30 nov. 2016

la muerte in (more of) 100 citas

citas, poesías, extractos de obras literarias y canciones, presentada por más de 100 chicas piratas



1.- la muerte es inhumana, impensable, indigerible. venir a este mundo con tantos deseos de vivir, tantos ensueños y tanta conciencia del yo, para que luego se nos pase la vida como en un parpadeo y nos muramos. ¡qué estafa!

febrero del 2015. escritora española rosa montero.




2.- ¡ah! ¡dichoso aquel a quien ella (nota de draco: se refiere a la muerte) corona de sangrientos laureles en el fragor del combate, o aquel a quien, después de la embriaguez del baile, sorprende en los brazos de su amada! ¡ah! ¡que no pueda yo contemplar al grande espíritu (nota de draco: se refiere al espíritu de la tierra) y morir en mi éxtasis sagrado!

johann wolfgang von goethe en fausto





3.- para alguien que ha sido vencido por la edad, la muerte vendrá como una liberación. es algo que siento con intensidad, ahora que yo mismo he envejecido y he terminado por considerar la muerte como una vieja deuda, que al final hay que pagar.

albert einstein a gerhard fankhauser, profesor de biología de princeton.




4.- la muerte de iván ilich (extracto)

........

"de pronto vio con claridad que lo que le acongojaba sin encontrar salida, salía todo de una vez y lo hacía por dos partes, por diez, por todas partes. le daban pena los demás; debía hacer algo para que los otros no sufrieran. había que librar a los demás y librarse a sí mismo de aquellos sufrimientos. "qué bien y qué sencillo -pensaba-. ¿y el dolor? -se preguntó-. ¿dónde se ha metido? ¿dónde estás dolor?"
se puso a escuchar atentamente.
"aquí está. bien, que duela."
"¿y la muerte? ¿dónde está?"
buscó su habitual miedo a la muerte y no lo encontró. ¿dónde está? ¿cómo es la muerte? no tenía miedo de ninguna clase, porque tampoco ella existía.
en vez de la muerte había luz.
-¡así que mira! -exclamó en voz alta-. ¡qué alegría!
para él todo esto ocurrió en un instante y el significado de dicho instante ya no cambió. para los presentes, su agonía se prolongó aún dos horas más. en su pecho borbollaba algo; su cuerpo extenuado se estremeció. después, los estertores fueron haciéndose más espaciados.
-¡se ha terminado! -exclamó alguien.
él oyó estas palabras y las repitió en su alma. 'se ha terminado la muerte -se dijo-. ya no existe.'
aspiró el aire, se detuvo a media aspiración y falleció."

león tolstoi



5.- ¡si se pudiera amortizar la muerte durmiéndola a plazos!

stanislaw j. lec en pensamientos despeinados. (barcelona: península 1997)



6.- hay preguntas que provoca la muerte que no pueden contestarse desde la propia vida.

renato cisneros en la distancia que nos separa.




7.- primavera del alma (extracto)

...

¡pureza! ¡pureza! ¿dónde están los pavorosos caminos de la muerte.
del tétrico silencio de piedra, las rocas de la noche
y las sombras sin paz? esplendente abismo del sol.

georg trakl en de sebastián en sueños, 1915




8.- sonetos sacros

x

no te envanezcas, muerte, aunque te llame alguno
poderosa e temible, pues no eres tales cosas;
aquellos que tú crees abatidos
no mueren, pobre muerte; ni a mí puedes matarme.
del sueño y el reposo, tu imagen solamente,
muchos placeres surgen; tú, más nos brindarías;
nuestros mejores hombres más pronto a ti se llegan,
reposo de los huesos y libertad del alma.
esclava de hados, reyes, y azar y hombres cuitados
con la guerra, el veneno y la dolencia habitas;
y adormidera y magia nos dieran igual sueño
o mejor que tus golpes. así, ¿por qué te ufanas?
pasado un breve sueño, eterna es la vigilia
y ya no has de ser más: tú morirás, ¡oh muerte!

john donne




9.- lo siguiente viene de la obra del poeta konstantino kavafis.

9a. voces

idealizadas voces de aquellos que han muerto
o de aquellos que para nosotros
se han perdido, como muertos.

algunas veces en nuestros sueños hablan,
alguna vez la imaginación los oye,
y en su eco, por momentos, regresan
con la primera poesía de nuestras vidas,
como una melodía que se pierde en la noche.

escrito antes del año 1911.

9b. deseos

como bellos cuerpos que murieron jóvenes,
encerrados con lágrimas en ricos mausoleos,
con rosas en el pelo y a los pies jazmines,
se ven los deseos que pasaron sin cumplirse,
sin que alguno de ellos haya alcanzado
la plenitud de una delicia sensual,
o un amanecer iluminado por la luna.

escrito antes del año 1911.




10.- llegada al hades (extracto)

he aquí la ribera de lo eterno,
aquí pasa mugiendo la corriente
y la muerte toca entre las matas
su misma monótona melodía.

muerte, ¿por qué callaste?
hemos llegado desde lejos
y tenemos hambre de escuchar,
no hemos tenido jamás una nodriza
que cantara como tú.

edith sodergran en ultimos poemas de el país que no es, 1925




11.- en algunos poemas de william butler yeats encontré lo siguiente:

11a. la torre (extracto)

...

debo afinar mi alma,
compeliéndola al estudio
en una escuela sapiente,
hasta el desastre del cuerpo,
la lenta decadencia de la sangre,
el irascible delirio,
la torpe decrepitud
o las peores maldiciones
que nos alcanzan: la muerte
de los amigos, la muerte de cualquier ojo brillante,
que nuestro aliento contienen,
pareciendo, únicamente,
cuando duda el horizonte,
las nubes del cielo o el grito
adormilado de un ave
en la hondura de las sombras.

año 1926.

11.b. bizancio (extracto) 1930

...

ante mí flota una imagen, hombre o sombra,
sombra más que hombre, más imagen que sombra;
la bobina del hades envuelta en vendajes de momia
puede desenvolver el sinuoso sendero;
una boca, sin humedad y sin aliento,
bocas sin aliento puede convocar;
saludo lo sobrehumano
lo llamo muerte-en-vida y vida-en-muerte.

de la escalera de caracol y otros poemas. año 1933.




12.- del libro les fleurs du mal (las flores del mal) de charles baudelaire proviene lo que sigue a continuación:

12a. al lector (extracto)

...

denso y hormigueante como un millón de helmintos
un pueblo de demonios danza en nuestras cabezas
y, cuando respiramos, la muerte, en los pulmones
desciende, río invisible, con apagado llanto.

nota de draco: significado de helmintos: larvas parásitos.


12b. la mala suerte (extracto)

...

lejos de célebres túmulos
en un camposanto aislado
mi corazón velado
va redoblando marchas fúnebres.


12c. un fantasma

iv

el retrato (extracto)

la enfermedad y la muerte, en puro polvo
convierten todo el fuego en que un día ardimos.


12d. el muerto jubiloso

en una tierra grasa, de babosas repleta,
cavar yo mismo quiero una fosa profunda,
donde a gusto mis viejos huesos pueda instalar,
y dormir olvidado como escualo en las olas.

odio los testamentos como las tumbas odio;
antes que mendigar una lágrima al mundo,
mejor quisiera yo invitar a los cuervos
a mondar hasta el fin mis despreciables huesos.

¡ciegos, sordos gusanos, oscuros compañeros!
un muerto alegre y libre, hacia vosotros marcha;
filósofos procaces, hijos de la carroña.

id sin remordimiento a través de mi ruina,
y decidme si existe una tortura aún
para un cuerpo vacío y muerto entre los muertos.


12e. danza macabra (extracto)

...

bajo todos los climas se fascina la muerte
al ver tus contorsiones, risible humanidad,
y como tú a menudo, perfumada de mirra,
¡su ironía entremezcla con tu imbecilidad!


12f. (sin título) (extracto)

...

los muertos, pobres muertos, tienen grandes pesares
y cuando lanza octubre su viento melancólico
que despoja a los árboles en torno de las tumbas,
a los vivos, sin duda, encuentran bien ingratos
por dormir tibiamente bajo sus cobertores,
mientras que, devorados por negras pesadillas,
sin agradables charlas, sin compañía en el lecho,
esqueletos helados que trabajó el gusano,
ellos sufren las nieves goteantes del invierno,
y transcurrir el siglo, sin que amigos ni deudos
reemplacen los jirones que penden de sus verjas.




13.- las exequias

...duerme, amor mio, en este frío lecho,
que nunca han de turbarse.
¡mis buenas noches últimas! no dejarás el sueño
hasta que yo comparta tu destino:
hasta que edad o cuitas o dolencias
mi cuerpo desposaren con tu polvo,
que tanto amor le inspira, y llenen el espacio
que para el corazón me guardo en esta tumba.
espera, que, sin falta,
en la hondonada he de encontrarte un día.
ya me puse en camino
y te sigo tan raudo
como quiere el deseo o dictan los pesares.
cada minuto un grado
y un paso cada hora a ti me acercan...

henry king




14.- la muerte

muerte, tú fuiste antaño cosa grosera, horrible,
sólo huesos y eras.
triste efecto de quejas todavía más tristes;
no podías cantar aunque abrieses la boca.

te veíamos tal como eres al cabo
de seis o de diez años,
perdida ya la vida y el sentido,
polvo la carne y ramas pequeñitas los huesos.

desde acá te mirábamos, y apuntábamos cerca,
donde sólo se hallan
cáscaras que dejaron, cuál pájaros, las almas,
seco polvo sin lágrimas, pero que a llanto mueve.

mas desde que la muerte del salvador con algo
de sangre ornó tu rostro,
te has vuelto hermosa y llena de donaire,
buscada y anhelada como las cosas buenas.

que ya te vemos clara y jubilosa
como en el gran juicio,
cuando luzcan las almas galas nuevas
y se vistan tus huesos de hermosura.

muramos, pues, al modo de quien se entrega al sueño,
confiando la mitad de lo que poseemos
a la tumba leal y recatada,
y sea la almohada blanda pluma o ceniza.

george herbert




15.- george gordon, lord byron.

15a. lara (extracto)

...

mira, hombre, pues, con ojos contentos, la mañana mientras puedas verla y no deje de ser para ti. y piensa en que acaso, cuando yazgas exánime en el ataúd, ni cielos ni tierra derramarán por ti una sola lágrima. ni encima se acumularán las nubes, ni caerán las hojas, ni por ti suspirará la brisa. en cambio sinuosos seres surgirán de tus despojos y harán apto tu barro para fertilizar el suelo.

15b. la destrucción de senaquerib (extracto)

...

pues voló entre las ráfagas el ángel de la muerte
y tocó con su aliento, pasando, al enemigo:
los ojos del durmiente fríos, yertos, quedaron,
palpitó el corazón, quedó inmóvil ya siempre.




16. a un ruiseñor (extracto)

...

entre sombras escucho; y si yo tantas veces
casi me enamoré de la apacible muerte
y le di nombres en versos pensativos,
para que se llevara por los aires mi aliento
tranquilo; más que nunca morir parece amable,
extinguirse sin pena, a medianoche,
en tanto tú derramas toda el alma
en ese arrobamiento,
cantarás aún, más ya no te oiría:
para tu canto fúnebre sería tierra y hierba.

john keats 1795-1821




17. historia de aline y valcour

17.a (extracto)

...

la persona que, quedándose sola en el mundo, se ve en situación de tener que llorar a los seres queridos debe ser considerada como la más digna de compasión... el que muere lo es mucho menos (...)

17.b melodía: romanza de nina (extracto)

...

vos que vendréis a llorar
sobre la tumba en que reposo
gimiendo sobre mis dolores
decid al amante que los causa
que fue siempre ¡ay! ¡ay!
el bienamado hasta la muerte.

marqués de sade.




18. himnos a la noche

"terrible se acercó a la alegre mesa,
y envolvió el alma en salvaje pavor;
ni los dioses supieron consolar
el pecho acongojado de tristeza.
por sendas misteriosas llegó el mal;
a su furor fue inútil toda súplica.
era la muerte, que el bello festín
interrumpía con dolor y lágrimas.

entonces, separado para siempre
de lo que alegra aquí el corazón;
lejos de los amigos, que en la tierra
sufren nostalgia y dolores sin fin,
parecía que el muerto conocía
sólo un pesado sueño, una lucha impotente.
la ola de la alegría se rompió
contra la roca de un tedio infinito.

espíritu osado y ardiente sentido,
el hombre embelleció la horrible larva;
un tierno adolescente apaga la luz y duerme -
dulce tierra, como viento en el arpa,
el recuerdo se funde en los ríos de sombra;
la poesía cantó así nuestra triste pobreza,
pero quedaba el misterio de la noche eterna,
el grave signo de un poder lejano."

novalis




19. la conclusión

tal es el tiempo, que nos toma a préstamo
juventud y alegría y todos nuestros dones,
pero sólo nos paga con la tierra y el polvo.
él es quien, en la tumba silenciosa y sombría,
cuando ya recorrimos todos nuestros senderos,
de nuestros días va a encerrar la historia;
pero de este sepulcro, de esta tierra y ceniza,
confío en que el señor ha de alzarme algún día.

sir walter raleigh




20. un par, pertenecientes a william shakespeare:

20.a soneto (146)

oh pobre alma, centro de mi tierra culpable,
por guarnición rebelde escarnecida,
¿por qué penas por dentro, y sufres hambre, y pintas
alegres, a tal costas, tus externas murallas?
¿por qué tan alto precio para tiempo tan breve
pagas en tu mansión, que pronto se marchita?
¿acaso los gusanos, ese exceso heredando,
no nutrirá tu bien? ¿es tal el fin del cuerpo?
vive, pues, alma mía, de lo que tu sirviente
pierda; deja que sufra y acrezca tu tesoro;
vendiendo horas de escoria, compra dones divinos;
ten íntimo alimento sin la riqueza externa:
te nutrirá la muerte, que del hombre se nutre,
y, muerta ya la muerte, el fallecer se acaba.

20.b un extracto de macbeth

...

mañana, luego mañana, luego mañana, se desliza así a pasos cortos hasta la última sílaba que inscribe el tiempo en su libro. y todos nuestros ayeres iluminaron el camino de la muerte polvorienta para algunos locos. ¡extínguete! ¡extínguete, breve antorcha! la vida no es más que una sombra errante, un pobre cómico que se pavonea y se lamenta durante una hora en el teatro y que ya no se oye luego. es un cuento, narrado por un idiota, lleno de estrépito y de furia y que nada significa.





21. leal hasta la muerte

dejad sobre mi cuerpo una guirnalda
de obscurísimo tejo;
¡oh doncellas!, traed ramas de sauce:
decid que fui leal hasta la muerte.

infiel me fue el amor, pero yo he sido
firme desde que al mundo me trajeron.
sobre mi cuerpo sepultado pesa,
¡oh tierra!, dulcemente.

john fletcher




22. sobre las tumbas de la abadía de westminster

¡contempla aquí, mortalidad, y teme
todas esas mudanzas de la carne!
cuántos huesos augustos, reflexiona,
duermen aquí, bajo un montón de piedras;
yacen los que tuvieron reinos y señoríos,
mas fuerza no les queda ni para alzar la mano,
y en sus púlpitos, donde su sello puso el polvo,
predican: "no confíes en grandezas."
aquí un acre sembraron, ciertamente,
con la real simiente más preclara
que la tierra ha sorbido
desde que el primer hombre murió por el pecado;
aquí claman los huesos de alta alcurnia:
"¡si como dioses fueron, murieron como hombres!"
arenas, cosas viles,
rezumaron del flanco hundido de los reyes:
aquí un mundo de fasto y de maravilla,
que el hado destruyó, yace en el polvo.

francis beaumont




23. dos poemas de robert herrick

23.a epitafio para una niña

aquí yace ella, el capullo lindo
de carne y de sangre, florecido hoy mismo.
apenas, apenas abrió los ojuelos
y ya los cerraba, profundo, un gran sueño.
rociadla con agua, pero nadie turbe
la tierra que, leve, la cubre.

23.b su mortaja

ven tú, vino y donaire
de todos mis escritos,
gracia, gloria en lo mío,
la mejor de mis obras.
de cuanto yo intentara,
esfera y cumplimiento;
lo que hice lo hice
para ti, mi sudario.
ven, y a mi casto flanco
sé a un tiempo esposa y lecho;
tendremos, cual reliquias,
un reposo, una tumba;
muy juntos, mas sin miedo
de la carne ardorosa,
muerto y frío el deseo
aquí, como en el limo;
se olvidó todo afecto,
o tal vez no nos turbe;
aquí presos y esclavos
ya no arrastrán grilletes
y las viudas llorosas
encontraron sosiego.
el cliente burlado
fine el pleito y las leyes.
aquí los pedigueños
del canciller descansan,
y en paz se concluían
decretos de las cámaras.
no hay aquí tribunales,
porque todos son buenos
y prudentes y ecuánimes
y justos, en el polvo.
ni se teme aquí el ceño
del monarca o la corte:
pues fortuna no rige
aquí, todos son reyes.
en lugar tan seguro
estaremos durmiendo,
o algún tiempo guardados
como antiguo indumento,
que se lleva otro día,
no desgarrado, vuelto;
cual escritos de antaño
guardados, no perdidos.
y por un tiempo ocultos,
revelados seremos
el gran año platónico,
ya juntos para siempre.




24. epitafio para una niña

esta pequeña bóveda, esta cámara estrecha,
son tumba del amor y la belleza;
el rayo que nacía y empezaba
a alumbrar nuestro cielo nublado, aquí se apaga,
ya puesto para siempre, y enardece
lo más profundo allí donde lo envió la muerte.
era sólo un capullo, mas tenía
dulzura como abril ya no nos brindaría;
un lucero en capullo, pero acaso,
al abrirse del todo, se hubiera en el sol trocado.
hermosura en agraz, dio nueva vida
al estado del amor, que ya declina;
mas acaba su imperio y nos quedamos
libres de fuego y dardos aguzados.
que su ardor y su arco nadie tema:
yacen aquí sus llamas y sus flechas.

thomas carew




25. la igualadora muerte

las glorias de la sangre y de la alcurnia
son sombras, no substancias;
contra el hado no existen armaduras;
toca, con mano helada, a los reyes la muerte;
el cetro y la corona
rodarán dando tumbos,
y en el polvo serán como la pobre
guadaña curva, como simple azada.

algunos con la espada cosecharán sus mieses
y plantarán laureles frescos donde mataron,
pero al fin cederán sus acerados nervios:
ahora no hacen más que domarse uno a otro.
pero, tarde o temprano,
al sino han de inclinarse,
y exhalarán su aliento y su murmullo
cuando, cautivos pálidos, se arrastren a la muerte.

ya vemos las guirnaldas en vuestra sien marchitas.
no os jactéis, pues, de la esforzada gesta.
ahora, en el altar purpúreo de la muerte,
ved como sangra el vencedor que es víctima.
hundiréis la cabeza
en el sepulcro frío:
sólo la acción del justo
huele bien y florece en medio de su polvo.

james shirley




26. epitafio para unos esposos que murieron juntos y juntos fueron enterrados

para éstos, a quienes volvió a casar la muerte,
otro lecho nupcial es esta tumba;
que si a divorcio puede la mano de los hados
obligar a alma y cuerpo,
no podría al marido separar de la esposa,
puesto que viven una misma vida.
ten paz, ¡oh buen lector!, no vierta lágrimas;
ten paz, que duermen los enamorados.
atados yacen ellos, dulces tórtolas,
en el lazo postrero con que el amor anuda.
oh, déjalos que duerman, que duerman largamente,
hasta el fin de la noche borrascosa
en que vendrá el albor de la mañana eterna:
se correrán entonces las cortinas,
y ellos despertarán a los fulgores
de un día que jamás acabará en la noche.

richard crashaw




27. amigos que se fueron (extracto)

...

bella y amada muerte, que es joya de los justos,
y sólo en las tinieblas resplandece:
¡qué misterios se ocultan más allá de tu polvo
si, allende ese confín, el hombre te contempla!

...

henry vaughan




28. extracto de las declaraciones de una entrevista hecha al premio nobel mario vargas llosa (79 años):

"al mismo tiempo uno tiene que aceptar la muerte, no tiene sentido rebelarse contra lo irremediable, pero es muy importante llegar vivo hasta el final, no morirse en vida, es el espectáculo más triste que puede dar un ser humano, perder las ilusiones, convertirse en un ser pasivo. hay muchísimos casos y no sólo de escritores, pero es el espectáculo que siempre me ha parecido el más lamentable. a mí me gustaría llegar vivo hasta el final. recuerdo la madrugada en la que me dijeron que me habían dado el premio nobel de literatura porque inmediatamente pensé 'no voy a dejar que este premio me convierta en una estatua, en una especie de figura de cartón piedra, voy a seguir vivo hasta el final actuando y escribiendo con la misma libertad con la que escribía antes de recibirlo'. existe la idea de que el premio nobel te convierte en una estatua y de que te mueres en vida, ¡pues no!, no ha ocurrido y espero que no ocurra. y espero que la muerte llegue como una especie de accidente."

diario el país, españa. octubre del 2015.




29. "al querer escribir una poesía que en poco más de cien versos produzca una impresión de melancolía ('la melancolía es pues, el más legítimo de los tonos poéticos'). poe se preguntaba cuál, entre todos los sujetos melancólicos, era el más melancólico, y llegaba a la conclusión de que era la muerte, y entre las muertes consideraba melancolicísima la de una bella mujer, 'incuestionablemente el tema más poético del mundo'"

umberto eco en sobre literatura




30. leído en una lápida de un cementerio británico

¿dónde está?, ¡oh muerte! tu aguijón; ¿dónde?, ¡oh sepulcro! tu victoria




31. last words / últimas palabras

no quiero una caja sencilla, quiero un sarcófago
de atigrada apariencia, y un rostro sobre él.
redondo como la luna, para mirar fijamente.
quiero estar mirándolos cuando vengan
eligiendo entre los minerales mudos, las raíces.
los veo ya -- la pálida, distancia estelar encara.
ahora ellos son nada, ellos no son incluso bebés
los imagino sin padres y madres, como los primeros dioses.
ellos desearán saber si yo fui importante.
¡yo debí ser azúcar y preservar mis días como fruta!
mi espejo se está empañando--
unas cuantas respiraciones más, y nada se reflejará en absoluto.
las flores y los rostros blancos como una sábana.

no confío en el espíritu, escapa como vapor
en sueños, a través del hueco de la boca o el hueco del ojo.
no puedo detenerlo.
un día que no va a volver.
las cosas no son como eso.
ellos se quedan, sus pequeños lustres particulares
calentado por mucha manipulación. ellos casi ronronean.
cuando las plantas de mis pies se enfríen
el ojo azul de mi turquesa me consolará.
déjame tener mis ollas de cobre, deja mis ollas rojas.
florecen sobre mí como flores de noche, con un buen olor.
ellos me enrollan en vendajes,
ellos guardarán mi corazón bajo mi pie en una ordenada parcela
difícilmente me conoceré a mí misma.
seré oscura.
y el brillo de estas pequeñas cosas
más dulce que la cara de ishtar.

sylvia plath



32. funeral blues

detener todos los relojes, cortar el teléfono
prevenir los ladridos del perro con un jugoso hueso,
silenciar los pianos y con enlutado tambor
llevar el ataúd, dejar que los dolientes vengan.

dejar a los aeroplanos moverse circularmente gimiendo en lo alto
garabateando sobre el cielo el mensaje: él está muerto.
colocar crespones alrededor de los cuellos blancos de las palomas públicas
dejar que el policía de tránsito lleve puesto guantes de algodón negro.

él era mi norte, mi sur, mi este y oeste,
mi semana de trabajo y mi domingo de descanso,
mi mediodía, mi medianoche, mi charla, mi canción;
pensaba que el amor duraría para siempre: estaba equivocado.

las estrellas no son deseadas ahora: sacar a cada una;
empacar la luna y desmantelar el sol;
vaciar el océano y barrer el bosque;
para nada ahora jamás puede llegar a nada bueno. 

wystan hugh auden




33. dos poemas de anne sexton:

33.a suicide note

"usted me habla de narcisismo, pero yo replico que es un asunto de mi vida - artaud.

"en este momento déjeme de alguna manera legar todas las sobras a mis hijas y sus hijas" - anónimo

mejor,
a pesar de los gusanos que hablan
a los cascos de la yegua en el campo;
mejor,
a pesar de la estación de las jóvenes
que dejan caer su sangre;
mejor de alguna manera
para yo misma caer rápidamente
dentro de una vieja habitación.
mejor (alguien dijo)
no haber nacido
y mucho mejor
no haber nacido dos veces
a los trece
donde en la casa de huéspedes,
cada año un dormitorio,
ardió.

querido amigo,
tendré que hundirme con cientos de otras personas
sobre un montaplatos en el infierno.
seré una cosa ligera.
entraré a la muerte
como los lentes perdidos de alguien.
la vida está medio ampliada
el pescado y los búhos son feroces hoy.
la vida se inclina hacia atrás y hacia adelante.
hasta que las avispas no puedan encontrar mis ojos.

sí,
ojos que una vez estaban más cercanos
ojos que han estado verdaderamente despiertos.
ojos que contaron toda la historia.
pobres tontos animales.
ojos que fueron atravesados,
pequeñas cabezas de clavos,
disparos celestes.

y una vez con
una boca como una copa,
arcilla de color o sangre de color,
abrir como el rompeolas
por el perdido océano
y abrir como el lazo
para la primera cabeza.

érase una vez
mi hambre era por jesús.
¡o mi hambre! ¡mi hambre!
antes de que envejezca
él cabalgó calmadamente dentro de jerusalén
en busca de la muerte.

esta vez
yo ciertamente
no pido comprensión
y sin embargo espero que todos los demás
girarán sus cabezas cuando un no ensayado pez salte
sobre la superficie del lago eco;
cuando el claro de luna,
la nota baja se levantó fuerte
lastima algún edificio en boston,
cuando la verdaderamente hermosa mentira unida.
pienso en esto, seguramente,
y pensaría en ella mucho más tiempo
si yo no estuviera... si yo no estuviera
en aquel viejo fuego.

yo puedo admitir
que soy solamente una cobarde
llorando yo yo yo
y sin mencionar a los pequeños mosquitos, las polillas,
forzadas por la circunstancias
a chupar la bombilla eléctrica.
pero sin duda sabes que todo el mundo tiene una muerte,
su propia muerte
esperando por él
así que iré ahora
sin vejez o enfermedad
violentamente pero con precisión,
sabiendo mi mejor ruta
llevada por aquel asno de juguete paseé todos estos años,
nunca preguntando, "¿dónde estamos yendo?"
nosotros estábamos paseando (si yo sólo había conocido)
para esto.

querido amigo,
por favor no pienses
que yo visualizo guitarras tocando
o a mi padre arqueando su hueso.
yo incluso no espero la boca de mi madre
sé que he muerto antes-
una vez en noviembre, una vez en junio.
qué extraño elegir junio de nuevo,
tan concreto con sus pechos y vientres verdes
¡por supuesto las guitarras no tocarán!
las serpientes ciertamente no avisarán
la ciudad de new york no importará.
por la noche los murciélagos golpearán en los árboles,
sabiéndolo todo,
viendo que ellos lo intuyeron todo el día.

33.b sylvia's death

por sylvia plath


oh sylvia, sylvia,
con un mortal cajón de piedras y cucharas
con dos niños, dos meteoros
correteando sueltos en un minúsculo cuarto de juegos
con su boca dentro de la hoja
dentro de la viga del techo, dentro de la oración muda.

(sylvia, sylvia,
¿adónde fuiste
después que me escribió
desde devonshire
acerca del cultivo de patatas
y la crianza de abejas?)
¿qué te hizo prepararte,
así como para que te echaras dentro?
ladrona,
cómo se arrastró dentro,
arrastrándose sola hacia abajo
en la muerte que yo quise tan mal y por tanto tiempo,
nos dijimos que la muerte nos hizo a ambas demasiado mayor
la llevábamos encima en nuestros flacos pechos
de tan a menudo que nos hablaba cada vez
nos bebimos rápidamente tres martinis secos extras en boston.
la muerte que hablaba de psicoanalistas y curas.
la muerte que hablaba como novias con argumentos,
¿la muerte nos bebió hasta
los motivos y la escritura tranquila?
(en boston
la moribunda
viaja en taxi,
ciertamente la muerte nuevamente,
que viaja a casa
con nuestro niño.)
oh sylvia, recuerdo al baterista soñoliento
que golpeó sobre nuestros ojos con una vieja historia
como nosotras quisimos dejarlo venir
como un sádico o un duende de new york
para hacer su trabajo.
una necesidad, una ventana en un muro o una cuna.
y desde esa vez él esperó
debajo de nuestro corazón, nuestra alacena,
y yo veo ahora lo que nosotras almacenamos
año tras año, viejas suicidas
y sé por las noticias de su muerte
un sabor terrible por eso, como a sal,
(y yo,
también yo.
y ahora sylvia,
de nuevo tú
con la muerte de nuevo,
que viaja a casa
con nuestro niño.)
y yo sólo digo
con mis brazos extendidos dentro de esa mansión de piedra,
¿que es su muerte 
sino una vieja pertenencia,
un lunar que cayó
de uno de sus poemas?
(oh amiga,
mientras el mal de luna,
y la ida del rey
y en su final del ingenio de la reina
¡el borrachín debe cantar!)
oh diminuta madre,
¡tú también!
¡oh graciosa duquesa!
¡oh cosa rubia!

anne sexton



34. la dama de las camelias (extracto)

....

"media hora después llegábamos a montmartre. el comisario estaba ya esperándonos.
nos encaminamos lentamente en dirección a la tumba de marguerite. el comisario iba delante, y armand y yo lo seguíamos a unos pasos.
de cuando en cuando sentía estremecerse convulsivamente el brazo de mi compañero, como si un escalofrío le corriera de pronto por el cuerpo. entonces yo lo miraba; él comprendía mi mirada y me sonreía, pero desde que salimos de su casa no habíamos cruzado una palabra.
un poco antes de llegar a la tumba armand se detuvo para enjugarse el rostro, inundado de gruesas gotas de sudor.
aproveché aquel alto para respirar, pues también yo tenía el corazón oprimido como en un torno.
¿de dónde procede ese doloroso placer que experimentamos ante esta clase de espectáculos? cuando llegamos a la tumba, el jardinero había retirado todos los tiestos, habían quitado enrejado de hierro, y dos hombres cavaban la tierra.
armand se apoyó contra un árbol y miró.
toda su vida parecía estar concentrada en sus ojos.
de pronto, uno de los picos rechinó contra una piedra.
al oír aquel ruido, armand retrocedió como ante una conmoción eléctrica, y me apretó la mano con tal fuerza, que me hizo daño.
un sepulturero cogió una ancha pala y vació poco a poco la fosa; luego, cuando no quedaron más que las piedras que cubrían el ataúd, las arrojó fuera una por una.
yo observaba a armand, pues temía que en cualquier instante sus emociones, visiblemente contenidas, acabarán por destrozarlo; pero él seguía mirando; tenía los ojos fijos y abiertos como en un acceso de locura, y sólo un ligero temblor de las mejillas y los labios demostraba que era presa de una violenta crisis nerviosa.
de mí sólo puedo decir que lamentaba haber venido.
cuando el ataúd quedó al descubierto del todo, el comisario dijo a los sepultureros:
-abran.
los hombres obedecieron como si fuera la cosa más natural del mundo.
el ataúd era de roble, y se pusieron a desatornillar la pared superior, que hacía de tapa. la humedad de la tierra había oxidado los tornillos y no sin esfuerzos abrieron el ataúd. un olor infecto salió de él, a pesar de las plantas aromáticas de que estaba sembrado.
-¡oh, dios mío, dios mío! -murmuró armand y palideció aún más.
hasta los sepultureros retrocedieron.
un gran sudario blanco cubría el cadáver, dibujando algunas de sus sinuosidades. el sudario estaba casi completamente comido por un extremo, y dejaba pasar un pie de la muerta.
yo estaba a punto de sentirme mal, y aun en el momento en que escribo estas líneas el recuerdo de aquella escena se me aparece en toda su imponente realidad.
-démonos prisa -dijo el comisario.
entonces uno de los dos hombres extendió la mano, se puso a descoser el sudario y, agarrándolo por un extremo, descubrió bruscamente el rostro de marguerite.
era terrible de ver, es horrible de contar.
los ojos eran sólo dos agujeros, los labios habían desaparecido y los blancos dientes estaban apretados unos contra otros. los largos cabellos, negros y secos, estaban pegados a las sienes y velaban un poco las cavidades verdes de las mejillas, y sin embargo en aquel rostro reconocí el rostro blanco, rosa y alegre que con tanta frecuencia había visto.
armand, sin poder apartar su mirada de aquella cara, se había llevado el pañuelo a la boca y lo mordía.
yo sentí como si un cerco de hierro me oprimiera la cabeza, un velo cubrió mis ojos, los oídos me zumbaron, y lo único que pude hacer fue abrir un frasco que había llevado por si acaso y aspirar fuertemente las sales que contenía.
en medio de aquel deslumbramiento oí al comisario decir al señor duval:
-¿la reconoce usted?
-sí -respondió sordamente el joven.
-pues cierren y llévenselo -dijo el comisario.
los sepultureros volvieron a extender el sudario sobre el rostro de la muerta, cerraron el ataúd, lo cogieron cada uno de un lado y se dirigieron hacia el lugar que les habían designado.
armand no se movía. sus ojos estaban clavados en aquella fosa vacía: estaba pálido como el cadáver que acabábamos de ver... parecía petrificado.

.......

alejandro dumas, hijo.





35. del suicida italiano cesare pavese: una cita y un poema.

35.a lo último que escribió en su diario, fue:

"todo esto da asco. basta de palabras. un gesto. no escribiré más."

35.b poema

vendrá la muerte y tendrá tus ojos
esta muerte que nos acompaña
desde el alba a la noche, insomne,
sorda, como un viejo remordimiento
o un absurdo defecto. tus ojos
serán una palabra inútil,
un grito callado, un silencio.
así los ves cada mañana
cuando sola te inclinas
ante el espejo. oh, amada esperanza,
aquel día sabremos, también,
que eres la vida y eres la nada.

para todos tiene la muerte una mirada.
vendrá la muerte y tendrá tus ojos.
será como dejar un vicio,
como ver en el espejo
asomar un rostro muerto,
como escuchar un labio ya cerrado.
mudos, descenderemos al abismo.




36. poemas de antonio machado

36.a cxxiii

una noche de verano
-estaba abierto el balcón
y la puerta de mi casa-
la muerte en mi casa entró.
se fue acercando a su lecho
-ni siquiera me miró,-
con unos dedos muy finos
algo muy tenue rompió.
silenciosa y sin mirarme,
la muerte otra vez pasó
delante de mí ¿qué has hecho?
la muerte no respondió.
mi niña  quedó tranquila,
dolido mi corazón.
¡ay, que lo que la muerte ha roto
era un hilo entre los dos!

36.b xlv

morir... ¿caer como gota
de mar en el mar inmenso?
¿o ser lo que nunca he sido:
uno, sin sombra y sin sueño,
un solitario que avanza
sin camino y sin espejo?




37. coronación (extracto)

...

-buenos días, abuelita. ¿cómo ha amanecido?

-¡ay, tan vieja y tan fea, mi hijito! yo no sé por qué me habrán salido todos estos pelos. antes nunca tenía. ahora estoy como los cadáveres, dicen que el pelo les sigue creciendo después que los entierran...

esta familiaridad con la idea de la muerte era lo que más turbaba a andrés en su abuela. oírla hablar de la muerte le parecía aún más grosero que todas las obscenidades que tan a menudo ensuciaban los labios de la anciana y lo asaltaba una profunda y obscura incomodidad. pero sólo incomodidad, porque dejarse arrastrar por temores era morboso, propio de vidas devastadas por una sensibilidad a la que no se ha sabido refrenar ni dar forma, de mentes desequilibradas en fin, y él, precisamente, se enorgullecía del magnífico equilibrio de la suya, de su sentir armónico y ordenado. que uno moría era indudable. pero en el fondo de andrés, en algún rincón oculto e infantil -quizás un resabio de la fe religiosa que descartó de una buena vez y para siempre al finalizar su adolescencia-, existía una certeza fiera, arraigada tenaz y hondamente en sus temores más inconfesados, que él jamás moriría, que la muerte era para otros, no para él. y andrés, tan ducho en examinar sus propias sensaciones, para no derribarla no osaba analizar el contenido de esta absurda confianza apenas vislumbrada. entretanto, bastaba decirse que la vida y la muerte eran flujo y reflujo, día y noche, cada una el corolario de la otra en el inmenso sistema del universo. ¿para qué ir más allá?

oír a su abuela hablando de la muerte en la forma más natural del mundo, era como levantar la tapa hacia una siniestra posibilidad de horror. no había que ceder a la tentación de asomarse por el resquicio, era necesario mirar a otra parte, huir, huir de esa voz que quería obligar brutalmente a andrés a enfrentar algo que sabía que alguna vez iba a tener que enfrentar. pero no aún. cincuenta y tres años no eran tantos, sobre todo tomando en cuenta su salud ejemplar. por lo menos, cuatro veces al año se hacía examinar de pies a cabeza por carlos gros.

....

josé donoso




38. el conde de montecristo (extracto)

capítulo xxxv

la mazzolata

....

aquella era la primera vez que franz veía una guillotina; porque la mandaya romana tiene casi la misma forma que ese instrumento de muerte. la cuchilla es un semicírculo que corta por la parte convexa, cayendo de menos altura.

dos hombres, sentados en la plancha donde tienden al sentenciado, almorzaban mientras tanto, y comían, según podía alcanzar la vista de franz, pan y salchicha: uno de ellos levantó la plancha, sacó un frasco de vino, bebió un trago y pasó el frasco a su compañero.

¡estos dos hombres eran ayudantes del verdugo!

a este sólo aspecto, franz estaba ya horrorizado.

los reos, transportados, la víspera por la noche, desde las cárceles nuevas a la pequeña iglesia de santa maría del pópolo, habían pasado la noche asistidos cada uno por dos sacerdotes; era una capilla cerrada por una reja, delante de la cual se paseaban los centinelas, que se relevaban de hora en hora.

dos filas de carabineros colocados a cada lado de la puerta, se extendían hasta el patíbulo, alrededor del cual iban formando círculo, dejando libre un camino de dos pies de ancho, y alrededor de la guillotina un espacio de unos cien pies de circunferencia.

todo el resto de la plaza estaba cubierto de hombres y mujeres. muchas de éstas sostenían a sus hijos sobre sus hombros. estos niños, que dominaban la turba, estaban admirablemente colocados.

el monte pincio parecía un vasto anfiteatro, cuyas gradas hubiesen sido cargadas de espectadores; los balcones de las dos iglesias que formaban el ángulo de las calles de babuino y de ripetta, estaban ya llenos de curiosos privilegiados; los escalones de los peristilos parecían una ola movible, empujada hacia el pórtico por una marea incesante; cada ángulo saliente de la pared que pudiese sostener un hombre, tenía su estatua viviente.

lo que decía el conde era verdad; lo más curioso que hay en la vida es el espectáculo de la muerte.

sin embargo, en lugar del silencio que parecía exigir la solemnidad del espectáculo, un gran ruido reinaba en aquella turba; ruido compuesto de risas, chillidos y gritos de gozo; era evidente, como había dicho el conde, que aquella ejecución no era otra cosa para todo el pueblo que el principio del carnaval.

de repente cesó el ruido como por encanto: la puerta de la iglesia acababa de abrirse.

una cofradía de penitentes, de la cual cada miembro vestía un saco gris con dos agujeros para los ojos únicamente y con un cirio encendido en la mano, apareció antes que nada; delante marchaba el jefe de la cofradía.

detrás de los penitentes iba un hombre de elevada estatura; este hombre estaba desnudo, excepto un calzón de lienzo, al lado izquierdo del cual pendía un gran cuchillo oculto en su vaina; llevaba sobre el hombro derecho una pesada maza de hierro. ese hombre era el verdugo.

llevaba, además, unas sandalias atadas a las piernas por medio de cuerdas.

después del verdugo marchaban, en el orden con que debían ser ejecutados, pipino y después andrés.

cada uno iba acompañado por dos sacerdotes.

ni uno ni otro iban con los ojos vendados.

pipino caminaba con paso firme; sin duda debía estar avisado de lo que estaba preparado.

andrés iba sostenido por un sacerdote.

ambos besaban de cuando en cuando el crucifijo que les presentaba su confesor.

franz sintió ante este espectáculo que le flaqueaban las piernas; miró a alberto.

estaba pálido como su camisa, y por un movimiento maquinal arrojó lejos de sí su cigarro sin haberlo fumado más que hasta la mitad.

el conde era el único que parecía impasible.

más bien que una ligera tinta sonrosada, había cubierto sus mejillas una palidez lívida.

su nariz se dilataba como la de un animal feroz que huele la sangre, y sus labios, ligeramente abiertos, dejaban ver sus dientes blancos, pequeños y agudos como los de un chacal.

y no obstante, a pesar de todo esto, su rostro tenía una expresión de dulzura risueña, que franz no le había visto aún; sus ojos negros, sobre todo, tenían expresión de admirable bondad.

pipino era un muchacho buen mozo, de veinticuatro a veintiséis años, de tez tostada por el sol, de mirada franca y salvaje.

llevaba la cabeza erguida y parecía respirar el viento para ver de que lado venía su libertador.

andrés era grueso y rechoncho; su rostro, de una bajeza cruel, no indicaba la edad; sin embargo, podría tener unos treinta años.

en la prisión habíase dejado crecer la barba.

su cabeza caía sobre uno de sus hombros, y sus piernas temblaban sobre su peso; todo su ser parecía obedecer a un movimiento maquinal, en el cual su voluntad no entraba para nada.

-me parece -dijo franz al conde- que me habíais anunciado que no habría más que una ejecución.

-os he dicho la verdad - respondió el conde con frialdad.

-sin embargo, allí tenéis dos reos.

-sí, pero de estos dos, el uno pronto va a morir, y al otro le quedan largos años de vida y perdón.

-pues me parece que si ha de venir, no tiene tiempo que perder.

-pues justamente allí viene; mirad - dijo el conde.

en efecto, en el momento en que pipino llegaba al final de la mandaya, un penitente que parecía tardar, atravesó por entre las filas sin que los soldados opusiesen ningún obstáculo, y adelantándose hacia el jefe de la cofradía, le entregó un papel en cuatro dobleces.

la mirada ardiente de pipino no había perdido ninguno de esos detalles; el jefe de la cofradía desdobló el papel, lo leyó y levantó la mano.

-el señor sea bendecido y su santidad sea loado -dijo en alta e inteligente voz-; hay perdón de la vida para uno de los condenados.

-¡perdón! -exclamó el pueblo a un sólo grito-; hay perdón.

a estas palabras, andrés pareció saltar y levantar la cabeza.

-perdón, ¡para quién? - gritó.

pipino permaneció inmóvil, mudo y atento.

-hay perdón de la pena de muerte para pipino, llamado rocca priori -dijo el jefe de la cofradía, y pasó el papel al capitán que mandaba los carabineros, el cual, después de haberlo leído, se lo devolvió.

-¡perdón para pipino! -exclamó andrés saliendo enteramente del estado de entorpecimiento en que parecía estar sumergido-. ¿por qué perdón para él y no para mí? debíamos morir juntos: me habían prometido que moriría antes que yo; no tienen derecho para hacerme morir solo; no quiero morir solo, no quiero.

y se agarró a los brazos de los sacerdotes, torciéndose, aullando, rugiendo y haciendo esfuerzos insensatos para romper las cuerdas que le ligaban las manos. el verdugo hizo una señal a sus dos ayudantes, que bajaron del cadalso y se apoderaron del condenado.

-¿qué hay? -dijo el conde-, ¿no lo adivináis? esa criatura humana que va a morir, está furiosa porque su semejante no muere con ella, y si le dejasen le desgarraría con sus uñas y con sus dientes más bien que dejarle gozar de la vida de que se va a ver privado. ¡oh hombres, hombres! raza de cocodrilos, como dice karl mool -exclamó el conde extendiendo los dos puños hacia la turba-; ¡qué bien se os conoce en eso, y qué dignos sois en todo tiempo de vosotros mismos!

en efecto, andrés y los ayudantes del verdugo se arrastraban por el suelo, mientras que el condenado seguía gritando:

-debe morir; quiero que muera; no tienen derecho para matarme a mí solo.

-mirad, mirad -continuó el conde agarrando a cada uno de los dos jóvenes por la mano-, mirad, porque a fe mía es cosa curiosa; allí tenéis a un hombre que estaba resignado a su suerte, que marchaba al patíbulo; que iba a morir como un cobarde, es verdad; pero, en fin, iba a morir sin resistencia y sin acriminación; ¿sabéis lo que le daba alguna fuerza? ¿sabéis lo que le consolaba? ¿sabéis lo que le hacía sufrir el suplicio con resignación?... que otro participaba de su angustia; que otro iba a morir como él, que otro iba a morir antes que él. llevad dos carneros o dos bueyes al matadero, y haced comprender a uno de ellos que su compañero no morirá; el carnero balará de gozo, y el buey mugirá de placer; pero el hombre, el hombre que dios ha dado una voz para expresar su sentimiento, ¿cuál será su primer grito cuando sepa que su camarada se ha salvado? una blasfemia. ¡honor al hombre, esa obra maestra de la naturaleza, ese rey de la creación!

y el conde empezó a reír; pero con una risa terrible, que indicaba que había debido sufrir horriblemente para conseguir reír de aquella manera.

no obstante, la lucha continuaba, y era una cosa espantosa. los dos ayudantes llevaban a andrés al patíbulo; todo el pueblo había tomado un partido contra él, y veinte mil voces gritaban a un tiempo:

-¡muera! ¡muera!

franz se retiró; pero el conde agarró su brazo y le detuvo delante de la ventana.

-¿qué hacéis? -le dijo; ¿tenéis piedad? si oyeseis ladrar a un perro rabioso, tomaríais vuestra escopeta, saldríais a la calle, mataríais sin misericordia a boca de jarro al pobre animal, que al fin y al cabo no sería culpable más que de haber sido mordido por otro perro, y devolver lo que le habían hecho; y ahora tenéis piedad de un hombre a quien ningún otro hombre ha mordido, y que, sin embargo, ha matado a su bienhechor, y que ahora, no pudiendo ya matar a nadie, porque tiene las manos atadas, quien pudiendo ya matar a nadie, porque tiene las manos atadas, quiere a toda costa ver morir a su compañero de cautividad, a su camarada de infortunio. no, no, mirad, mirad.

la recomendación era inútil. franz estaba como fascinado por tan terrible espectáculo. los dos ayudantes habían llevado al condenado al patíbulo, y allí, a pesar de sus esfuerzos, de sus mordeduras, de sus gritos, le habían obligado a ponerse de rodillas; durante este tiempo, el verdugo se había colocado a un lado con la maza levantada: entonces, a una señal, los ayudantes se separaron. el condenado quiso volverse a levantar; pero antes de que hubiese tenido tiempo para ello, la maza cayó sobre su sien izquierda, oyóse un ruido sordo y seco y el paciente cayó como un buey, con el rostro contra la tierra; después se volvió de espaldas por el choque; entonces el verdugo dejó caer su maza, sacó el cuchillo de su cinturón, le abrió la garganta de un sólo golpe, y subiendo al punto sobre su vientre, se puso a patearlo con sus pies.

a cada presión un caño de sangre se escapaba del cuello del condenado.

entonces franz no pudo tenerse en pie, se retiró vacilando y fue a caer casi desmayado sobre un sillón.

alberto, con los ojos cerrados, permaneció de pie, pero asido a las cortinas del balcón, sin cuyo apoyo seguramente  hubiera caído.

el conde estaba en pie y triunfante como el ángel malo.

alejandro dumas (padre) 




39. entrevista al escritor y poeta holandés cees nooteboom (82 años). (extracto)

...

-en "rituales" está el tema de la muerte. ¿teme a la muerte?

-personalmente, creo que no sería especialmente un placer. pero ya veremos, a mi edad está un poco más cerca. miedo no puedo decir, sufrimiento a lo mejor. todos morimos, incluso los periodistas (risas).

diario "la república", lima, perú. domingo 17 de abril del 2016.




40. ¡adiós!

las cosas que mueren jamás resucitan,
las cosas que mueren no tornan jamás.
¡se quiebran los vasos y el vidrio que queda
es polvo por siempre y por siempre será!
cuando los capullos caen de la rama
dos veces seguidas no florecerán...
¡las flores tronchadas por el viento impío
se agotan por siempre, por siempre jamás!
¡los días que fueron, los días perdidos,
los días inertes ya no volverán!
¡qué tristes las horas que se desgranaron
bajo el aletazo de la soledad!
¡qué tristes las sombras, las sombras nefastas,
las sombras creadas por nuestra maldad!
¡oh, las cosas idas, las cosas marchitas,
las cosas celestes que así se nos van!
¡corazón... silencia!... ¡cúbrete de llagas!...
-de llagas infectas- ¡cúbrete de mal!...
¡que todo el que llegue se muera al tocarte,
corazón maldito que inquietas mi afán!
¡adiós para siempre mis dulzuras todas!
¡adiós mi alegría llena de bondad!
¡oh, las cosas muertas, las cosas marchitas,
las cosas celestes que no vuelven más! ...

alfonsina storni




41.
este mosaico esqueleto fue hallado en hatay (antigua ciudad grecorromana de antioquía), turquía en abril del 2016. la inscripción en ella dice: "ser alegre, disfruta de la vida"





42. el sentido de la vida

peldaños arriba,
peldaños abajo,
ya estoy aturdida.
peldaños arriba,
peldaños abajo,
¡qué corta es mi vida!
pero no quiero
creer que un día
vendrá la muerte a buscarme
y no veré nunca más
la nieve de enero,
en primavera
no juntaré más flores
para tejer coronas.
¡por favor!
no hace falta hablar,
sólo debemos confiar
en que habrá mañana e iremos
de nuevo a volar
peldaños arriba,
peldaños abajo,
sin parar de contar.

nika turbiná




43. alta hora de la noche

cuando sepas que he muerto no pronuncies mi nombre
porque se detendrá la muerte y el reposo

tu voz, que es la campana de los cinco sentidos,
sería el tenue faro buscado por mi niebla.

cuando sepas que he muerto di sílabas extrañas.
pronuncia flor, abeja, lágrima, pan, tormenta.

no dejes que tus labios hallen mis once letras.
tengo sueño, he amado, he ganado el silencio.

no pronuncies mi nombre cuando sepas que he muerto
desde la oscura tierra vendría por tu voz.

no pronuncies mi nombre, no pronuncies mi nombre,
cuando sepas que he muerto, no pronuncies mi nombre.

roque dalton




44. el llamado

tú estarás lejos

yo dejaré la vida
como un ramo de rosas
que se abandona para
proseguir el camino,
y emprenderé la muerte

detrás de mí siguiéndome,
irán todas las cosas
amadas, el silencio
que nos uniera, el arduo
amor que nunca pudo
vencer el tiempo, el roce
de tus manos, las tardes
junto al mar, tus palabras.

si donde estés tú oyes
que alguna voz tu nombra,
seré yo que en el viaje
te recuerdo.

meira delmar



45. gacela de la muerte

la piedra intacta
se yergue en nudo negro de grasa y sangre.

los ojos, roedores de tinieblas,
viven al fondo de un pozo iluminado.

marionetas y naranjas
se deslizan por tumbas sin sonido.

no hay cielo que resista el rayo y el incendio,
y los muertos duermen ajenos a sí mismos.

(el amor de los ataúdes tienen márgenes sensibles
y flores violentas.)

en los arrecifes duermen los nenúfares, señor,
y los muertos se creen culpables.

se ofician funerales en la línea de los tejados,
y desde el cielo canta un tigre del color del olvido.

carmen díaz margarit 




 46. mística

si en tus jardines cuando yo muera,
cuando yo muera, brota una flor;
si en un celaje ves un lucero,
ves un lucero que nadie vio;
y llega un ave que te murmura,
que te murmura con dulce voz,
abriendo el pico sobre tus labios,
lo que en tu tiempo te dije yo:
aquel celaje y el ave aquella,
y aquel lucero y aquella flor
serán mi vida que ha transformado,
que ha transformado la ley de dios.

serán mis fibras con otro aspecto,
ala y corola y ascua y vapor;
mis pensamientos transfigurados:
perfume y éter y arrullo y sol.

soy un cadáver, ¿cuándo me entierran?
soy un viajero, ¿cuándo me voy?
soy una larva que se transforma.
¿cuándo se cumple la ley de dios,
y soy, entonces, mi blanca niña,
celaje y ave, lucero y flor?

salvador díaz mirón. new york 1876




47. durar

yo pasaré y apenas habré sido,
-frágil destino de mi pobre arcilla-.

hijo, cuando yo no exista,
tú serás mi carne, viva.
verso, cuando yo no hable,
tú, mi palabra inextinta.

ángela figuera aymerich




48. conversación

los muertos pocas veces libertad
alcanzáis a tener, pero la noche
que regresáis es vuestra,
vuestra completamente.

amada mía, remordimiento mío,
la nuit c'est toi cuando estoy solo
y vuelves tú, comienzas
en tus retratos a reconocerme.

¿qué daño me recuerda tu sonrisa?
¿y cuál dureza mía está en tus ojos?
¿me tranquilizas porque estuve cerca
de ti en algún momento?

la parte de tu muerte que me doy,
la parte de tu muerte que yo puse
de mi cosecha, cómo poder pagártela...
ni la parte de vida que tuvimos juntos.

¿cómo poder saber que has perdonado,
conmigo sola en el lugar del crimen?
¿cómo poder dormir, mientras que tú tiritas
en el rincón más triste de mi cuarto?

jaime gil de biedma




49. anuncios

caigo de mí
hacia mí
¿dolor? no
¿angustia? no
¿qué pues?
vacío que me espera
anuncios de la muerte.

raúl gómez jattin



50. el suicida escritor peruano josé maría arguedas ya venía dándole vueltas desde hacía mucho tiempo atrás, a la idea de morir.

oración en el maizal

"el último año de arguedas, su obsesión era terminar su novela", explica carmen maría pinilla, socióloga y especialista de este escritor. se refiere a el zorro de arriba y el zorro de abajo, un proyecto que inició en 1966 por su interés en recopilar los mitos de los migrantes andinos en chimbote y que lo empujó a recorrer innumerables veces los arenales de dicho puerto pesquero en su volkswagen. para noviembre de 1969, la licencia que le dio la universidad para que se dedicara a tiempo completo a la investigación había vencido y hacía rato que su historia se había entrecruzado en su manuscrito con una trama más sombría.

"escribo estas páginas porque se me ha dicho hasta la saciedad que si logro escribir recuperaré la sanidad. pero como no he podido escribir sobre los temas elegidos, elaborados, pequeños o muy ambiciosos, voy a escribir sobre el único que me atrae: esto de cómo no pude matarme y cómo ahora me devano los sesos buscando una forma de liquidarme con decencia, molestando lo menos posible a quienes lamentarán mi desaparición y a quienes esa desaparición les causará alguna forma de placer", anotó el 10 de mayo de 1968, dos años después de un primer intento de suicidio. estas líneas son parte del texto conocido como el primer diario, que él decidió incluir en el libro que no vería publicado.

josé maría arguedas llevaba demasiado tiempo muriendo. en una carta a su hermano aristides, en 1944, se acordaba de las noches cuando niño en que despertaba llorando a gritos, y su padre debía levantarse y sacarlo al corredor para que la vista del cielo y el beso del aire frío lo calmaran. en un discurso contó de una ocasión en que su hermanastro -un tipo que una vez lo obligó a presenciar una violación- le arrojó un plato de mote en la cara. "me dijo: 'no vales ni lo que comes (...) yo salí de la casa, atravesé un pequeño riachuelo, al otro lado había un excelente campo de maíz, me tiré boca abajo, en el maíz, y pedí a dios que me mandara la muerte."

extracto de una crónica de iván herrera orsi, titulada: "la larga despedida de arguedas" para el suplemento el dominical, del diario el comercio de lima, domingo 27 de noviembre del 2011.




51. morirá mi cuerpo
       pero seguiré viviendo
       con mi dolor social a cuestas
       que me da la vida
       que me quita la muerte.

poema de maría emilia cornejo en la compilación poetas peruanas de antología de ricardo gonzález vigil.




52. con sus garras de onix

con sus garras de onix,
puntual,
ordeña la muerte
cada uno de nuestros días,
y los sorbe insaciable
con su cruel hocico
de animal carnicero.

constante nos acecha
con sus besos inmensos
de azahares flagelados,
con el helado silencio
de su ombligo infinito,
de oscuro túnel,
donde habremos de olvidar
las amapolas,
el agua, el fuego,
y la inútil fosforescencia
de los mitos
que inventamos diariamente.

carmen matute




53. pensamientos ii

                                           a alejandra pizarnik

vengo del silencio,
mis ojos se secaron como el agua de hace siglos.
me lancé al vértigo de lo extraño y accesible
al final fantástico, al comienzo.
senté a la muerte en mi silla paralela,
nos miramos y supimos que estábamos perdidas
supimos de la cita misteriosa,
todo lugar era el exacto, cualquier hora la precisa.
los hombres la miraban como una doncella condenada,
la contemplaban indecisos, la injuriaban
y ella la de tantas muertes, se protegía el rostro
con mis manos.
ella siempre supo de mi sueño,
que la buscaba a lo largo de un pasillo,
en lo oscuro de una cueva,
en la geometría de las casas;
y con el miedo de una niña pálida
que acude a su primera cita, a su primera muerte
se aposentó en mi regazo suavemente
buscando para su juego el final fantástico,
el comienzo.

orietta lozano




54. nota suicida de virginia woolf a su muy amado esposo. 28 de marzo de 1941

queridísimo

siento con certeza que me estoy volviendo loca otra vez. siento que no podemos pasar por otro de esos terribles momentos. y no me recuperaré esta vez. empiezo a escuchar voces, y no puedo concentrarme. así que estoy haciendo lo que parece la mejor cosa para hacer. tú me has dado la mayor felicidad posible. tú has sido en todos los sentidos todo lo que alguien podía ser. no creo que dos personas podían haber sido más felices hasta la llegada de esta terrible enfermedad. no puedo luchar por más tiempo. sé que estoy echando a perder su vida, que sin mí usted podría trabajar. y lo deseas, lo sé. ves que incluso no puedo escribir esto correctamente. no puedo leer. que lo que quiero decir es que yo le debo toda la felicidad a usted. usted ha sido totalmente paciente conmigo e increíblemente bueno. yo quiero decir que -todos lo saben. si alguien podía haberme salvado hubiera sido usted. todo se ha ido de mí, menos la certeza de su bondad. no puedo seguir echando a perder su vida por más tiempo.




55. epitafio

                 yesca me han hecho de invisible fuego.
                                               francisco de la torre.


fui un viejo juglar, y conté historias.
mi nombre os es indiferente.
sólo dejo constancia de mi oficio
porque fue oficio quien dictó mis versos
no la pequeña vida que viví
ni su dolor, ni su insignificancia.
ella murió conmigo, y aquí yace,
desnuda como yo, bajo esta piedra.

jenaro talens




56. the phantom wooer

a ghost, that loved a lady fair.
ever in the starry air
of midnight at her pillow stood;
and, with a sweetness skies above
the luring words of human love,
her soul the phantom wooed.
sweet and sweet is their poisoned note,
the little snakes of silver throat,
in mossy skulls that nest and lie,
ever singing "die, oh! die."

young soul, put off your flesh, and come.
with me into the quiet tomb,
our bed is lovely, dark, and sweet;
the earth will swing us, as she goes,
beneath our coverlid of snows;
and the warm leaden sheet.
dear and dear is their poisoned note,
the little snakes' of silver throat,
in mossy skulls the nest and lie,
ever singing "die, oh! die."

el fantasma cortejador

un fantasma, que amó a una bella dama
alguna vez en el aire estrellado
de la medianoche en su almohadilla de pie;
y, con una dulzura de cielos por encima
de las palabras que seducen el amor humano.
su alma el fantasma cortejó.
dulce y dulce es su nota envenenada,
las pequeñas serpientes de garganta de plata,
en calaveras cubiertas de musgo que anidan y yacen,
siempre cantando "¡morir, oh! morir."

alma joven, despojado de su carne y ven.
entra conmigo a la tranquila tumba,
nuestra cama es muy agradable, oscura, y dulce;
la tierra nos cantará, a medida que ella va,
por debajo de nuestra colcha de las nieves;
y las planchas de plomo caliente.
estimada y querida es su nota envenenada.
las pequeñas serpientes de garganta de plata,
en calaveras cubiertas de musgo que anidan y yacen,
siempre cantando "¡morir, oh! morir."

thomas lovell beddoes




57. los serenos pasos que me siguen (una traducción de francisco j.úriz)

si escucho, oigo escaparse la vida
ahora cada vez con mayor rapidez.
los serenos pasos que me siguen
muerte eres tú.

antes estabas muy lejos
yo te quería demasiado.
ahora que ya no te deseo,
ahora estás ahí.

muerte querida, hay algo en tu esencia
que consuela dulcemente
¡cómo preguntas si uno se ha hecho grande
o ha malgastado toda su vida!

muerte amada, ahí hay en tu esencia
algo que te deja limpia y transparente:
aquello que es igual en los buenos y los malos
lo pones al descubierto, lo desnudas,

ven conmigo y deja que te tome de la mano,
tranquiliza profunda y buenamente.
lo hermosos lo haces esencialmente grande,
lo feo lo haces pequeño.

es como si quisieras algo de mí.
claro que quieres un regalo:
una llavecita extraña
la palabra sí.

¡sí, sí, yo quería!
¡sí, sí, yo quiero!
a tus pies deposito mi devoción
así crece la vida.

karin boye.




58. máscara mortuoria

los ojos suprimidos, la boca rígida
y tristemente vaciada en yeso las mejillas en molde...
con cuidado y delicadeza levantarán sus manos
mi rostro o lo que creía que era mi rostro
protesté, ¡no me toques!
¡por qué andas tocando a un muerto las cavidades de los ojos?
deja mi rostro en paz
audaz de compasión, sus manos
sin temblar, lenta y metódicamente levantaron
mi rostro o lo que yo creía que era mi rostro,
                           el choque de los años de mi soledad
                           mi máscara mortuoria de lágrimas heladas.

hjalmar gullberg, dödmask och lustgård, 1952.



59. el escritor japonés ryunosuke akutagawa se suicidó ingiriendo veronal el 24 de julio de 1927; y de uno de sus cuentos (de carácter autobiográfico) "los engranajes" (escrito el 7 de abril de 1927), en el que prefigura su triste final, he extraído lo siguiente:

...

"dios mío, condéname. no descargues sobre mí tu cólera. ya he de perecer".

no pude evitar que saliera de mis labios ese ruego.

...

-¿no te quedas?

-no, en todo caso vendré mañana... hoy tengo que ir hasta aoyama...

-ah, ¿allá? ¿te sientes mal de nuevo?

-siempre con los remedios. imagínate lo que son los somníferos. veronal...

...

la mort... me invadió el temor. seguramente la muerte que había amenazado a mi cuñado, también se acercaba a mí. pero no dejé de entrarle cierta gracia. hasta empecé a sonreír. ¿era gracioso?... ¿en qué...? no pude comprenderlo. me ubiqué frente al espejo, cosa rara en mí, y me detuve a observar mi propia imagen. la imagen también sonreía. recordé mi otro yo. sí, mi segundo yo... eso que los alemanes llaman doppelgänger, aunque felizmente no lo he visto todavía. sin embargo, la esposa de mi amigo k, que ahora es actor de cine en estados unidos, había visto mi doppelgänger en un pasillo del palacio imperial. (recuerdo que me sorprendió cuando la señora de k me dijo de pronto: "tiene que disculparme pero la otra noche no pude saludarlo en el teatro...").

cierto traductor que tenía una sola pierna y falleció, también había visto mi doppelgänger en una cigarrería en la avenida ginza. existe la posibilidad de que la muerte le llegue antes a mi doppelgänger. pero aunque me llegara a mí... me volví de espaldas al espejo, y retorné al escritorio.

...

en ese instante alguien subió precipitadamente la escalera y bajó con idéntica prisa. supe que era mi mujer; alarmado me levanté rápidamente y bajé a la oscura salita de té que está frente a la boca de la escalera. vi a mi mujer acurrucada y tratando de reprimir su agitación, a juzgar por el temblor de sus hombros.

-¿qué te ocurre?

-no, nada...

mi mujer levantó la vista, y sonriendo con dificultad respondió:

-como pasar, no ha pasado nada... pero, ¿sabes?, me asaltó el presentimiento de que te ibas a matar...

esa fue la experiencia más terrible de mi vida.

ya no me quedan fuerzas para seguir escribiendo. vivir en esta continua zozobra es desesperante.

¿no querrá alguien apretarme el cuello, calladamente, mientras yo duermo?

                                                                   fin




60. el literato francés jean-louis dubut se suicidó lanzándose del quinto piso de su vivienda en la avenida trudaine, en parís; pero antes había escrito la siguiente nota:

"voy a intentar matarme, al creerme incapaz de proseguir mi carrera de hombre de letras; desde hace tiempo me obsesiona la idea del suicidio y prefiero acabar de una vez."



61. el escritor ruso aleksander fadeev se suicidó de un balazo en el corazón y lo siguiente fue la nota que dejó y que fue "detenida" por la kgb para no ser liberada sino hasta 34 años más tarde, en la era de la perestroika y el glásnov, debido a que dejaba muy patente su desilusión que había tomado por el partido comunista de la unión soviética tras la muerte de stalin:

"es imposible para mí vivir más lejos del arte, al cual he dado mi vida, ya que ha sido destruido por el ignorante y arrogante mando superior del partido y este mal no puede ser enmendado. los mejores exponentes de la literatura -un número que los sátrapas zaristas no podían ni soñar llegar a tener- han sido físicamente exterminados o han muerto bajo la mirada condescendiente y criminal de aquellos que ostentan el poder."



62. lo siguiente es el texto que dejó el escritor jochen klepper en su diario personal justo la noche anterior antes de suicidarse con la ingesta de píldoras y la inhalación de gas junto a su esposa e hija, al serle negada a esta última un pedido de visado por el mismo adolf eichmann. después de su muerte el diario fue encontrado por su hermana hildegard y fue finalmente utilizado en el juicio que se le siguió a adolf eichmann:

"esta noche morimos juntos. justo encima de nosotros y en nuestros últimos momentos se encuentra la imagen de cristo que bendice, que está luchando por nosotros, que nos envuelve. con esta imagen terminamos nuestra vida." 10 de diciembre de 1942.



63. nota suicida del escritor estadounidense robert e. howard:


"todos huyeron, todo hecho, así que me levanto sobre la pira; el festín ha terminado y las lámparas expiran."



64. agencia general del suicidio

la autodestrucción como acto de fe,
como bandera,
como norte total e inexcusable,
como justa rebelión,
como protesta,
como arma letal contra uno mismo,
como risa final,
como método justo de vaciarse,
como máscara o pose -que es lo mismo-,
como efecto aceptado, irreversible,
como par de la vida,
como guerra interior no declarada,
como peligro urgente y necesario,
como razón del justo y el tirano,
como expresión moderna y muy en boga,
como lucha interior introspectiva,
como forma de crítica al sistema,
como terapia absurda y consecuente,
como remedio justo contra el cáncer,
como claudicación,
como mordaza,
como final también,
como principio...

como negocio, en fin,
seguro y cierto.

se admiten asociados
en cómodo sistema de franquicia
o accionistas solventes sin escrúpulos.

jacques rigaut




65. nota suicida del escritor estadounidense de origen polaco jerzy kosinski:

"me he ido a dormir por un rato mayor de lo habitual. llamad eternidad a ese rato."




66. invocación a la muerte

velozmente aceleras durante el desgaste del tiempo, espíritu de la muerte.
en la mañana de la naturaleza humana, en el albor juvenil, yo cortejo tu aliento.
por el resplandeciente matiz de esperanza han huido al igual que la luz del delfín;
y oscuras están las nubes encima de mi cabeza como la noche sin estrellas.
oh, vanamente el marinero firma por el descanso
del tranquilo refugio,
el santo peregrino por los lugares santos del bendito,
la calma del cielo;
el galeote por la noche respira del viento,
al mediodía abrasador;
pero más alegremente yo saltaría a tus brazos, oh muerte,
ven pronto, ven pronto.


invocation to death

swiftly speed o'er the wastes of time, spirit of death.
in manhood's morn, in youthful prime, i woo thy breath.
for the glittering hues of hope are fled like the dolphin's light;
and dark are the clouds above my head as the starless night.
oh, vainly the mariner signs for the rest
of the peaceful haven,
the pilgrim saint for the shrines of the blest,
the calm of heaven;
the galley slave for the night wind's breath,
at burning noon;
but more gladly i'd spring to thy arms, o death,
come soon, come soon.

alexander keith mcclung (apodado "el caballero negro del sur")




67. es el viento

  


es el viento, que te habla,
que acaricia tu corazón
es el viento, que te besa,
es el viento que soy yo.

si no estoy junto a ti
pero crees sentir que acarician tus manos,
si no estoy junto a ti,
pero crees sentir que alguien besa tus labios
si tu escuchas mi voz, mis palabras de amor
y no estoy a tu lado.
no te asustes mi amor, te lo voy a explicar,
no te asustes mi amor.

es el viento, que te habla
que acaricia tu corazón
es el viento, que te besa
es el viento que soy yo.

si no estoy junto a ti
pero crees sentir el calor de unos brazos
si no estoy junto a ti
pero crees sentir lo que sientes amando
y si tú alguna vez
te despiertas y ves que alguien vela a tu lado
no te asustes mi amor, te lo voy a explicar,
no te asustes mi amor.

es el viento que te habla
que acaricia tu corazón
es el viento, que te besa
es el viento, que soy yo.

la la la la la
lalalalalalalala

es el viento, que te besa
es el viento, que soy yo.

nino bravo




68. una cita del filósofo francés george steiner:

"yo soy, por ejemplo, firme partidario de la eutanasia. los viejos destruimos a menudo la vida de los jóvenes que tienen que cargar con nosotros. me gustaría tanto tener el derecho de decir: 'gracias, todo ha sido magnífico, ahora basta.' eso llegará. en holanda y en escandinavia ya está pasando... no tenemos ya recursos para mantener en vida a tanta gente senil o demente, va contra la felicidad de mucha gente, no es justo.'"

diario "el país". julio del 2016.




69. esa será mi casa




un libro quedará abierto
una carta sin escribir
de un árbol caerá una hoja
y yo, me alejaré de ti.

allí quedará mi silla
sin que nadie se siente en ella
allí quedará mi amor
entre las paredes viejas.

esa será mi casa cuando me vaya yo
esa será mi casa cuando te diga adiós
esa será mi casa cuando te diga adiós
esa será mi casa cuando me vaya yo.

el polvo sobre los muebles
cubre nuestras huellas
el viento borra el recuerdo
llevándose nuestro amor.

por siglos sin consumir
caerá sobre la mesa
se apagará su luz
y se cerrará una puerta.

esa será mi casa, cuando me vaya yo
esa será mi casa cuando te diga adiós
esa será mi casa cuando te diga adiós
esa será mi casa cuando me vaya yo.

esa será mi casa, cuando me vaya yo
esa será mi casa, cuando te diga adiós
esa será mi casa, cuando me vaya yo
largo será el camino, en mi desolación.

nino bravo




70. a la memoria desgraciada del joven literato

ese vago clamor que rasga el viento
es la voz funeral de una campana;
vano remedo del postrer lamento
de un cadáver sombrío y macilento
que en sucio polvo dormirá mañana.

acabó su misión sobre la tierra,
y dejó su existencia carcomida,
como una virgen al placer perdida
cuelga el profano velo en el altar.
miró en el tiempo el porvenir vacío,
vacío ya de ensueños y de gloria,
y se entregó a ese ensueño sin memoria,
¡que nos lleva a otro mundo a despertar!

era una flor que marchitó el estío,
era una fuente que agotó el verano:
ya no se siente su murmullo vano,
ya está quemado el tallo de la flor.
todavía su aroma se percibe,
y ese verde color de la llanura,
ese manto de yerba y de frescura
hijo son del arrollo creador.

que el poeta, en su misión
sobre la tierra que habita,
es una planta maldita
con frutos de bendición.

duerme en paz en la tumba solitaria
donde no llegue a tu cegado oído
más que la triste y funeral plegaria
que otro poeta cantará por ti.
ésta será una ofrenda de cariño
más grata, sí, que la oración de un hombre,
pura como la lágrima de un niño,
¡memoria del poeta que perdí!

si existe un remoto cielo
de los poetas mansión,
y sólo le queda al suelo
ese retrato de hielo,
fetidez y corrupción;
¡digno presente por cierto
se deja a la amarga vida!
abandonar un desierto
y darle a la despedida
la fea prenda de un muerto!

poeta, si en el no ser
hay un recuerdo de ayer,
una vida como aquí
detrás de ese firmamento...
conságrame un pensamiento
como el que tengo de ti.

josé zorrilla




71. contra los consejos de familiares y amigos para que richard feynman (futuro premio nobel de física en 1965) y su entonces novia desde la secundaria, arline greebaum, para que no se casaran, pues ella sufría de tuberculosis en una época en la que no había cura para tal enfermedad, ellos de todas maneras lo hicieron así.

cuando ella murió a los 25 años, él le escribió la siguiente sentida carta un año y medio después; carta que permanecería en su escritorio, sellada y sin abrirse, hasta la muerte de él en 1988:

para arline feynman, 17 de octubre de 1946.

d'arline, te adoro, mi amor.

sé lo mucho que te gusta oír eso -pero no sólo lo escribo porque te gusta- lo hago porque escribirte me hace sentir una agradable tibieza interior. hace ya demasiado tiempo desde la última vez que te escribí -casi dos años, pero sí que me perdonas porque entiendes cómo soy, terco y realista-, y yo que pensaba que no había sentido en la escritura. pero ahora sé, mi querida esposa, que lo correcto es hacer lo que me he demorado en hacer, y que hice tanto en e pasado. quiero decirte que te amo. que quiero amarte. que yo siempre te amaré.

me resulta difícil mentalmente entender lo que significa amarte después de que estás muerta, pero aún tengo deseos de consolarte y cuidarte, y también quiero que me sigas amando y preocupándote por mí. quiero tener problemas para discutirlos contigo y quiero hacer pequeños proyectos juntos. nunca lo pensé hasta hace un momento y supe que podemos hacerlo. ¿qué debemos hacer? empezaremos juntos a aprender a coser ropa -o aprender chino- o conseguir un proyector de películas.

¿no puedo hacerlo ahora? no. estoy sólo, sin ti, y tú eras la mentalizadora y entusiasta de todas nuestras aventuras salvajes. cuando enfermabas te preocupabas porque no podías darme algo que querías y pensabas que yo necesitaba. no debías preocuparte. fue entonces cuando te dije que no había necesidad de hacerlo porque yo te amaba de muchas otras maneras. y ahora es claramente más cierto, tú ahora no puedes darme nada pero te sigo amando porque no voy a amar a nadie más, y quiero que permanezcas ahí.

tú, muerta, eres mucho mejor que cualquier otra persona viva. estoy seguro que piensas que soy un tonto, que quieres que sea completamente feliz y que no quieres ser un obstáculo en mi camino. apuesto a que estás sorprendida de que a estas alturas ni siquiera tenga novia después de dos años. pero no puedo evitarlo, ni he querido, ni he podido -ni yo lo entiendo, porque he conocido a muchas chicas y muy agradables y no quiero estar sólo- pero en dos o tres reuniones que tuve, eran ellas las que parecían sin vida. sólo tú permaneces conmigo. tú eres más real.

mi querida esposa, yo te adoro. amo a mi esposa. mi esposa está muerta.

rich.

pd. por favor, disculpa que no pueda enviarla por correo, pero no sé tu nueva dirección.




72. 2 poemas de juan luis panero

72.a a la mañana siguiente cesare pavese no pidió el desayuno

solo bajó del tren,
atravesó solo la ciudad desierta,
solo entró en el hotel vacío,
abrió su solitaria habitación
y escuchó con asombro el silencio.
dicen que descolgó el teléfono
para llamar a alguien,
pero es falso, completamente falso.
no había a nadie a quien llamar,
nadie vivía en la ciudad, nadie en el mundo.
bebió el vaso, las pequeñas pastillas,
y esperó la llegada del sueño,
con cierto miedo a su valor
-por vez primera había afirmado su existencia-
tal vez curioso, con cansado gesto,
sintió el peso de sus párpados caer.
horas después -una extraña sonrisa dibujaba sus labios-
se anunció a sí mismo, tercamente,
la única certidumbre que al fin había adquirido:
jamás volvería a dormir solo en un cuarto de hotel.

los trucos de la muerte. 1975.


72.b acerca del incesto

                         (recordatorio de georg trakl)

buscó los labios de su hermana,
sus dientes, con irritante terquedad,
un ligero temblor, un breve escalofrío,
entrechocaban -quizá fuera la droga-
y su figura fue borrándose, disuelta
en la penumbra familiar del cuarto.
años después,
golpeaban a lo lejos los cañones,
sobre sus sábanas de loco vio alzarse un cuerpo,
su húmedo olor, la longitud del tacto.
buscó, sin dedos, la boca deseada,
la carne herida del amor y el delirio,
la claridad oscura de la cocaína,
sus ojos y aquellos ojos, y algo más.
besó sus labios en sus propios labios
y sintió arder la sal de su saliva.
lejos, muy lejos, terriblemente lejos,
una mujer aullaba en el último espasmo.
con asombro, la muerte dio constancia
de algo que jamás pudo imaginarse:
un estertor sin ruegos y sin llanto,
la agonía de un muerto, el terror de la vida.

los trucos de la muerte. 1975.




73. la infidelidad irremediable

si, al final,
ha de comer la tierra tus delicados huesos,
y ha de dormir tu boca como una orquídea tierna
debajo de raíces y lianas, qué importa
que estés tan descubierto y accesible,
que encauces tu saliva en otros surcos,
que te des a pedazos cada noche
como profana, y cruel, y santa forma.

sí, al final,
has de ser a despecho de tu carne radiante
y de todo el deseo con que te he coronado
espléndido despojo que posea la muerte.

josefa parra. elogio a la mala yerba. 1996




74. todo os lo dejaré cuando me muera...

todo os lo dejaré cuando me muera;
las rosas que yo sólo comprendía,
mi aire, mi cielo y luz, mi noche y día
mi asombro de existir, mi vida entera.

y pues completa dárosla quisiera,
tomad también la gota de armonía
que a ese mundo he añadido mi poesía
con su revelación en mi manera.

...pero sé que aunque os deje voz y trino
me llevaré al silencio eterno, muerto,
este modo de ver que me arrebata,

este mundo inefable que adivino,
esta revelación que nunca acierto
a expresar, que me aprieta y que me mata.

josé maría valverde. publicado en garcilaso, noviembre 7 de 1943.




75. el ataúd flotante

mi esperanza, yo sé que tú estás muerta.
no tienes de los vivos
mas que la instable fluctuación perpetua;
no sé si un tiempo vigorosa fuiste,
ahora, estás muerta.
te han roído quien sabe
qué larvas metafísicas que hicieron
entre tu dulce carne su cosecha.
en vano
el mágico abanico de tus alas
con irisadas ráfagas me orea
soltando al aire turbadoras chispas.
yo sé que tú eres de esas
que vuelven redivivas en la noche
a decir otra vez su última verba...
ya te he visto venir
blanca y piadosa como un santo espíritu
sobre el vaivén de las marinas ondas;
te he visto en el fulgor de las estrellas,
y hasta los bordes de mi quieta planta
danzan tus llamas en festivas rondas.
pero si al interior vuelvo los ojos
veo la sombra de tu mancha negra,
veo tu nebulosa en el vacío
dar poco a poco su visión suspensa;
sin el miraje de los fuegos fatuos
veo la sombra de tu mancha negra.
no llores porque sé los ojos míos
saben vivir en lontananzas huecas;
míralos secos y tranquilos; márchate
y el flotante ataúd reposar deja
hasta que junto a ti también tendida
nos abracemos como hermanas buenas
y otra vez enlazadas nos durmamos
en el sepulcro vivo de la tierra.

maría eugenia vaz ferreira




76. sobre la muerte del escritor, poeta, músico y compositor ecuatoriano medardo ángel silva

medardo ángel silva nació en guayaquil, ecuador, el 8 de junio de 1898 y murió por propia mano en el mismo lugar, de un balazo en la sien pasadas las 8h y 30 de la noche del 10 de junio de 1919.

el suicidio

en la reconstrucción de  la escena del suicidio, adolfo simmons revela el propio testimonio del poeta guayaquileño. se asegura que a las 8:30 pm del 10 de junio de 1919, medardo ángel silva llegó algo trastornado a la casa de rosa amada villegas. se afirma que minutos antes había vaciado el revólver en su casa y le había puesto una sola cápsula. la forma como se presenta la escena del crimen, demuestra la preparación consciente del hecho que iba a suceder. dice adolfo simmons lo siguiente: "después de unos minutos de charla con la chiquilla y con la madre, pidió permiso a la señora para hablar a solas con rosa amada. en la sala él le indicó dónde debía sentarse, les esperaba una poltrona. silva le dijo cuatro veces: 'acércate más y atiéndeme cinco minutos.' y como era la cuarta insistencia y cuando ella se disponía a acercarse, se oyó una detonación. el poeta había muerto."

testimonio de rosa amada villegas

"él dijo que me amaba, tendría yo entonces entre 14 y 15 años, muy joven, escasa experiencia, fácilmente sugestionable. fuimos enamorados corto tiempo; si yo lo hubiera amado realmente jamás habría sido feliz a su lado... se inyectaba, pude intuir con la ayuda de mis padres de lo que se trataba. decidí terminar tales relaciones. él insistió muchas veces en reanudar aquello. me lesiona tratar (el asunto de 'el alma en los labios') esa letra me la envió después de haber terminado nuestro enamoramiento, él insistió constantemente era un manuscrito en tinta roja.". (fuente: http://www.eldiario.ec/noticias-manabi-ecuador/1459-el-testimonio-de-rosa-villegas/ )

poema: el alma en los labios

                                            a mi amada


cuando de nuestro amor la llama apasionada
dentro tu pecho amante contemple ya extinguida,
ya que sólo por ti la vida me es amada,
el día en que me faltes, me arrancaré la vida.

porque mi pensamiento, lleno de este cariño,
que en una hora feliz me hiciera esclavo tuyo.
lejos de tus pupilas es triste como un niño
que se duerme, soñando en tu acento de arrullo.

para envolverte en besos quisiera ser el viento
y quisiera ser todo lo que tu mano toca;
ser tu sonrisa, ser hasta tu mismo aliento
para poder estar más cerca de tu boca.

vivo de tu palabra y eternamente espero
llamarte mía como quien espera un tesoro.
lejos de ti comprendo lo mucho que te quiero
y, besando tus cartas, ingenuamente lloro.

perdona que no tenga palabras con que pueda
decirte la inefable pasión  que me devora;
para expresar mi amor solamente me queda
rasgarme el pecho, amada, y en tus manos de seda
¡dejar mi palpitante corazón que te adora!

medardo ángel silva. baladas, reminiscencias





77. in memorian: macarena baraibar


macarena baraibar


de miguel arteche, chileno, premio nacional de literatura 1996.

no conocí a macarena. sólo sé que fue una promesa del ajedrez, y que alguna vez ganó no se cual torneo oficial del ajedrez chileno. la conocí más bien a través del maestro rené letelier, quien tuvo el propósito de incluir en alguno de sus libros, la canción que su amigo miguel arteche le dedicó después de su muerte; porque ella murió en un parto prematuro a la edad de 22 años. era una muchacha hermosa y cristalina. nació el 26 de octubre de 1961 y vivió hasta el 27 de enero de 1982. pereció de repente -de muerte injusta- como espora aventada por una brisa estival, y el poeta la abrigó con su espíritu después de muerta. tal vez la divisé alguna vez jugando en el club chile. sólo que en la década del ochenta yo casi no frecuentaba sus salones.  http://lapatatatorrida.blogspot.pe/2013/02/cancion-una-muchacha-ajedrecista-muerta_21.html

canción a una muchacha ajedrecista muerta

llueve sobre el verano del tablero.
en blanco y negro llueve sobre ti.
nadie controla tu reloj: te espero
para jugar allí.

¿tú mueves o yo muevo? quien lo sabe.
quien sabe si allá juega o juega aquí.
de pronto tu tablero es una nave
que te lleva y nos lleva hacia un jardín.

hacia un jardín remoto de caballos
que inmóviles nos miran, y un alfil
que negro lanzan rayos, rayos, rayos,
y hace mil años que está de perfil.

hacia un jardín remoto de tres torres
donde una dama blanca va hacia ti,
te llama a ti, y tú hacia ella corres
y no hay en ella fin.

donde un peón ha roto ya los sellos
y te ciñe las sienes de marfil,
y un rey recoge ahora tus cabellos
para cubrir con ellos su país.

hacia un jardín remoto al mediodía,
donde el agua se tiende en su dormir,
y ya no hay sed y nunca hay todavía
y hay un árbol de sol en el jardín.

sólo que tú no estás. y está la luna
cayendo interminable en el jardín
sobre las soledades de una cuna.
y hay olor de silencio y de partir.

miguel arteche





78. yo, dueña de la noche - pimpinela





lucía:         él llegaba, yo dormía, en silencio se acercaba,
                  me dejaba una caricia, y en sus brazos me tomaba,
                  cuando su cuerpo sentía, poco a poco despertaba,
                  y mi miedo se moría cuando él me hablaba...

joaquín:    tranquila, amor, tranquila, duerme que soy yo, mi vida...

lucía:        y yo le creía, hasta que un día descubrí que era todo mentira...
                 esas caricias no eran sólo mías,
                 ni las palabras que él siempre decía,
                 yo era dueña de la noche, pero ella del día...
                 y todo el tiempo que nunca me daba,
                 todo ese tiempo de mí se reía,
                 yo era dueña de la noche, pero no de su vida,
                 era todo mentira, mentira...

                 todo había ya cambiado, aunque él no lo sabía,
                 yo trataba de olvidarme, pero era inútil, no podía,
                 tan profundo y tan grande era el amor que yo le daba,
                 que no podía acostumbrarme al saber que me engañaba.

                 ...

                 él llegó, yo no dormía, en silencio lo esperaba,
                 cuando se acercó a abrazarme, puse fin allá a su vida,
                 y vinieron a buscarme, estoy aquí desde aquel día,
                 y en la noche al acostarme aun lo escucho todavía...

joaquín:   tranquila, amor, tranquila, duerme que soy yo, mi vida...

lucía:        y yo me reía, porque al final sin querer descubrí, que él no me mentía...
                 esas caricias eran sólo mías,
                 todo fue invento de mis fantasías,
                 yo era dueña de su vida, y él ya no vivía,
                 y una mañana me marché a buscarlo,
                 para estar juntos como el primer día,
                 y al encontrarme me abrazó y me dijo,
                 tranquila, amor, tranquila...






79. romance

escucha, amor,
¡viene la muerte avisando!
oye entre las duras piedras
                                  su rumor.
viene la muerte al galope
silenciosa y embozada.
calla y en tu corazón
escucharás sus pisadas.
viene la muerte enredando
en su lanza desalmada
todo lo que va topando.
viene enredada en la flor,
viene en el sol dominguero.
calla, amor, calla y escucha,
pues ha hecho nido en mi pecho.
¡y tus besos derramados,
y tu alma malqueriendo,
y en tu mirada distante
toda la vida latiendo!

viene la muerte cantando,
viene la muerte avisando:
oye, amor cruel e inconstante
                                su rumor.

piedad bonnett. "círculo y ceniza".





80. extracto de una entrevista al novelista británico julian barnes

...

-comparte con shostakóvich (compositor soviético) el miedo a la muerte. dijo que cada día, desde los trece años, piensa un poco en ella.

-sí, lo hago. todo el mundo debería hacerlo. creo, como montagne, que debemos pensar en la muerte cada día. nos ayuda a entender la vida.





81. séptima poesía vertical

cada uno tiene su pedazo de tiempo
y su pedazo de espacio,
su fragmento de vida
y su fragmento de muerte.

pero a veces los pedazos se cambian
y alguien vive con la vida de otro
o alguien muere con la muerte de otro.

casi nadie está hecho
tan sólo con lo propio.
pero hay muchos que son
nada más que un error:
están hechos con los trozos
totalmente cambiados.

roberto juarroz  poesía vertical (cátedra, 2012)






82. extracto de una entrevista a la escritora peruana claudia salazar jiménez

por: cris vilchez

...

-¿por qué tener al dolor y a la muerte como hilo conductor de tus cuentos?

-no lo había pensado inicialmente. son textos que aparecen en tiempos distintos, ya juntándolos aparecen esas continuidades. está lo de la violencia, el tema de la muerte. y lo que sí me interesa, y es evidente en estos cuentos, pensando en textos como en paz o carta a salvador, es la muerte, pero tratar de no verla más como un tabú, sino incluso hacer cierto humor a partir de esa cosa inevitable en la que todos vamos a terminar.

-¿cómo encontrar humor en la muerte cuando es un estado que causa pena en las personas?

-para escribir hay que romper ciertas ideas preconcebidas y cuando hablamos de la muerte el tono es doloroso, penoso. quería darle otra mirada, enfrentar esa inenarrabilidad de la muerte. la muerte, más que una cuestión final, es una cuestión de hacer despertar al lector. qué tan muertos estamos en vida. me interesa esa vida rutinaria que se convierte en una muerte cotidiana. esa es la muerte a la que hay que tenerle más miedo, antes que a la fase final del camino.

diario correo. lima, domingo 28 de agosto del 2016



83. extracto de una entrevista a la librera (dueña de la librería "el virrey") chachi sanseviero (71 años)

por: maribel de paz

...

-alguna vez dijiste que tu gato atos había muerto con dignidad. ¿qué implica morir con dignidad?

-no dejar que tu ser se deteriore, pero no me refiero al deterioro físico, porque puedes llenarte de canas y yo nunca me teñí el pelo, yo no me pinto ni visto elegante, yo no me disfrazo, no oculto mi vejez, creo que la llevo dignamente porque no disimulo que soy vieja.

-¿la dignidad está en la honestidad?

-puede ser, sí, es ser honesta contigo misma. me había olvidado de atos, era un gato con una personalidad especial.

diario "el comercio". lima, lunes, 29 de agosto del 2016.




84. un extracto del artículo "entre la naturaleza y la muerte" sobre la poesía del peruano josé maría eguren

por: paulo césar peña

...

en estos poemas (nota de draco: se refiere al poemario: la canción de las figuras) además, ocurre que distintos personajes, tanto reales como imaginados, agonizan, fallecen o penan una vez muertos, pero que, incluso así, siempre tienen algo que trasmitir o legar al poeta. de hecho, muchos de los eventos en los que este consigue experimentar una epifanía, una revelación, coinciden con la llegada de la muerte. no sería para nada disparatado asociar lo absoluto, que se apodera de los paisajes y sus criaturas para manifestarse, con la muerte. por lo que la poesía de eguren sería un registro de esos momentos en los que se siente consternado por el paso del tiempo, la genuina instancia eterna y devoradora de todo lo que existe. los versos finales de elegía del mar son una clara muestra de esa experiencia:

en la playa azulina se difunden cantoras,
en un orfeón de sueños, quejas desgarradoras
y dicen tempestades, dicen tribulaciones.

...

¿será que determinan, cuando punta la aurora,
la ruta indiferente de mi barca incolora?
¿de funeral son voces, acaso ya me espera
la onda limpia y helada donde morir quisiera?

suplemento el dominical del diario el comercio, 28 de agosto del 2016.




85. a los italianos no les gustó el humor noir de la revista satírica francesa "charlie hebdo" sobre el terremoto que sufrieron el 23/8/2016, y su director, el dibujante laurent sourisseau afirmó:

"la mort est un tabou, il faut oser des fois, un peu la transgresser" ("la muerte es un tabú, hace falta atrevernos a veces, a transgredir un poco.")





86. andrés garcía, actor dominicano de 75 años de edad, que debido a una lesión en la espalda tiene el 95 por ciento de su cuerpo, inmovilizado, en una reciente entrevista reveló que ha considerado el suicidio como una alternativa para acabar con los dolores que la enfermedad le genera.

-"ni el cáncer, ni las quimioterapias me habían provocado tanto dolores, queda la posibilidad de que quede caminando mal, torcido o con muchos dolores y de ser así buscaré en tomar una salida que me acomode y me voy al otro mundo". dijo el actor para una entrevista con el periodista jomari goyso para el programa despierta américa.

-"¿usted sería capaz de quitarse la vida?", le preguntó el periodista, a lo que andrés garcía respondió:

-"claro".

andrés garcía, recordado por sus roles en sintonizadas telenovelas como: el cuerpo del deseo, mujeres engañadas y el privilegio de amar, también habló de la distante relación que mantiene con sus hijos. el actor comentó que la mayoría de estos sólo le hablan cuando necesitan algo.

-"nunca han venido más de tres veces a mi casa. uno de mis hijos me dijo en una ocasión: 'ya deberías haber muerto para que yo sea una gran estrella'. creo que me voy a morir solo", acotó.





87. extracto de una entrevista al pintor peruano ramiro llona

por: jeremías gamboa (escritor)

...

-hablas de una forma de experimentar el tiempo ante su finitud.

-mira, estos días estaba pensando en una cosa bien extraña que resultó una novedad para mí. de repente, me pareció intuir que, de cierta manera, he vivido la vida escapando de la muerte; francis bacon decía que se despertaba cada día pensando en la muerte. entonces cada día podía significar un logro frente a la inminencia de la desaparición. no sé si se trata de la muerte en sí o de la desaparición como persona o como identidad, como proyecto, pero de pronto apareció esa idea con enorme fuerza mientras trabajaba. pensé que pintar era una manera de ser. de no desaparecer.

...

suplemento el dominical, del diario el comercio, lima, domingo 11 de septiembre del 2016.




88. en el 2001 la actriz sharon stone tuvo un ataque cerebral que le hizo experimentar en cierta forma la muerte, y habla sobre ella.

sharon stone ha dicho que ella fue al cielo y regresó.

en el nuevo artículo de portada de closer weekly, la actriz de 58 años describe cómo vio una brillante luz blanca después de sufrir unhemorragia cerebral subaracnoidea en el 2001.

-i feel that i did die, ("yo sentí que morí,") dijo la estrella de bajos instintos. this kind of giant vortex of white light was upon me and - poof! i sort of took off into this glorious, bright-white light. ("este tipo de vortex gigante de luz blanca encima de mí y ¡poof! en cierto modo despegué dentro de esta gloriosa, luz blanca brillante.

en el 2001 stone estaba viviendo en san francisco con su esposo el periodista phil bronstein (ellos se separaron en el 2003) y ya tenía las películas total recall, basic instinct, silver, intersection, the specialist, casino y sphere bajo su cinturón.

cuando la hemorragia tomó lugar en septiembre del 2001, stone pensó que estaba teniendo un derrame cerebral y esperó tres días hasta que ella fue al hospital.

el incidente le causó tomar un descanso de la actuación mientras aprendía cómo hablar y caminar apropiadamente otra vez. it almost feels like my entire dna changed, ("casi sentí cómo todo mi adn cambió",) dijo ella.

mientras que en la luz blanca ella dijo que se encontró con sus amigos difuntos.

i started to see and be met by some of my friends... people who were very, very dear to me -who had died-. i had a real journey with this that took me to places both here and beyond. ("empecé a ver y ser recibida por algunos de mis amigos... gente que eran muy, muy queridas para mí -quienes habían muerto-. tuve un viaje real con esto que me llevó a lugares tanto aquí y más allá.

stone agregó: but it was very fast -whoosh! suddenly, i was back. i was in my body. ("pero fue muy rápido - ¡zas! de pronto, estaba de vuelta. estaba en mi cuerpo.")

la madre de tres dijo: it affected my life so profoundly that it will never be the same. ("afectó mi vida tan profundamente que jamás seré la misma.")

y ella dijo que ahí ha tenido beneficios.

i get not to be afraid of dying and i get to tell other people that it's a fabulous thing and death is a gift. ("llego a no tener miedo de morir y puedo decir a otras personas que es una cosa fabulosa y que morir es un regalo.")

when death comes to you, as it will, it's a glorious and beautiful thing. i had an incredible sense of well-being and a sense that it's just so near. death -it's very near and very safe. it's not a far away or scary thing. ("cuando la muerte venga a ti, como lo hará, es una cosa gloriosa y hermosa. tenía una increíble sensación de bienestar y una sensación de que justo lo tienes tan cerca. la muerte -es muy cercano y muy seguro. no es una cosa muy lejana o de miedo.")

la estrella de the quick and the dead también dijo que ella tiene un big destiny ("gran destino") y que no está sola en el universo.

i feel that god kept me around for a reason, ("siento que dios me mantuvo por aquí por una razón," dijo la estrella de the muse.

fuente: daily mail




89. yo soy la muerte




yo soy la muerte
yo soy la muerte
la muerte soy
yo soy la muerte (bis)

tengo en mi alma una pena,
en mi vida una condena.
que me lastima y me quema,
el saber que estoy solo en el mundo,
y te digo:
la muerte soy, oiga que soy la muerte

yo soy la muerte, yo soy la muerte,
la muerte soy, yo soy la muerte.

si martin trae un cariño
que yo quiera ciegamente,
puede vivir sin temor,
que vivirá eternamente,
y te digo:

yo soy la muerte, oigan, les digo que soy
yo soy la muerte, oiga, señora, yo soy
la muerte soy, yo soy la muerte.

huye que te coge la muerte, huye que te coge
huye que te coge la muerte, huye que te coge

...

huye que te coge la muerte
arranca, martin, que te mando a la muerte
huye que te coge la muerte, si no le consigue la novia vicente,
huye que te coge la muerte, y mírale a los dientes, mándale a los dientes.

huye que te coge la muerte, te está buscando, sí
huye que te coge la muerte, huye, huye, a que viene sin freno y viene de freno.

huye que te coge la muerte, por no dudar aparecer así de repente
huye que te coge la muerte, vete volando, que se te acaba tu suerte
huye que te coge la muerte, que ya ha llegado la hora
huye que te coge la muerte, se oye una voz que dice
huye que te coge la muerte, se te acabó tu tiempo, pupín

¡huye!
¡no te vayas! ¡vete! ¡vete!

viene, viene, viene, doblando por la esquina, caliente
no se salva nadie, ni tú, ni aquella gente
la muerte, la muerte, ahí viene la muerte
arrepentido, así quiero verte.

huye que te coge la muerte, que por la noche por la pata te va a agarrar
huye que te coge la muerte, y después que te agarre no te va a soltar
huye que te coge la muerte, mírale a los dientes, mándale a los dientes.

huye que te coge la muerte, te repito, que ya ha llegado la hora.

el gran combo




90. la biblia

"... polvo eres y al polvo volverás."

un extracto del libro del génesis, capítulo 3, versículo 19.




91. teresa

mujer de treintiocho años
(sola entre millares)
quiere tener relaciones
con cualquier hombre,
en cualquier lugar
y a la brevedad posible.
se anticipa
(y esto es un asunto grave)
le queda poco tiempo
y además
ya perdió toda serenidad.

juan ramírez ruíz (1946 - 2007)




92. sobre la muerte de marianne ihlen, la musa y amante del poeta, novelista y cantautor canadiense leonard cohen.

leonard cohen conoció a su futura musa y amante, marianne ihlen, en la pequeña isla griega de hydra en el mar egeo en el momento en que ella estaba sola y llorando en una tienda de ultramarinos del puerto porque su esposo, el escritor noruego axel jensen, padre de su hijo, se había buscado una nueva acompañante. fue en esa circunstancia en que leonard cohen se apiadó de ella, y luego de presentarse, la invitó a unirse a sus amigos. aquello fue en los años sesenta del siglo pasado.

la amistad entre ellos derivó en un apasionado idilio, el cual, con sus altibajos, duraría siete años.

fue el realizador noruego y amigo de marianne, jan christian mollestad quien informó a cohen sobre el estado de desahucio de ella a causa de la leucemia. él le dijo que marianne estaba ingresada en el hospital y con el peor de los pronósticos.

cohen respondió dos horas más tarde a mollestad con la siguiente carta:

well marianne it's come to this time when we are really so old and our bodies are falling apart and i think i will follow you very soon. know that i am so close behind you that if you stretch out your hand, i think you can reach mine. ("bien marianne, llega este momento cuando estamos realmente tan viejos y nuestros cuerpos se están haciendo pedazos y pienso que te seguiré muy pronto. que sepas que estoy tan cerca detrás de ti que si tú extiendes tu mano, pienso que tú puedes alcanzar la mía.") 

and you know that i've always loved you for your beauty and your wisdom, but i don't need to say anything more about that because you know all about that. but now, i just want to wish you a very good journey. goodbye old friend. endless love, see you down the road. ("y tú sabes que siempre te he amado por tu belleza y sabiduría, pero yo no necesito decir nada más acerca de esto porque tú sabes todo acerca de eso. pero ahora, yo sólo quiero desearte un muy buen viaje. adiós vieja amiga. amor interminable, nos vemos en el camino.")

mollestad le escribió a cohen:

your letter came when she still could talk and laugh in full consciousness. when we read it aloud, she smiled as only marianne can. she lifted her hand, when you said you were right behind, close enough to reach her. it gave her deep peace of mind that you knew her condition. and your blessing for the journey gave her extra strenght. ("su carta llegó cuando ella todavía podía hablar y reír con plena conciencia. cuando nosotros leímos en voz alta, ella sonrió como sólo marianne sabe. ella levantó su mano, cuando usted dijo que usted estaba justo detrás, lo suficientemente cerca para alcanzarla. le dio una profunda paz espiritual que usted supiera de su condición. y su bendición para el viaje le dio una fuerza extra.")

mollestad contó que only two days after, she lost consciousness and slipped into deat. and when she died, i wrote a letter back to him saying in her final moments i hummed 'a bird on the wire' because that was the song she felt closest to. ("sólo dos días después, ella perdió el conocimiento y se deslizó en la muerte. y cuando ella murió, escribí una carta de vuelta a él diciéndole que en sus momentos finales yo tarareé 'a bird on the wire' porque esa era la canción que ella sentía más cercana.")

and then i kissed her on head and left the room, and said 'so long, marianne.' ("y entonces la besé en la cabeza y abandoné el cuarto,y dije: 'hasta luego, marianne.'")

marianne ihlen murió el 28 de julio del 2016 y fue enterrada en oslo, noruega.



93. extracto de una entrevista al pintor y escultor peruano fernando de szyszlo (91 años).

por: ana nuñez.

...

-¿le tiene miedo a la muerte?

-no, de lo que tengo miedo es de no vivir. ya extraño la vida, ya extraño la vida... pero a desaparecer, no. me he preparado toda la vida para desaparecer. yo digo: uno se muere y, en realidad, vuelve a la nada, pero las personas que lo quieren son las que sufren. ¿no es cierto? entonces, en realidad la muerte es una gran traición que hacemos a las personas que nos quieren.

revista somos, del diario el comercio. lima, sábado 19 de noviembre del 2016.




94. un extracto del libro "casas muertas" del escritor venezolano miguel otero silva.

capítulo tercero

la señorita berenice

...

                              8

el padre de carmen rosa estaba vivo. estuvo vivo mucho tiempo, sin estarlo. antes de la "tragedia", que así decían todos en el pueblo al referirse al suceso que mató en vida al señor villena, el padre de carmen rosa fue uno de los hombres más importantes de ortiz, tal vez el más importante en la balanza del respeto público. el señor cartaya se lo había repetido muchas veces:

-tu padre era un hombre recto como el tronco del tamarindo. y trabajaba como no ha trabajado jamás nadie en este país de zánganos. aunque nació muchos años después que yo, la verdad es que yo lo trataba con la consideración que se debe a los mayores.

    pero no era solamente el señor cartaya. carmen rosa oía hablar en todas partes de su padre como si estuviera muerto, aunque en realidad seguía estando vivo y comiendo con ellos en la misma mesa y paseándose al despuntar la mañana por entre las matas del jardín. y en todas partes elogiaban por igual su extinta laboriosidad infatigable, su extinto coraje frente a la vida, su extinta lucidez de pensamiento.

   su padre había sido agricultor, ganadero, comerciante. tuvo una hacienda, entre ortiz y san francisco de tiznados, de café y tabaco. dentro de la hacienda estaba el hato, con cincuenta vacas lecheras. a carmen rosa la llevaron una vez a la hacienda, cuando tuvo la tos ferina. pero s´lo le quedaron dos recuerdos gratos: el bucare florecido que moteaba de grana el anchuroso verdor del cafetal y el llanto afanoso de los becerros en demanda de la ubre. lo demás fue ahogarse de tos entre las faldas de la madre.

   además de la hacienda y del hato, don casimiro villena tenía el almacén de ortiz, "la espuela de plata. detal de licores", encajado en un ángulo de la casa con puertas hacia la calle lateral y hacia la plaza de las mercedes. aquí y allá se prodigaba con singular diligencia. se levantaba de madrugada, montaba el caballo ensillado por olegario y llegaba al hato con el amanecer, a vigilar el ordeño con sus propias manos. llevaba él mismo las cuentas de la hacienda y sabía exactamente el número de matas, dónde estaban sembradas, cuánto producían en cada cosecha. iba hasta villa de cura en mula, a negociar los productos de la hacienda y a comprar mercancías para "la espuela de plata". despachaba tras del mostrador, cuando estaba en la casa, quitándole el puesto a olegario.

-¡medio de manteca, don casimiro! - y servía la manteca.

-¡dos torcos, don casimiro! - y llenaba los vasitos de torc.

-¡una vara de zaraza, don casimiro! - y medía la vara de zaraza.

   y cuando no había nada que hacer en la tienda, o era domingo, don casimiro desclavaba cajones, fabricaba taburetes y repisas, curaba el moquillo a las gallinas o desarmaba un despertador maltrecho para hacerlo marchar de nuevo.

   carmen rosa recordaba solamente las postreras manifestaciones de aquella permanente, febril actividad, de aquel siempre estar haciendo algo útil que delineaba la imagen de su padre, no como la de un ser humano con debilidades y desfallecimientos, sino como la de una operante maquinaria con apariencia de hombre.

   después sobrevino "la tragedia". la tragedia se produjo durante la peste española, al concluir la guerra europea. sobre aquel pueblo llanero, ya devastado por el paludismo y la hematuria, ya terrón seco y ponedero de plagas, cayó la peste como zamuro sobre un animal en agonía. murieron muchos orticeños, cinco por día, siete por día, quince por día, y fueron enterrados quién sabe dónde y quién sabe por quién. otros, familias enteras, huyeron despavoridos, dejando la casa, los enseres, las matas del patio, el perro. desde entonces adquirió definitivamente ortiz ese atormentado aspecto de aldea abandonada, de ciudad aniquilada por un cataclismo, de misterioso escenario de una historia de aparecidos.

   don casimiro villena cayó enfermo. la peste lo derribó con una fiebre que iba más allá del límite previsto por los termómetros. su piel quemaba a quienes la tocaban, como las piedras de un fogón encendido.

   a las pocas horas de aquella ininterrumpida combustión interior, don casimiro comenzó a delirar, a balbucir frases incoherentes, a relatar episodios que nunca habían sucedido, a ver fantasmas en los rincones del cuarto.

-¡déjame en paz, alma de julían carabaño, déjame en paz!

   incluso voceaba palabras soeces que doña carmelita jamás había escuchado antes y que oía entonces sin entenderlas, sacudida de espanto, acurrucada en el mecedor de esterilla y encomendándose a las ánimas del purgatorio.

   finalmente, después de muchos días de arder como un pabilo, cedió la fiebre. pero quedó el delirio, el desvarío, la ausencia. don casimiro villena dejó de ser quien era para transformarse en una sombra que vagaba por los corredores de la casa gruñendo murmullos que no llegaban a la palabra, articulando palabras que no llegaban a frase. doña carmelita sostenía que no fueron la peste ni la fiebre las causas verdaderas de "la tragedia", sino el tanto trabajar, el escaso dormir, el demasiado hacer y pensar, la preocupación transcendental de don casimiro por los problemas grandes o pequeños de este mundo. ella lo aseaba, lo vestía, le servía la comida en la boca como a un niño. ella interpretaba a su manera los gruñidos incoherentes y sostenía con él extraños diálogos:

-yo creo, casimiro, que debemos realizar a cualquier precio esa pieza de género blanco que nos queda en "la espuela de plata". el turco samuel, que pasa por ortiz cada cuatro semanas, vende género más barato y por cuotas...

-¡hum!... - rezongaba ausente don casimiro.

-me contenta que estés de acuerdo, hijo - continuaba ella imperturbable -. también quería consultarte sobre martica. sigue llorosa y deja la comida. yo creo que esa muchacha necesita un reconstituyente y habrá que pedirlo a san juan...

   no así carmen rosa. carmen rosa comprendía cabalmente que don casimiro villena, su padre, aunque comiera con ellas en la mesa y paseara por los anchos corredores al despuntar la mañana, estaba muerto desde hacía mucho tiempo.




95. extracto  de una entrevista al investigador teatral argentino jorge dubatti

por: carlos castro m.

...

-¿es posible recuperar lo perdido del acontecimiento teatral? ¿qué pretenden los estudios teatrales?

-la epistemología de la pérdida lleva al duelo. en el teatro vivimos haciendo duelo. esta es la experiencia de los que estudiamos el teatro. el cine puede ser capturado con un soporte que genera la ilusión de eternidad, el teatro no. freud explica la sustitución para evitar la melancolía, debemos enfrentar la pérdida. para jean allousch no hay sustitución, sólo hay pérdida, por eso habla de muerte a secas. en el fondo, freud piensa lo mismo, sin embargo, sugiere que es posible tener una relación distinta con la muerte. el teatro tiene de maravilloso el recuerdo permanente de la muerte y ofrece una forma de transformación de la experiencia de la muerte, esta es la sabiduría del teatro. en el teatro podemos conservar algunas cosas, pero que estas deben llevarnos a pensar en lo perdido.

diario exitosa, lima, sábado 19 de noviembre del 2016.




96. a continuación, la muerte en un grabado de durero:


el caballero, la muerte y el diablo (durero 1513-1514)

"durero contaba ya más de cuarenta años cuando en 1513 y 1514 realizó sus tres grabados maestros: el caballero, la muerte y el diablo, melancolía y san jerónimo en su estudio. todos tienen aproximadamente el mismo tamaño y en su perfección técnica no volvieron a ser superados ni por su propio autor. pese a que en cuanto a la temática parecen bastante distintos entre sí, se ha creído encontrar un hilo conductor que se desarrolla a través de una idea común de la que apenas se sabe nada. en general, existe en estos tres trabajos una atmósfera de misterio, especialmente en la melancolía, obra que ha suscitado las más diversas interpretaciones y especulaciones.

"en el caballero, la muerte y el diablo, como el mismo durero lo denomina en su diario del viaje a holanda, se representa un caballero cristiano 'que pone la vida al servicio de la lucha y que, defendido por las armas de la fe, no teme a la muerte ni al diablo' (wölfflin). su explicación ha sido relacionada con la obra de erasmo de rotterdam, del caballero cristiano, y recuerda también al momento en que durero, en su diario holandés, al conocer la noticia de que lutero ha sido hecho prisionero, invoca a erasmo con estas palabras: 'cabalga sin descanso, caballero de cristo'. durero ha copiado el jinete, la silla de montar y las guarniciones de su estudio a la acuarela de 1498, de tintes sumamente realistas, y también se anticipan algunos motivos de este grabado en su dibujo de la reina muerte a caballo de 1505."

extracto de durero, de franz winzinger.




97. paul veyne en su ensayo "la elegía erótica romana" dice que: "la elegía es una poesía seudobiográfica en que el poeta está en connivencia con sus lectores, a expensas de su propio ego." así que, no se la crean cuando el poeta elegíaco propercio "mata" a su musa cintia en el verso iv,7 y hasta se le aparece como una fantasma, cuando escribe:

son algo los manes.
la muerte no termina con todo,
y la sombra lívida se escapa de la hoguera vencida.
así, me pareció que cintia se reclinaba sobre mi lecho
-cintia, la que hace poco fuera enterrada a la orilla
del rugiente camino-, cuando mi sueño estaba pendiente
de las exequias de mi amor, y me quejaba del helado
reino de mi cama. sus cabellos, sus ojos
eran los mismos que cuando fuera sepultada;
su vestido estaba quemado por un lado, y el fuego
había gastado el berilo que solía llevar en el dedo,
y el agua del leteo había marchitado sus labios...

porque como bien sigue diciendo paul veyne en su referido ensayo: "tal es la última imagen que propercio nos dará de cintia, y el cambio de tono es sorprendente. cintia queda despojada de la aureola falsamente ingenua con la que ego la había rodeado hasta entonces. esta elegía (nota de draco: paul veyne se refería al verso iv,8 que había explicado previamente) es el reverso de todo lo precedente: para cerrar el ciclo de cintia, nos dice propercio: 'dejemos de fingir, esta broma ha terminado'; en lugar de seguir representando su papel trágico, pasa a la otra ficción, la de la poesía ligera, y confirma in fine al lector en sus sospechas de que todo lo anterior había sido ficción humorísticamente grave. de allí surge otro hecho, no menos sorprendente: esta elegía, cuyo creador se va, de pronto, al otro lado de su propia ficción, sucede a otra pieza (iv,7), que iba menos lejos en sus excesos, pues el poeta se contentaba allí con ir... más allá de la muerte y de la resurrección ficticia de su criatura. en efecto, nuestra elegía ligera en que cintia está bien viva -hasta demasiado- va inmediatamente precedida por una pieza en que cintia vuelve a aparecer, pero muerta y enterrada: su fantasma regresa a rondar a ego y a recordarle que ella reinó largo tiempo en sus versos, con un humorismo grave y hasta macabro (propercio sabe cantar a la muerte a base de generalidades). todo ello debiera hacer reflexionar a los biógrafos que creen en cintia y narran cándidamente su relación con el poeta, siguiendo como hilo de ariadna el orden en el cual el poeta colocó sus piezas en el momento de publicarlas en colección. en iv,7, propercio mata a cintia; en iv, 8, la descifra. he aquí, pues, lo que era la elegía: poesía para divertir, daba una pintura entretenida, aunque fantástica, de la vida de los señores galantes; era poesía para reír; la elegía es una amiga ligera, una levis amica, dice ovidio en sus "remedios de amor".




98. muerte y erotismo aparecen en el siguiente extracto de la novela "juyungo" de adalberto ortiz:

...

pasó la semana del plazo, y nada: ni cocambo, ni mister hans ni el rengo. pero el atormentado patriarca negro se consumía. no charlaba como antes ni tomaba alimentos. sólo hablaba de su tierra, de cómo la quería y del dolor que le causaba su despojo.

   una mañana, como de costumbre, eva fue a despertarlo.

-abuelito... abuelito... ya es tarde.

   nunca lo había visto tan hondamente dormido. lo tocó: ¡horror, frío de difunto!...

-¡se ha muerto! ¡se ha muerto! -lloró la niña. lloró y renació en su pecho el odio para los causantes de la desgracia.

   la consternación que produjo la noticia fue tan inmensa, que de lugares apartados llegaban gentes para asistir al velorio y al entierro, como poco antes vinieron al baile.

   el cadáver en su rústico ataúd sin charolar, descansaba en media sala. el rostro beatífico, terroso apenas, hacía dudar de que aquel cuerpo estuviera en camino de la descomposición.

   muchos incrédulos se acercaban a tocarle la frente, mientras cristobalina ponía en movimiento a todos los de la casa.

   la fosa fue cavada temprano, cerca de las cruces de los otros finados, y allí estuvo muchas horas, hambrienta, con las fauces dispuestas.

   el hijito de juyungo, alegre, como siempre, gateaba junto al féretro, aprovechando la postración nerviosa de la madre, hasta que don cristo ordenó a eva que lo alzara.

-vé, cogé a ese chico y llevátelo pa dentro, que le va a dá mal aire.

   volaba un largo canto penoso en la noche de luna llena.

   canto de velorio. velorio del difunto don clemente ayoví. triste y grave cadencia de los alabaos.

   el son bajito, deprimente de los cununos, acompañó la música fúnebre del alabao de los 7 pies.

                                             aquí estoy considerando,
                                             mi sepultura y mi entierro.
                                             siete pies de tierra ocupo
                                             que a mí mismo me da miedo.

   un estremecimiento de terror a lo desconocido, recorrió los rostros presentes, y se vislumbró por los ademanes y las expresiones. un silencio insondable quedó al término de la estrofa. luego el mismo coro, dirigido por la ahora demudada cristobalina, continuó:

                                               en la mitad de esta casa,
                                               hoy me han venido a velá,
                                               y por ser la última vez,
                                               ay, véngame a compañá.

   lágrimas de dolor, de dolor que supervive a los difuntos, rodaron por muchas mejillas oscuras. y hasta el exceso de gente que había quedado bajo la casa, estaba condolida.

-¡qué buen hombre era!

- ya ha de estar en la gloria.

-¡y venirse a morí ahora!

-¿cuándo nos tocará a nosotros?

-¡pobre don clemen!

-sólo la yerba mala no muere.

   de pie, ascensión lastre contemplaba el rostro del fallecido. las llamas de las cuatro velas blancas, jugaban sus reflejos débiles sobre los volúmenes, sobre las sombras. ni cuando murió su parcero, manuel remberto, se le había ocurrido a juyungo pensar en el misterio de la muerte, ni mucho menos en la suya propia. ¿qué habría después? ¿cielo, infierno, purgatorio, como tantos afirmaban? ¿o sería simplemente como quedarse dormido? ¿para qué pensar en eso? fuera lo uno o lo otro. únicamente él sabía que este pobre viejo había muerto por causa de cocambo; pero detrás de cocambo estaba mister hans, y detrás de mister hans, el señor valdez y detrás del señor valdez otros más... y una rabia sorda, que no había sentido desde hacía mucho tiempo, le venía creciendo, creciendo. mas no era rabia contra blancos, sino contra la injusticia. el lánguido rostro de maría de los ángeles, lo atrajo tanto, que lo apaciguó por un momento y lo hizo ir hacia ella para consolarla. estaba tan afligida y desfallecida como si el muerto hubiera sido su propio padre.

   luego pasó adelante otro pariente y cantó su parte. así continuó el canturreo hasta juntarse cuatro primos.

   eva, la de los ojos de aromo, sollozaba en su cama semialumbrada por las rayitas de luz de luna que penetraban en las rendijas. sintió que alguien abrió la puerta del aposento, pero no tuvo ánimo para mirar quién era. no había querido estar presente en la fúnebre ceremonia y por esa razón se había recluido. los pasos se aproximaron a su cama, después no se oyeron. un cuerpo masculino se inclinó sobre el suyo. por un segundo pensó que fuera azulejo, y reaccionó bruscamente, mas al reconocer a antonio se tranquilizó.

   el joven sintió en sus propios labios la sal de las lágrimas de la muchacha, y siguió besándola cariñosamente en todos los lugares del rostro y del cuello, sin proponerse nada.

   el lúgubre tan-tan de los tambores en la sala y el sordo rumor de la queda conversación de los acompañantes llegaba hasta los dos. en el río bañado de luna sonaban los canaletes y las palancas, contra el borde de las canoas. gente que iba, gente que venía.

   eva se abandonó por entero al hombre amado. y como la oscuridad está siempre cerca del amor y de la muerte, él se sintió poseído por sus instintos, al contacto de la carne virginal y al son de los caminos estremecedores y profundos.

   ella no protestaba ni decía nada. el duelo le había quitado hasta la fuerza de voluntad. ni pensaba siquiera en el pudor que nunca abandona a las mujeres, ni en cosas morales ni inmorales. acaso sí, suspiraba y se quejaba de dulce dolor.

   y en tan-tan de los cununos estremecedores y profundos.

   sería el influjo de la luna; pero estaba hecho. sería el anverso de la muerte; pero estaba hecho. la piel era de terciopelo, fresca como una fruta cogida en la mañanita; los muslos, duros y hermosos; los senos, sin rivales; la cintura, suave y flexible. ¿sería caucho o carne? "aquí me planto. ahora comprendo por qué muchos blancos prefieren las mujeres de mi raza. jamás me separaré de ella. todo este tiempo he tratado de engañarme a mí mismo, creyendo que sólo podría amar a las mujeres blancas. y las he probado también. ¡pero nadie como tú, eva mía, nadie! he encontrado el equilibrio. me has salvado, y nunca podrás medir el bien que me has hecho..."

   al habituarse a la oscuridad, distinguió que no estaban solos. en la otra cama dormían los hijos de eulogia y el morito de ascensión.

   pasada su excitación nerviosa, cogió por el brazo a eva, y conduciéndola a la sala, díjole en forma que sonaba a sacrilegio, haciéndola temblar:

-vamos a darle las gracias a don clemente.


99. una cita del escritor y periodista peruano jaime bedoya:

"la ausencia que deja quien se va, sea cercano o lejano, no es intercambiable. es vacío y es atroz, que eso es la muerte cuando se la desviste de toda creencia posterior."

suplemento el dominical, del diario el comercio. columna titulada: muera el 2016. lima, domingo 18 de diciembre del 2016.




100. en una entrevista olvidada y no dada a conocer en su tiempo, el escritor japonés yukio mishima habla sobre la muerte.

"siento que la muerte ha penetrado físicamente en mi cuerpo desde el exterior."

febrero de 1970. 9 meses antes de suicidarse el 11 de noviembre de 1970.




101. nota de suicidio del escritor y periodista húngaro-británico arthur koestler:

a quien le interese.

el propósito de esta nota es aclarar inequívocamente que pienso suicidarme tomando una sobredosis de drogas sin el conocimiento o la ayuda de ninguna otra persona. las drogas han sido legalmente obtenidas y acumuladas durante un período considerable.

intentar cometer suicidio es una apuesta cuyo resultado sólo será conocido por el jugador si el intento falla, pero no, si tiene éxito. si este intento falla y yo sobrevivo en un estado físico o mentalmente dañado, en el cual ya no pueda controlar lo que se me hace, o comunicar mis deseos, por este medio solicito que se me permita morir en mi casa y no ser resucitado o mantenidos vivos por medios artificiales. solicito además que mi esposa, o un médico, o algún amigo presente, invoquen el habeas corpus contra cualquier intento de sacarme de mi casa al hospital.

mis razones para decidir poner fin a mi vida son simples y convincentes: la enfermedad de parkinson y la variedad de leucemia de muerte lenta (icc). mantuve a estos últimos en secreto incluso de amigos íntimos para salvarlos de la angustia. después de una disminución física más o menos constante en los últimos años, el proceso ha alcanzado ahora un estado agudo con complicaciones adicionales que hacen que sea aconsejable buscar auto-liberación ahora, antes de que yo sea incapaz de hacer los arreglos necesarios.

deseo hacer saber a mis amigos que estoy dejando su compañía en un ambiento pacífico, con algunas tímidas esperanzas para una vida después despersonalizado más allá de confines debidos del espacio, del tiempo y de la materia y más allá de los límites de nuestra comprensión. este "sentimiento océanico" a menudo me ha sostenido en momentos difíciles, y lo hace ahora, mientras escribo esto.

lo que hace que sea difícil dar este paso final es el reflejo del dolor que está destinado a infligir a mis amigos sobrevivientes, sobre todo a mi esposa cynthia. es a ella a quien le debo la relativa paz y felicidad que disfruté en el último período de mi vida - y nunca antes.

la nota estaba fechada en junio de 1982. a continuación apareció lo siguiente:

como lo anterior fue escrito en junio de 1982, mi esposa decidió que después de treinta y cuatro de trabajar juntos no podría enfrentar la vida después de mi muerte.

más abajo en la página apareció la nota de despedida de cynthia:

temo a la muerte y el acto de morir que nos aguarda. me hubiera gustado terminar mi descripción de trabajar para arthur - una historia que comenzó cuando nuestros caminos se cruzaron en 1949. sin embargo, no puedo vivir sin arthur, a pesar de ciertos recursos internos.

el doble suicidio nunca me ha atraído, pero ahora las enfermedades incurables de arthur han llegado a una etapa en la que no hay nada más que hacer.




102. extracto de una entrevista al ex presidente uruguayo josé "pepe" mujica (81 años)

por: ramiro escobar (desde montevideo, uruguay)

... los presidentes pasan y los pueblos siguen. a veces mejoran o empeoran, y la vida sigue. y nos vamos desnudos, como vinimos, y lo demás no tiene importancia.

-¿qué queda de la vida, entonces?

-lo único que queda son los afectos. pero la vida, con todos sus defectos, es hermosa. nunca tocamos el cielo con la mano, vamos subiendo muy canositos. a veces mejoramos un poco, y ahí vamos. nadie es más que nadie.

-ni el hombre poderoso ni el hombre modesto.

-todos nos pelamos como un ajo. la ley de la muerte es la cosa más democrática que pueda existir.

-¿lo siente más a esta edad?

-es lógico que lo sienta. pero me quisiera morir como los bichos del monte.

-¿cómo así?

-sin ruido.

-¿o un día dormido?

-vaya a saber cómo me toca. pero no tengo ningún apuro. (ríe)...

diario la república, lima, perú, domingo 19 de marzo del 2017.




103. un poema de sara teasdale

no me importará

cuando estoy muerta y sobre mí el brillante abril
sacude su cabello empapado de lluvia,
aunque usted debiera inclinarse encima mío con el corazón roto,
no me importará.

yo tendré paz, como los árboles frondosos son pacíficos
cuando la lluvia inclina a la rama
y yo seré más silenciosa y de corazón frío
de lo que eres ahora.

i shall not care

when iam dead and over me bright april
shakes out her rain-drenched hair,
tho' you should lean above me broken-hearted,
i shall not care.

i shall have peace, as leafy trees are peaceful
when rain bends down the bough,
and i shall be more silent and cold-hearted
than you are now.

rivers to the sea, 1915





104. adonais

                          1

murió adonais y por su muerte lloro.
llorad por él aunque el ardiente llanto
no deshaga la nieve que le cubre.
y tú, hora fatal, la que escogida
fue de los años para que él muriese,
despierta a tus oscuras compañeras,
muéstrales tu dolor y di: conmigo
murió adonais y mientras que el futuro
al pasad no olvide, su destino
y su fama serán eternamente 
un eco y una luz para los hombres.

                           2

cuando adonais murió di, ¿dónde estabas?
¿en dónde estabas tú, madre potente,
cuando tu hijo yacía traspasado
por el dardo que surca las tinieblas?
¿en dónde estabas tú, perdida urania?
allá en su paraíso, sentada entre los ecos
vigilantes y mientras con suspiros
amorosos y blandos reanimaba
una de las ya marchitas melodías,
con las que, como flores que se burlan
del cadáver, ornar y esconder quiso
el futuro volumen de la muerte.
                            
                             3

¡melancólica madre, vela y llora,
por adonais, difunto, vela y llora!
mas ¿para qué? en su ardiente lecho apaga
tus encendidas lágrimas y deja
a tu gimiente corazón que guarde
tan silencioso sueño como el suyo.
porque se fue, hundido en donde todas
las bellas cosas graves descendieron,
no sueñes ¡ay!, que el amoroso abismo
te lo devuelva al aire. no. la muerte
devorando su voz muda se ríe
de tu desesperanza y de la mía.

                            4

tú, la más musical lamentadora,
llora otra vez la muerte del poeta,
anciano, ciego, en vida abandonado,
cuando pisoteaban el orgullo
de su patria infeliz, cuando el tirano,
el clérigo y el pueblo la humillaban
con su sangrientos ritos de lujuria.
al penetrar sin miedo en los oscuros
dominios de la muerte, su alma clara
permaneció reinado sobre el mundo,
hijo tercero de la luz gloriosa.

                            5

tú, la más musical lamentadora
llora y gime otra vez porque no todos
a tan gran esplendor subir osaron;
y más felices los que conocieron
su dicha y cuya antorcha brilla aún
en la noche del tiempo en que los soles
han muerto; más sublimes los heridos
por la envidiosa cólera del hombre
o de los dioses, que derrumbaron
fundidos en su aurora refulgente.
y otros viven aún y van pisando
el sendero espinoso que conduce
a través de los odios y fatigas
a la mansión serena de la fama.

                            6

tu más joven y amado niño ha muerto,
el de tu viudedad; creció cual pálida
flor cultivada por doncella triste
y nutrida con lágrimas de amor
inconsolable en lugar de rocio.
¡tú, la más musical lamentadora,
llora de nuevo tu esperanza última!
perdida está la flor, sus mustios pétalos
murieron sin abrirse en la promesa
de su fruto mejor. el lirio amado
quebrado duerme y la tormenta pasa.

                           7

a esa alta capital en donde reina
con una corte pálida la muerte
subió y pagando con su aliento puro
en la gloria compró morada eterna.
retírate de prisa. mientras sea
un azul día italiano el mejor cielo
para su osario, mientras él repose
en un sueño cubierto de rocío,
no le despiertes, no, porque es seguro
que halló su plenitud en la gran calma
de su profundo y líquido descanso,
porque todo lo malo dió al olvido.

                           8

él no despertará, ¡ay!, nunca, nunca.
dentro, en la tenue cámara se esparce
veloz la sombra de la blanca muerte
y la invisible corrupción espera
en tal puerta dar fin a su camino
encontrando su turbia residencia.
el ansia eterna está sentada, pero
el terror y la lástima calmaron
su desteñida rabia y no se atreve
a devorar su víctima preciosa
hasta que las tinieblas y los años
no acaben de correr sobre su sueño
la cortina mortal que ya le oculta.

                           9

¡llorad por adonais! los sueños rápidos,
los pensares con alas de pasión,
huyeron en bandadas desde el vivo
torrente que su espíritu nutría, 
enseñando el amor como una música.
no vuelan más ardiendo en la memoria
y perecen allí donde nacieron.
lloran su triste pérdida girando
sobre su helado corazón, en donde
ya no recobrarán fuerzas perdidas
ni después de tan dulce pena nunca
encontrarán de nuevo una morada.

                           10

quien con sus manos temblorosas coge
su cabeza helada y lo abanica
con sus alas de luz lunar, clamando:
"nuestro amor y esperanza, nuestra pena,
no murió, no; contempla en los sedosos
párpados de sus ojos doloridos,
como el rocío en una flor que duerme,
una lágrima quieta desprendida
del corazón de un sueño". ¡ángel perdido
de un paraíso en ruinas! ay, no supo
que era su propia lágrima y sin rastro
desvanecióse igual que blanca nube
que derramó su lluvia lentamente.

                            11

quién enjuagó los delicados miembros
desde la urna de estelar rocío,
y embalsamó su cuerpo; cual cortaba
abundantes sus rizos en guirnalda
como depositando una corona
engastada con perlas de su llanto;
cuál, quebrantó las flechas, rompió el arco,
consciente del dolor que la oprimía,
atajando con pérdida más débil
la pérdida mayor y amortiguando
el fuego agudo contra el rostro frío.

                           12

otra luz se posó sobre su boca,
aquella boca fina, acostumbrada
a sorber un aliento que tenía
fuerza para adentrarse en los ocultos
espíritus y entrar al palpitante
profundo corazón, con brillo y música.
la húmeda muerte sobre el yerto labio,
extinguió sus caricias, meteoro
agónico que cruza la fría noche
manchando su corona en lunáticas
luces y nieblas, tal recorrió el pálido
cuerpo sin vida hasta el total eclipse.

                             13

llegan también... deseos, homenajes,
aladas persuasiones y velados
destinos, esplendores y tinieblas,
encarnaciones débiles de miedos
y esperanzas, y tenues fantasías;
el dolor con familia de suspiros,
el placer, ciego de lágrimas, guiado
por el furor que daba su sonrisa
moribunda en lugar de por ojos.
vinieron, ay, con una lenta pompa,
con la pompa que arrastra en las corrientes
el otoñal desfile de las brumas.

                           14

todo lo que él amó, lo que amoldado
fue por su pensamiento, formas, tonos,
perfumes y sonidos melodiosos,
por adonais gemían. la mañana
buscaba la atalaya de la aurora
y sus cabellos, húmedos de lágrimas
que son gala del suelo, oscurecieron
los ojos claros que dan luz al día.
distante el trueno sordo se quejaba.
en un sopor inquieto, el océano
pálido yacía. en las alturas
sollozaban los vientos alocados.

                            15

entre montañas mudas recostada
eco está alimentando sus pesares
con el recuerdo de baladas suyas.
no responde ni al viento ni a las fuentes
ni a las amantes aves suspendidas
sobre la verde espuma de las ramas;
ni al cuerpo del pastor ni a la campana
vespertina; ya que imitar no puede
sus labios, queridos más que aquellos
cuyos desdenes fallecer lo hacían
oscureciendo todos los sonidos.
un lúgubre murmullo es lo que oye
el leñador mezclarse con sus cantos.

                             16

la adolescente primavera, loca
se volvió de dolor, fingióse otoño,
lanzando al suelo cual marchitas hojas
los nuevos brotes. si se fue su gozo,
¿el año hostil por quién despertará?
no tan querido a febo fue jacinto
ni narciso se amó tanto a sí mismo
como febo y narciso te quisieron,
¡oh! mi adonais; exhaustos y marchitos
entre sus juveniles compañeros,
al trocar el rocío por las lágrimas
cambiaron los perfumes por suspiros.

                           17

el ruiseñor, hermana de tu alma,
no se duele viuda de su amante,
no expresa su dolor con tanta música;
ni el águila se queja cuando sube
al imperio del sol, como solías
subir tu mismo, no se queja, nutre
su juventud con sangre de la aurora,
clamando alrededor del vacuo nido;
albión gime por ti con mayor pena.
caiga la maldición al asesino
caín, sobre la frente del que, herida
en tu pecho causó, expulsando el alma
angelical su huésped de la tierra.

                           18

¡ay! ¡ay de mí! que en el rodar del año
el invierno partió luego que vino,
pero no a mi pesar, aunque los aires
y las corrientes, con acentos dulces
goces remueven. ya las golondrinas,
las hormigas y abejas reaparecen;
nuevamente las hojas y las flores
de la muerta estación ornan el féretro
y las amantes aves ya se cruzan
en los jarales, los musgosos nidos
edificando en montes y praderas;
ya de sus trances soñolientos vuelven
verdes lagartos y serpientes de oro,
como fuego que brota de una cárcel.

                          19

el corazón terrestre emana vida
para los bosques, ríos y océanos,
igual de siempre desde la mañana
grande del mundo, la primera aurora,
alba de dios nacida sobre el caos.
más blanda luz ostentan en el cielo
sujetos a sus órbitas los astros.
las cosas más humildes se estremecen
con sacra sed de vida, se difunden;
y en deleites de amor gastan belleza
que renuevan con júbilo, potentes.

                           20

por este tierno espíritu tocado
exhala flores de gentil aroma
el cadáver leproso; cuando el brillo
se transforma en fragancia, las estrellas
encarnan para dar luz a la muerte
y así se burlan del feliz gusano
que abajo se despierta. nada muere
de lo que conocemos. ¿será todo
una espada que fuera de su vaina
por el cielo relámpago es fundida?
un momento reluce intenso el átomo,
luego se apaga en un reposo frío.

                           21

¡ay! ¡que tenga que estar como si nunca
hubiera en él vivido lo que tanto
amábamos nosotros, y que sea
mortal también nuestro dolor! ¿de dónde
hemos venido y para qué vivimos?
¿y de qué escena somos los actores
o los testigos? grandes y pequeños
los confunde la muerte que anticipa
lo que la vida pide de prestado.
en tanto que los cielos sean azules
y verdes sean los campos, la mañana
empujada será por negra noche
cuyas sombras la tarde anunciará
y los años y meses con gemido
despertarán a los años y los meses.

                         22

¡él no despertará, ay, nunca, nunca!
la miseria gritó: "madre sin hijo,
álzate de tu sueño y con tu llanto,
con tus suspiros sacia la profunda
herida de tu pecho, más terrible
aún que la suya". todos los ensueños
que velaban los ojos de urania,
todos los ecos que la voz fraterna
en sagrado silencio mantenía,
le gritaron: "¡levántate!". obediente,
igual que un pensamiento a quien hubiera
mordido la serpiente del recuerdo,
rápido el esplendor agonizante
saltó de su reposo de ambrosía.

                         23

se irguió como una noche de otoño
que nace por oriente y sigue loca
con temblorosas alas eternales
al triste día de oro, como un negro
fantasma que abandona el catafalco
con un cadáver más sobre la tierra.
miedo y dolor hirieron de este modo,
despertaron, raptaron de este modo
a urania, y de este modo hicieron
un ambiente de niebla tormentosa
en torno suyo; así la arrebataron
por su camino trágico hasta el triste
lugar en donde su adonais yacía.

                         24

de su secreto edén salió corriendo
atravesando campos y ciudades,
sobre un áspero suelo en donde había
entre el hierro y las piedras, corazones,
humanos corazones que eran duros
a las leves pisadas, que le herían
las plantas delicadas e invisibles;
sobre lenguas agudas, por punzantes
pensamientos corrió, que laceraban
la suave forma a la que no pudieron
nunca vencer cuya bendita sangre,
como jóvenes lágrimas de mayo,
pavimentaba con eternas flores
el ingrato sendero recorrido.

                         25

en la cámara fúnebre un momento
enrojeció la muerte que humillada
ante tal poder vivo aniquilóse.
alentaron de nuevo aquellos labios
y destelló la luz de la existencia
en los pálidos miembros que habían
sido momentos antes su deleite.
"no me dejes así, desconsolada,
solitaria y demente, como mudo
relámpago a una noche sin estrellas.
"¡ay, no me dejes!" -exclamaba urania.
con sus gemidos; despertó la muerte
y la muerte se irguió sonriente y vino
a encontrar sus inútiles caricias.

                          26

"detente un poco y háblame otra vez,
bésame lo que un beso durar pueda.
dentro, en mi pecho descorazonado
y en mi ardiente cerebro esas palabras
y ese beso serán más permanentes
que todos los recuerdos de mi vida,
como si fueran una parte tuya
ahora que tú estás muerto vivirán
con alimentos de memorias tristes,
oh, mi adonais. yo lo daría todo
por estar como tú, no encadenado
al tiempo que no puede libertarme".

                         27

"oh, gentil niño, si eras tan hermoso.
¿por qué tan pronto dejas los senderos
pisados por el hombre? ¿cómo osaste
desafiar con puños tan endebles
aunque con pecho firme, en su antro mismo
al hambriento dragón? ay, indefenso,
¿dónde estaba el escudo reluciente
de tu saber, la lanza del desdén?
si tú hubieras esperado el fin del ciclo
hasta cuando tu espíritu alcanzara
la plenitud de tu creciente esfera,
los monstruos del desierto de la vida
huyeran ante ti como los gamos".

                        28

"los lobos en manada son audaces
sólo cuando persiguen; los obscenos
cuervos sobre los muertos clamorean
los buitres sólo fieles al emblema
del saqueador, no comen sino sobras
de lo arrasado y de sus alas llueve
sucio contagio. cómo huyeron cuando
tal nuevo apolo, el pitio de este tiempo,
con arco de oro disparó su flecha
sonriendo después. no insisten nunca
los despojadores. viles se doblegan
hasta besar los pies del orgulloso
que con desdén altivo los aparta.

                        29

"el sol nace y desovan los reptiles;
se oculta el sol y cada insecto
antes del alba efímero perece
al renacer los astros inmortales;
así en el mundo de los hombres vivo.
una mente divina alza su vuelo
velando el firmamento, desnudando
la tierra con su gozo y cuando cae
los míseros enjambres que nublaban
o compartían su luz a futuros
iguales esplendores abandonan
la pavoroso noche del espíritu".

                        30

cesó de hablar urania. los pastores
rotas las mantas mágicas venían
por los montes, marchitas las guirnaldas.
el peregrino de lo eterno, cuya
fama se inclina igual que un alto cielo
sobre su viva frente -monumento
prematuro y durable- llegó triste,
velando los fulgores de su canto.
de su áspero dominio irene infausta
al más dulce liróforo le envía,
con el amor las penas aprendieron
a caer de sus labios hechas músicas.

                      31

entre las menos destacadas, una
forma débil llegó, para los hombres
fantasma, solitaria nube última
de agónica tormenta que tronase
como doblan a muerto las campanas.
yo pienso que ya había contemplado
la desnuda hermosura de la tierra,
nuevo acteón vagaba sin destino
recorriendo con débiles pisadas
el desierto del mundo, y a lo largo
del áspero sendero lo seguían
sus propios pensamientos, cual rabiosos
perros, tortura y causa de su vida.

                     32

un alma de león hermosa y ágil
un amor disfrazado de tristeza,
un poder que se juzga débil y
casi no puede levantar el peso
de la superyacente hora; lámpara
que muere, lluvia que cae, oleaje
roto antes que la voz mientras hablamos.
sobre la mustia flor el sol sonríe
aunque la muerte le da. en las mejillas
arde la vida en sangre aunque en el pecho
el corazón se está resquebrajando.

                     33

coronaban su frente pensamientos 
marchitos y violetas jaspeadas,
blancas y azules que languidecían;
con piñón de ciprés el ágil tirso,
ceñida el astra ruda con las trenzas
sombrías de la yedra y goteando
con rocío de selva al mediodía,
vibraba con el pulso interminable
del corazón que hace temblar la débil
mano que lo empuñaba. del cortejo
venía el último, aparte y solo,
ciervo desamparada por la grey
que derrumbó la flecha cazadora.

                     34

a su roto gemido, apartados,
el noble grupo sonreía entre lágrimas
llorando el propio en el destino ajeno
así cantaba aquel nuevas angustias
con acentos de un mundo no sabido.
urania triste, vuelta al extranjero.
"¿quién eres?", murmuró. él, nada dijo,
con mano presta desnudó su frente,
señalada y sangrienta, ¡ay dolor!
como la de caín o la de cristo.

                     35

¿qué suave voz se apaga sobre el muerto?
¿cuál frente esconde aquel sombrío manto?
¿qué figura se inclina tristemente
y junto al blanco lecho finge duro
monumento, y en duelo el corazón
sin una queja trémulo palpita?
sí, es él, el más dulce de los sabios;
amor, letras, consuelo dio al ausente,
no con suspiros ásperos turbemos
silencio de tan grato sacrificio.

                     36

bebió nuestro adonais. ¡ay!, el veneno.
¿qué criminal vipéreo y sordo pudo
con tal licor de angustia coronar
la copa matutina de la vida? 
ya el gusano sin nombre se condena;
sintió el veneno, mas pudo librarse
del mágico cantar que conjuraba
maldad, odio y envidia, y que clamaba
desde aquel pecho solitario y único,
mudo ya en esperanza de canciones;
helada la maestra mano y sueltas
están las cuerdas del laúd de plata.

                      37

tú, cuya infamia nunca será gloria,
mancilla oscura en nombre memorable,
vive, no temas un peor castigo.
sé tú mismo y conócete cual eres,
y cuando llegue la hora y se desborden
tus colmillos, descarga tu ponzoña
asco y remordimiento irán contigo,
la encendida vergüenza quemará
tu frente oculta y entonces como ora
has de temblar cual perro fustigado.

                      38

no lloremos, si aquel, deleite nuestro,
lejos voló de los voraces buitres
que abajo graznan. ora vela y duerme
al lado de los muertos perdurables.
no podrás ascender hasta tu trono.
el polvo al polvo, mas el alma pura
fluye de nuevo a la encendida fuente
donde brotó pedazo de lo eterno,
y ha de brillar igual, inextinguible,
atravesando tiempo y accidente,
mientras ahogan tus cenizas frías
la miserable lumbre del oprobio.

                       39

callad, que no está muerto ni dormido;
despertó ya del sueño de la vida.
perdidos en visiones tempestuosas
y armados contra espectros sostenemos
contienda estéril y en delirio loco
el puñal del espíritu clavamos
en el vacío invulnerable. si,
cruel despojos sepultos decaemos,
el temor y la angustia día a día
nos crispan y consumen, y esperanzas
friolentas cual gusanos hormiguean
en la entraña del barro que vivimos.

                      40

ascendió más allá de las tinieblas
de nuestra noche; envidia ni calumnia,
odio, dolor, ni esta inquietud que el hombre
llama placer le tocan ni le hieren;
se libró del contagio de esta lenta
mancha del mundo y no podrá  ya nunca 
gemir en vano cuando el tiempo torne
helado el corazón, gris la cabeza,
ni al dejar de arder el alma misma
llenarán sus cenizas sin fulgor.
urna desamparada por el llanto.

                      41

vive, vela. no lloréis por adonais.
la muerte murió, no él. tú, joven
amanecer, enciende tu rocío,
no se ha ido el espíritu que lloras;
vosotras, grutas, selvas, no gimáis,
ni vosotras, flores y fuentes lánguidas.
y tú, aire, que extiendes como un velo
de dolor tu cendal sobre la tierra
desolada, desnúdala hasta el alto
fulgor en que sonríen los alegres
astros a su fatal desesperanza.

                       42

ya se fundió con la naturaleza;
la voz de él, suena en toda su armonía,
del gemido del trueno al dulce pájaro
de la noche; se siente y reconoce
su presencia en la luz y la tiniebla,
en la hierba y la roca, y se difunde
doquiera que palpita ese poder
que recogió su vida y cuyo amor
sin desmayo conduce y rige el mundo
lo sostiene en su mano y lo ilumina.

                       43

parte es de la belleza que otros días
hizo más bella; está con el espíritu
cuya potencia plástica recorre
la entraña del espeso mundo inerte
y crea desde allí todas las formas
que revisten las nuevas sucesiones,
y tortura a la escoria en rebeldía
que se resiste al vuelo que la encumbra
a su alta identidad, según la masa
la comparte, y estalla esplendorosa
en todo su vigor y su belleza
desde el árbol, las bestias y los hombres
hasta la luz del cielo.

                        44 

fulgor del firmamento de los tiempos
es eclipsado, pero no extinguido;
asciende y se remonta cual los astros
a su fija altitud; neblina baja,
la muerte que no empañe el resplandor
que vela. si sublime pensamiento
a un corazón joven toca y levanta
de su cubil mortal, y amor y vida
se disputan en él por su destino
en la tierra, -allí los muertos viven
y se mueven cual ráfagas de luz
en un aire de sombra y tempestad.

                       45

herederos de fama no cumplida
de su trono erigido más allá
del pensamiento mortal, en el reino
de lo inaparente, se levantan.
es el pálido chatterton, en él
aún no se desvanece su agonía
solemne; sidney, tal como en la lucha
y la derrota y en amor y vida,
sublime en su ternura y un espíritu
sin tacha, se acercó; después, lucano,
que en prueba dio su muerte. a su vista
se escabulle el olvido como réprobo.

                      46

y otros, oscuros nombres de la tierra,
mas cuyo trasfundido efluvio nunca
morirá mientras el fuego sobreviva
a la chispa original, revestidos
en la inmortalidad deslumbradora,
acércance: "ya estás entre nosotros
-exclaman- esperándote esa esfera
sin monarca hace tiempo giraba
en el cielo del canto, sola, muda
y ciega en su vacía majestad.
y pues llegas, lucero de la tarde,
tu trono alado ocupa en nuestra corte.

                      47

¿quien llora así por adonais? suspende,
pobre infeliz, tu llanto y piensa en ti
y en lo que él es ahora. y envuelva
tu alma ardiente la tierra suspendida
y de allí como flechas luminosas
el poder espacioso de tu espíritu
traspase el litoral del universo
hasta que colme su ámbito vacío
y retorne después a un solo punto
de estas noches y días de nosotros,
mas si encendiéndose las esperanzas
te atraen al confín, para no hundirte
aligera el pesado corazón.

                     48

o ve a roma, sepulcro no suyo
más de nuestra alegría. en vano
fue que edades, imperios, religiones
descansen enterradas en las ruinas
que labraron; la gloria puede darla
él y los suyos, pero nunca aquellos
que el mundo convirtieron en su presa.
en el círculo está de los monarcas
del pensamiento que pugnaron siempre
contra la decadencia de su siglo,
y el pasado solo ellos no trascienden.

                     49

a roma ve, que es tumba y paraíso
y ciudad y desierto; sus escombros
se elevan cual montañas sacudidas,
y las hierbas en flor y las fragantes
malezas engalanan el osario
de la desnuda desolación, -sigue
hasta que el genio del lugar te lleve
al talud verdecido que en su prado,
cual sonrisa infantil, sobre los muertos
derrama un grato resplandor de flores.

                     50

y tapias grises en torno se derrumban
comidas por las horas indolentes
como tizón blanquizco en fuego sordo.
y ágil pirámide de trazo excelso,
pabellón que custodia las cenizas
del que soñó ese asilo a su memoria.
alza su flama convertida en mármol.
y abajo, en la pradera, fresca banda
que plantó en la sonrisa de los cielos
su campo fúnebre, acoge dulce
con apagado aliento al que perdimos.

                     51

detente aquí. muy jóvenes son estas
tumbas y todavía no han vivido
el dolor que pesaba en cada una,
mas no rompas el sello que cegó
el surtidor de un alma dolorida,
pues hallarás si a tu mansión regresas
tu propia fuente derramando lágrimas.
contra las agrias ráfagas del mundo
busca asilo en la sombra de una tumba.
¿por qué temer la suerte de adonais?

                     52

lo uno queda, lo vano muda y pasa.
la luz del cielo es resplandor eterno,
la tierra sombra efímera. la vida
cual cristalino domo de colores
mancha y quiebra la blanca eternidad
esplendorosa hasta que cae
a los pies de la muerte en mil pedazos.
para encontrar lo que persigues, ¡muere!
¡sigue la vía de todo lo que huye!
flores, ruinas, el cielo azul de roma,
estatuas, melodías y palabras 
no alcanzan la verdad resplandeciente
de la gloria que viven y trasfunden.

                     53

¿por qué esperas y vuelves y resistes?
se fueron, corazón, antes de ti
tus esperanzas y dejaron todas
las cosas de la tierra. ¡parte ya!
pasó una luz en el rodar del año,
pasó para los hombres y mujeres.
todo lo grato que en el mundo queda
atrae para perder y se resiste
para agotar tu vida lentamente.
sonríe el cielo plácido, murmura
cerca el viento. es adonais que llama.
vuela con él, que la vida no aparte
lo que unirá la muerte para siempre.

                     54

este fulgor cuya sonrisa inflama
al universo, esta pura belleza
en que las cosas obran y palpitan,
esta gracia que nunca extinguirá
la maldición oscura del nacer,
este perenne amor que entre las mallas
que ciegamente van tramando
hombres, bestias y tierra y mar y cielo
refulge esplendoroso o mortecino,
pues todo es un reflejo de la lumbre
que apaga nuestra sed, brilla ora en mí
y consume las nubes de esta fría
mortalidad, olvidadas y solas.

                    55

desciende a mí la vida cuya
esencia invocó el canto. lejos de la playa
la barca de mi espíritu deriva,
muy lejos de la turba temblorosa
que nunca dio su vela al huracán.
¡la tierra ponderosa se desgaja
de la celeste esfera! voy llevado
a lejanías de pavura y sombra,
mientras en lo más íntimo del cielo
el alma de adonais como una estrella,
fulgura en su mansión de eternidad.

percy bysshe shelley       (traducido por: manuel altolaguirre y antonio castro leal)




105. no sólo existe el suicidio en los seres vivos pues, he aquí un ejemplo (tomado de chess notes de edward winter, número 9987) de un suicidio ajedrecístico:

chess notes número: 9987. 'suicidio sobre el tablero de ajedrez'

de la página 193 de wonders and curiosities of chess de irving chernev (new york 174)


357
suicidio sobre el tablero de ajedrez
los buenos jugadores usualmente abandonan en una posición perdida; otros continúan jugando hasta que ellos reciben mate.
un jugador coloca un final a sus dificultades de una sola manera-
¡él comete suicidio ajedrecístico!
él ayuda a construir una posición de automate.
esta era la forma en que se veía el tablero 
hacia el final de una partida entre
bialas y hecht, en pyrmont en 1963


the full game is available in databases, and the conclusion was discussed on page 12 of the deutsche schachzeitung, january 1964:       la partida completa está disponible en las bases de datos, y la conclusión fue discutida en la página 12 del deutsche schachzeitung, enero, 1964:


"ayudo mate" en la partida
hay diferentes maneras de abandonar una partida: pueden los oponentes darse la mano y murmurar apreciativamente: ¡usted jugó bien! o decir en tono de reproche: ¡debido a que ha tenido suerte! por último, también hay jugadores que juntos tiran las piezas con rabia y se aprecian mutuamente sin decir nada; o como ya ha sucedido, cancelar el juego por escrito en la forma: ¡también doy!




acotación: todas las imágenes de las chicas piratas fueron encontradas en internet. 

6 comentarios:

  1. 100 son muchas. La primera no me gustó. Tampoco la escritora como oficio me enamora,
    La última es excelente, no la conocía, pero si se da el caso, es una bonita forma de perder. Quizá la partida fuera intrascendente, pero ese detalle la hace digna de ser recordada.

    saludos
    (ya seguiré otro rato, que es mucho salchichón para no filetearlo)

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    1. las citas, extractos de obras literarias, poesías y canciones que conforman este material en torno a la muerte las fui colocando a medida que las iba hallando; su ubicación ha sido fortuita.

      debo añadir que salvo alguna que otra poesía escrita en castellano, el material restante no proviene de internet (aunque claro, lo del ajedrez pertenece a la página "chess notes", de edward winter).

      saludos.

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  2. Algún día lo prometo terminaré de leer las cien citas. hoy se me atravesó el jueguito ese que tienes al final del blog y me quedé un buen rato jaja.

    Besos estimado pirata

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    1. hoy día, después de mucho tiempo, también se me dio por jugar y la pasé muy bien por un rato.

      en cuanto a la lectura de las citas, no es obligación leerlas todas de un tirón, sino, cada vez que uno se quiera distraer con algo.

      besos estimada malquerida.

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  3. Una entrada muy larga y dedicada. Reconocí algunos de los autores; el asunto del suicidio es trágicamente común. Por acá seguimos bailando mientras se pueda :)

    Saludos!

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    1. este post se irá incrementando a medida que vaya encontrando más material, pero ya de manera más tranquila y pausada.

      es un post de reflexión.

      saludos.

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