8 ago. 2014

a book: fifty shades of grey - e. l. james

"el amo (christian t. grey) puede azotar, zurrar, dar latigazos y castigar físicamente a la sumisa (anastasia rose steele) si lo considera oportuno por motivos de disciplina, por placer o por cualquier otra razón, que no está obligado a exponer." 

una de las cláusulas del contrato de confidencialidad.
con mi llave entro en la antigua casa paterna donde nací y reside actualmente la tercera de mis hermanas con su familia, encontrándome con mi sobrina lucero sentada muy relajadamente en el extremo izquierdo del sofá leyendo cincuenta sombras de grey.
al leerle el título le digo:

-o sea que estás leyendo porno para tías.

los tres tomos que conforman la obra los adquirió en barcelona tras un viaje por motivos de trabajo y fue ella quien me proporcionó el alquimista del rey de klaus nitzsche, el cual leí y reseñé en un post anterior.
ahora se me ha ocurrido pensar que últimamente mis sobrinos son los que me han dado obras para leer, reseñar y publicar en un post; pues, aparte de lucero, twist en su debido momento me dio inferno de dan brown y martha se apuntó con nueve lunas, de gabriela wiener.
y allí no queda la cosa, ya que en la última reunión familiar, la quinceañera de mi sobrina-nieta alexia estaba leyendo divergente, de una tal verónica roth y ya le he dicho que apenas lo termine me lo preste para también leerlo, reseñarlo y publicarlo antes de devolvérselo a una de sus tías paternas quien es la dueña del libro. (aprovecho la ocasión para decir que la película divergente ya está en youtube y la pueden ver y/o descargar) 
y al decirle que estaba leyendo una obra de matemáticas -que dejo momentáneamente de lado para ocuparme de tales libros-, el enigma de fermat, de albert violant i holz, frunce el ceño y arruga la cara como si estuviese bebiendo aceite de ricino. tan solo le faltó decir: "aggg."



como el promedio de las mujeres que escriben y a las que he leído, la escritora e. l. james lo hace muy bien. la lectura de la obra es ágil y entretenida y si yo tuviera más tiempo para dedicarle, avanzaría mucho más rápido que las 25 páginas que leo diariamente.
el tema central de la obra es el sadomasoquismo. un sadomasoquismo light y descafeinado donde la autora sumerge al lector de manera gradual para no espantarlo de golpe si es que lo mostrara de improviso desde las primeras páginas.
y tan igual como un microcomercializador de drogas introduce paulatinamente, poco a poco, a un adolescente cualquiera en el vicio de las drogas dándole desde un comienzo sustancias "suaves" gratis como la marihuana (por ejemplo) para que sea esclavo de ellas y tener un cliente seguro a futuro consumiendo cosas más fuertes como cocaína, heroína y lsd; asimismo, la escritora también nos endulza al inicio, después de una debida presentación de los personajes principales, con la lectura de lentos y placenteros párrafos explícitamente muy detallados de sexo convencional (que christian grey, el protagonista principal refiere como "polvo vainilla" porque son encuentros sexuales sin juguetes ni accesorios, es decir, de lo más prosaico y normal) donde no se escatima ni palabras ni espacio antes de ir a lo más fuerte con la intención de vencer cualquier resistencia racional y/o moral de parte del lector para que finalmente termine aprobando mediante el goce, tales prácticas sexuales sin darse cuenta del proceso.
y esta forma de proceder no es nueva en literatura; es más, el filósofo, padre del existencialismo y fanático religioso, soren kierkegaard hasta lo puso por escrito en su obra mi punto de vista donde refirió que él en el pasado escribía artículos mundanos en los diarios para tener lectores cautivos de su columnas a quienes luego en el futuro les hacía leer artículos más profundos imbuidos de su filosofía basada en la religión que él pensaba, escribía y publicaba.

en comparación con otras obras que tienen al sadomasoquismo como tema principal, el protagonista christian grey está muy lejos de ser alguno de esos viejos crápulas medio impotentes de las obras de sade (sobre todo de los 120 días de sodoma) quienes por más látigos y palos que recibían a veces no obtenían ni siquiera una semi erección, ya que él es un joven multimillonario de 27 años, dueño de una multinacional de las telecomunicaciones con más de 40000 empleados, que puede pasar sin ningún problema del sexo convencional al más sofisticado donde predominan las varillas, los grilletes y los látigos, entre otros tantos artilugios en medio del lujo más ostentoso que pueda ser posible.
él también es un hombre celoso que no comparte con nadie a su "sumisa" como ocurre en la obra de sade ya referida, así como en histoire d'o de la francesa pauline réage, donde la sumisa es cedida para que el grupo de varones allí constituido la goce y torture a placer.
estoy muy seguro que el muy buen marqués de sade se aburriría con esta obra, ya que no hay, debido a un contrato de confidencialidad firmado entre las partes, de orgías grupales (este en verdad es un sadomasoquismo exclusivo entre dos), mutilaciones, sexo con excrementos ni muertes.

aunque aún no he terminado de leer la obra (y eso está bien para no decirlo todo en este post) ya que voy por la página 189 de un total de 541 del primer tomo) me parece que tiene algunos sutiles puntos de contacto con otros libros de la literatura universal y no sólo con tess of the d'urbervilles del inglés thomas hardy que es mencionada explícitamente, sino también con por el camino de swann de proust cuando christian grey pide una magdalena (aunque no niego que puede ser tan solo una casualidad) en su primera cita con anastasia (ana) steele, o al hecho de que así como scheherezade en las mil y una noches tenía que contar un cuento diferente para no perder la vida, así también ella, anastasia steele, tiene que ofrecerle continuamente inesperadas cosas nuevas para que christian grey permanezca a su lado:

-nunca había dormido con nadie (nota de draco: por favor, no confundir follar duro con dormir. parece lo mismo pero no lo es. él, una vez terminado el acto sexual, se va), nunca había tenido relaciones sexuales en mi cama, nunca había llevado a una chica en el charlie tango (nota de draco: charlie tango es su helicóptero) y nunca le había presentado una mujer a mi madre (nota de draco: como nunca le conoció pareja, su madre creía que él era homosexual, así que se alegró sobremanera cuando casi lo pilla en la cama con anastasia. obviamente que de las otras 15 sumisas que había tenido su hijo, no sabía nada de nada), ¿qué estás haciendo conmigo?

como ya podrán haberse dado cuenta, el sadomasoquismo light de christian grey, viene en una envoltura elegante y con lacito de regalo listo a ser consumido.


a continuación algunos apuntes de la obra. (hasta la página 189 de un total de 541 del primer tomo) para que se den cuenta más o menos, de qué va. no tiene desperdicio.

-katherine (kate) agnes kavanagh.- estudia periodismo y dirige la revista de su facultad de la universidad estatal del estado de washington, vancouver (esto último es una actividad extraacadémica). es una rubia rojiza de ojos verdes, de clase alta, asistiendo a las mejores escuelas privadas y con una personalidad muy fuerte. es la mejor amiga de ana y comparten juntas el apartamento. posee un mercedes clk. perdió "terroríficamente" la virginidad con steve patrone, un atleta que había conocido en el instituto donde ambos estudiaban. se ha relacionado con el hermano de christian grey, elliot.

-anastasia (ana) rose steele.- es una chica de 21 años, pálida y muy bonita, de largos cabellos rebeldes de color castaño y ojos azules exageradamente grandes. algo torpe y que se mordisquea el labio inferior cuando está nerviosa (un acto que vuelve loco al sádico de christian grey). a pesar de los cuatro años de estudios en la universidad hasta graduarse en literatura inglesa, fue virgen hasta conocer a christian grey, quien la desfloró en una relación sexual que él cataloga como "polvo de vainilla" por lo convencional. ana trabaja en clayton's, la ferretería más grande de portland, desde hace cuatro años. no le gusta el café, prefiriendo el té negro filtrante con la etiqueta twinings english breakfast.
su padre murió cuando ella era una niña.
su madre vive en georgia y ha estado casada cuatro veces.

-christian t. grey.- 27 años. demasiado atractivo (ana lo dice a cada momento). es alto, brillantes ojos grises y cabello rebelde de color cobrizo. es el presidente de grey enterprises holdings inc, siendo considerado un empresario excepcional que además es el principal mecenas de la universidad donde estudian kate y ana.
christian y elliot son hijos adoptados.
su padre es abogado y su madre es pediatra. viven en seattle. su hermano, de nombre elliot, es constructor y su pequeña hermana está en parís estudiando cocina con un famoso chef francés.
en el plano de las relaciones personales no le gusta exhibirse públicamente con mujeres; en el sexual, no le gusta que le toquen ni acaricien el torso, por tal motivo le gusta mucho tener puesta tanto una camisa o una camiseta, así como inmovilizar a la mujer con quien está, limitándose no solo a los brazos sino a todo el cuerpo. él fue seducido por una amiga de su madre a los quince años, una mujer de gustos muy peculiares donde ella actuaba de dominatrix y él  fue su sumiso durante seis años. se siguen frecuentando pero ya no como antes.

-grey enterprises holdings, inc.- es una multinacional de telecomunicaciones con más de 40000 empleados, cuya sede principal en seattle, washington es un enorme edificio de veinte plantas, una fantasía electrónica donde todo él es de vidrio y acero. las palabras grey house están colocadas en un discreto tono metálico en las puertas acristaladas de la entrada. el vestíbulo de vidrio, acero y piedra blanca es inmenso e intimidante.

-olivia.- novísima practicante en grey enterprises holdings, inc. rubia.

-bob.- cuarto marido de la madre de anastasia steele. vive en montesano.

-ray steele.- segundo marido de la madre de ana y de quien tomó su apellido. anastasia lo considera su padre. le gusta el fútbol, los bolos, la pesca y hacer muebles, ya que es un muy excelente carpintero. estuvo en el ejército.

-josé luis rodríguez.- el mejor amigo de anastasia (su alma gemela) y no solo eso: está enamorado de ella, pero ella no le corresponde, viéndolo tan solo como un hermano. estudia ingeniería y tiene pasión por la fotografía. su padre y el de anastasia, ray steele, estuvieron juntos en el ejército y de ahí el vínculo entre ellos. josé es alto, ancho de hombros y musculoso, piel morena, cabellos negros y ardientes ojos oscuros.

-paul clayton.- es el hermano menor del sr. clayton, dueño de la ferretería donde trabaja ana. estudia administración en princeton. está interesado en ana.

-levi.- fotógrafo de la revista dirigida por katherine (kate) cavanagh. ambos son compañeros de la clase de inglés en la universidad.

-hotel heathman.- situado en el centro de portland.

-travis.- amigo y ayudante de josé luis rodríguez.

-taylor.- chofer de christian grey.

-dra. grace trevelyan.- madre de christian grey. es pediatra.


y finalmente, una parte del texto del libro para los que deseen tener una mejor idea de lo que aquí se trata.
anastasia (ana) steele y christian grey se encuentran en la casa de este último en seattle.


capítulo seis.

...

da un sorbo de vino sin quitarme los ojos de encima. siento que su mirada me sigue cuando me vuelvo y observo el inmenso salón. pero no debería llamarlo "salón". no es un salón, sino una declaración de principios.

-¿quieres sentarte?

asiento con la cabeza. me coge de la mano y me lleva al gran sofá de color crema. mientras me siento, me asalta la idea de que parezco tess durbeyfield observando la nueva casa del notario alex d'urberville. la idea me hace sonreír.

-¿que te parece tan divertido?

está sentado a mi lado mirándome. ha apoyado el codo derecho en el respaldo del sofá, con la mano bajo la barbilla.

-¿por qué me regalaste precisamente tess, la de los urbevilles? -le pregunto. (nota de draco: christian grey le regaló los tres tomos de la obra de thomas hardy en buen estado de conservación y que encima de todo eran de la primera edición, siendo su coste en el mercado de alrededor de $14000, tras la primera cita entre ellos que no salió del todo bien.)

christian me mira fijamente un momento. creo que le ha sorprendido mi pregunta.

-bueno, me dijiste que te gustaba thomas hardy.

-¿solo por eso?

hasta yo soy consciente de que mi voz suena decepcionada. aprieta los labios.

-me pareció apropiado. yo podría empujarte a algún ideal imposible como angel clare, o corromperte del todo, como alec d'urberville. -murmura.

sus ojos brillan, impenetrables y peligrosos.

-si solo hay dos posibilidades, elijo la corrupción -susurro mirándole.

la voz de mi conciencia me observa asombrada. christian se queda boquiabierto.

-anastasia, deja de morderte el labio, por favor. me desconcentras. no sabes lo que dices.

-por eso estoy aquí.

frunce el ceño.

-sí. ¿me disculpas un momento?

desaparece por una gran puerta al otro extremo del salón. a los dos minutos vuelve con unos papeles en la manos.

-esto es un acuerdo de confidencialidad -se encoge de hombros y parece ligeramente incómodo-. mi abogado ha insistido.

-me lo tiende. estoy totalmente perpleja.

-si elijes la segunda opción, la corrupción, tendrás que firmarlo.

-¿y si no quiero firmar nada?

-entonces te quedas con los ideales de angel clare, bueno, al menos en la mayor parte del libro.

¿qué implica este acuerdo?

-implica que no puedes contar nada de lo que suceda entre nosotros. nada a nadie.

lo observo sin dar crédito. mierda. tiene que ser malo, malo de verdad, y ahora tengo mucha curiosidad por saber de qué se trata.

-de acuerdo, lo firmaré.

me tiende un bolígrafo.

-¿ni siquiera vas a leerlo?

-no.

frunce el ceño.

-anastasia, siempre deberías leer todo lo que firmas -me riñe.

-christian, lo que no entiendes es que en ningún caso hablaría de nosotros con nadie. ni siquiera con kate. así que lo mismo da si firmo un acuerdo o no. si es tan importante para ti o para tu abogado... con el que es obvio que hablas de mí, de acuerdo. lo firmaré.

me observa fijamente y asiente muy serio.

-buena puntualización, señorita steele.

firmo con gesto grandilocuente las dos copias y le devuelvo una. doblo la otra, me lo meto en el bolso y doy un largo sorbo de vino. parezco mucho más valiente de lo que en realidad me siento.

-¿quiere decir esto que vas a hacerme el amor esta noche, christian?

¡maldita sea! ¿acabo de decir eso? abre ligeramente la boca, pero enseguida se recompone.

-no, anastasia, no quiere decir eso. en primer lugar, yo no hago el amor. yo follo... duro. en segundo lugar, tenemos mucho más papeleo que arreglar. y en tercer lugar, todavía no sabes de lo que se trata. todavía no sabes de lo que se trata. todavía podrías salir corriendo. ven, quiero mostrarte mi cuarto de juegos.

me quedo boquiabierta. ¡follar duro! madre mía. suena de lo más excitante. pero, ¿por qué vamos a ver un cuarto de juegos? estoy perpleja.

-¿quieres jugar con la xbox? -le pregunto.

se ríe a carcajadas.

-no, anastasia, ni a la xbox ni a la playstation. ven.

se levanta y me tiende la mano. dejo que me lleve de nuevo al pasillo. a la derecha de la puerta doble por la que entramos hay otra puerta que da a unas escaleras. subimos al piso de arriba y giramos a la derecha. se saca una llave del bolsillo, la gira en la cerradura de otra puerta y respira hondo.

-puedes marcharte en cualquier momento. el helicóptero está listo para llevarte a donde quieras. puedes pasar la noche aquí y marcharte mañana por la mañana. lo que decidas me parecerá bien.

-abre la maldita puerta de una vez, christian.

abre la puerta y se aparta a un lado para que entre yo primero. vuelvo a mirarlo. quiero saber lo que hay ahí dentro. respiro hondo y entro.

y siento como si me hubiera transportado al siglo xvi, a la época de la inquisición española.

capítulo siete.

lo primero que noto es el olor: piel, madera y cera con un ligero aroma a limón. es muy agradable, y la luz es tenue, sutil. en realidad no veo de donde sale, de algún sitio junto a la cornisa, y emite un resplandor ambiental. las paredes y el techo son de color burdeos oscuro, que da a la espaciosa habitación un efecto uterino, y el suelo es de madera barnizada muy vieja. en la pared, frente a la puerta, hay una gran x de madera, de caoba muy brillante, con esposas en los extremos para sujetarse. por encima hay una gran rejilla de hierro suspendida del techo, como mínimo, de dos metros cuadrados, de la que cuelgan todo tipo de cuerdas, cadenas y grilletes brillantes. cerca de la puerta, dos grandes postes relucientes y ornamentados, como balaustres de una barandilla pero más largos, cuelgan en la pared cual barras de cortina. de ellos pende una impresionante colección de palos, látigos, fustas y curiosos instrumentos con plumas.

junto a la puerta hay un mueble de caoba maciza con cajones muy estrechos, como si estuvieran destinados a guardar muestras en un viejo museo. por un instante me pregunto qué hay dentro. ¿quiero saberlo? en la esquina del fondo veo un banco acolchado de piel de color granate, y pegado a la pared, un estante de madera que parece una taquera para palos de billar pero que, al observarlo con más atención, descubro que contiene varas de diversos tamaños y grosores. en la esquina opuesta hay una sólida mesa de casi dos metros de largo -madera brillante con patas talladas-, y debajo, dos taburetes a juego.

pero lo que domina la habitación es una cama. es más grande que las de matrimonio, con dosel de cuatro postes tallado de estilo rococó. parece de finales del siglo xix. debajo del dosel veo más cadenas y esposas relucientes. no hay ropa de cama... solo un colchón cubierto de piel roja, y varios cojines de satén rojo en un extremo.

a unos metros de los pies de la cama hay un gran sofá chesterfield granate plantificado en medio de la sala, frente a la cama. extraña distribución... eso de poner un sofá frente a la cama. y sonrío para mis adentros. me parece raro el sofá, cuando en realidad es el mueble más normal de toda la habitación. alzo los ojos y observo el techo. está lleno de mosquetones, a intervalos irregulares. me pregunto por un segundo para qué sirven. es extraño, pero toda esa madera, las paredes oscuras, la tenue luz y la piel granate hacen que la habitación parezca dulce y romántica... sé que es cualquier cosa menos eso. es lo que christian entiende por dulzura y romanticismo.

me giro y está mirándome fijamente, como suponía, con expresión impenetrable. avanzo por la habitación y me sigue. el artilugio de plumas me ha intrigado. me decido a tocarlo. es de ante, como un pequeño gato de nueve colas, pero más grueso y con pequeñas bolas de plástico en los extremos.

-es un látigo de tiras -dice christian en voz baja y dulce.

un látigo de tiras... vaya. creo que estoy en shock. la voz de mi conciencia ha emigrado, o se ha quedado muda, o sencillamente se ha caído en redondo y se ha muerto. estoy paralizada. puedo observar y asimilar, pero no articular lo que siento ante todo esto, porque estoy en estado de shock. ¿cuál es la reacción adecuada cuando descubres que tu posible amante es un sádico o un masoquista total? miedo... sí... esa parece ser la sensación principal. ahora me doy cuenta. pero extrañamente no de él. no creo que me hiciera daño. bueno, no sin mi consentimiento. un sinfín de preguntas me nublan la mente. ¿porqué? ¿cómo? ¿cuándo? ¿con qué frecuencia? ¿quien? me acerco a la cama y paso la mano por uno de los postes. es muy grueso, y el tallado es impresionante.

-di algo -me pide christian en tono engañosamente dulce.

-¿se lo haces a gente o te lo hacen a ti?

frunce la boca, no sé si divertido o aliviado.

-¿a gente? -pestañea un par de veces, como si estuviera pensando qué contestarme-. se lo hago a mujeres que quieren que se lo haga.

no lo entiendo.

-si tienes voluntarias dispuestas a aceptarlo. ¿por qué estoy aquí?

-porque quiero hacerlo contigo, lo deseo.

-oh.

me quedo boquiabierta. ¿por qué?

me dirijo a la otra esquina de la sala, paso la mano por el banco acolchado, alto hasta la cintura, y deslizo los dedos por la piel. le gusta hacer daño a las mujeres. la idea me deprime.

-¿eres un sádico?

-soy un amo.

sus ojos grises se vuelven abrasadores, intensos.

-¿qué significa eso? -le pregunto en un susurro.

-significa que quiero que te rindas a mí en todo voluntariamente.

lo miro frunciendo el ceño, intentando asimilar la idea.

-¿por qué iba a hacer algo así?

-por complacerme -murmura ladeando la cabeza.

veo que esboza una sonrisa.

¡complacerle! ¡quiere que lo complazca! creo que me quedo boquiabierta. complacer a christian grey. y en ese momento me doy cuenta de que sí, de que es exactamente lo que quiero hacer. quiero que disfrute conmigo. es una revelación.

-digamos, en términos muy simples, que quiero que quieras complacerme -me dice en voz baja hipnótica.

-¿cómo tengo que hacerlo?

siento la boca seca. ojalá tuviera más vino. de acuerdo, entiendo lo de complacerle, pero el gabinete de tortura isabelino me ha dejado desconcertada. ¿quiero saber la respuesta?

-tengo normas, y quiero que las acates. son normas que a ti te benefician y a mí me proporcionan placer. si cumples esas normas para complacerme, te recompensaré. si no, te castigaré para que aprendas -susurra.

mientras me habla, miro el estante de las varas.

-¿y en qué momento entra en juego todo esto? -le pregunto señalando con la mano alrededor del cuarto.

-es parte del paquete de incentivos. tanto de la recompensa como del castigo.

-entonces disfrutarás ejerciendo tu voluntad sobre mí.

-se trata de ganarme tu confianza y tu respeto para que me permitas ejercer mi voluntad sobre ti. obtendré un gran placer, incluso una gran alegría, si te sometes. cuanto más te sometas, mayor será mi alegría. la ecuación es muy sencilla.

-de acuerdo, ¿y qué saco yo de todo esto?

se encoge de hombros y parece hacer un gesto de disculpa.

-a mí -se limita a contestarme.

dios mío... christian me observa pasándose la mano por el pelo.

-anastasia, no hay manera de saber lo que piensas -murmura nervioso. volvamos abajo, así podré concentrarme mejor. me desconcentro mucho contigo aquí.

me tiende una mano, pero ahora, pero ahora no sé si cogerla.

kate me había dicho que era peligroso, y tenía mucha razón. ¿cómo lo sabía? es peligroso para mi salud, porque se que voy a decir que sí. y una parte de mí no quiere. una parte de mi quiere gritar y salir corriendo de este cuarto y de todo lo que representa. me siento muy desorientada.

-no voy a hacerte daño, anastasia.

sé que no me miente. le cojo de la mano y salgo con él del cuarto.

-quiero mostrarte algo, por si aceptas.

en lugar de bajar las escaleras, gira a la derecha del cuarto de juegos, como él lo llama, y avanza por un pasillo. pasamos junto a varias puertas hasta que llegamos a la última. al otro lado hay un dormitorio con una cama de matrimonio. todo es blanco... todo: los muebles, las paredes, la ropa de cama. es aséptica y fría, pero con una vista preciosa de seattle desde la pared de cristal.

-esta será tu habitación. puedes decorarla a tu gusto y tener aquí lo que quieras.

-¿mi habitación? ¿esperas que me venga a vivir aquí? -le pregunto sin poder disimular mi tono horrorizado.

-a vivir no. solo, digamos, del viernes por la noche al domingo. tenemos que hablar del tema y negociarlo. si aceptas -añade en voz baja y dubitativa.

-¿dormiré aquí?

-sí.

-no contigo.

-no. ya te lo dije. yo no duermo con nadie. solo contigo cuando te has emborrachado hasta perder el sentido -me dice en tono de reprimenda.

aprieto los labios. hay algo que no me encaja. el amable y cuidadoso christian, que me rescata cuando estoy borracha y me sujeta amablemente mientras vomito en las azaleas, y el monstruo que tiene un cuarto especial lleno de látigos y cadenas.

-¿dónde duermes tú?

-mi habitación está abajo. vamos, debes de tener hambre.

-es raro, pero creo que se me ha quitado el hambre -murmuro de mala gana.

-tienes que comer, anastasia. -me regaña.

me coge de la mano y volvemos al piso de abajo.

de vuelta en el salón increíblemente grande, me siento muy inquieta. estoy al borde de un precipicio y tengo que decidir si quiero saltar o no.

-soy totalmente consciente de que estoy llevándote por un camino oscuro, anastasia, y por eso quiero de verdad que te lo pienses bien. seguro que tienes cosas que preguntarme -me dice soltándome la mano y dirigiéndose con paso tranquilo a la cocina.

-tengo cosas que preguntarle. pero ¿por dónde empiezo?

-has firmado el acuerdo de confidencialidad, así que puedes preguntarme lo que quieras y te contestaré.

estoy junto a la barra de la cocina y observo cómo abre el frigorífico y saca un plato de quesos con dos enormes racimos de uvas blancas y rojas. deja el plato en la encimera y empieza a cortar una baguette.

-siéntate -me dice señalando un taburete junto a la barra.

obedezco su orden. si voy a aceptarlo, tendré que acostumbrarme. me doy cuenta de que se ha mostrado dominante desde que lo conocí.

-has hablado de papeleo.

-sí.

-¿a qué te refieres?

-bueno, aparte del acuerdo de confidencialidad, a un contrato que especifique lo que haremos y lo que no haremos. tengo que saber cuáles son tus límites, y tú tienes que saber cuáles son los míos. se trata de un consenso, anastasia.

-¿y si no quiero?

-perfecto -me contesta prudentemente.

-pero ¿no tendremos la más mínima relación? -le pregunto.

-no.

-¿por qué?

se encoge de hombros.

-soy así.

-¿y cómo llegaste a ser así?

-¿por qué cada un es como es? es muy difícil saberlo. ¿por qué a unos les gusta el queso y otros lo odian? ¿te gusta el queso? la señora jones, mi ama de llaves, ha dejado queso para la cena.

saca dos grandes platos blancos de un armario y coloca uno delante de mí.

y ahora nos ponemos a hablar del queso... maldita sea...

-¿qué normas tengo que cumplir?

-las tengo por escrito. las veremos después de cenar.

comida... ¿cómo voy a comer ahora?

-de verdad que no tengo hambre -susurro.

-vas a comer -se limita a decir.

el dominante christian. ahora está todo claro.

-¿quieres otra copa de vino?

-sí, por favor.

me sirve otra copa y se sienta a mi lado. doy un rápido sorbo.

-te sentará bien comer, anastasia.

cojo un pequeño racimo de uvas. con esto sí que puedo. él entorna los ojos.

-¿hace mucho que estás metido en esto? -le pregunto.

-sí.

-¿es fácil encontrar a mujeres que lo acepten

me mira y alza una ceja.

-te sorprenderías -me contesta fríamente

-entonces, ¿por qué yo? de verdad que no lo entiendo.

-anastasia, ya te lo he dicho. tienes algo. no puedo apartarme de ti -sonríe irónicamente- soy como una polilla atraída por la luz. -su voz se enturbia-. te deseo con locura, especialmente ahora cuando vuelves a morderte el labio.

respira hondo y traga saliva.

el estómago me da vueltas. me desea... de una manera rara, es cierto, pero este hombre guapo, extraño y pervertido me desea.

-creo que le has dado la vuelta a ese cliché -refunfuño.

yo soy la polilla y él es la luz, y voy a quemarme. lo sé.

-¡come!

-no. todavía no he firmado nada, así que creo que haré lo que yo decida un rato más, si no te parece mal.

sus ojos se dulcifican y sus labios esbozan una sonrisa.

-como quiera, señorita steele.

-¿cuántas mujeres? -pregunto de sopetón, pero siento mucha curiosidad.

-quince.

vaya, menos de lo que pensaba.

-¿durante largos períodos de tiempo?

-algunas sí.

-alguna vez has hecho daño a alguna?

-sí.

¡maldita sea!

-¿grave?

-no.

-¿me harás daño a mí?

-¿qué quieres decir?

-si vas a hacerme daño físicamente.

-te castigaré cuando sea necesario, y será doloroso.

creo que estoy mareándome. tomo otro sorbo de vino. el alcohol me dará valor.

-¿alguna vez te han pegado? -le pregunto.

-sí.

vaya, me sorprende. antes de que haya podido preguntarle por esta última revelación, interrumpe el curso de mis sentimientos.

-vamos a hablar a mi estudio. quiero mostrarte algo.

me cuesta mucho procesar todo esto. he sido tan inocente que pensaba que pasaría una noche de pasión desenfrenada en la cama de este hombre, y aquí estamos, negociando un extraño acuerdo.

lo sigo hasta su estudio, una amplia habitación con otro ventanal desde el techo hasta al suelo que da al balcón. se sienta a la mesa, me indica con un gesto que tome asiento en una silla de cuero frente a él y me tiende una hoja de papel.

-estas son las normas. podemos cambiarlas. forman parte del contrato, que también te daré. léelas y las comentamos.


normas

obediencia:

la sumisa obedecerá inmediatamente todas las instrucciones del amo, sin dudar, sin reservas y de forma expeditiva. la sumisa aceptará toda actividad sexual que el amo considere oportuna y placentera, excepto las actividades contempladas en los límites infranqueables (apéndice 2). lo hará con entusiasmo y sin dudar.

sueño:

la sumisa garantizará que duerme como mínimo ocho horas diarias cuando no esté con el amo.

comida:

para cuidar su salud y su bienestar, la sumisa comerá frecuentemente los alimentos incluidos en una lista (apéndice 4). la sumisa no comerá entre horas, a excepción de fruta.

ropa:

durante la vigencia del contrato, la sumisa solo llevará ropa que el amo haya aprobado. el amo ofrecerá a la sumisa un presupuesto para ropa, que la sumisa debe utilizar. el amo acompañará a la sumisa a comprar ropa cuando sea necesario. si el amo así lo exige, mientras el contrato esté vigente, la sumisa se pondrá los adornos que le exija el amo, en su presencia o en cualquier otro momento que el amo considere oportuno.

ejercicio:

el amo proporcionará a la sumisa un entrenador personal cuatro veces por semana, en sesiones de una hora, a horas convenidas por el entrenador personal y la sumisa. el entrenador personal informará al amo de los avances de la sumisa.

higiene personal y belleza:

la sumisa estará limpia y depilada en todo momento. la sumisa irá a un salón de belleza elegido por el amo cuando este lo decida y se someterá a cualquier tratamiento que el amo considere oportuno.

seguridad personal:

la sumisa no beberá en exceso, ni fumará, ni tomará sustancias psicotrópicas, ni correrá riesgos innecesarios.

cualidades personales:

la sumisa solo mantendrá relaciones sexuales con el amo. la sumisa se comportará en todo momento con respeto y humildad. debe comprender que su conducta influye directamente en la del amo. será responsable de cualquier fechoría, maldad y mala conducta que lleve a cabo cuando el amo no esté presente.


el incumplimiento de cualquiera de las normas anteriores será inmediatamente castigado, y el amo determinará la naturaleza del castigo.


madre mía.

-¿límites infranqueables? -le pregunto.

-sí. lo que no harás tú y lo que no haré yo. tenemos que especificarlo en nuestro acuerdo.

-no estoy segura de que vaya a aceptar dinero para ropa. no me parece bien.

me muevo incómoda. la palabra "puta" me resuena en la cabeza.

-quiero gastar dinero en ti. déjame comprarte ropa. quizá necesite que me acompañes a algún acto, y quiero que vayas bien vestida. estoy seguro de que con tu sueldo cuando encuentres trabajo, no podrás costearte la ropa que me gustaría que llevaras.

-¿no tendré que llevarla cuando no esté contigo?

-no.

-de acuerdo.

hazte a la idea de que será como un uniforme.

-no quiero hacer ejercicio cuatro veces por semana.

-anastasia, necesito que esté ágil, fuerte y resistente. confía en mí. tienes que hacer ejercicio.

-pero seguro que no cuatro veces por semana. ¿qué te parece tres?

-quiero que sean cuatro.

-creía que esto era una negociación.

frunce los labios.

-de acuerdo, señorita steele, vuelve a tener razón. ¿qué te parece una hora tres días por semana, y media hora otro día?

-tres días, tres horas. me da la impresión de que te ocuparás de que haga ejercicio cuando esté aquí.

sonríe perversamente y le brillan los ojos, como si se sintiera aliviado.

-sí, lo haré. de acuerdo. ¿estás segura de que no quieres hacer las prácticas en mi empresa? eres buena negociando.

-no, no creo que sea buena idea.

observo la hoja con sus normas. ¡depilarme! ¿depilarme el qué? ¿todo? ¡uf!

-pasemos a los límites. estos son los míos -me dice tendiéndome otra hoja de papel.


límites infranqueables:

actos con fuego.

actos con orina, defecación y excrementos.

actos con agujas, cuchillos perforaciones y sangre.

actos con instrumental médico ginecológico.

actos con niños y animales.

actos que dejen marcas permanentes en la piel.

actos relativos al control de la respiración.

actividad que implique contacto directo con corriente eléctrica (tanto alterna como continua), fuego o llamas en el cuerpo.


uf. ¡tiene que escribirlos! por supuesto... todos estos límites parecen sensatos y necesarios, la verdad... seguramente cualquier persona en su sano juici no querría meterse en este tipo de cosas. pero se me ha revuelto el estómago.

-¿quieres añadir algo? -me pregunta amablemente.

mierda. no tengo ni idea. estoy totalmente perpleja. me mira y arruga la frente.

-¿hay algo que no quieras hacer?

-no lo sé.

-¿qué es eso de que no lo sabes?

me muevo incómoda y me muerdo el labio.

-nunca he hecho cosas así.

-bueno, ¿ha habido algo que no te ha gustado hacer en el sexo?

por primera vez en lo que parecen siglos, me ruborizo.

-puedes decírmelo, anastasia. si no somos sinceros, no va a funcionar.

vuelvo a moverme incómoda y me contemplo los dedos nudosos.

-dímelo -me pide.

-bueno... nunca me he acostado con nadie, así que no lo sé -le digo en voz baja.

levanto la vista hacia él, que me mira boquiabierto, paralizado y pálido, muy pálido.

.¿nunca? -susurra.

asiento.

-¿eres virgen?

asiento con la cabeza y vuelvo a ruborizarme. cierra los ojos y parece estar contando hasta diez. cuando los abre, me mira enfadado.

-¿porqué cojones no me lo habías dicho? -gruñe.


capítulo ocho


christian recorre su estudio de un lado a otro pasándose las manos por el pelo. las manos por el pelo. las dos manos... lo que quiere decir que está doblemente enfadado. su férreo control habitual parece haberse resquebrajado.

-no entiendo por qué no me lo ha dicho -me riñe.

-no ha salido el tema. no tengo por costumbre ir contando por ahí mi vida sexual. además... apenas nos conocemos.

me contemplo las manos. ¿por qué me siento culpable? ¿por qué está tan rabioso? lo miro.

-bueno, ahora sabes mucho más de mí -me dice bruscamente. y aprieta los labios-. sabía que no tenías mucha experiencia, pero... ¡virgen! -lo dice como si fuera un insulto-. mierda, ana, acabo de mostrarte... -se queja-. que dios me perdone. ¿te han besado alguna vez, sin contarme a mí?

-pues claro -le contesto intentando parecer ofendida.

vale... quizá un par de veces.

-¿y no has perdido la cabeza por ningún chico guapo? de verdad que no lo entiendo. tienes veintiún años, casi veintidós. eres guapa.

vuelve a pasarse la mano por el pelo.

guapa. me ruborizo de alegría. christian grey me considera guapa. entrelazo los dedos y los miro fijamente intentando disimular mi estúpida sonrisa. quizá es miope. la adormecida voz de mi conciencia asoma la cabeza. ¿dónde estaba cuando la necesitaba?

-¿y de verdad estás hablando de lo que quiero hacer cuando no tienes experiencia? -junta las cejas-. ¿por qué has eludido el sexo? cuéntamelo, por favor.

me encojo de hombros.

-nadie me ha... en fin...

nadie me ha hecho sentir así, solo tú. y resulta que tú eres una especie de monstruo.

-¿por qué estás tan enfadado conmigo? -le susurro.

-no estoy enfadado contigo. estoy enfadado conmigo mismo. había dado por sentado... -suspira, me mira detenidamente y mueve la cabeza-. ¿quieres marcharte? -me pregunta en tono dulce.

-no, a menos que tú quieras que me marche -murmuro.

no, por favor... no quiero marcharme.

-claro que no. me gusta tenerte aquí -me dice frunciendo el ceño, y echa un vistazo al reloj-. es tarde. -y vuelve a levantar los ojos hacia mí-. estás mordiéndote el labio -me dice con voz ronca y mirándome pensativo.

-perdona.

-no te disculpes. es solo que yo también quiero morderlo... fuerte.

me quedo boquiabierta... ¿cómo puede decirme esas cosas y pretender que no me afecten?

-ven -murmura.

-¿qué?

-vamos a arreglar la situación ahora mismo.

-¿qué quieres decir? ¿qué situación?

-tu situación, ana. voy a hacerte el amor, ahora.

-oh.

siento que el suelo se mueve. soy una situación. contengo la respiración.

-si quieres, claro. no quiero tentar a la suerte.

-creía que no hacías el amor. creía que tú solo follabas duro.

trago saliva. de pronto se me ha secado la boca.

me lanza una sonrisa perversa que me recorre el cuerpo hasta llegar a...

...

10 comentarios:

  1. Los últimos párrafos son eróticamente excitantes. Incitan seguir leyendo ;-)

    Un beso Draco

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    1. muy cierto. la estructura de la obra ha sido pensada así para seguir leyendo y de esta manera vencer la resistencia del lector quien terminará sumergido dentro de las escenas más fuertes, casi sin darse cuenta.

      un beso.

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  2. Pues si, quiero seguir leyendo. No me perderé -casi nunca lo hago- tus posts.


    Beso DRACO

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    1. gracias, eres muy amable.

      me cuenta mi sobrina que me cedió momentáneamente el libro que en españa ha sido todo un boom de éxito editorial y tal parece que con el tráiler de la película tal interés se ha multiplicado exponencialmente. habrá que leerlo. no hay más que hacer.

      besos.

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  3. Comente a mi hermano -hace tiempo- de este libro y sobre lo que se decía de el. Se leyó los tres pero dice que son aburridisimos y muy light. Ella tiene un poco de manía porque siempre tiene que terminar el libro que haya empezado a leer aun cuando sea malo. Así pues se chuto los tres. Me los mandara por correo electrónico para que yo los lea pero creo que prefiero tus resúmenes, me evito la paja del libro.

    Un beso DRACO de nuevo

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    1. como todo buen bestseller, "50 sombras de grey" se lee rápido. de lo que he escrito en este post y comparándolo con lo que he leído hasta ahora (300 páginas) todo se ha cumplido, que las prácticas sadomasoquistas han demorado en aparecer para no espantar al lector si lo presentaba desde un comienzo.

      besos.

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  4. Fe de erratas: No es hermano es hermana :P

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  5. Tienes razón la estructura es muy digerible, yo que me leí Crepúsculo noto algunas similitudes en cuanto a los personajes principales, como si Christian Grey fuese aquella parte sexual sadomasoquista que no se vio en Edward Cullen.


    Me encantó tu post. Gracias por compartir.

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    1. sí, supongo que el personaje de crepúsculo tiene una personalidad tan oscura como el de christian grey. personalidad que en el caso del protagonista de "50 sombras de grey" tratará de ser "aclarada" un poco -digo, pues todavía no termino de leer el primer tomo de la obra. voy por la página 326- a través del amor que le tiene anastasia steele.

      gracias por tus amables palabras.

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