-¿qué pasa señora, está con frío?
y ella sonriéndole pícaramente le contesta:
-ay sí, necesito un hombre que me abrace fuertemente y me haga entrar en calor.
por su parte, la vendedora ambulante, que los conocía a los dos, a kathy de cerca y a él de lejos, para no quedarse atrás, interviene en la conversación y dice socarronamente:
-ella necesita un hombre, pero uno de verdad.
-sí, uno fuerte y musculoso, que me apriete con todas sus fuerzas. -terminó por decir kathy con su habitual buen humor.
philip se limitó a sonreírles y guardando un estratégico silencio, continuó su camino.
ya desde mucho antes de tener a su actual pareja, kathy estaba sentimentalmente interesada en philip, y siempre que tenía la ocasión, le enviaba unas directas / indirectas para que la aborde en ese sentido, pero aquello jamás sucedió; y ya cansada de esperar, aceptó a otro tan sólo por no estar sola.
aunque con más de cincuenta años, divorciada, madre de dos hijos treintones y abuela de dos nietos, kathy todavía mantenía la belleza de su ya ida juventud y una buena figura, pero a philip ella no le interesaba porque la consideraba una "mochila pesada".
de aquello pasaron dos semanas.
un sábado por la tarde kathy recibió una llamada de philip en su móvil; y ella, sin sospechar nada, pues philip era su cliente habitual y creyendo que le iba a preguntar por alguna existencia en su negocio, le contestó, pero se quedó atónita cuando escuchó:
-estoy en el hotel los conquistadores, habitación 321, ¿vienes?
superando unos segundos de aturdimiento, ella le contestó:
-¿estás loco?, yo no soy de esa clase de mujer, ¿de dónde se te ha ocurrido que me voy a revolcar contigo en el cuarto de un hotel? te has equivocado, y mucho, conmigo.
-siempre me dices ciertas cosas en situaciones controladas, con alguien cerca para limitarme. eso está muy bien para una chica adolescente, pero no para una mujer hecha y derecha como tú.
-¿situaciones controladas? ¡ah! te refieres a lo de la otra vez. era sólo una broma.
-kathy, ya es tiempo que dejes las palabras a un lado y pases a la acción. te lo digo por última vez. estoy en el hotel los conquistadores, habitación 321. vengas o no, yo estaré aquí -y philip, diciendo esto último, dio por finalizada la llamada.
pasaron otras dos horas.
kathy intentó comunicarse con su pareja, pero él no respondió. el primer sábado que ella lo llamó para saber qué estaba haciendo, él le contestó que estaba reunido con sus amigos, conversando y bebiendo cerveza. en aquella oportunidad ella aguzó el oído y sólo oyó un ruido ambiental de voces no identificables, música, el tráfico de la calle y hasta el sonido de un avión que pasaba. en otras ocasiones que lo llamaba él tardaba en contestarle e incluso posteriormente dejó de hacerlo para luego dar señales de vida recién al día siguiente. ella no le veía mucho futuro a esa relación.
kathy y su pareja vivían cada uno en sus respectivas casas. ella en la suya, sola, y cuando querían intimidad lo hacían en la casa de él o en algún otro lugar ya previamente acordado. sexualmente hablando ella estaba muy bien atendida.
-esta noche tengo a uno que me quiere para pasar el rato; y por otra parte, tengo una pareja que en ciertos sábados se me pierde para estar de hecho con alguna mujerzuela -se dijo así misma, reflexionando.
y tras otro momento de reflexión, se dijo:
-de lo que sí estoy segura es que esta noche no la voy a pasar en casa -y a continuación fue al cuarto de servicio y se duchó, luego se puso un cómodo vestido que realzaba sus curvas y unos suaves zapatos de taco bajo. al final quedó satisfecha con la imagen que le devolvió el espejo de cuerpo entero. ella sintió que todavía no había llegado el temible momento de avergonzarse por desnudarse frente a un extraño. una vez lista, agarró su bolso y salió a la calle donde tomó un taxi que la dejó en una avenida principal a una cuadra del hotel los conquistadores.
ya dentro del hotel obvió a la administración y se dirigió al ascensor que la llevó al tercer piso. ya fuera de él, caminó hasta la habitación 321 y tocó. tras una pequeña espera philip le abrió la puerta.
-¿estás solo o ya te conseguiste otra mujer? -le preguntó kathy.
-si así fuera, haríamos un trío -le contestó philip.
-no conmigo.
-y, ¿cómo así te decidiste en venir? -le preguntó philip mientras cerraba la puerta.
-me cansé de ser siempre la cornuda. ya es tiempo de que yo también me divierta por mi lado.
philip conocía a la pareja de kathy pero no iba a abogar por él y como tampoco era consejero de parejas. aquello no le concernía y como no era su tema, sosteniéndola por la cintura le dijo:
-¿qué tal un beso apasionado para romper el hielo? -le preguntó philip.
-¿por qué? ¿acaso los tienes congelados? -le respondió ella mientras le agarraba fuertemente su entrepierna para luego soltarlo y pasar ambos brazos por su cuello y darle un beso íntimo, invasivo y duradero que terminó enardeciendo a los dos.
-besas muy bien -le dijo él al acabar.
-es el producto de décadas de pura práctica. le respondió ella.
luego él aprovechó en bajarle la cremallera del vestido y al ver sus senos desnudos sin sujetador, exclamó:
-¡señora, ha sido usted muy atrevida en venir así!
y ella empinándose sobre él y acercando su boca a su oído le respondió en un susurro:
-tampoco he traído bragas.
-eso tengo que verificarlo.
-¿quieres acaso que venga un notario para que lo certifique?
aquello le hizo gracia; y luego, él, sacándole por completo el vestido y después de admirarla completamente desnuda, pensó:
"¡si nos hubiésemos conocido hace treinta años y no mucho después!"
y luego de darse otro beso intenso, él pasó sus manos por la parte posterior de sus muslos y la levantó haciendo que ella rodée su cintura con sus piernas y que sus brazos haga lo propio con su cuello. de esta manera y con sus bocas ocupadas la llevó hasta la cama donde la depositó suavemente mientras se seguían besando con él encima de ella.
después él se incorporó y le sacó fácilmente los zapatos que llevaba puestos y procedió él mismo a desnudarse frente a ella ofreciéndole un primer plano de su cuerpo desnudo.
-¡fóllame! -dijo kathy al ver su grande y grueso miembro viril erecto, al tiempo que separaba sus piernas, no sabiendo si ellas iban a ir a parar a la cintura o al cuello de él.
al final lo que philip decidió fue algo bien diferente, apoyó sus fuertes manos sobre ellas llevándolas hacia adelante y la penetró hasta el fondo haciendo que kathy suelte un gemido, y luego otro, y otro más hasta que el frenético movimiento pélvico que él hacía le originó un fuerte orgasmo.
aquel sólo fue el primero de una larga noche donde las palabras de amor salieron sobrando; pues ambos sabían muy bien lo que querían: pasarla bien sólo follando.
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