único teatro donde acturaría en francia durante los últimos 24 años de su vida.
su vida familiar no fue sencilla. tuvo una relación tensa y distante con su madre, julie. su progenitora nunca fue una madre cariñosa e interesada y ese hecho hizo que sarah siempre buscase su aprobación y su cariño. julie bernard sentía predilección tan sólo por su hija jeanne y descuidó totalmente la educación de su hija menor, régine. sarah bernhardt sentía predilección por su hermana pequeña régine y cuando logró ser independiente se la llevó a vivir consigo para alejarla de la madre y de las intenciones de ésta de convertirla también en cortesana. lamentablemente a causa del abandono afectivo que sufrió y del ambiente del piso de su madre, régine se convirtió en prostituta a los 13 años. falleció a los 18, en 1873, a causa de la tuberculosis. su otra hermana, jeanne, también fue cortesana durante una época y siempre que tenía necesidad de dinero. para apartarla de la mala vida, bernhardt se la llevó consigo con su compañía y la acompañó en varias de sus giras americanas y europeas. era una actriz mediocre, pero hacía pequeños papeles y vivía una vida de lujo junto a su hermana. se sabe que sufrió crisis de neurosis a causa de su adicción a la morfina y que estuvo ingresada en el hospital de la pitié-salpetrière en parís bajo cuidados del doctor jean-martin charcot. en cambio, el hijo de sarah, maurice, siempre estuvo muy unido a su madre. vivió siempre a su sombra, malgastando auténticas fortunas en el juego, en viajes y en una vida regalada.
el siglo xx empezó con un gran éxito, l'aiglon, de edmond rostand. la obra fue estrenada el 15 de marzo de 1900 y obtuvo un éxito triunfal sin precedentes. sarah hizo 250 representaciones de l'aiglon y tras esto, hizo otra gira a estados unidos para representarla. en new york representó la obra en el metropolitan opera house y cosechó un enorme éxito. probó suerte también con el recién nacido cine. en 1900 filmó le duel d'hamlet, haciendo ella de hamlet. en 1906 rodó la dame aux camélias, con lou tellegen, su amante de aquel momento, haciendo de armand duval. bernhardt cuando la vio se horrorizó y mandó destruir el negativo, que afortunadamente todavía existe. rodó también elisabeth, reine d'anglaterre, dirigida por louis mercanton. en 1913 filmó jeanne doré, dirigida por tristan bernard. esta película se considera la mejor rodada por bernhardt y donde se puede observar mejor su arte interpretativo. la película se conserva en la cinématèque de paris.
en 1914 le fue concedida la legión de honor. en 1915 la rodilla de su pierna derecha, la misma que se había fracturado de niña, había llegado a provocarle dolores insoportables. para peor, durante una de sus interpretaciones de la obra dramática tosca, la misma que puccini hizo triunfar en el género operístico, en la última escena, cuando la heroína se lanza desde un barranco, no se tomaron las medidas de seguridad pertinentes; sarah se lanzó, y se hirió la pierna. aunque hacía ya varios años que padecía molestias constantes, durante el año 1914 fue empeorando hasta que no hubo otro remedio que amputar en febrero de 1915. una vez recuperada de la amputación y ya empezada la primera guerra mundial, la actriz decidió hacer una gira tras las trincheras francesas haciendo actuaciones para animar a las tropas. organizó varias giras con su compañía y recorrió toda francia. aun con la pierna amputada, sarah bernhardt siguió actuando. recitaba monólogos, poemas o representaba actos famosos de su repertorio de obras en las que no debía estar de pie. siguió también participando en películas tras la guerra. su salud fue empeorando hasta sufrir un gravísimo ataque de uremia que estuvo a punto de matarla. en 1922, vendió su mansión en el campo de belle-ile-en-mer, donde había rodado años atrás una película-documental sobre su vida. cuando le llegó la muerte estaba rodando una película, la voyante. el rodaje se estaba realizando en su casa, en el boulevard péreire, puesto que la actriz estaba ya muy delicada de salud. el 15 de marzo de 1923, tras rodar una escena, quedó totalmente agotada hasta que se desmayó. nunca se recuperó. once días más tarde, el 23 de marzo, fallecía en brazos de su hijo maurice. su entierro fue multitudinario: unos 150.000 franceses acudieron a despedirla. fue inhumada en el cementerio parisino de père-lachaise.
a pesar de ser llamada la divina sarah por su carácter excéntrico y caprichoso, sarah bernhardt trabajó en innumerables proyectos teatrales demostrando un carácter perseverante, una gran profesionalidad y dedicación a su arte.
curiosidades:
su cabello era de color rubio oscuro y sus ojos eran azul cobalto.
protegió y encumbró al pintor y cartelista alphonse mucha, cuyos trabajos fueron punto de referencia del art nouveau francés. mucha, de origen checo no sólo le hizo los carteles anunciando las obras de teatro de bernhardt sino que también le diseñó vestuario, joyas y la decoración del théâtre de la renaissance. también fue solicitado por muchas empresas y comerciantes para que les diseñara los anuncios de sus productos en revistas y periódicos. el estilo y los diseños de mucha en publicidad fueron imitados hasta la saciedad por muchos dibujantes y empresarios de la época.
fue una acérrima defensora de alfred dreyfus en el lamentable affaire dreyfus, apoyando también abiertamente a émile zola en su célebre artículo-denuncia j'accuse donde se denunciaba que el oficial judío dreyfus era la cabeza de turco de un complot en el seno del ejército y víctima de un exacerbado antisemitismo.
siempre tuvo muy mala suerte en los juegos de azar. tanta, que algunos jugadores supersticiosos no la querían tener cerca en la mesa de juego cuando bernhardt jugaba en los casinos de montecarlo o niza. es cierto que sarah bernhardt poseía un ataúd y que solía dormir dentro de él. existe la leyenda de que se lo compró un amante aficionado a lo macabro, pero la realidad es que lo compró ella misma, ya que sentía una fascinación especial por los temas fúnebres. llegó incluso a dejarse fotografiar metida en un ataúd y haciéndose la muerta. las fotografías se comercializaron y tuvieron un gran éxito. hoy en día todavía se pueden encontrar en mercados de antiguo o en colecciones privadas.
toda su vida sufrió miedo escénico. cuando tenía un estreno importante o se sentía bajo presión le daban ataques de pánico escénico. afortunadamente para ella, el tipo de miedo que sufría la hacía actuar con nerviosismo y poniendo una voz aguda. cuando llevaba un rato en escena, el pánico cedía.
una vez teniendo que representar hamlet en edimburgo, la compañía de bernhardt se encontró que el vestuario no había llegado a tiempo y tuvieron que representar la inmortal obra de shakespeare vestidos con faldas escocesas.
le gustaban los animales y llegó a tener, en distintas épocas de su vida, un león, un tigre, loros, un mono llamado darwin, un cocodrilo y varios perros.
de joven, durante una época en que necesitaba dinero, posó desnuda para el fotógrafo nadar. posó muchas veces, tanto en fotografías eróticas como artísticas, para este fotógrafo al que la unió una gran amistad. más tarde, ya famosa, protegió y posó para el hijo del fotógrafo que había seguido los mismos pasos profesionales que el padre.
fue la primera actriz en representar (en diferentes ocasiones) tanto el papel de hamlet como el de ofelia.
sarah bernhardt
431. sarasqueta suinaga, víctor: (1864-1930) fue un industrial armero español, fundador de una firma de escopetas finas de muy alta calidad. llegó a ser elegido "armero real" por el rey alfonso xiii. junto con su hermano juan josé sarasqueta aprendió el oficio de basculero y destacó entre la multitud de talleres armeros de la entonces villa de éibar, siendo reconocido internacionalmente por la calidad de sus productos. destacó su personalidad, humilde y honesto, siempre preocupado por enseñar el "ondo egin" (buen hacer) a todos los que le rodeaban.
él nació en el caserío azpiri del barrio rural eibarrés de mandiola en guipúzcoa (país vasco, españa). de origen humilde y con escasa educación, a los catorce años de edad comenzó junto a su hermano juan josé a aprender el oficio de basculero en el taller que el industrial "makalarro" tenía en la calle eibarresa de ardanza.
una vez conseguida la maestría en el oficio de basculeros, ambos hermanos fundan un taller propio dedicado a la escopeta en 1887. en 1899 se separa de su hermano y junto con francisco cortaberría, conocido como "patxi pelukerua", y josé urizar constituyen una nueva fábrica con la razón social de "sarasqueta, cortaberría y compañía" hasta que en octubre de 1906 funda en solitario "víctor sarasqueta" que se dedicaría únicamente a la fabricación de escopetas finas de caza, las instalaciones se ubican en la entonces calle grabadores y hoy víctor sarasqueta.
víctor sarasqueta tenía una elevada conciencia profesional que exigía también a sus colaboradores, no toleraba medianías ni en las operaciones más secundarías. como anécdota se cuenta que en una ocasión llegó a destruir una escopeta ya terminada por un pequeño fallo en la báscula que sus operarios no percibían. sarasqueta incluye en su fábrica a sus seis hijos.
consciente en la necesidad de la formación y de la calidad fue uno de los que impulsaron la idea colaboraron en la fundación de la escuela de armería en 1912 y de la implantación en éibar del banco oficial de pruebas en 1919. de la calidad de sus escopetas da fe que de las 4386 que mandó a testar al banco de pruebas desde su implantación hasta su muerte solamente 15 fueron rechazadas.
obsesionado con la calidad y el buen hacer, víctor sarasqueta impulsó las pruebas voluntarias de las armas, convencido de que las mismas les daban prestigio de buena fabricación.
fue nombrado "armero real" y mantuvo amistad con el rey alfonso xiii, con quien se tuteaba, es más, era tal la confianza que tenían que era el único a quien permitía llamarle familiarmente "poncho". sus productos fueron galardonados en la exposición regional de san sebastián de 1897, en 1910 en la exposición de buenos aires y en 1930 en la exposición de sevilla y barcelona.
el 15 de julio de 1930 muere a los 66 años de edad. la fábrica se cierra pero se abriría 9 años después de la mano de su hijo víctor sarasqueta basterrica (1912-1979) bajo el nombre "víctor sarasqueta s.a.". en 1992 cerró definitivamente.
víctor sarasqueta junto a su hermano juan josé mantuvieron en activo un taller de armas cuya referencia de matrícula industrial aparece en 1887 y se mantiene hasta 1904 cuando deciden separarse. juan josé sarasqueta funda j.j. sarasqueta y registra ese año la marca "la paloma". en 1919 muere y el taller pasa a denominarse "viuda e hijos de j.j. sarasqueta" que se mantuvo hasta después de 1939.
víctor inscribe varias patentes a su nombre, en 1880 patenta un bastón escopeta sistema "egokia". en 1899 se asocia con francisco cartaberría y josé urizar para fundar "sarasqueta, cortaberría y cía." que instala el taller "manufacturera mecánica eibarresa" que se especializa en escopetas, bastones escopetas y rifles de caza. registra varios desarrollos mecánicos relativos a las escopetas y rifles y varias marcas de comercialización como "eder", "hispania" "la liebre", etc.
víctor saraqueta tenía la máxima:
haced bien lo que hagáis. lo que bien se hace cuesta algo más pero todos lo quieren. lo que mal se hace cuesta algo menos pero nadie lo quiere. (fuente: wikipedia)
432. satinado: masculino. técnica. operación que se practica en varios oficios. tiene por objeto dar pulimento y lustre al papel, a los tejidos, a las pruebas fotográficas, etc. para satinar los tejidos se emplea un rodillo de metal, al que se imprime un movimiento de vaivén y que gira sobre sí mismo, prensando de este modo el tejido que se satina. se emplean también dos cilindros, uno de ellos hueco, que se calienta con vapor, y el otro forrado de papel. al girar los cilindros prensan el papel y lo satinan.- aplícase al papel brillante y liso, de apariencia semejante al papel.
433. sauce: masculino. botánica. nombre vulgar de varias especies del género salix, de la familia salicáceas, que comprende árboles y arbustos de tamaño variable desde los sauces enanos ingleses (salix herbacea), de pocos centímetros de altura, hasta las formas subtropicales de más de 35 m. poseen flores unisexuales reunidas en amentos, las masculinas con 2 a 5 estambres (raramente más) y las femeninas con ovario bicarpelar y dos estigmas.
especies de ramas largas y flexibles son utilizadas en cestería bajo el nombre de mimbre (salix viminalis, salix triandra, etc.); otras se emplean en carpintería; el sauce criollo se usa en américa como combustible y como madera. muchos crecen espontáneamente al borde de los cursos de agua, especialmente salix fluviatilis y salix babylonica (sauce llorón) y otros son plantados en dichos lugares para evitar la erosión, ya que los sauces poseen un sistema radical extenso y bien desarrollado. de la corteza se extrae salicina o se utiliza en tenería. los sauces crecen en todas las regiones templadas, especialmente en las boreales, pero existen asimismo en las zonas frías y en las cálidas; dícese también: hoocuy, huejocote, huexoltl, jaray, sarandí, sauz, taraix, tepehuexote, tocoy, xitsa, yaga-grieza, yutnu-nuu.
sauce llorón
434. sdece (francia): el servicio de documentación exterior y de contraespionaje (en francés: service de documentation extérieure et de contre-espionnage, conocido por las siglas sdece) es el nombre que tuvieron los servicios de inteligencia franceses entre 1946 y 1982, año en que fueron destituidos por la dirección general de la seguridad exterior (dgse).
435 seat, s. a. (auto de color gris): (siglas de sociedad española de automóviles turismo, denominación con la que fue bautizada) es una empresa de automóviles y de origen español. fue fundada como empresa pública por el desaparecido instituto nacional de industria el 9 de mayo de 1950.
un automóvil seat
436. secuela: (latín sequela - confróntese *sequi) femenino. consecuencia de una cosa. // derecho. chile, méxico. prosecución de una causa. // medicina. lesión o afección que queda como reliquia de un proceso patológico.
437. semen: (latín semen: simiente) masculino. sustancia más o menos viscosa secretada por los testículos y glándulas anexas y portadora de los espermatozoides. // botánica. semilla.
438. seny: "en la cultura popular catalana, el seny es la ponderación o sana capacidad mental que predispone a una justa, percepción, apreciación, comprensión y actuación. probablemente la palabra (seny) tiene su origen etimológico en el vocablo sensus." (fuente: wikipedia).
439. séptimo regimiento de caballería: (del inglés: 7th cavalry regiment) es un regimiento de caballería del ejército de los estados unidos. su apodo oficial es garryowen, el cual hace referencia a una canción irlandesa del mismo nombre.
el coronel george armstrong custer mandaba el 27 de noviembre de 1868 al 7.º de caballería de la división al mando del general winfield scott hancock contra los sioux y cheyennes en la batalla de washita, en la que 700 soldados atacaron un poblado lleno principalmente de mujeres, niños y ancianos, dejando 105 supervivientes, y sembraron un odio profundo contra el que ellos llamaban long hair.
ocho años después, el 25 de mayo de 1876, le fue encomendada la misión de sofocar la rebelión de indios sioux, cheyennes y arapahoes en dakota. debido a la prisa que custer tenía por llegar a su destino, el coronel agotó a sus hombres. a esta insensibilidad por sus soldados se sumó la imprudencia de no querer llevar consigo artillería ligera que pudiera retrasar su marcha. por último, custer cometió otra imprudencia más: dividir a sus fuerzas en dos. bajo estas circunstancias, la marcha del 7.º de caballería terminó en un desastre militar. el regimiento perdió la mayor parte de sus efectivos el 25 de junio de 1876, en la batalla de little big horn.
el 29 de abril de 1890 se produjo la masacre de wounded knee, cuando el 7.º de caballería intentaba desarmar a un grupo de indios lakota.
440. servilleta: femenino. paño de lienzo, algodón u otra materia, que sirve en la mesa para aseo y limpieza de cada persona
441. seso: (latín sensus: sentido) masculino. cerebro, parte superior del encéfalo.- masa nerviosa contenida en la cavidad del cráneo; úsese mucho en plural.- figurado. prudencia, madurez.- figurado. familiar. tapa de los sesos.
442. sierra madre occidental: es una cadena montañosa que abarca todo el noroeste mexicano y el extremo suroccidental de los estados unidos.
en sus 1500 km de largo recorre arizona, parte de sonora, chihuahua, sinaloa, durango, nayarit, zacatecas, aguascalientes y jalisco, lugar donde se une al eje volcánico transversal de méxico.
la sierra tiene una extensión de 289,000 kms cuadrados y ocupa la sexta parte del territorio mexicano. su anchura en promedio es de 150 km con alturas de hasta 3,000 metros sobre el nivel del mar. transversalmente estas sierras son atravesadas por el ferrocarril de chihuahua al pacífico y un tren turísticos también llamado chepe. (fuente: wikipedia)
sierra madre occidental
443. silueta: (del francés silhouette, poe e. silhouette, intendente del tesoro) femenino. dibujo sacado siguiendo los contornos de la sombra de un objeto.- forma que presenta a la vista la masa de un objeto más oscuro que el fondo sobre el cual se proyecta.
silueta
444. sinuoso, sa: adjetivo. que tiene senos, ondulaciones o recodos.- figurado. dícese del carácter de las acciones que tratan de ocultar el propósito o fin a que se dirigen.
445. slip: (voz inglesa) masculino. braga muy corta y ajustada por elástico en la cintura y en las piernas.- pantalón de hombre muy corto y ceñido, para practicar deportes.
446. smith & wesson: (nasdaq: swhc) (s&w) es el mayor fabricante de armas de fuego cortas de estados unidos. la sede de la corporación se encuentra en springfield, massachusetts.
fundada en 1852, las pistolas y revólveres de smith & wesson se han convertido en un equipo estándar de la policía y fuerzas armadas en numerosos países, siendo utilizadas también por tiradores deportivos.
smith & wesson es reconocida también por los numerosos tipos de munición que ha desarrollado a lo largo de su historia, y muchos tipos de municiones son identificados con siglas que hacen mención al nombre de la compañía.
horace smith y daniel b. wesson fundaron la compañía smith & wesson en norwich, connecticut, estados unidos en 1852 para desarrollar el fusil volcanic. smith desarrolló un nuevo volcanic con cartucho, el cual patentó en 1854. en 1855 se cambió el nombre de la smith & wesson company por volcanic repeating arms, y fue comprada por oliver winchester. smith dejó la compañía y regresó a springfield, massachusetts, que era donde se había criado. wesson permaneció como jefe de la fábrica con volcanic repeating arms.
como la patente del revólver de samuel colt iba a caducar en 1856, wesson comenzó a desarrollar un prototipo de revólver que emplease cartuchos. sus investigaciones descubrieron que rollin white, un antiguo empleado de colt, tenía una patente para un tambor "con perforaciones que lo atravesaban", un componente que wesson precisaba para su invento. wesson se puso en contacto nuevamente con smith y los dos socios entraron en tratativas con white para fabricar un diseño novedoso de una combinación revólver y cartucho.
en vez de que white se convirtiera en socio de la compañía, smith y wesson le pagarían una regalía de 0.25 dólares por cada revólver que fabricaran. white tendría la responsabilidad de defender su patente en todas las cortes lo cual lo llevaría finalmente a la ruina, pero el acuerdo era ventajoso para la nueva smith & wesson company.
revólver s & w k .22
447. sobaco: (latín subbracchium - confróntese *sub y *bracchión) masculino. concavidad que forma el arranque del brazo con el cuerpo.- axila, de una rama.- enjuta, que resulta de inscribir un círculo en un cuadrado. // ictiología. pez plectognato semejante al pez ballesta.
448. sobreático: masculino. vivienda situada sobre un ático (// último piso, más bajo de techo que los inferiores).
449. solapa: (confróntese solape) femenino. parte del vestido, correspondiente al pecho, que suele ir doblada hacia fuera sobre la misma prenda de vestir. unas veces sirve para abrigo del pecho, y otras meramente de adorno.- parte de la sobrecubierta o la cubierta de un libro que se dobla hacia el interior, y en la cual generalmente se imprimen noticias sobre la obra o su autor.- figurado. ficción o colorido que se usa para disimular una cosa. // veterinaria. cavidad que hay en algunas llagas que presentan un orificio pequeño; dícese también solapamiento.
solape: masculino. solapa.
450. sollozar: (latín subglutiare: tragar con ansias) verbo intransitivo. producir por un movimiento convulsivo varias inspiraciones bruscas, entrecortadas, seguidas de una espiración: es fenómeno nervioso que suele acompañar al llanto.
451. somier: (francés sommier) masculino. colchón de muelles.
somier articulado
452. sonámbulo, la: adjetivo. somnámbulo; úsese también como sustantivo.
somnámbulo, la: (latín somnus: sueño y ambulare: andar) adjetivo. dícese de la persona que, por afección natural o por sugestión, padece somnambulismo.
somnambulismo: masculino. estado de somnámbulo. // patología. fenómeno inconsciente que consiste en deambular durante el sueño. el sujeto puede ejecutar actos que le son habituales, como vestirse, comer, etc, y otros que son inusuales y hasta peligrosos, como caminar por los techos, las cornisas, etc.; puede responder adecuadamente a ciertas preguntas y aun obedecer órdenes, pero, al despertarse, no recuerda su comportamiento. puede decirse que el somnambulismo es un sueño en acción, aunque bien adaptado a las circunstancias exteriores.
somnámbula
453. star del 9 largo: star, bonifacio echeverría s. a. fue una empresa española dedicada a la fabricación de armas, especialmente de armas cortas, radicada en la localidad guipuzcoana de éibar en el país vasco, españa. hundía sus raíces en la tradición de fabricación de armas que tiene esa ciudad y en general toda la comarca del bajo deva.
la tradición de fabricación de armas, junto con la fama internacional del acero español, llevó a esta industria tener un gran mercado y un buen número de seguidores y entusiastas de sus productos, sobre todo en estados unidos y canadá, en especial de las pistolas, que se ha mantenido mucho tiempo después de que la star haya desaparecido. las armas de la star han formado parte del armamento oficial del ejército y de las policías de españa y de otros muchos países. se fundó en 1908 y cerró el 27 de mayo de 1997.
el subfusil que fabricaba, en cualquiera de sus diferentes versiones a lo largo del tiempo, era básico en la complementación de cualquier cuerpo que utilizara armas cortas como parte de su dotación habitual, simple, ligero y eficaz. fue el preferido de muchos policías y militares.
pistola star modelo a calibre 9 largo fabricada en 1938
454. suéter: (del inglés sweater) masculino. prenda de malla elástica, que ciñe el cuerpo.
455. sulfamida: femenino. química. diamida del ácido sulfúrico.- sulfonamida.
sulfonamida: femenino. química. grupo de sustancias que tienen como estructura básica la p-amino-benceno-sulfonamida, sintetizada en 1908 por gelmo y usada como materia prima para la obtención de colorantes. existen numerosos compuestos de este tipo; activos contra estreptococos, neumococos, gonococos, meningococos y estafilococos.
456. supletorio, ria: adjetivo. dícese de lo que suple una falta.
457. taberna: (latín taberna) femenino. tienda o casa pública donde se vende, por menor, vino y otras bebidas espirituosas.- figurado, familiar. // botánica. cuba. jazmín de montaña.
458. taco: voto, juramento o porvida; se emplea principalmente tras los verbos echar y soltar.
porvida: masculino. desusado. juramento o imprecación que se hace jurando por la vida de dios o de una persona.
459. talego: (confróntese talega) masculino. saco largo y angosto, de lienzo basto o de lona.- figurado, familiar. persona muy ancha de cintura.
talega: (árabe tálica: saco que se cuelga) femenino. bolsa ancha y corta, de lienzo basto u otra tela.- lo que se guarda o se lleva en ella.- bolsa que usaban las mujeres para preservar el peinado.- culero, que se pone a los niños.- cantidad de 1,000 pesos duros en plata.- familiar. caudal monetario, dinero; úsese mucho en plural.- figurado, familiar. pecados que tiene alguien que confesar.
460. tamarindo: el mismo libro da la definición de lo que significa "tamarindo" en méxico:
"-¿qué es eso de 'tamarindo'?" le preguntó jordi fontbona i sales a luis guzmán, de la división de narcóticos, y él le responde:
"-un agente de policía. así les llaman por el color del uniforme."
461. tambor: (árabe tanbor) técnica. masculino. pieza giratoria del revólver, que contiene los cartuchos.
462. tapadera: (confróntese tapar) femenino. figurado. persona que encubre lo que otra desea que se ignore.
463. tebeo: de tbo, nombre de una revista española fundada en 1917.- publicación infantil o juvenil cuyo asunto se desarrolla en series de dibujos.- serie de aventuras contada en forma de historietas gráficas.
tebeo los supermachos: los supermachos es una historieta escrita y dibujada por eduardo del río garcía, rius a partir de junio de 1965.
argumento. la historia se desarrolla en el ficticio san garabato de las tunas, cuc, un pueblito representativo del entorno político predominante en la época de los años 40's, 50's, 60's y 70's. se trata de un pueblito rural.
el personaje central es juan calzónzin, un indígena con un alto conocimiento filosófico del entorno nacional y mundial. en los primeros números calzónzin utilizaba un sarape común y corriente y su personalidad es indefinida; sin embargo, en números posteriores usa en lugar del clásico sarape, una cobija eléctrica con el enchufe colgando. tiene dos perros que se llaman stalin y boturini.
tebeo de batman: batman es una serie de cómics con el héroe homónimo de dc comics. el personaje apareció por primera vez en detective comics nº27, publicado en mayo de 1939. el personaje de batman resultó ser tan popular que empezó a realizarse una serie homónima y se publicó su primer número en la primavera de 1940. un mes después de la primera edición apareció su nuevo compañero robin, el chico maravilla.
aunque la historieta de batman fue lanzada inicialmente como una publicación trimestral, más tarde se convirtió en una serie bimensual durante los años 50, tras lo cual se convirtió en una publicación mensual y ha permanecido así desde entonces. la serie original terminó en el 2011 y fue relanzada con un nuevo primer número en el mismo año.
contenido. las primeras historias que aparecen en el comic batman fueron escritas por bill finger y bob kane, aunque años después no se acreditó a finger como el cocreador de batman. las primeras historias presentan a un batman vengativo, que no dudará en asesinar cuando alguien se interponga en su camino. en las primeras publicaciones se presentaba a batman con una pistola, que usaba para asesinar pandilleros. más tarde se presenta a su primer enemigo: un psicópata que se hace llamar el joker que usa una sustancia tóxica para mutilar a sus víctimas y al mismo tiempo dejarles una grotesca sonrisa; actualmente sigue siendo el enemigo de batman. el creador del joker, jerry robinson, pidió que el personaje no se saliera con la suya. durante muchos años el joker ha sido un asesino a sangre fría. más tarde, durante la edad de plata de batman, este supervillano fue cambiado a un maniaco multihomicida.
por lo general, los principales desafíos a los que se enfrenta batman en esta época se derivaron de villanos que eran demasiado malignos; sin embargo, por la década de 1970, las motivaciones de los personajes, incluyendo compulsión obsesiva, el abuso infantil y el fanatismo del medio ambiente, se empezó a estudiar más a fondo. batman también experimentó una transformación y se convirtió en un personaje mucho menos unidimensional, luchando con muchos conflictos internos. aunque no es canónico, frank miller, introdujo the darl knight returns que contenía una importante evolución del carácter de batman en la serie del mismo nombre, se convirtió inflexible e implacable en su lucha por revitalizar gotham. batman a menudo tiene un comportamiento que la élite de gotham ha etiquetado como excesivamente violento, así como tendencias antisociales.
464. témpano: (latín týmpanum, griego týmpanon) masculino. timbal, instrumento músico.- atabal, tamborcillo.- piel extendida del pandero, tambor, etc..- pedazo de cualquier cosa dura, extendida o plana, muy especialmente el bloque flotante de hielo o iceberg.- hoja de tocino, quitados los perniles.- tapa de cuba, tonel o colmena. // arquitectura. entrepaño de una bóveda por arista o en rincón de claustro.
465. tenochtitlán: nombre náhuatl de la ciudad de méxico antes de la conquista española. sus monumentos fueron destruidos durante y después de la conquista y la ciudad colonial se edificó sobre ellos, pero el relato de los cronistas, los códices y algunas ruinas, permiten formarse una idea de la antigua capital de los aztecas. la ciudad estaba construida sobre una isla ovalada unida a la tierra firme por tres calzadas que convergían en el centro de la ciudad, viniendo del norte, oeste y sur, desde tepeyac (guadalupe), tlacopán (tacuba) y coyoacán. estas calzadas aparecían cortadas por canales sobre los cuales se extendían puentes movedizos. las orillas de la isla se veían adornadas por las famosas chinampas o jardines flotantes. entre los edificios descollaban los de varios templos, cada uno asentado en su plataforma a manera de pirámide truncada. las plazas principales fueron las de tlaltelolco y la de tenochtitlán propiamente dicho. esta última se hallaba en el centro de la ciudad y allí se alzaba el gran teocali de huitzilopochtli, el templo más importante de anáhuac. había sido construido en la plataforma superior de una pirámide escalonada de cinco cuerpos. la escalinata ascendía por el lado este; en su arranque se colocaron grandes braseros, en los que ardía el fuego sagrado, y en su terminación, dos estatuas de indios que sostenían dos grandes estandartes de plumas. una de esas estatuas se conserva en el museo nacional de méxico. en el subsuelo de la plaza mayor de méxico se ha encontrado el monolito conocido con los nombres de piedra del sol y calendario azteca, importante elemento para el conocimiento de esta cultura.
complejo de templos de tenochtitlán, capital del imperio azteca
466. tequila: común a los dos géneros. méxico. bebida semejante a la ginebra, que se destila del maguey.
467. tequila josé cuervo: (legalmente conocido como becle, s. a. b. de c. v.), es una empresa mexicana dedicada a la producción de tequila, fundado el 27 de mayo de 1795 en tequila, jalisco, méxico. su producto más popular y más vendido es el josé cuervo especial.
el 70% de la compañía es propiedad de juan francisco beckmann y el 30% de su hijo juan domingo beckmann, quien es el actual director ejecutivo de la empresa.
468. terraza: (confróntese terraza) femenino. jarra vidriada, de dos asas.- arriate, de un jardín.- terrado. // arquitectura. azotea. // geología. terreno relativamente horizontal flanqueado por declives pronunciados, alguno o algunos de los cuales lo vinculan a otros terrenos similares.
469. testículo: (latín testículus) masculino. glándula sexual propia de los seres animales del sexo masculino, encargada de la producción de los espermatozoides y de la elaboración de una secreción interna, la testosterona, que regula las característica genitales, físicas y psíquicas propias de ese sexo.
470. tibidabo: es, con 512 metros sobre el nivel del mar, el pico más alto de la sierra de collserola, en el municipio de barcelona. es popular por sus vistas sobre la ciudad y por sus espacios naturales, que son usados con fines recreativos.
el tibidabo
471. tinglado: (latín tegulatus - tégula: teja) masculino. cobertizo..- tablado armado a la ligera.- figurado. artificio, enredo, maquinación. // técnica. cubierta de tablas que se monta sobre una obra.
472. tingui: no he encontrado el significado de esta palabra en castellano que debe provenir del catalán. en el texto, el autor la utiliza de la siguiente manera: "-Bon dia tingui -dije, sonriendo."
473. típico, ca: (týpicus, griego typikós - confróntese *typos) adjetivo. que incluye en sí la representación de otra cosa, siendo emblema o figura de ella.
typos: (voz griega typéin: golpear) golpe; impresión, marca, huella; forma, imagen, tipo, modelo, contorno, esbozo. aparece en voces españolas bajo la forma prefija tipo- y las sufijas -tipia, -tipo: tipografía, linotipia, prototipo.
474. tiralíneas: masculino. instrumento de metal, a modo de pinzas, cuya separación se gradúa con un tornillo, y sirve para trazar líneas más o menos gruesas, según dicha separación.
tiralíneas
475. titilar: (latín titillare) verbo intransitivo. agitarse con ligero temblor alguna parte del organismo animal.- centellear con ligero temblor un cuerpo luminoso.
476. torre latinoamericana: es un rascacielos ubicado en la esquina de las calles: avenida avenida francisco i. madero y el eje central lázaro cárdenas, dentro de la alcaldía cuauhtémoc, en el centro histórico de la ciudad de méxico. su ubicación céntrica su altura (182 metros si se incluye la antena con 44 pisos) y su historia la han convertido en uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad de méxico.
fue diseñada por el arquitecto mexicano augusto h. álvarez y construida por el arquitecto alfonso gonzález paullada. superó a la torre anáhuac y a la torre miguel e. abed en ciudad de méxico y al rascacielos altino arantes en brasil. fue también el edificio más alto de la ciudad desde su construcción en 1956 hasta 1972, año en que se completó el hotel de méxico.
se inauguró como el primer edificio antisísmico en el mundo. además, aunque brasil hizo el primer rascacielos en latinoamérica, la torre fue el primer rascacielos en construirse en una zona de alto riesgo sísmico, por lo cual sirvió de experimento para la cimentación y construcción de futuros edificios en el mundo.
torre latinoamericana
477. torres cinco: es un brandy de lasbodegas torres (miguel torres sa) que es una bodega familiar situada en villafranca del penadés. fundada en 1870 por los hermanos jaime y miguel torres, actualmente es la bodega con mayor extensión de viñedos de su propiedad en la denominación de origen penedés. (fuente: wikipedia).
478. torres hors d'age: símbolo de la centenaria tradición, el torres 20 se obtiene mediante la destilación de selectos vinos de la variedad parellada. la doble destilación en alambique de cobre, seguida de una selección de las porciones más finas y aromáticas del destilado, y la crianza en barricas de roble lemousin son algunos de sus secretos.
de noble color ámbar oscuro, ofrece aroma profundo y cálido, con vestigios de frutos secos y pasificados. exhibe elegantes notas de especias y es graso al paladar, intensamente aterciopelado y ampuloso.
479. toxicología: (confróntese *tóxicon y *legein) femenino. medicina. ciencia que estudia las intoxicaciones y los venenos que las provocan. comprende tres aspectos: la toxicología médica, que se ocupa del aspecto clínico de los envenenamientos; la toxicología industrial, que estudia los problemas medicosociales de las intoxicaciones, y la toxicología forense, que se ocupa del aspecto médicolegal de los envenenamientos.
480. tozudez: femenino. calidad de tozudo.
tozudo, da: adjetivo. obstinado, testarudo.
481. tránsito: (latín tránsitus - confróntese *trans y latín ire: ir) masculino. acción de transitar.- paso, sitio por donde se pasa de un lugar a otro.- lugar determinado para hacer alto y descanso en alguna jornada o marcha.- paso de un estado o empleo a otro.- muerte de las personas santas o que han dejado buena opinión con su virtuosa vida.- fiesta que en honor de la muerte de la virgen celebra la iglesia el 15 de agosto.
482. trasegar: verbo transitivo. trastornar, revolver.- mudar las cosas de un lugar a otro y, en especial,, un líquido de una vasija a otra.- verbo irregular presente: trasiego.
483. trasluz: (confróntese *trans y luz) masculino. luz que pasa a través de un cuerpo traslúcido.- luz reflejada de soslayo por la superficie de un cuerpo. // puerto rico, república dominicana. semejanza, parecido entre personas.
al trasluz: masculino, adverbio. puesto el objeto entre la luz y el ojo, para que se trasluzca.
484. trastienda: femenino. aposento que está detrás de la tienda.- figurado, familiar. cautela advertida y reflexiva.
485. trenca: (confróntese tranca) femenino. apicultura. cada uno de los palos atravesados en el vaso de la colmena, para sostener los panales. // botánica. cada una de las raíces principales de una cepa.
meterse hasta las trencas: frase, figurado, familiar. entrarse en un lodazal y atascarse en él o enlodarse.- figurado, familiar. intrincarse en un negocio o materia, de suerte que sea difícil desembarazarse o salir bien.
tranca: (latín truncus) femenino. palo grueso y fuerte.- palo grueso que se pone, para mayor seguridad, detrás de una puerta o ventana cerrada. // familiar. américa. borrachera.- puerto rico, república dominicana. dólar, peso.
486. trenza: (latín trina: triple) femenino. conjunto de tres o más ramales que se entretejen, cruzándolos alternativamente, para formar un mismo cuerpo alargado.- la que se hace entretejiendo el cabello largo. // arquitectura. ornamento arquitectónico formado por filetes, líneas o junquillos entrelazados cuya forma recuerda la de una gruesa trenza, frecuente en la arquitectura románica; dícese también trenzado.
487. trinchera: femenino. especie de fortificación en la que el foso se defiende con un parapeto, detrás del cual están los soldados protegidos contra el fuego y la observación del enemigo. se las emplea especialmente en los ataques graduales, en los sitios, y en los campos de batalla.
las primeras trincheras en campo raso fueron utilizadas por los estadounidenses en el curso de la guerra de secesión.- desmonte hecho en el terreno para una línea de camino y con taludes por ambos lados.
488. tronado, da: (confróntese tronar: perder el caudal) adjetivo. deteriorado por efecto del uso.
tronar: (latín tonare) figurado, familiar. perder alguien su caudal hasta el punto de arruinarse.
489. tropa: (latín troppus, germánico throp: multitud) femenino. muchedumbre de gentes reunidas con fin determinado.- despectivo. gentecilla.- gente militar.
490. tufo: (latín typhus, griego typhos) masculino. emanación gaseosa que se desprende de las fermentaciones y de las combustiones imperfectas.- familiar. olor activo y molesto que despide de sí una cosa.- figurado, familiar. soberbia, vanidad o entonamiento; úsese mucho en plural.- figurado. olor, lo que causa una sospecha.
491. turgente: (latín turgens, turgentis - turgere: estar hinchado) adjetivo. abultado, elevado. // medicina. aplícase al humor que hincha alguna parte del cuerpo.- distendido, tumefacto.
492. tuxedo:
fuente: wikipedia
493. underwood semiportátil: la underwood typewriter company fue un fabricante estadounidense de máquinas de escribir con sede en la ciudad de new york y plantas de fabricación en hartford, connecticut. underwood produjo la que se considera la primera máquina de escribir moderna de gran éxito. para 1939, underwood había producido cinco millones de máquinas. (fuente: wikipedia).
494. valle: (latín vallis) masculino. llanura de tierra entre montes o alturas.- cuenca de un río.- conjunto de lugares, caseríos o aldeas situados en un valle.
495. velís: (del francés velís) masculino. méxico. maleta de mano.- plural: velices.
496. vello: (latín villus) masculino. pelo que sale más corto y suave que el de la cabeza y de la barba en algunas partes del cuerpo humano.- pelusilla de que están cubiertas algunas frutas o plantas. // botánica. pubescencia no muy fina que recubre a veces los órganos vegetales.
497. vestíbulo: (latín. vestíbulum. masculino. atrio o portal que está a la entrada de un edificio.- pieza situada a la entrada de una casa o departamento que sirve de local de paso para ir a las otras. // anatomía. espacio o cavidad que sirve de entrada o antesala a otra cavidad.
498. vía layetana: (en catalán y oficialmente via laietana) es una calle de barcelona, españa, que comunica el ensanche con el puerto atravesando la ciudad vieja. su nombre está dedicado a los primeros habitantes íberos de la zona.
fue diseñada inicialmente por ildefonso cerdá en 1859 para enlazar de forma directa el nuevo barrio del ensanche, que se perfilaba dentro del plan cerdá con el puerto, vía de comunicación principal en el siglo xix. pero el plan cerdá se centró en el crecimiento fuera de las murallas y no fue hasta 1899 cuando se volvió a impulsar su construcción con la aprobación del plan de reforma interior de àngel baixeras.
la entrada en política de la lliga regionalista de francisco cambó, la demanda de comunicación de la burguesía instalada en el ensanche y la preocupación por controlar los alborotadores dentro de una red densa de calles, hizo recuperar el proyecto y en 1907 se acordó el financiamiento con el banco hispano colonial, predecesor del banco central, que se hizo construir el primer edificio de la nueva vía, obra de enric sagnier quien también tomó parte activa en el desarrollo de la obra como arquitecto representante del banco financiero.
las obras fueron inauguradas por el rey alfonso xiii y el presidente antonio maura el 10 de marzo de 1908. la construcción se dividió en tres tramos:
-1908-1909 entre el puerto y la plaza del ángel, a cargo de lluis domènech i montaner.
-1909-1911 entre la plaza del ángel y la calle sant pere més baix, a cargo de josep puig i cadafalch.
-1911-1913 entre sant pere més baix y la plaza urquinaona, a cargo de ferrán romeu. el tramo que discurre desde la plaza urquinaona hasta la calle jonqueres ya existía con el trazado actual y con el nombre de bilbao. (fuente: wikipedia)
499. vibrátil: adjetivo. capaz de vibrar.
500. vicaría: en jerga mexicana, "vicaría" coloquialmente significa "casarse" o "contraer matrimonio en la iglesia". también se refiere al lugar donde se realiza el trámite religioso de matrimonio, o la oficina del vicario donde se realizan trámites eclesiásticos. (fuente: visión general creada por inteligencia artificial).
501. vientre: (latín venter, ventris) masculino. cavidad del cuerpo de un animal superior en la que se contienen los órganos principales del aparato digestivo y del genitourinario.- conjunto de las vísceras contenidas en esta cavidad, especialmente después de extraídas.- región exterior y anterior del cuerpo, correspondiente al abdomen.- feto o preñado.- panza, de la vasija y otras cosas.- figurado. cavidad grande e interior de una cosa. // abdomen.- porción carnosa prominente de algunos músculos.
502. vociferar: (confróntese voz y *ferro) verbo transitivo. publicar ligera y jactanciosamente una cosa.- verbo intransitivo. vocear o dar grandes voces.
503. vodka: (voz rusa, diminutivo de voda: agua) femenino. especie de aguardiente que se consume mucho en rusia.
504. voluta: (latín voluta - vólvere: dar vuelta) femenino. arquitectura. adorno en figura de especial, característico del capitel jónico; aparece igualmente, de menor tamaño, en los capiteles corintios y compuestos, en los que se llama también hélice.
505. webley-vickers (revólver): al parecer este revólver no existe.
506. whiski: (inglés whisky, gaélico uisgebeatha: aguardiente - uisge: agua y beatha: vida) masculino. bebida alcohólica obtenida por la fermentación de la avena y de la cebada.
507. yanqui: (inglés yankee) adjetivo. natural de nueva inglaterra (estados unidos), y por extensión, natural de esa nación; aplícase a personas; úsese también como sustantivo.
508. yucatán: estado de méxico, en el extremo norte de la península del mismo nombre; 43, 379 kilómetros cuadrados. su suelo, totalmente llano, es calcáreo, permeable, no presentando cursos de agua superficiales. la sequedad del suelo y las escasas lluvias favorecen el cultivo del henequén, del que se produce más del 80% del total de la nación; en menor escala se cultiva maíz, caña de azúcar, porotos y naranjas. capital: mérida. ciudad principal: progreso y tizimin.
mapa del estado mexicano de yucatán
509. zancadilla: (diminutivo de zancada) femenino. acción de cruzar alguien su pierna por detrás de la de otro y apretar al mismo tiempo con ella para derribarle.- figurado, familiar, trampa o ardid con que se procura perjudicar a alguien.
510. zapata, emiliano: caudillo mexicano nació en san miguel anenecuilco, ayala (morelos). de escasa cultura, pero poseído de un instintivo anhelo de justicia, sustentó ideales de reforma agraria y revolución social y económica. en 1911 apoyó al presidente madero, al que desconoció después para formular el llamado plan de ayala (25 de noviembre de 1911). a la caída de madero se hallaba unido a villa y a orozco, contra carranza. tuvo representación en la convención de aguascalientes; entró en la capital con villa; se retiró después a tlaltizapán; actuó con independencia, acuñó moneda propia y finalmente fue asesinado en la hacienda de chinameca el 10 de abril de 1919. como villa, zapata se hizo figura legendaria entre el pueblo mexicano. su lucha fue generosa, pero indisciplinada.
511. zino davidoff: davidoff es una marca suiza premium de puros, cigarrillos y accesorios para fumadores. la marca de cigarrillos davidoff es propiedad de imperial brands desde su adquisición en el 2006. la división de tabaco davidoff, que no incluye cigarrillos, es propiedad de oettinger davidoff ag, con sede en basilea, suiza.
512. oettinger davidoff ag fabrica puros, cigarrillos, tabacos de pipa y accesorios para fumadores bajo las marcas davidoff, camacho y zino platinum. los puros se producen en la república dominicana y honduras, y el tabaco proviene de la república dominicana, nicaragua, brasil, perú, méxico, ecuador, honduras y los estados unidos.
el nombre de la marca davidoff, proviene del apellido de su fundador, zino davidoff (nacido como sussele-meier davidoff. 1906, novhorov-siverskyi - 1994, ginebra, suiza), de origen judío, suizo, quien dirigió una tienda especializada en tabaco en ginebra, suiza, desde 1926 hasta 1994. era conocido como el "rey de los cigarros".
tras la segunda guerra mundial, zino davidoff decidió adquirir una licencia para producir su propia serie de puros. dado que contaba con una clientela internacional muy selecta, bautizó los distintos formatos de esta serie de puros château con el nombre de famosas fincas vinícolas de burdeos. el primero de la serie fue el château latour en 1946.
en 1967, cubatabaco, el monopolio estatal del tabaco cubano, contactó a zino davidoff para crear una línea de puros con el nombre davidoff. los puros se torcían en la recién fundada fábrica el laguito, en la habana, que había creado para torcer los puros personales del presidente cubano fidel castro, llamados cohiba.
en 1968, se lanzaron los primeros puros con el nombre davidoff. los primeros formatos fueron el nº1, el nº2 y el ambassadrice. en 1970, oettinger ag, con sede en basilea, suiza, adquirió los derechos de la marca davidoff.
en 1971, se lanzaron los "mini cigarrillos" davidoff (tripa corta hecha 100% de tabaco) y, en 1972, los primeros tabacos de pipa davidoff. a partir de 1975, los puros de la serie château se entregaron en vitrinas con el logotipo davidoff.
en 1976, se lanzaron la serie mille y, en 1977, el cigarro dom pérignon, llamado así por el champán. en 1986, se produjo una edición limitada de cigarros anniversario para celebrar los 80 años de zino davidoff.
el grupo zino davidoff se escindió de davidoff en 1980 para comercializar exclusivamente productos de lujo no relacionados con el tabaco, como relojes, artículos de cuero, bolígrafos, fragancias, gafas, café y coñac. investigadores de salud pública han sugerido que esto se hizo para diversificar la marca (también conocida como "estiramiento de marca") para promocionar los productos de tabaco, ya que permite publicitar la marca frente a las restricciones a la promoción directa de productos de tabaco.
tras numerosas disputas sobre la calidad y los derechos de propiedad, zino davidoff y cubatabaco decidieron poner fin a su relación. previamente, en agosto de 1989, zino había quemado públicamente más de cien mil puros que consideraba de baja calidad e inservibles. todos los productos davidoff producidos en cuba se descontinuaron oficialmente en 1991. se firmó un acuerdo por el cual no se venderían más puros davidoff de cuba.
en 1990, tras descontinuar los productos cubanos, davidoff comenzó a producir puros en república dominicana. tras numerosas pruebas, zino davidoff encontró un socio en el productor local tabadom, propiedad de henrik kelner.
en 1991, se lanzaron los primeros puros davidoff de fabricación dominicana, continuando las líneas de productos y formatos de sus predecesores cubanos. con la llegada a la república dominicana, la serie château pasó a llamarse grand cru y los formatos individuales se numeraron en lugar de llevar los nombres de las fincas.
en 1991, la edición limitada aniversario, se convirtió en una serie de puros continua, denominada aniversario. en 1992, se lanzó la serie de puros special cuyo primer producto fue el formato special r. en 1994, zino davidoff falleció en ginebra, suiza, a los 87 años.
imperial brands ha sido propietario de la marca de cigarrillos davidoff desde que la compró en el 2006.
513. zureo: masculino. acción y efecto de zurear.
zurear: (confróntese zurito) verbo intransitivo. hacer arrullos la paloma.
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